A Través De Las Memorias

By LluviaQueen

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⚠️ Historia antigua que escribi en mi era obscura, no está terminada. Léanlo bajo su propio riesgo. Para mi e... More

URSS-Mex
Junta de la ONU
Inicio... ¿Del fin?
¿Que paso? oie no lo c
Muy bien... Esto no está para nada bien
A empezar
Primeros recuerdos
El como Argentina se entero
Continuamos
Unos pequeños momentos familiares
Un suave paso para atras
De Grandes Decisiones y Dulces Momentos
Dulces momentos
Salta muros
Una historia de papá
Bailes y compases
El Último Toque
Porfiriato
¿Te aceptas?
Sentir
Estragos Parte 1
Estragos Parte 2
¡Ey!
¿Papá?
¡¿Qué Carajos?!
Las Otras
El 68
Engaños
Disculpas y trajes
Altas Peleas
Baila en la Mesa, Querida Reina
Y los niños, Primera parte
Y los niños, Segunda Parte
Chingas a tu madre
♦Spin off♦
201
Tranquilidad Antes de la Tormenta
Sexualidad... ¿cómo?
El desorden de las demas

Gotas de Lluvia

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By LluviaQueen

Se sentía la desesperación, un aura pesada que los envolvía, pero no veían nada, como si esperaba a que se acostumbraran a ese sentimiento, luego vino la ansiedad, querían moverse y gritar, pero no podían, era como estar atrapados en su propia cabeza, aunque en realidad estaban atrapados en la cabeza de México.

Luego vino el dolor, ahora era como estar en un peligro, pero por fin pudieron ver la figura de México en el suelo, el como está tomaba sus cortos cabellos y tenía un semblante de dolor.

Era tan raro verla así, desesperada por escapar de algo que no estaba ahí, pero a la vez quedándose quieta, como para no ser encontrada.

Escucharon el golpe de la puerta, fuerte, desesperante y un grito desesperado.

   -¡MAMÁ!- escuchar esa única palabra los lleno de desesperación, sabían que ese sentimiento no era de ellos, que era de México, incluso antes de que la México de los recuerdos se levantará, España e Inglaterra ya habían salido corriendo con dirección a la voz.

Reconocieron el lugar donde se encontraban, era la misma habitación donde se encontraban en la vida real, la habitación de México, luego la vieron correr a ella, tan desesperada como antes habían salido España e Inglaterra y con la misma dirección, el resto de países, paralizados por la sensación solo fueron arrastrados por el recuerdo, y vieron a un chico, probablemente a uno de los estados de México, llorando, agarrándose el pecho y mirando a su madre con desesperación.

USA, preocupado volteo a todos lados para tratar de encontrar a su papá, y lo vio, al lado de España, parados en una esquina del recuerdo.

México bajaba las escaleras a toda velocidad, y antes de llegar al último escalón, ya estaba siendo tacleada por su propio hijo, el pequeño Puebla entre sus brazos.

   -Lo lamento, lo lamento tanto-

Su voz estaba rota por todas las lágrimas que salían de sus ojos y en ese momento, sus corazones se rompieron.

México lo abrazaba como si su vida dependiera de ello, ocultando la cara llorosa del muchacho contra su pecho.

   -Por favor, no me odies- dijo en un susurro.

Levantó el rostro que ocultaba entre su pecho, para así poder verlo a los ojos, paso suavemente sus pulgares por las mejillas ajenas en un intento de limpiar las lágrimas que surcaban esas mejillas.

   -Oh mi pequeño, ¿Cómo podría odiarte? Eres mi hijo-

La voz del mayor también sonaba rota, probablemente por estar llorando.

Puebla trato de volver a hablar, pero su voz estaba tan rota y maltratada por el llano te apenas salió un balbuceo de su boca.

México volvió a regar la cabeza ajena sobre su pecho y le acaricio sus labios cabellos.

   -Relajate un poco, ahorita me cuentas todo-

Sintieron como su unos brazos se apretaran con fuerza al rededor de su cintura, y pequeñas unas encajandose en sus costados.

Se quedaron así lo que pareció ser un par de segundos, dónde lentamente los dos dejaron de llorar, pero ahora cortos y sonoros hipidos salían de la boca del menor, su cuerpo temblaba entre los brazos de su madre.

   -T-tu no lo entiendes... Yo... Yo- su voz volvió a romperse.

   -Recuerda cariño, respira, inhala, exhala-

Puebla comenzó a tratar de respirar de forma lenta y calmada, aunque su pequeño llanto lo interrumpía.

México sabía que el corazón de su hijo estaba roto, roto en cientos de pequeñas partes que eran imposibles de reparar por nadie más que él mismo Puebla, si bien, no le había encantado la idea de que él y París fueran pareja, tampoco había tratado de meterse mucho en ese tema (cosa de la que se arrepentía).

