Querido David...
Aún recuerdo el día en que Morgan abrió sus ojos aún siendo una recién nacida, juraba que sus ojos tendrían mi color, pero me ganaste, es idéntica a ti.
Tiene los mismos ojos de la cual me enamore de ti, la misma fascinación hacia el arte, la decoración, así como tu.
Esta superando tu muerte, salió de la depresión que la había invadido, una vez la la descubrí entrar al baño con un bote de pastillas. Lloro como nunca, me abrazo fuerte y me prometí que la sacaría de ese pozo, la apoyaría en todo, la amaría como nunca.
Duele que te hayas ido, se que estás descansado en paz. Fuiste el amor de mi vida.
Todos los días me enamoraré de nuestra hija, en ella te encontrare.
Te extraño, con amor :
Adele Anderson.
Monterrey, Nuevo León.
Sebastian
Llegamos a nuestro destino, todo lugar que he visitado es bello, sin embargo esta ciudad es enorme, las montañas tan grandes se ven desde el aeropuerto.
Morgan baja con sus lentes puestos, abrigo y guantes, luce como una primera dama, antes tenia su sencillez la cual la caracterizaba, ahora es su elegancia y porte de adulta, aún así no deja de ser amables con todos.
-La primera dama te está llamando.-me mira sin entender.-dice qué le devuelvas su atuendo.
-Idiota.-me golpea con el puño cerrado, hay un auto negro estacionado, de ahí baja un hombre con traje azul, se acerca a nosotros alisándose el traje.
-Ustedes deben ser de la fundación Stan.-asentimos, abren la puerta del segundo auto.-soy Carmelo Lara, dueño de la fundación de esta ciudad, un placer conocerlos.
-Morgan Anderson y él es mi hermanastro Sebastian Stan.-presenta la chica que tengo alado de mi.
-Bueno, los llevaré a su hotel.-abórdanos el segundo auto.
Estamos solos, sería un buen lugar para estar con ella, pero estamos rodeados de personas que no conocemos y pueden ir con el chisme.
Esta vez Adele y Michael no nos echaron un vigilante encima, tal parece que Adele conoció lo que es la confianza. Confía en que Morgan no cometerá el mismo error de hace 5 años, pero ese error es mi favorito.
Llegamos a lo que viene siendo un Holiday Inn, hay un parque alado muy enorme. Volteo a ver a la chica que me acompaña, se aparta de mi para atender una llamada.
Todo el viaje Jace le estuvo llamando, incluso la despertaba cuando ella dormía, le respondía como tonta enamorada, me enoja que él se esté interponiendo, aunque somos amantes el me la esta robando.
Aún sigue con su estupida idea de casarse con el, que por que lo ama dice. Aún tengo la esperanza de que ella volverá conmigo.
-Sus habitaciones dan vista al Parque Fundidora, es una excelente vista.-abren la puerta de la enorme habitación.
Morgan es la primera en entrar, camina hacia el cristal, siempre ha sido curiosa, no tengo que conocerla de toda la vida para saber cómo es, con un fragmento de ella me bastaba para entenderla y llenarme.
Le traen sus maletas, espero estar en la habitación de alado, para poder visitarla, perderme en su cuerpo, mi laberinto favorito.
-Señorita Anderson, su habitación es la numero 509, y señor Stan es la 512.-maldito, veo como Morgan sonríe.-La hora de la apertura será a las 5. Los vendrán a recoger.
Me voy a mi habitación para cambiarme, sacó mi traje color rojo, y playera de manga larga con cuello de tortuga negra, zapatos negros.
Espero una hora en la habitación, Morgan debe estar arreglándose todavía, así que voy a su habitación, el pasillo es largo, podré hacer lo que quiera con ella ya que no hay nadie en su puerta.
Estaba apunto de tocar cuando ella abre la puerta, tiene un palazo color rojo, un abrigo negro que le llega a la rodilla, luce hermosa con mis dos colores favoritos.
-luces radiante.-le digo, sus mejillas se enrojecen y lo oculta, fue una faceta que me enamoró de ella.-¿preparada?.
