Andrew y Ludwig, Buscando a Galbam...
Andrew y Ludwig seguían una serie de pisadas congeladas entre la nieve, cuando de repente comenzó a nevar con fuerza, cubriendo el rastro de forma casi instantanea.
—¡Diablos!—Se quejó Ludwig mientras agitaba los brazos.
—¿Por qué te quejas tanto? El rastro seguía en esta dirección hasta donde llega la vista—Preguntó Andrew intrigado.
—¿¡Cómo qué por qué!?—Preguntó Ludwig enfurruñado—Sin el mago Galbam no hay paga.
—Siempre por el botín—Se burló Andrew.
Siguieron el rastro por donde recordaban que era hasta que lo perdieron, pero en ese momento escucharon el característico sonido de la teleportación detrás de ellos.
—¿Andrew y Ludwig?—Preguntó un hechicero que apareció tras ellos.
—¿Quién pregunta?—Respondió Andrew.
—Pues el, ¿No ves?—Corrigió Ludwig a Andrew.
—Yo sé, solo quiero saber si hay alguien más preguntando—Contestó Andrew.
—Deben parar de buscar a el mago Galbam, esperen tres días y luego sigan hacia ese pico—Ordenó el hechicero mientras señalaba una montaña cubierta de nieve hacia el Norte.
—Oye ¿Quién eres?—Preguntó Ludwig.
—Alerión es mi nombre—Finalizó Alerión antes de teletransportarse de nuevo.
Ambos se miraron al rostro para después sentarse en la nieve.
—Van a ser tres días largos—Comentó Andrew mientras veía como el sol no había llegado ni siquiera al mediodía.
Marc, Siguiendo a María y a Luis...
Marc ya se había recuperado de su herida y había llegado a Machina, tras mucho buscar a María y Luis se encontró al guardia Drillian.
—¡Hola forastero! ¡No te había visto por aquí antes! —Saludó el guardia Drillian a Marc.
—No, primera vez que vengo a Machina, estoy buscando a un par de amigos de Viento Cortante —Explicó Marc rapidamente.
—¿Un chico y una chica de tu edad? —Preguntó Drillian.
—En efecto —Afirmó Marc.
—Si, los vi, se fueron a Mawk, seguramente ya cruzaron el puente sobre el Barranco del Cráneo—Dijo Drillian.
—¡Muchas gracias!—Se despidió Marc mientras le arrojaba a Drillian una manzana que había acabado de comprar.
—Esto de ser el guardia buena onda me encanta —Comentó Drillian para sus adentros mientras empezaba a comerse la manzana.
Marc iba a toda velocidad sobre su caballo rumbo a Mawk, calculaba que a su paso podría llegar en cuatro días, sin embargo desconocía cuanto faltaba para llegar al puente.
Pasados dos días llegó y para su sorpresa el puente estaba destruido y en el fondo del barranco se encontraban trozos de este, entorpeciendo el recorrido de un riachuelo. A su alrededor se podían ver a las víctimas del derrumbe.
Marc alcanzó a ver en el suelo marcado el símbolo de los Bandidos del Hierro. Este era una calavera rota con una daga clavada en su ojo izquierdo.
—¿Pero María y Luis no los destruyeron cuando mataron a Vag? —Dudó Marc —Supongo que María y Luis tienen relación con el derrumbe de este puente, bajaré para revisar de que existan supervivientes.
Marc descendió por el borde del barranco, el cual medía sesenta y tres metros en su lugar más profundo, tardó diez minutos en hacerlo y cuando lo logró se puso a revisar todos los cuerpos por si tenían vida.
Un débil gemido llamó su atención, sobre un escombro estaba María muy magullada.
—¿María? ¿Estás viva?—Preguntó Marc.
—Awuaa Awaaaa—Dijo ella en un débil murmullo.
—¡Agua!—Entendió Marc.
Marc tomó agua del riachuelo con sus manos y se la intentó dar a María, sin embargo lo que hizo fue derramarla en su rostro torpemente y fue a buscar más.
