💭
Soobin ni siquiera sabía cómo estaba sosteniendo todos esos libros entre sus brazos. El exámen de física se venía difícil y además sería el cincuenta por ciento de su calificación, y lo que menos quería era bajarla.
Apresura sus pasos por el pasillo y se recuerda mentalmente las fórmulas, los teoremas e intenta ordenar lo mejor posible la información en su cabeza, debe acomodar sus lentes con su hombro y casi le da un ataque cuando la campana sonó en medio del solitario pasillo.
Un chico pasó corriendo y Soobin pensó que no lo vio porque ahora estaba en el piso con todos los apuntes y libros tirados, lo único bueno era que no se le habían caído los lentes o estaría por ponerse a llorar.
Intenta recoger todo lo más rápido posible, pero el tiempo se le agotaba, su profesor no tenía tolerancia con los retrasos y tampoco quería joder su asistencia perfecta, ser el mejor de la clase era un sacrificio, él lo había decidido, quería tener notas altas y puntos extras, pequeñas medallas de asistencia perfecta y puntual para que su beca sea lo que él quiere.
Mientras recoge todo, siente como un chico levanta algunos papeles por él y le da un libro, todo en una pequeña pila y cuando levanta su vista se mortifica. Ese día no podía ser peor.
Él está ahí, con la campera deportiva y la gorra, las zapatillas algo sucias y con una pequeña sonrisa. Agita su mano y Soobin toma todo de forma torpe y nerviosa, siente que todo da vueltas y tiene el rostro rojo, por suerte su flequillo cubre la mayoría de sus ojos y así evita que todos sus sentimientos se reflejen.
-¿Otra vez chocaron contigo, Binnie? -Deja de respirar para solo decirle a su corazón que no le dé un ataque y asiente levemente -, ¿Vas con prisa?
-Mucha- Responde poniéndose de pie, mordiendo su lengua por la diferencia de altura -. Tengo un examen de química y oh Dios, el exámen -Soobin asegura que está jodido.
Cuando estaba calculando si tomaba la suficiente carrera para saltar por la ventana y romperse el cuello cuando caía y terminaba con su sufrimiento, la cálida mano del menor se posa en su hombro y mueve la cabeza a un lado para que lo siga.
-Ven, vamos. Parece importante y no quiero que tu puntaje baje por unos estúpidos ciegos -Habla con sinceridad, acomodando su mochila en su hombro para luego meter sus manos en los bolsillos de su campera y caminar a la par del mayor.
Ambos van en silencio, y Soobin aprovecha a repasar sus apuntes, queriendo olvidar la maldita escena de película americana de adolescentes pero es imposible, cada que la letra H sale en sus problemas o fórmulas le hace ver por el rabillo del ojo a su amigo y debe tragar.
-Gracias, Hueningkai.
Cuando llegan al salón del mayor, el profesor está explicando los puntos y su cara de enfado se hace presente al ver a un Soobin y al famoso Hueningkai a su lado.
-Hey, señor Park -Saluda, viendo cómo algunos alumnos se sorprenden de verlo allí -. Le traje a este chico, me tropecé con él y todo quedó hecho un tiradero, lo ayudé a juntar todo y aun así llegó tarde. ¿Lo deja hacer el examen? Se lo merece, es el mejor de su clase, estoy seguro.
Huening miente para salvarle el pellejo, no es su culpa pero aún así se la tira como si no fuera algo malo. Aún así, está ahí, quieto, viendo cómo su profesor lo ve a él y luego a Hueningkai. Debe ser patético que el capitán del equipo de béisbol venga a discutir con tu profesor como si fuera su hermano mayor o su padre. Lo peor es que Hueningkai es dos años más jóven que él y todo se vuelve peor al escuchar risitas y murmullos, claro, todos hablan de Huening, toda la escuela, cada alumno de cada curso y turno.
Es una súper estrella entre medio de alumnos.
-No tolero las llegadas tarde -Dice el señor Park con su ceño fruncido, viendo directamente el rostro pálido de Soobin.
-¡Oh, vamos! No sea así, hasta pise una de sus hojas, mire - estira su mano hacia la pila de papeles que el pelinegro tiene en brazos y muestra como arriba de sus ejercicios hay una media pisada de la punta de la zapatilla de Hueningkai.
El silencio se prolonga lo suficiente para escuchar un suspiro y un "ve a sentarte Choi" que hace a Soobin moverse automáticamente con el exámen en mano a su lugar en la esquina de la fila tres y guarda todas sus casas menos un bolígrafo y un lápiz con goma en la punta.
Hyuka sonríe y pone dos de sus dedos juntos antes de saludar como un militar e irse a tranquilo a su salón. Por suerte, él no tenía profesores tan estrictos como Soobin y mucho menos exámen, así que las cosas son más pacíficas por esos lares.
La campana suena y Soobin revisa por quinta vez su exámen hecho, lo terminó hace media hora pero él se asegura de haber hecho todo bien, no equivocarse de fórmula y mucho menos de signo, entrega su exámen y sale con su mochila ya organizada a dejar los libros y apuntes en su casillero para cambiarlos a los de la nueva clase que viene después del almuerzo.