   -Lo odio mamá, lo odio tanto... No quiero volver a enamorarme nunca más-

   -Ay chiquito, no digas eso, se que duele mucho, pero el amor es algo hermoso-

Continuó acariciando sus blanquesinos cabellos, aún si tenía un escalón encajandose de forma incómoda en su coxis.

Francia vio a Puebla, tan triste, llorando e hipando, y una parte de él, una pequeñita, no pudo evitar sentirse realmente mal, él (al igual que México) no había estado de acuerdo con su relación, pero sabía que ambos eran adultos y podían manejar sus cosas sin la necesidad de que sus padres metieran su nariz en esos asuntos, pero, aunque siempre apoyaría a París, su hijo, también sabía que este había hecho mal a la hora de terminar con Puebla, pero había Sido algo que pudo ignorar hasta... bueno, ese momento.

UK podía no ser un hombre muy observador, eso lo tenía más que claro, pero llevaba muchísimos años casado con Francia, y si de algo podía enorgullecerse era de conocerlo como la palma de su mano, y sabía que su querido esposo había tomado cariño por el estado mexicano, aún si se negaba a reconocerlo, de la misma forma que notaba como (a su manera) Francia trataba a México como si fuera todavía un niño (¿O niña? Todavía estaba confundido con respecto a ese asunto). Suavemente y con cuidado, llevo su mano hasta la de su esposo y la tomo de forma cariñosa, para hacerle saber que estaba ahí, a su lado.

Rusia vio el cariño y afecto con el que México cuidaba a su hijo, aún si él (ella) se sentía tan mal y triste como podían notar. Y, aunque las circunstancias no fueran las mejores, se podía decir que una parte de él está feliz, porque ahora sabía que en realidad México era una chica, lo cual significa que básicamente, todos sus problemas se acababan de solucionar, estaba bien amarla si ella era un chica... Porque así es como funciona esto ¿Verdad?... Aún si era de forma inconsciente, él sabía que México era una chica todo el tiempo ¿Verdad?... ¡¿Verdad?!.

Tan invadidos por la tristeza ajena, apenas notaron cuando el recuerdo cambio, las amplias y separadas paredes se volvieron más pequeñas y juntas, el dolor desapareció y un suave olor a canela con menta invadió sus fosas nasales.

Ahora estaban con México versión 201, pero sin todo su pesado y caluroso traje de aviación, más relajada que una madre cuando logra dormir a su bebé, sus pies apoyados sobre una mesa e inclinada sobre la silla, la cual se apoyaba sobre sus patas traseras y se balanceaba de forma leve.

Ellos se sentían algo... Achispados, un poco borrachos por la cantidad de alcohol que probablemente México había metido a sus sistema esa noche de borrachera.

   -Yo se lo que te digo chamaco, tienes que comenzar a cuidarte o si no te va a llevar la huesuda, y aunque está muy bonita vestida de catrina, creeme, no te conviene ir con ella-

Levantó su vaso y le dió un profundo trago, sus papilas gustativas se llenaron del sabor del tequila o mezcal, y su garganta ardió por unos cuantos segundos.

URRS, su actual compañero de bebidas, la miro con una ceja levantada en confusión.

   -¿Catrina?- su español tenía un pronunciado acento ruso.

   -Si, ya sabes, ¿alta, calavera, con hermosas y costosas ropas?...- espero una reacción de su amigo, algo que le indicara que la conocía. -¿De verdad no te suena?-

URRS negó con la cabeza.

   -Comenzo como una forma de burlarse de las mujeres que tenían mucho dinero y vestían de forma estrafalaria, pero con el paso del tiempo ha cambiado y ahora la usan más para representar a la Muerte-

Explico mientras hacía ademanes con su mano libre para así tratar de explicarse mejor.

   -Не думаю, что женщина в нелепых платьях уведет меня на другую сторону (No creo que una mujer con vestidos ridículos me lleve al otro lado)-

México dió una pequeña risa apenas contenida.

   -Te diré que, si te mueres antes que yo, lo cual dudo mucho, digo, tienes un futuro prometedor, yo mismo me pondré un vestido pomposo e iré a tu tumba-

Ahora fue el turno de URRS para reírse.

Rusia, por su parte, apretó su mandíbula, pues ahora todos sabían que el futuro prometedor se había ido a la mierda.

   -Я бы заплатил, чтобы увидеть это (Pagaría por ver eso)-

  -Te diré que, si te mueres antes que yo, me pongo un vestido como catrina y yo mismo voy a tu tumba-

Ambos comenzaron a reír a grandes carcajadas, y un sentimiento de felicidad les lleno el cuerpo... Una felicidad bastante ebria, llena de mareos y ganas de vomitar, pero felicidad a final de cuentas, demasiado achispados cómo para pensar que algún día eso podria ser una realidad y no una simple broma entre compañeros de copas.