-si.-le iba dar la mano pero fui ignorado.
Entramos al elevador, estaba apunto de tocarla y hacerla mía aquí en este elevador, cuando su teléfono suena, lo responde y se quien es por que suspira cansada.
-Mande.-responde, tuerce la boca.-No mamá, ¿solo para eso me llamas?.-no puedo evitar sonreír, se por que le reclama.-Reparte las invitaciones de la boda, la lista está en mi habitación, solo envía las que tienen tinta azul, la de rosa serán por correo, adiós.
Cuelga. Sigue sin hablarme, se muestra seria y rígida, me gustaría entrar en su cabeza y ver en qué piensa, espero que sea en mi y no en su estupido esposo marica.
Las puertas del ascensor se abren, ella sale primero y sus guardias las siguen, los míos igual.
***
El centro que han abierto es para jóvenes con adicción a las drogas, jovencitas embarazadas, depresivos. Hay demasiadas personas, periodistas que esperan la apertura, Morgan está aislada, no ha hablado conmigo todo el día, me estoy cansando de que sea distante.
Estamos esperando atrás del escenario a que nos anuncien.
-Con ustedes, Morgan Anderson y Sebastian Stan.-todos aplauden, le entregan un micrófono a ella y uno a mi.
-Buenas Tardes a todos.-empiezo yo, volteo a ver a mi compañera.-Me siento alegre de formar parte de esta iniciativa. Los jóvenes son el futuro de esta ciudad, de todo el mundo, hay un índice de jóvenes con depresión muy alta, jovencitas que dejan sus estudios por estar embarazadas, adictos a las drogas.
Este centro se ha creado para prevenirlo, ustedes son valiosos.
-No están solos.-habla Morgan, la veo y ella suspira.-.No lo están, si no tienen con quien hablar, este centro fue creado para ustedes, para que no piensen en opciones que no son buenas, es por eso que la Fundación Stan x Anderson a donado 1 millón de dollares, a esta noble causa, por los jóvenes y por su futuro, por que hoy son jóvenes y mañana serán unas grandes personas que lograron sus metas.
Todos aplauden, voy hacia un lado para tomar el cheque, Morgan lo toma de un lado y yo del otro, sonreímos para la foto.
***
Termina la apertura y la celebración, regresamos al hotel para ya descansar. Estoy aburrido, todo el día ella se ha encontrado separada y sin ánimos, nomas llegamos al hotel y se encerró.
Debe sentirse culpable por engañar a su estupido príncipe azul.
Veo por la ventana el parque, todo está iluminado ya que el solo se esta ocultando. No venimos aquí para que este de distante, así que me las empeñaré para hacerla feliz. Me cambio de ropa por unos pantalones, un suéter color beige con un saco negro.
Voy hacia su habitación, tocó la puerta y la abre, tiene puesto su pijama, me abro paso.
-Arréglate, iremos a pasear al parque.-tomo asiento junto a la ventana.-y no acepto un no por respuesta.
-bien, me iré a cambiar.-saca un cambio. Me quedo esperándola, su teléfono suena por los mensajes, veo su pantalla.
Jace
Sabes que no me gusta que le lleves la contraria a mi madre.
Jace
Morgan, te ves muy distante, se que no estado muy presente en estos días, pero prometo que cuando seamos marido y mujer te lo recompensaré.
Estupido Jace que se vaya a la mierda con su madre, yo soy lo que ella necesitas Morgan sale del baño con un pantalón, suéter color morado de tercio pelo, se hace una coleta.
-Ya vámonos.-me dice.
Salimos del hotel, el parque está justo a un lado por lo que no es mucho. Caminamos por debajo de los árboles con luces, está un poco frío el clima, hay personas paseando con su familia, mascotas, otras haciendo sesiones de fotos, unas en bicicleta, parejas en las bancas dándose amor y haciendo promesas qué tal vez no cumplirán.
Como yo, que le prometí a la mujer que se encuentra alado de mi que jamás la dejare.
-Escuché qué hay un camino con dinosaurios.-digo, tomo su muñeca y la llevo a la taquilla. Compro los boletos para entrar, seguimos el camino que nos indican.-lo bueno es que tenemos tenis.