Ahora, sin el peso sobre sus hombros puede moverse mejor y pasar rápidamente a la cafetería. Por suerte hoy es martes de espagueti y tiene una caliente porción de tallarines con salsa de tomate, un pan y una soda en su bandeja. Busca con su mirada a su mejor amigo y cuando lo ve elevando su mano va directo a la mesa.
-Hey, Soobin -Saluda un chico con anteojos, cabello negro y alto, su apariencia podría dar miedo pero Soobin sabe perfectamente lo dulce que es, al menos con él.
-Hola Yeonjun -Sonríe antes de saludar con su mano a Taehyun, un chico que no les habla mucho pero él les consiguió esta mesa junto a su grupo de arte.
-¿Cómo te fue en tu examen? -Pregunta tomando un poco de pasta con los palillos.
-Supongo que bien, no fue tan difícil como creía, era puro práctico, fue rápido -Dijo contento, tomando una buena porción de fideos antes de sorberlos dentro de su boca y gemir emocionado por el sabor.
Todo el mundo amaba los martes de espaguetis.
Y Soobin se pone charlatán, contándole que le compraron un nuevo libro y seguro que si aprueba todos sus exámenes su padre le dejará usar su tarjeta y comprará un par de juegos por internet; Yeonjun se lo queda mirando cuando la palabra Hueningkai se cuela en su charla.
-¿Hueningkai te chocó antes de entrar en el exámen? -Pregunta extrañado, armando el rompecabezas con las pocas piezas que tiene.
-Algo así, un chico se chocó accidentalmente conmigo y mis cosas cayeron, las estaba juntando y no me di cuenta que era tarde, la campana sonó pero él me ayudó y se echó la culpa y me dejaron pasar, debo darle las gracias -Habló como una colegiala enamorada, Yeonjun rueda los ojos ante sus palabras.
-No vomito por respeto a la pasta -Dijo serio antes de ver severamente a su mejor amigo -. En vez de darle las gracias puedes invitarle un café, sería una buena cita.
-No sé si los deportistas pueden tomar café, el adicto al café soy yo que me quedo despierto casi toda la noche y luego vengo aquí con ojeras y todo desalineado -Tomó la lata de soda y le dio un sorbo -. Además, Huening es un teorema complejo y yo soy... La mitad de cero -Admite avergonzado.
-Sigo sin entender porque no lo intentas, Hueningkai siempre habló contigo, nunca te trató mal, no es el típico cliché de capitán malo. Según tú es dulce, deja de ser un cobarde que no pierdes nada con pedirle una cita -Yeonjun lo sermonea, poniéndolo contra la espada y la pared.
Él pensó eso muchas veces, el invitar a salir a su amor platónico pero siempre se arrepentía al último momento y luego de hacer lo mismo por ocho años seguidos Soobin experimenta la desesperación.
Se conocen desde que entraron a primaria, antes eran parecidos, Hueningkai era un chico promedio bajito, Soobin era el nerd que todos le hacían bullying por sólo ser inteligente y claramente usar lentes. Desde que Hueningkai lo encontró llorando en el baño con los lentes rotos empezó a defenderlo.
Poco a poco se fueron haciendo amigos, aunque nunca llegaron a una amistad tan profunda pero el corazón es selectivo y si alguien te hace bien lo quiere y eso es lo que le pasó a Soobin. Desde que Hueningkai empezó a hacer béisbol iba a todos sus partidos, era su fan número uno, le encantaba verlo batear y correr, festejar y que consiga sus logros. El pequeño castaño era de los pocos que siempre lo felicitó por sus notas desorbitantemente buenas y la facilidad en la que Soobin podía resolver complejos problemas matemáticos, en especial memorizar fórmulas y teoremas y así se unió al club de química donde encontró su propia pasión.
Fue y ganó concursos, pero todas sus medallas, placas y trofeos no parecían nada al lado de las copas enormes que Hueningkai levantaba cuando ganaban regionales. Claramente sus caminos se dividieron como las leyes escolares dictan, Huening se hizo popular y el capitán del equipo de béisbol de la escuela dándole una reputación y Soobin se hizo el orgullo de los profesores y directivos, subiendo el puntaje de su escuela y participando en ferias de ciencias.
Increíblemente no lo molestaban, le gustaba creer que era porque la gente maduraba y aceptaba que ser inteligente no era algo por lo que burlarse y que a alguien le apasione otra cosa que no sea deportes era algo positivo pero actualmente sabía perfectamente que no era eso. Si no la vez que Hueningkai se subió en medio de una mesa en la cafetería y amenazó a todos con su bate que al primero que lo molestaba se lo iba a romper en la cabeza y que tenía los suficientes en su casa para hacerlo con toda la escuela.
Su relación era linda, todos conocían al "el nerd que habla con Hueningkai" y la verdad es que siempre había gente que venía a hacerle preguntas sobre Hueningkai, sus gustos a parte del béisbol, si le gustaba el chocolate, su preferencia sexual, si tenía pareja.
