Nick
—Mañana iré a Autumn Delights. Cortot insiste que no necesitaré entrevista pero, iré preparada por si acaso.
—Te irá bien, en serio, eres una de las mejores chefs de California.
—Si tú lo dices, antes de todo eso, necesito presentar mi renuncia en el bistró. Con toda la emoción del viaje y Cortot se me había olvidado.
—Comprenderán completamente que tienes una mejor oportunidad.
Elisse terminó de sacar su ropa de la maleta y la dejó junto a la ropa sucia, diciéndome que el domingo pensaba ir a la lavandería. Cerró el cierre de su maleta y la dejó dentro de su armario, después regresó a la cama y se sentó en la orilla.
—¿Seguro seguro que Carl no se va a enojar contigo? —Pregunta Elisse—. Te negaste a cantar, te fuiste sin decir nada, ni siquiera conocimos a su hija.
—Había demasiada gente, no creo que se haya dado cuenta de que me fui.
—Es extraño que te haya pedido cantar, digo, tenía a un par de sus talentos ahí.
—Quizás lo hizo porque de vez en cuando tomo las guitarras que dejan en el estudio y toco y canto un poco, no lo sé. —Comento y doy un sorbo ligero a mi café—. Además, supongo que sabe lo agotador que es un viaje, comprenderá porque me fui. Si me corre, buscaré trabajo en otra disquera.
—Pero la disquera de Carl es la más importante en este momento. Está produciendo a todas las estrellas plásticas del pop que parece agradarles a todos.
—¿Y si dejamos de hablar de esto y nos dormimos? Muero de sueño, ven aquí y abrázame.
Elisse se cambió la pijama y después se recostó a mi lado. Tardé diez minutos en conciliar el sueño, dejando a un lado lo que Carl pudiera decirme cuando lo viera en la disquera, de él dependía si buscaba un nuevo empleo.
Regresé a mi rutina laboral de siempre como si nada hubiera pasado y hasta este momento Carl no había mencionado nada sobre mi misteriosa salida de la fiesta. Inicié la mañana escuchando ciertos rumores que corrían, decían que Carl tenía los ojos puestos en un nuevo talento que llevaba por nombre Ian, otro plastiquito pop que llenaría de dinero a la disquera.
—Hyland, necesito que le lleves esto a Rick. —Me entregan un folder azul marino con un par de documentos—. Rápido.
Caminaba por el pasillo de la disquera, tenía que llevar algo al área de marketing cuando una chica con el cabello ondulado, castaño oscuro, de mediana estatura y un poco mal humorada, me jala del brazo bruscamente, encajándome las uñas.
—Existe algo que se llaman modales, son gratis. —Llevé mi mano libre a mi brazo para ver las marcas que sus uñas habían dejado.
—No deberías hablarle así a la hija de tu jefe, yo soy Nina Hansset.
—Aun así fueras la hija del presidente, ¿no te han dicho que es de mala educación jalar así a las personas?
—¿Y a ti no te han dicho que es de mala educación no hacer lo que tu jefe te pide? Era mi fiesta de bienvenida y no quisiste cantar para mí.
—Pero, ¿tú cómo sabes que yo canto? —Cuestiono sorprendido, es la primera vez que nos vemos a la cara, ¿cómo sabe ella de mí?
—Porque te he visto. Te vi cuando le cantaste a la rubia en Skeleton y me gustó demasiado tu canción, no sabía que te volvería a encontrar hasta que me enteré que había un Hyland trabajando por aquí y después supe que se trataba de ti, pero ya veo... Ni siquiera fuiste capaz de obedecer a una orden que te dio tu jefe, que casualmente es mi padre.
La mirada de Nina logra intimidarme, estoy frente a una niña caprichosa que está acostumbrada a que Carl le cumpla todo lo que le pida y no sé qué repercusión va a tener en mi trabajo en la disquera el que haya decidido decirle que no. Finalmente ella decide irse, me quedé ahí parado sin saber qué más hacer o decir, ¿debería pedirle disculpas?
—¿En qué piensas? —Pregunta Rick, después de recibir los documentos que le hice llegar.
—En la hija de Carl, en su fiesta de bienvenida.
—Ah sí... Carl lo quiso así de grande porque regresó de Suiza después de haber terminado con su tratamiento.
—¿Tratamiento? —Cuestiono curioso, ¿de qué hablaba?
—Sí, está enferma del corazón.
Ahora me sentía como una completa basura, no me costaba nada quedarme cinco minutos más para cantarle a Nina Hansset, a la chica que le gustó mi canción cuando mi relación con Rosalie estaba en la cima. ¡Seguramente que ahora se encargaría de hacer que Carl me despida! Además de no cantarle, la actitud que tuve hace un rato con ella fue completamente descortés. ¿Y qué voy a hacer yo sin este empleo?
Mi hora de comida llegó y me encontré con Mike en la cafetería, estaba comiendo una brocheta junto con un jugo, me había guardado un lugar. Me senté a su lado para comer en silencio, pensando en la conversación que tuve con Nina hace un rato.
—¿Qué tienes? ¿Carl te dijo algo acaso?
—No, de hecho hoy lo he visto un par de veces y no mencionó nada sobre la fiesta, es su hija quien me tiene así.
—¿Qué te dijo la niña mimada?
—Yo no sabía que estaba regresando de Suiza por un tratamiento para su enfermedad. —La expresión de Mike cambia completamente—. Carl nunca mencionó que tuviera una hija enferma del corazón.
—¿Me puedo sentar con ustedes?