El recuerdo cambio, y con el se llevó su borrachera, hacia frío y estaba obscuro, en medio de una calle desolada, una hermosa catrina caminaba, con un vestido tan negro como la misma noche, haciendo que estuviera camuflada y su rostro, pintado como una calavera, resaltará en la obscuridad de la noche.

Los países sintieron frío sobre sus hombros y parte de su espalda. El vestido de aquella mujer estaba adornado con hermosa pedrería que hacía que la luz rebotará contra ellas, dándole un toque más místico a todo el atuendo, sus pues estaban cubiertos de pequeñas luces de luna. Sus manos estaban frías, tan frías que dolian.

   -Pero tenía que ir yo abriendo mi bocota-

México camino unos cuantos pasos pero cada vez el lugar era más obscuro, las luces de la calle parecían no funcionar de la forma correcta. La mexicana dió media vuelta, con la intención de ir a su vehículo y tomar algo que la ayudara a iluminar su camino.

   -¡Ay Santa María purísima!- susurro a la par que se llevaba una mano al pecho.

Detrás de ella estaba un pequeño niño que la miraba con total asombro.

La frase "¿Que carajos me ve este huerco?"  sonó por todo el lugar.

El niño humano tenía la boca ligeramente abierta, sus pequeñas manitas sostenían una jarra y estaba paralizado.

México solo siguio caminando con tranquilidad hasta su vehículo, sus pasos eran lentos y constantes, sonaban como eco entre las calles vacías, ella solo se cuidaba de no ir y meterse santo madrazo contra el suelo.

Llegó a su automóvil y abrió la cajuela, había unas cuantas velas en el fondo y en su guantera llevaba un encendedor, tomo tres de esas velas y las unio a todas con un hilo y las encendió, el cálido color lleno sus mejillas pintadas de blanco y negro, había hermosos y simples dibujos de flores resaltando todas las líneas de su rostro, los colores negro y blanco se extendían por todo su cuerpo hasta desaparecer ocultos por el encaje del vestido, y más haya de eso, no se veía otro rastro de piel, ya que toda estaba cubierta por capas y capas de tela.

   -Mucho mejor, antes no veía ni un carajo-

Se tomó unos segundos para respirar profundo y darse la fuerza que necesitaba para ir a encarar aquello a lo que tanto temía, la tumba de otro amigo.

Regreso por el mismo camino por el cual venía, el sonido de sus zapatos al caminar y la tela del vestido al arrastrarse por el suelo era muy notorio entre todo ese silencio.

México volvió a ver a aquel niño en el mismo lugar donde antes lo había dejado, ahora solo le hizo un pequeño gesto con la mano indicándole que se fuera, el pequeño solo se fue a un callejón que se veía aún mas aterrador.

No pasó mucho más hasta que México estuvo en la entrada del cementerio, sin nada de vivos colores o verdes pastos, solo lápidas y cruces aterradoras que se alzaban por todo el lugar y que parecían querer tragarselos.

   -Joder tío, que espeluznante es esto-

Todos estuvieron de acuerdo con España, sus hijos y nietos se apegaron un poco más a él.

Caminando entre las lápidas México las alumbraba con sus velas buscando un nombre en específico, con cada segundo que pasaba, podían sentir como las lágrimas picaban en sus ojos y una ansiedad nacía en la boca de su estómago.

Los tacones de México se hundían en la tierra de vez en cuando y eso los hacía sentir como si se fueran a caer, el peso de ese vestido no ayudaba en nada.

Por fin llegaron a la tumba correcta, no sabían ni que día ni qué hora era, pero lo que si sabían es que México no había pisado ese lugar ni una sola vez.

   -Hola URRS- susurro.

Paso su mano por la fría piedra para así quitar la ligera capa de humedad que la cubría.

   -¿Vez lo que provocas? Che' chamaco castroso- aunque trataba de bromear, sus ojos picaban por las lágrimas contenidas y su garganta comenzaba a doler.

Se sentó en el pasto y la tierra, su pomposo vestido hizo una casita al rededor de sus piernas, impidiendo la entrada del frío aire, dejo las velas frente a ella.

   -No quiero llorar, porque pase muchas horas pintandome la cara-

Actuaba como si URRS de verdad fuera a escucharla, y por lo que sabían, eso podía ser cierto.

De entre su escote saco un pequeño trocito de tela negra y comenzó a secarse cuidadosamente debajo del lagrimal.