Debía tragar su propio enamoramiento y responder algunas cosas, aunque cuando venían con claras intenciones de solo acostarse con Hueningkai los ahuyentaba diciendo que se metan con su vida y él no era quién para responder cosas sobre la vida sexual de su amigo.
Aun así, no se sentía demasiado diferente al club de admiradores de Hueningkai, al contrario, si ese club existía debía ser el líder, fundador y mayor fan.
Aún con todo eso, no se atrevía a preguntarle a Hueningkai si alguien le gustaba, sabía que no tenía novio porque dijo que no estaba interesado y eso lo hizo irse hacia atrás veinte millones de pasos.
-Sigo diciendo que quizás tengas una oportunidad, te cuida como un hermano, debe haber algo de interés en él, confía en mí -Soobin se levantó una vez la campana volvió a sonar, llevando su bandeja con él.
-Creo que leer tanto te hace mezclar realidad con fantasía, no tengo nada para llamarle la atención -Hizo una mueca volviendo a acomodar sus resbaladizos lentes -. No creo que sea atractivo que le explique sobre química orgánica.
-Nunca lo sabrás, porque nunca avanzas. Deja de ser un cobarde Soobin, lo peor que te va a pasar es que te deje de hablar y te quedes con el corazón roto -Vio a Soobin lloriquear y rio suavemente.
-Gracias Yeonjun, eres un gran amigo y apoyo.
-Nadie se murió por un corazón roto, piensa en eso -Dijo antes de doblar por el pasillo y despedirse con la mano yendo directo a su salón.
"Nunca nadie se murió por un corazón roto" volvió a repetir en su mente antes de entrar en su salón e intentar que la bonita imagen de Hueningkai jugando no lo distraiga.
Huening bateó nuevamente la pelota y empezó a correr alrededor de la cancha lo suficientemente rápido para poder llegar a la base nuevamente.
Pisaba las losas blancas con habilidad intentando aumentar la velocidad pero cuando estaba por llegar a otra base sintió como era tocado por la pelota y paró de golpe frustrado. Estuvo cerca de llegar a hacer un home run pero no era suficiente sólo estar cerca, debía hacerlo.
El catorce de febrero se celebraría la final de las regionales de Seúl, tenía que lucirse en ese partido porque algunos entrenadores importantes estarían viendo y sería la oportunidad perfecta para mostrarle a gente importante lo que era capaz de hacer y poder entrar a un equipo grande.
Sintió unas palmaditas en la espalda y sonrió un poco al ver a Beomgyu, era un gran amigo, en especial porque ambos siempre entrenaban juntos.
-Debes tirar un poco más alto, así será más difícil de alcanzar y podrás correr más cancha -Le dijo como consejo -. También debes practicar cómo doblar, vi como casi te pasas una losa, si lo haces en el partido estás frito.
Hueningkai asintió varias veces, Beomgyu siempre veía lo que tenía que mejorar y lo agradecía, por muchos halagos que consiguiera aún debía mejor y en el grupo de su escuela no le daría la mejora que necesitaba, por eso debía brillar en el partido del jueves.
-Hueningkai -Lo llamó su entrenador -Tiras.
Corrió a la posición del pitcher y tomó la pelota que le daba su compañero. Se concentró un momento, antes de tirar la pelota lo más rápido posible, por suerte, pudo hacer que haga dos strike antes de ver cómo bateaba pero por suerte era detenido rápidamente.
Y así siguió su tarde, entrenando tranquilamente hasta que fue a darse una ducha. Beomgyu lo esperaba fuera con sus cosas, seguramente entrenarían un rato más antes de ir a casa. Se estaban presionando a ellos mismos por esa victoria y Hueningkai casi podía saborearla.
-¿Nervioso? -Le preguntó Beomgyu.
-No, estamos entrenando, somos un buen equipo. Pero tengo miedo que por ser la final todos se pongan estúpidos y la caguemos, debemos estar despiertos -Dijo con voz clara, digna de un capitán.
-Y si ganamos. ¿Vas a cumplir la apuesta? -Preguntó con un tono divertido el más alto.
Hueningkai le dio un manotazo en el brazo escuchando cómo su amigo se quejaba.
-No me voy a confesar a Soobin. Él se merece a alguien inteligente y con sus gustos, yo no entro en esa categoría -Acomodó la gorra en su cabeza intentando parecer lo menos triste posible.
-Eres un chico genial, deberías intentarlo, tú no eres un cobarde pero con ese chico te pones increíblemente avergonzado. No sé cómo no lo nota.
Beomgyu una vez había descubierto a Hueningkai observar a Soobin hacer cálculos matemáticos antes de su feria de ciencias, la mayoría no los entendía pero tenía la sospecha que todo lo estaba haciendo perfecto y solo estaba mejorando su tiempo.
Tuvo que encerrarlo en un salón y amenazarlo con darle un batazo en sus genitales para que mantenga el secreto y desde siempre lo molesta con eso.