Sarah llega con una bandeja de comida, interrumpiendo por completo la conversación, ambos asentimos con la cabeza y fue entonces que Mike se puso de pie para ayudarle con la bandeja de su comida para jalara una silla de madera y así sentarse con nosotros.
—¿Los interrumpí?
—No, hablábamos del trabajo. —Comento—. Nada importante.
Sarah se une a la conversación que Mike ha improvisado acerca de los derechos que están peleando con una estrella pop que recientemente firmó con otra disquera, ayudándome por lo menos un poco a distraerme respecto al tema de Nina.
—Por cierto, no sabía que tocaban tan bien en vivo. —Dice Mike haciendo alusión a la presentación de The OLZ en la fiesta.
La conversación tuvo un nuevo giro, Mike y Sarah comenzaron a platicar acerca de la banda para la que ella canta y de los planes que la disquera y el equipo de marketing tienen para The OLZ, como la gira que se está planeando para promocionar su nuevo EP. Ellos se mantenían ocupados en su plática, hablando de experiencias en giras y de las expectativas en cuanto a ventas del EP, pero yo no podía dejar de pensar en Nina. Solo pensaba en su enfermedad, en si iba a ir corriendo a decirle a Carl que no me quería aquí por cómo me había portado con ella o si realmente la había hecho sentir mal... Creo que le debo una disculpa.
Elisse
Llegué a Autumn Delights a la hora acordada. Esperaban por mí según la llamada de Pierre-Cortot, quien me pidió que lo llamara en cuanto terminara mi primer día de trabajo para contarle cómo marchaban las cosas desde mi punto de vista.
Debo aceptar que me gustó el restaurante desde que puse un pie en el, tenía cierto estilo arquitectónico clásico parecido al de Le Champeaux de París pero al mismo tiempo Pierre-Cortot trató de adaptarse al estilo fresco y moderno de los restaurantes de California, un híbrido que me parecía impresionante, el lugar es precioso.
Era medio día y se estaba sirviendo la comida, los comensales disfrutaban de la magnífica atención que recibían y yo no podía esperar por estar en la cocina.
—¿Tú eres Elisse Wilkinson?
—Sí, soy yo.
—Soy Brooke Connors, estoy entre las chefs principales. Actualmente quien dirige y se encarga de todo es Jamie Brigham pero, es un poco egocéntrico así que trata de no recordarle mucho que estuviste en el restaurante principal de París con Jean Pierre-Cortot.
—De acuerdo Brooke ¿cómo sabes todo eso?
—Todos los sabemos aquí. —Dice, ajustando su cabello con una horquilla—. Incluso Jamie tiene miedo de que le quites su lugar.
Y entonces conocí Jamie. Brooke tenía razón al describirlo como un hombre egocéntrico, el alto morocho de ojos azules va por la vida creyendo que todo el mundo gira alrededor de él, no podía negar que tenía cierto porte que lograba intimidarte, casi como el que tiene Noah, pero sin aquel encanto natural que caracteriza a Staton. Además, creía que todo lo que él preparaba estaba bendecido por los dioses y quizás ese iba a ser el único problema con el que voy a lidiar en Autumn Delights. Pero dejando de lado al que era mi jefe, todo en este lugar me encantaba.
Le escribí un correo electrónico a Pierre-Cortot y le di mi punto de vista acerca del restaurante, todo se resume en que le dije que a mi parecer todo marchaba bien salvo la actitud de Jamie, lo cual hasta ahora es lo de menos porque ni siquiera he tenido problemas con él y se portó a la altura en mi primer día.
—¿Cómo te fue? —Pregunta Nick al verme entrar al apartamento.
—Mejor de lo que esperaba. —Contesto—. ¿A ti?
—Todo normal, sí.
Dejé mi blazer a un lado y caminé hacia la cocina para dejar las llaves en su lugar, después abrí la alacena para sacar un vaso y servirme un poco de agua. Al regresar a la sala, me encontré con un Nicholas que se encontraba divagando, según él estaba trabajando en su computadora pero esa mirada la conozco, está concentrado en otra cosa que no es el trabajo.
—¿Qué te pasa? ¿En qué tanto piensas?
—Nada, cansancio. Digo, eso de escaparte a una isla paradisiaca y de la nada volver a la realidad no es nada bonito.
—Cierto. —Suspiro, sentándome a su lado para acariciar sus azabachados cabellos—. Quisiera regresar a Bora Bora en vez de soportar la actitud de Jamie Brigham.
—¿Nuevo compañero odioso?
—En realidad es mi jefe.
Me quito los zapatos y tomo el control remoto para prender el televisor. Nicholas se pone de pie y deja la computadora sobre la mesa de centro, va hacia la cocina directo al refrigerador y yo me quedo aquí buscando que ver en la televisión. Realmente no tengo intenciones de acercarme a la cocina porque estoy agotada, las jornadas de trabajo eran muchísimo más pesadas en Autumn Delights que en Le Champeaux, ¿o será que en el de París tenía mucho más personal?
De rato veo a Nick caminar hacia su lugar en el sofá con un sándwich bien preparado, se sienta y le da un gran mordisco.
—Me quedé con hambre en el trabajo.
—Se nota. —Me río y le quito el sándwich para darle un mordisco—. Mañana es día de acción de gracias.
—Lo sé, no hemos comprado el pavo y supongo que como todos los años tú te vas a encargar de preparar la cena.
—Me temo que este año no será así.
Jamie habló del día de acción de gracias hoy y de la gran celebración que se llevaría a cabo en el restaurante, discutió con nosotros el menú para la cena que se serviría este jueves tan especial. Y después de presentar sus planes para mañana, supe que sería una noche lejos de mis amigos, otro año más.