Trataba de sonreír, pero su sonrisa no llegaba ni siquiera a la altura de sus mejillas. Paso suavemente su mano por el nombre de su amigo, en una suave caricia silenciosa.

Unos pasos comenzaron a sonar en la obscuridad, pesados, arrastrados y... ¿Torpes?. México tomo las velas y las levantó con dirección al ruido.

   -¿Hola? ¿Hay alguien ahí?-

Los pasos se acercaban, pero nadie respondía, comenzaron a golpear contra las lápidas, arrastrando el pasto y la tierra. Se levantó lo las rápido que su pomposa falda se lo permitió, retrocediendo un par de pasos, aunque era muy buena peleando, sus ropas no le iban a permitir hacer mucho.

Una figura alta, que le llegaba justo debajo de la frente (aún si ella llevaba tacones), llevaba un usanka con una estrella dorada en el centro, una botella de vodka en su mano derecha, la cual llevaba el cristalino líquido hasta sus labios, en la izquierda llevaba otras tres botellas cerradas, las cuales eran sostenidas por sus torpes dedos.

Todavía tenía solo dos colores, pero contrario a su versión más joven, este parecía, francamente, acabado, grandes y profundas ojeras negras resaltando bajo sus ojos, ahogado en el alcohol barato.

Durante unos segundos, sus miradas se cruzaron, no pudieron evitar notar que parecía que sus ojos gritaran un fuerte y claro "AYUDAME".

Rusia, el real, el actual, se encogió levemente en su lugar, evitando mirar a cualquiera de los demás países a su alrededor.

China apretó suavemente su mano, tratando de contenerse, fueron tiempos difíciles para todos ellos y lamentaba no haberlos ayudado más.

Incluso USA que tendía a llevarse pesado con el ruso, no dijo nada, ni él, a quien todos creían el más malo y cruel, no se metería con alguien que estaba tan mal por la muerte de su propio padre, el incluso pensar en perder a UK era doloroso, no quería ni imaginar el dolor real.

Rusia del recuerdo tropezó con su propios pies al tratar de avanzar, México mando al diablo sus velas y se inclinó para poder agarrarlo, el peso tiro de ellos hacia adelante, sus rodillas tronaron como si fueran una abuelita en sus 80s.

El fuerte olor el vodka lleno sus fosas nasales, México arrugó la frente ante el aroma.

   -¿De verdad niño?- tomo una de las botellas para verla. -Crei que tenías bien gusto-

Al notar que el joven que descansaba contra ella estaba más pa' 'ya que pa' 'ca, limpio levemente la boquilla de la botella con la falda de su vestido y luego le pegó un profundo trago y vertió el resto de las tres botellas en el pasto.

   -Para ti amigo mio-

Mientras derramaba las botellas paso su mano libre por los cabellos ajenos, bajo a ambos suavemente hasta el piso, cubrió suavemente el cuerpo ajeno con su falda, tratando de hacerlo entrar en calor.

Tratando de procesar que estaba pasando, Rusia se quedó dormido, suaves ronquidos salieron de su boca. Concidero dejarlo ahí, después de todo, no quería que nadie supiera que ella estaba ahí. Pero al verlo bien, su corazón se ablandó, notando que de cierta forma, se veía hasta adorable.

Tomo la decisión de llevarlo hasta su casa, dejo las botellas al rededor de la tumba de su amigo y tomando toda la fuerza que sus poderocisimos tacones podían darle.

Cargo al ruso como su fuera una princesa, pasando una de sus manos bajo las rodillas ajenas y la otra detrás de su espalda. Tomo camino hasta su vehículo en medio de la obscuridad, sus pasos volvieron a tener cadencia fuerte y lenta, pero ahora era por el peso que llevaba.

Se detuvo cuando vio al mismo pinche niño que vio hace rato.

   -¡QUE TE LARGUES DE AQUI PINCHE HUERCO!-

El niño corrió despavorido, probablemente con dirección a su casa, el cuerpo en sus brazos se movió suavemente a la par que hacía un ruido de protesta.

   -Sh, sh, ya todo está bien-

Hola a todos, volví con un nuevo capítulo ¿Que tal les pareció? ¿Les gustó?. A mí en lo personal me encantó, una parte la tenía en borradores y me pareció buena idea ponerlo ya.

Sinceramente me gusta pensar que Puebla y París si se amaban, pero por conflictos de intereses todo se fue a la mierda.

Aquí pueden poner sus dudas y comentarios.

¿Tienen algún suceso histórico o pareja que les gustaría ver? Aquí pueden decirlo.

También había pensado en hacer un capítulo especial sobre cómo le va a México en la mente de los demás, con los saltos, el descontrol y todo eso.

Recuerden tomar agüita, los quiero.

Sin nada más que decir

Lluvia fuera.

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