Y es que Hueningkai no tenía excusa para lo que hacía, le encantaba ver a Soobin concertarse, escribir número y letras como si fuera una calculadora científica, escribir los teoremas de las correspondientes fórmulas y llegar al producto final con un pizarrón lleno y una sonrisa orgullosa en el rostro. Esa pasión y pureza del chico lo había enamorado.
Ni siquiera menciones el físico de Soobin. Si se cortara el cabello, usara lentes de contacto y se vistiera como todos los estúpidos a la moda estaba seguro que tendría a toda la escuela babeando por él, haciendo lo imposible para recibir su número de teléfono.
Solo esperaba que Soobin mantuviera su estilo de científico loco y no se vuelva un modelo porque no iba a poder hablar con él sin que se le caiga la baba.
A decir verdad, ni siquiera sabía de dónde salía esa falsa confianza con el mayor.
Estaba hablando del último partido con Beomgyu cuando a la salida de la escuela vio a Soobin parado usando su celular.
Hueningkai paró de golpe su caminar y casi siente el aire irse de sus pulmones cuando Soobin lo vio. Beomgyu puso una mano en su espalda y lo hizo avanzar de la manera más casual que pudo encontrar, porque sabía que Hueningkai estaba en corto circuito.
Lo llevó hasta donde estaba el mayor dejándolo lo más cerca posible a él, teniendo no más de dos pasos de distancia entre ambos.
Rodó los ojos al ver que ambos estaban rojos, a veces se preguntaba porque las personas se complicaban tanto en algo tan fácil como confesarse.
-Te espero en el parque Hyuka -Se despidió guiñándole un ojo.
Hueningkai bajó un segundo la cabeza jugando con los dedos de sus manos, tomó aire y subió su cabeza encarando a Soobin con esa confianza falsa que realmente le salía genial, debería decirle a Jongho que lo meta en el club de teatro.
-Hey, Soobin -Sonrió y casi se derrite cuando vio al mayor sonreír marcando suavemente los hoyuelos que tenía.
-Hola -Saludó, intentando acomodar lo mejor posible su cabeza y que todo lo que salga de su boca no sea un "me gustas desde que tengo ocho años" -¿Estuviste practicando? -preguntó viendo un poco su cabello húmedo.
-Sí, nos tenemos que preparar para el partido del jueves, tenemos un rival duro -Explicó sacando su gorra unos segundos, pasando sus dedos por su cabello antes de volver a ponerla en su lugar -¿Vas a venir? -Cuestiona esperanzado.
La respuesta es obvia para Soobin, igualmente, asiente -Claro, toda la escuela vendrá.
-Sí, toda la escuela -Si Hueningkai solo tuviera a Soobin como público el jugaría como si estuviera en la final del mundial -¿Querías decirme algo? No creo que me esperaste solo para preguntarme si entrené.
-Ah, sí. Yo... -las palabras se traban en su boca y no sabe qué hacer, antes de que salgan de la escuela Yeonjun le dijo que le pida una cita o mañana no comería con él y eso lo hizo entrar en un pánico, no podía hacerle eso a su pobre corazón y vida asocial -Voy a estar en las gradas viéndote, te preparé una pequeña sorpresa. Y quería agradecerte por hacerme entrar al salón, estaría frito sin ti.
-¿En serio? -La sonrisa de Hueningkai es radiante, preciosa, con hoyuelos perfectos a cada lado de sus mejillas y ojos abiertos de la emoción y curiosidad; ignora totalmente la disculpa, está de sobra -¿Qué es? Dime ahora.
-No sería una sorpresa.
-Qué importa, ¡Dime! -chilla.
-Nos vemos mañana, beisbolista -Y Soobin agita su mano y se despide de él con una sonrisa antes de dejar a Hueningkai estático, con el corazón latiendo porque su corazón lo está traicionando e ilusionando.
Claramente Soobin no va a confesarse.
Pero soñar es gratis y empieza a caminar hacia el parque donde iba a practicar con Beomgyu con la imagen del mayor diciéndole que lo quería.
-Eres un cobarde.
-¡Déjame, no es mi culpa! -grita arrancando su cabello frente al computador.
Cuando llegó a su casa decidió hacer una videollamada con Yeonjun y decirle de su gran error porque no sabía qué demonios darle a Hueningkai de sorpresa.
-Quizás comida, algún regalo, una confesión -propone contestando algunos mensajes.
-Tampoco son una sorpresa, así vas a terminar solo con quince gatos.
-Estoy seguro que si ganan los van a llevar a comer y sus padres le compraron lo que él quiera. Lo último ni siquiera lo menciones, mis sentimientos no se regalan -habló firme.
-Cállate, no me ayudas y ¡Deja de usar el celular, estás hablando conmigo!-Chilló viendo que Yeonjun le ponía una mínima atención.
- Wooyoung me está mandando videos de su nueva gatita, mira -Acerca su celular a la cámara y se puede ver como un gatito color blanco está tomando leche de un tazón -¿No es adorable?