-¿por qué haces esto?.-pregunta, no se oye de buen humor.
-Por que hoy te note distante y algo sola.-no me mira, prefiere mirar los animatronicos de los dinosaurios o pájaros que están en jaulas.
-Ahora te importo.-se cruza de brazos. Respiro hondo aguantándome las ganas de abofetearla y de paso a mi por soportarla.
-Siempre me haz importado.-le aclaro.-Puedes contarme.
-Bien, te dire por que ando distante ya que no me dejarás en paz y no tienes la culpa.-tomare aire.-Cuando mi padre falleció, sentí que me quitaron una parte, que me quitaron al único hombre que me amo.-su voz se empieza a escuchar entre cortada.-Y entre en depresión, deje todo lo que me gustaba, me separaré de amistades que jamás volvieron por mi chistesito. Hasta que no aguante más, un día decidí tomar unas pastillas y me encerré en el baño, te juro que no me importaba nada en ese momento, apenas las llevaba a mi boca y mi madre entró a detenerme.
Aguanta las lagrimas que le amenazan en salir.
Ella es fuerte, lo he visto y por eso es admirable, es un ejemplo a mujer a seguir, la he visto a llorar pero por tonterías...por mi.
-Es por eso que hoy estuve así, me dolía ver a cada niño que sufre lo mismo que yo solía sufrir.-tiene un gran corazón.-Yo también fui joven y después cumplí mis metas.
Como no quererla, están noble, amable, comprensiva, en ocasiones me maldigo por ser tan idiota con ella, en tan solo 3 meses será la mujer de otro y no la mía, tengo tiempo.
-Yo lo...-No me dejaron terminar, arriba de nosotros una persona se estaba tirando de la tirolesa, Morgan lo ve emocionada y alegre.
-¡Me quiero subir!.-exclama, toma mi mano y en ese momento mi corazón da un salto.-¡Ven!.
Terminamos el recorrido corriendo, pagamos por hacer la tirolesa, subimos unos escalones donde nos preparan para lanzarnos.
-tienen que dejar su saco, teléfono y cualquier cosa que se les pueda caer.-entiendo lo que me dice, me quito las cosas al igual que Morgan y un chico que trabaja en este lugar se lanza.-Cuando termine este recorrido podrán venir por sus cosas.
Preparan a Morgan, le colocan el casco, veo al tipo que la mira con morbo, ella es tan inocente para darse cuenta, apartó al chico y aprieto el arnés, estiro el que está en su muslo, respira hondo, me mira y yo le sonrió.
-Cuando lleguen al final tienen que agachar la cabeza.-nos dicen, primero paso yo para recibirla allá.
-te veo del otro lado.-abrochan el gancho, me lanzan, el aire me envuelve y cuando llego me atrapan.
Me quitan con rapidez, todavía falta otro por la cual nos tenemos que lanzar, veo cómo está en el aire, parece una paloma, su cabello se revuelve en el aire, grita con una sonrisa, lo sé por que puedo sentirlo, la atrapa el chico.
-Aun falta otra.-le digo, le quitan su arnés para ponerlo en el otro.
-lo se.-dice, la colocan en la otra cuerda.-te veo del otro lado.-me guiña el ojo, la lanzan, me estoy ideando cómo hacerla mía.
-¿Es su novia?.-pregunta el chico que trabaja en este lugar.
-¿perdón?.-no le entiendo.
-Lo siento, ¿es su novia?.-me vuelve a preguntar en mi idioma, niego subiéndome al escalón.
-quisiera, pero por ahora soy el amante.-este se ríe y me da los cinco.
-todo se puede.-me lanzan, se repite lo mismo, llego al final.
Nos dan las indicaciones de cómo salir, si supieran que no tenemos planeado salir aún, nos desviamos un poco, ella sigue mirando el lugar con mucha admiración.