Tras una hora María había conseguido lograr tomar agua y con más energía señaló un bolso con pociones que se encontraba a unos pocos metros, Marc lo cogió y se lo dió a María, la cual lentamente tomó unas hojas y las mordió, luego tomó un líquido rojo que se encontraba en la base de un frasco roto.
Pasados unos minutos se pudo incorporar.
-—¿Y Luis?—Preguntó Marc.
—Cayó juntó a mí, debería estar cerca—Respondió María.
Marc comenzó a buscarlo y lo encontró cerca del riachuelo, con la pierna izquierda en posiciones imposibles y con los labios sumergidos en agua.
Marc lo volteó para que quedara boca arriba y sintió su respiración casi inexistente.
—¡Está al borde de la muerte!—Exclamó Marc.
—¡Dale esto!—Respondió María mientras cogía un líquido azul verdoso que olía apestosamente y después sacaba unas hojas, las cuales eran las mismas que ella se había tragado hace rato—Frótalo en su rostro y después haz que se coma estas hojas.
Marc siguió las instrucciones y Luis se despertó.
—¿¡Qué ha pasado!?—Preguntó Luis exaltado tras despertar.
—Los he salvado—Resumió Marc—Ahora, ¿Los bandidos del Hierro no se habían disuelto?
—Eso creíamos...—Respondió Luis pensativo.
—Lo que más me intriga es que dijeron Vag envía saludos —Comentó María— Tal vez este vivo.
—Pero ustedes lo mataron ¿No? —Cuestionó Marc —¿Y los enanos quemaron su cadáver?
—Si —Afirmó Luis —O al menos eso creíamos.
Diego, Camino a Gulius...
Diego se encontraba marcando una piedra con una X, para que Ramen los pudiese seguir cuando le pareció escuchar una risita a su espalda.
—¿Quién anda ahí?—Preguntó Diego mientras desenvainaba su espada rapidamente.
La punta de la espada se había detenido a pocos centímetros de una lucesita amarilla que se movía rapidamente alrededor de la espada.
—¡Hey! ¡Cuidado con eso! ¡Le vas a sacar un ojo a alguien!—Le regañó a Diego una dulce y pequeña voz.
—¿Qué eres? ¿Un hada?—Preguntó Diego.
—¡Obvio! ¡Ni que fuera una sirena!—Contestó la hadita enfurecida.
—Lo siento—Se disculpó Diego mientras volteaba los ojos—¿Cuál es tu nombre hadita?
—¡Soy un hada no una hadita!—Corrigió la hadita—Mi nombre es Pixie.
—Está bien hadita—bLa hada volteó los ojos ante el comentario de Diego— ¿Qué haces?
—Te vi ayer y como nunca antes había visto un humano aquí en donde habitan los elfos decidí inmiscuirme en tus asuntos—Respondió Pixie mientras revoloteaba frente a Diego.
En ese momentó Diego observó que Pixie no era una lucesita amarilla, sino una mujer pequeñita con cuatro alas que poseía una luz amarilla.
—¿Me vas a seguir siguiendo?—Preguntó Diego.
—La verdad si, no tengo nada más que hacer—Respondió Pixie.
—Entonces prefiero que me acompañes a que me sigas—Dijo Diego unas palabras de las que se lamentaría mucho más adelante.
—¡Me encantaría!—Respondió Pixie—Pero... ¿A donde vas?
—A el Más Allá—Puntualizó Diego.
—Hmmm... Nunca he ido—Respondió Pixie como si de ir a una ciudad se tratase.
El resto de ese día, y esa noche, y el día siguiente y... Bueno, el resto del camino a Gulius fue de Diego contando la historia de todo lo que había hecho en los últimos trece años y preguntas de Pixie similares a: ¿Cómo entraras al Más de Allá? ¿Cuándo llegará Ramen? ¿Por qué Sesmar quedó como Rey ¿Por qué se separaron?
Diego estaba casi fuera de quicio con las preguntas de Pixie.