-Sí, lo es, pero ahora necesito ayuda. Luego puedes ver los vídeos, por favor -Ruega haciendo ojitos.
-Bien, déjame pensar.
Yeonjun se queda unos momentos en silencio, hasta que cuando vuelve su rostro para decirle a Soobin que estaba frito y no se le ocurría nada logra ver al mayor tomando un clip de cabello, baja la mirada y logra ver su camisa desgastada azul con un átomo como logo y también las ojeras en los ojos de su amigo. Una bombilla se enciende en su cabeza.
-Regale un cupón para enamorarse de ti -Dice de repente ganándose la atención de Soobin. -Escucha, te daré un cambio de look, necesitas cortar un poco tu cabello y no te vendría mal ropa nueva. Necesitas un retoque para ser más llamativo para Hueningkai y que se enamore de ti.
-Estoy bien como estoy y no creo que deba cambiar mi ropa -Contesta algo ofendido.
-Oh vamos, va a ser una gran sorpresa, todo entra por los ojos y luego lo enamoras con tu personalidad. Nada puede fallar -Finaliza orgulloso.
-No creo que sea muy bueno, sin ofender, tienes el mismo gusto de mierda en ropa que yo, solo que más moderno -Hace una mueca acomodando sus anteojos.
-Confía que te sentará bien, le pediré a un profesional.
-¿Y ese es...?
-Taehyun -Una sonrisa se posa en sus labios al ver a Soobin dudando.
-¿Realmente necesito un cambio? -Pregunta viéndose un momento en la cámara.
-Por mi estás bien, pero tú quieres enamorar a Hueningkai, estoy seguro que te hará bien. No vamos a transformarte tanto, sólo a cambiarte el look y cortar un poco tu cabello, te acostumbrarás -Le da confianza -Imagina tener a Hueningkai babeando por ti.
-Bien, lo haré. Pero si Huening llega a ignorarme me compras cinco kilos de helado y los como mientras me oyes llorar y vemos de nuevo Doctor Who.
-Trato. Le hablaré a Taehyun, nos vemos Einstein -Lo saluda antes de cortar viendo la cara de ofendido de Soobin.
La próxima mañana transcurre tranquila, la escuela está siendo decorada con bonitos adornos, corazones y guirnaldas en colores rosas y rojos. Es la hora del almuerzo y Soobin agradece que Yeonjun lo esté esperando para comer, junto a Taehyun.
Deja su bandeja en la mesa y los saluda a ambos pero se nota algo tenso, como si lo estuvieran analizando.
-¿Qué opinas? ¿Demasiado trabajo? -Pregunta Yeonjun.
-Sí, pero no imposible, tiene buenos rasgos y físico, debemos darle un empujón -Finaliza el menor de todos viendo las mejillas rojas de Taehyun -Vamos a ir a la peluquería hoy, mañana compraremos ropa, tenemos tres días para hacerte lucir bien, sé puntual.
Soobin iba a replicar que era demasiado pronto pero ambos chicos levantan un dedo y empiezan a comer. Callado y ofendido empieza a tragar su puré pensando en cómo conseguir el respeto que se merece.
Salen de clases directo a la peluquería, Yeonjun y Taehyun lo arrastran a donde el menor se corta el cabello, un lugar no muy caro y poco conocido donde hacen maravillas. Para la suerte de todos, el amigo de Taehyun dice hacer milagros con el cabello de las personas, en este momento Soobin necesita uno.
Taehyun pasa y saluda a un chico llamado San, hablan y lo apuntan como seis veces antes que Taehyun saque su celular y le muestre algo. El chico asiente y Soobin traga duro.
-Toma asiento, te cortaré el cabello -Responde el chico acercando un carro con peines, ruleros, tijeras y más artilugios de peluquería.
Soobin se pone en la silla y se saca los anteojos. Una bata negra es pasada por su cuello y le empiezan a rociar un líquido en su cabello, mientras lo van desenredando con un peine.
-¿Hace cuánto no te cortas el cabello? -pregunta viendo el largo de su flequillo y lo disparejo que es.
-Está largo y dañando, debes cortarlo para que crezca sano, no debes cortártelo tú si no sabes, no queda parejo -Explica tomando unas tijeras y un peine más pequeño -Cortaré cuatro dedos, no eres un Skye Terrier y necesitas ver.
Soobin se sonroja al escuchar las risas de sus amigos, de igual forma, permite que su cabello sea cortado, cuando abre los ojos nota que no está tan mal, no le molesta al ver y quedó prolijo, al parecer esto no era tan mala idea.
-Casi un año, me lo cortaba en casa solo pero luego dejé de hacerlo porque debía estudiar -Responde algo avergonzado -¿Está muy mal?
Cambia de opinión al instante que escucha el típico zumbido de la máquina de afeitar y casi sale corriendo de la peluquería.
-¡No, no voy a raparme! -Grita tomando su cabello entre sus manos, protegiéndolo.
-Soobin -Gira de golpe viendo a Yeonjun algo enojado -No van a raparte, van a emparejar el cabello de tu nuca, solo eso, sigue muy largo atrás -Explica brevemente y San levanta un espejo mostrándole lo desordenada que está su nuca.