-este lugar es bello.-dice.-Como para una luna de miel.-Me mira con picardía, sabe cómo provocarme, la arrinconó contra un rincón oscuro, atrás de un especie de tienda de Snacks que ya cerró, este paseo de dinosaurios lo van a cerrar pronto, por lo que casi todo está oscuro y no hay nadie. La tomo por la cintura y la beso con fiereza, gime cuando aprieto su trasero.-Estamos en un parque. Vamos al hotel.
-No, me tientas y ahora te hechas para atrás.-la callo con besos.
-Nos van a ver.-me toma de las mejillas.-vamos al hotel, ademas en mi habitación hay un jacuzzi.
-mi fantasía es hacerlo en un parque, un jacuzzi suena romántico.-se pone pensativa, espero que me diga que si.
-tu ganas.-la devoro.
Le quito sus pantalones y después los míos, la siento en la barda, abro sus piernas y la apego hacia mi, sabe de esto, se adhiere a mi cintura, me abraza por el cuello, amo cuando rasguña mi espalda, es su modo de marcarme y yo no la suelo marcar, pero ahora me las va pagar.
Beso su cuello y me atraganto con su loción, la loción que yo le regale, su mano viaja por mi espalda hacia abajo, aprieta mi trasero y gruño en su oído, gime despacio para no llamar la atención de los demás.
La odio por que jamás tendré suficiente de ella, amo como ella y yo encajamos, aunque ella no lo quiera ver, yo la haré entrar en razón, de que yo soy su dueño, que soy para ella nada más.
-Sebastian, yo...-gime alto, oculta su rostro en mi cuello.
-Oh Morgan.-yo también estoy cerca. Ambos nos descargamos, recuperamos la respiración de este polvo. Tenemos las frentes juntas, la beso antes de separarme de ella.
-¡¿quien anda ahí?!.-gritan.
Morgan palidece que hasta se le baja la presión, se para de un salto, rápido nos ponemos las prendas que nos arrancamos.
-sígueme la corriente.-me dice, se sienta y levanta su pantalón del tobillo, se pica y empieza a sacudir echando aire.-¡Tienes que chupar el aguijón!.-grita y le miro confundida, comienza a chillar del "dolor".
-¿Qué está pasando?.-nos hecha la luz un guardia.
-A mi novia le pico una abeja.-nos mira raro, Morgan comienza a llorar.-¿aquí hay una enfermería?.
-Si, acompáñenme.-la ayudo a ponerse de pie. Salimos del recorrido, recojo las cosas que dejamos a cargo.
Aún seguimos al guardia que nos guía a la enfermería, me estoy fastidiando, este parque es enorme, cuando veo que jamás llegamos, tomo la mano de Morgan y me la llevo corriendo.
Puedo escuchar la dulce melodía de su risa, la detalló por que esa imagen de ella feliz a mi lado jamás la olvidare: su cabello suelto que se esta alborotando, su sonrisa, rodeamos a las personas, después de perder al guarida y de recoger nuestras cosas en la atracción, nos detuvimos en una tienda de snacks.
Pido una pizza y dos refrescos, regreso y ella está hablando por teléfono. Cuando llego ella cuelga.
-Era Jace.-dice agarrando una rebanada de pizza.
-¿qué te dijo?.-pregunto fingiendo interés, ella suspira.
-solo llama para recordarme que ya mero seremos marido y mujer, que debo obedecer a su madre.-toma soda, no se ve emocionada.-¿Me crees si te digo que muero por casarme?.
-No.-ella se ríe.
-Por favor, es mi sueño.-termina su rebanada y toma otra.-Siempre me quise casar con el, lo haré por que lo amo, sólo que odio a mi suegra y a su chiflada hija.
-Wow, Morgan Anderson odiando a una persona.-levanta la soda como modo de brindis.-jamás conocí esa faceta tuya.
-cambie, o solo crecí y me di cuenta que hay personas que no me merecen.
No puedo negar que dolió él comentario, pero ella así es, es sincera aveces, le dolió lo que hice y se sano, alguien la curo mientras yo no estaba.
Aveces me pregunto que si estoy haciendo bien en descarrilarla, pero tampoco quiero verla con ese tipo que parece el príncipe encantador.
También soy de ella, siempre lo fui y ella es mía, y espero que antes de la boda vuelva a mi.