-Sólo lo vamos a emparejar -Dice con cuidado y Soobin asiente cerrando con fuerza los ojos.
El cambio del cabello largo y descuidado de Soobin a un corte moderno, masculino, atractivo y juvenil le sienta fenomenal, ahora el negro brillante natural de su cabello se luce de otra manera e increíblemente Soobin está satisfecho con su nuevo corte. Ahora su rostro se ve mejor, pero debe hacer algo con sus ojeras y vestuario.
Afortunadamente, Taehyun está en el juego y se siente seguro con un experto, o lo más parecido que consiguió.
-Te dije que no era tan malo, te ves genial, era hora de cambiar esas fachas de científico loco y volverte un adolescente -Hace rato no escuchaba a Yeonjun así de feliz y orgulloso, así que se sonroja y le agradece a los chicos.
Cuando llegan a la casa, Taehyun le dice que mañana irán a comprar ropa y él asiente un poco menos asustado que hoy. Sus padres lo felicitan por su corte y por primera vez en un año no debe atar su flequillo para dormir.
Al otro día, están en el centro comercial, viendo ropa que quede acorde con Soobin, pero parece que al mayor no le gusta nada de la ropa juvenil y casi se va a la sección de niños porque había visto una remera con el escudo del Capitán América en ella.
-Debemos comprar colores cálidos, tienes un bonito tono de piel, además hace calor, debes ir acorde a la estación -Reniega por cuarta vez Taehyun al ver que Soobin rechazó, otra vez, su vestuario.
Yeonjun está sentado en los sillones jugando con su celular con la excusa de que él no sabe de moda y se siente como un novio esperando que su chica se compre ropa. Sólo dice que las cosas son lindas para que lo dejen en paz.
-¿Qué quieres? Porque no nos estamos entendiendo -Taehyun está harto y necesita respuestas.
-No lo sé, no me gusta la moda, me gusta la ciencia -Responde viendo algunos percheros y toma una camisa blanca básica y se la queda viendo unos segundos.
-¿Te gustan las camisas? -Ve a Soobin asentir y su vida parece tomar color -¿Los pantalones de vestir? Son cómodos, pero necesitas un jean.
-Está bien, que no sean extravagantes, por favor -Pide y toma un par de camisas, una blanca, otra negra y por último Taehyun le trae una roja y dos pantalones de vestir negros junto a un jean igualmente negro roto.
Soobin va al probador y se pone lo más simple posible, la camisa blanca y los jean negros rotos. Sale y ve como Taehyun nuevamente lo analiza, algo no anda bien.
Y es que, su camisa está mal abrochada, tiene la cremallera baja y está todo chueco parado. Taehyun se acerca y le sube el cierre, empieza a desabrochar la camisa pero se detiene una vez está totalmente abierta.
-¡Choi Yeonjun, ven aquí! -Kang grita, alterado, Yeonjun sin entender nada.
-¿Qué pasa? -Pregunta.
-¿Sabías de esto? -Apunta al abdomen de Soobin y ahora entiende las cosas, pocos saben que Soobin porta una tabla en su abdomen, además de brazos fuertes y piernas marcadas.
-Claro, solo nunca le di importancia -Sube los hombros, dispuesto a ir a sentarse de nuevo.
-¡Es importante! -Grita enojado, antes de abrocharle perfectamente la camisa y arreglar el cuello. La mete dentro del pantalón pero falta algo, por muy bien que se vea necesita algo.
Taehyun sale corriendo y vuelve unos segundos después con una pequeña cadena plateada y acomoda su cabello.
Si Soobin no estuviera enamorado de Hueningkai intentaría coquetear con él y que lo tenga entre sus sábanas porque literalmente no podía creer que el que estaba frente a él era Choi Soobin.
Terminó comprando varias camisas, jeans y una cadena plateada que lo obligó Taehyun para tener un mejor look según el menor. Yeonjun le avisó que el partido era a las dos y claramente toda la escuela iría a verlo.
El día de los enamorados empezó con un hermoso clima, soleado con nubes pasajeras y un poco de viento, haciendo al clima ideal para salir, quedarse en casa o cualquier plan que tenían parejas y amigos para hoy.
Él, en cambio, se había puesto la camisa roja junto a los jeans negros y la cadena. Tomó la gorra con el logo del equipo favorito de Hueningkai, se la había regalado para uno de sus cumpleaños y casi nunca la usaba, pero estaba allí, guardada con amor por el detalle.
Al entrar a la cancha le dieron su dedo de espuma con el número #1, era todo rojo con detalles en blanco, se coló entre la multitud y se sentó en su puesto que era una parte más exclusiva, estaban las autoridades de la escuela y los padres de los estudiantes que jugaban. Saludó cordialmente a los padres de Hueningkai antes de sentarse en ver a la cancha.
Pudo ver que también habían unos hombres con trajes, supuso que eran personas importantes para ver próximas futuras estrellas.
Estarían ciegos si no eligen a Hueningkai.
Habían decorado algunas partes de la cancha con corazones. No tenían animadoras pero veía a algunas chicas con pompones rojos y grupos grandes de gente con pancartas con el nombre del equipo, el reluciente nombre de los "Hipocampos" reluciente en blanco.
Frente a él estaban sosteniendo en color azul con plateado los carteles del equipo contrario, los "Potros" habían entrado a la cancha con sus trajes en azul. Eran un gran equipo, habían jugado siempre contra ellos, tanto que se volvió un clásico, llamándose la batalla de los caballos ya que ambos equipos hacían alusión a ese animal.
Se levantó de golpe y empezó a gritar cuando Hueningkai y su equipo entró a la cancha con los trajes rojo rallados. Tenía fe en ellos, ni siquiera vio a Huening estos últimos días, seguramente estaba demasiado ocupado con el tema del partido dirigiendo y entrenando para jugar lo mejor posible.
El juego dió comienzo luego de que se tirara una moneda al aire para ver quién bateaba y quién tiraba primero. Afortunadamente Hongjoong iba a tirar primero, así que solo debían eliminar a su contrincante.
El primer strike sonó cuando el chico no pudo golpear a tiempo el tiro de Hongjoong pero al segundo hizo un bateo bastante bueno y la pelota se elevó bastante.
Hoy estaba nervioso, pero por suerte un chico, Mingi, logró eliminarlo antes que hagas muchos puntos.
Y el partido se mantuvo así, minutos pasando mientras ambos equipos se turnaban para tirar y batear. El partido era tenso, la final se notaba, gritos sin cesar, tensión en la cancha, fallos, una que otra falta.
Así hasta que la esperada final les pisó los talones a todos.
Pero todo el equipo rojo estalló en gritos cuando vieron que Hueningkai iba a batear. Soobin se levantó de golpe agitando su manopla mientras gritaba el nombre de Hueningkai coordinado con toda la hinchada. Se sentía nervioso, es como si los nervios de Hueningkai se le contagiaran.
Hueningkai se puso en posición, aferrándose al bate con fuerza, tenía unas cintas blancas en la base del bate, debajo de ellas estaba la firma que le había dejado una vez Soobin cuando había roto su viejo bate, comprándole uno y dejándole un bonito recuerdo, ahora, confiaba en él, en que vería la pelota y la tiraría a la estratósfera haciendo un home run que quede en la historia y asombrar a los representantes de los grupos nacionales.
El número cuatro del equipo azul tiró con fuerza, un tiro curvo que terminó directamente en el guante del receptor.
Apretó los labios al ver cómo Hueningkai fallaba pero sabía que esto ponía peor al menor.
El segundo tiró fue igual de bueno, Hueningkai pudo rozar la bola pero aquel chico parecía que tenía como objetivo hacerlo quedar en ridículo, quería darle un batazo en la cabeza.
Tomó aire, se sentía desconcentrado, algo no lo dejaba pensar bien, tenía dos strikes, debía centrarse en la bola, debía ganar, debía llevar a su equipo la victoria, debía entrar en un nacional.
Cuando tiró nuevamente todo se movió en cámara lenta. La bola viniendo hacia él, la expectativa de la gente, el silencio reinó en el lugar y un sonido sordo se escuchó.
Hueningkai estallando su bate contra la pelota.
Nadie podía creerlo, muchísimo menos él, pero tiró el bate contra el piso y empezó a correr con todo lo que tenía encima, escuchaba los gritos como un eco en sus oídos, simplemente estaba corriendo y pisando las losas, contando una a una cuantas iba pisando, sintiendo su pulso acelerado al igual que su corazón, viendo como el equipo azul buscaban desesperados la pelota.
Pero para mala suerte de muchos, ésta había ido demasiado alto, llegando a la altura de las gradas, la bola era rápida y con una dirección exacta, un niño pequeño al lado de Soobin estiró sus brazos con el objetivo de atrapar la pelota pero con la velocidad que iba a romperle la muñeca si llegaba a tomarla.
Entonces, antes de terminar con un niño en el hospital, Soobin se puso entre el pequeño y la pelota, haciendo que se estrelle contra su rostro como si fuera una película de comedia.
Soobin fue el salvador de ese niño, sintiendo cómo estaba aturdido y cuando pudo estabilizarse se dio cuenta que estaba sangrando por la nariz y también sentía sangre dentro de su boca.
Pero para mala suerte de los Hipocampos, y un milagro para los Potros por el impacto y la distancia que Soobin estaba entre las gradas y la cancha está había caído al césped, haciendo que uno de los tiradores la tome y la lance a uno de sus compañeros.
Aún así, ninguno pudo alcanzar a quemar a Hueningkai cuando hizo un perfecto home run haciendo estallar a la multitud. Hueningkai gritó de alegría, todo su equipo fue a abrazarlo, pero la alegría duró solo un segundo cuando escucharon que el tiempo había terminado.
Ellos no iban ganando, necesitaban hacer muchos puntos pero aun con la increíble corrido que se dió Hueningkai estos no llegaban, necesitaba unos tres más para superarlos.
El equipo azul empezó a festejar su victoria haciendo que su hinchada festeje. El rojo, en cambio, tenían un sabor amargo en la boca, además de haberse hecho un home run en la final ni siquiera pudo ganar por su equipo.
Derrotados, tuvieron que ponerse a un lado de la cancha mientras confeti de color azul y plateado caían y les entregaban las medallas de oro y el trofeo. Les pusieron las medallas de plata y se dio la mano con el capitán del otro equipo, habían jugado bien y justo, se lo merecían.
Salió triste de la cancha, a nadie le gustaba el segundo lugar y habló con sus padres unos momentos antes de empezar a caminar a las duchas, sus compañeros ya se habían adelantado y seguro alguno ya se había ido.
Caminaba en silencio por los pasillos que iban directo a las duchas, pero no sé esperó que una cara conocida se cruzara en su camino con un look totalmente distinto y un ramo de rosas.
Pestañeó varias veces y frotó sus ojos creyendo que tenía una ilusión en frente. Se acercó con cuidado al ver que era Soobin y se llevó una mano a la boca sorprendido.
-No puede ser -Gimió sorprendido.
-Hola a ti también -Rodó sus ojos antes de reír y acercarse unos pasos a Hueningkai -. Lamento lo que pasó allí, pero para mí sigues siendo el mejor jugador de la cancha, así que felicidades por el gran juego que tuviste -Murmuró un poco avergonzado, sostuvo con ambas manos el ramo entregándoselo.
Hueningkai lo aceptó avergonzado, sin poder despegar sus ojos de Soobin, era un gran cambio, como un sueño hecho realidad y a la vez su peor pesadilla. Una fantasía en la realidad.
-Te diste un cambio -Abrazó el ramo contra su pecho avergonzado -. Te ves genial, me gusta, me gusta mucho.
Soobin tomó la gorra y separó los dedos pasándoselos por el pelo, mostrándole su nuevo corte y Hueningkai estiró una mano acariciando éste con delicadeza, estaba teniendo un infarto por lo bien que Soobin se veía.
-¿Esta era tu sorpresa? -Preguntó sin aliento, buscando bajar su sonrojo y calmar su corazón.
-En parte... -Rascó su nuca intentando evitar el contacto visual con Hueningkai, él también estaba colorado hasta las orejas porque el menor nunca lo miró así -Ha-hay algo más... -Susurró lo suficientemente alto para que lo pudiera escuchar.
-Soy todo oídos -Sonrió.
Soobin traga saliva pero antes de que diga algo Hueningkai se acerca bruscamente hacia él viendo fijamente un punto de su rostro.
Su nariz.
-¿Qué demonios te pasó? ¿Alguien te golpeó? Dime, todavía puedo darle un batazo -Tú, tú me rompiste la nariz; Soobin piensa pero en cambio niega.
-Fue un accidente -Dice en voz baja -Cuando hiciste tú home run casualmente estaba entre la trayectoria y la bola y bueno... Creo que me rompiste la nariz -Ríe nervioso pero cuando siente los dedos de Hueningkai pasándose por su nariz con tanto cuidado se queda mudo.
-¿En serio? Joder, lo siento, no fue mi intención, ni siquiera lo noté y yo -Hueningkai entra en un pequeño pánico, además de perder la final le rompe la nariz al chico que le gusta.
Está pensando seriamente en tirarse debajo un tren y terminar con su sufrimiento.
-¿Y cuál era la otra sorpresa? -Pregunta con una mueca en los labios.
El corazón de Soobin se acelera, no le ha dicho nada a Yeonjun y mucho menos a Taehyun pero tenía planeado confesarse, no había dormido en toda la noche y luego de un pequeño vídeo tutorial de Taehyun explicándole cómo cubrir sus ojeras y haberse puesto sus molestos lentes de contactos no sabe muy bien qué decir ni cómo empezar.
Juega con sus manos unos minutos antes de tomar aire.
-Esto sonará raro pero no puedo dejar de pensar en ti a cada hora -Dice sudando un poco -. Te cuelas en mi cabeza sin permiso y me distraes de todo, varias veces me encontré mirando un punto en la pared mientras el profesor explica algo, las palabras de mis libros se transforman en tu nombre y no puedo evitar sonreír cada vez que te veo desde la clase de literatura entrenando, luciendo genial y viendo esa pasión ardiente que tienes cuando juegas béisbol. La letra H está en la tabla periódica pero no puedes ser considerado un elemento, eres un conjunto de átomos y reacciones que hacen que mi corazón sufra descargas y yo... -Se calla un momento al ver que Hueningkai tiene una sonrisa a medias por su clara confusión -Lo que quiero decir es que me gustas y no puedo guardarme más mis sentimientos por ti -Confiesa finalmente tan rojo que Hueningkai teme que se desmaye.
Aunque él también esté al borde de desmayarse.
Tiene una sonrisa radiante en el rostro. No puede creerlo, Soobin gusta de él, no sabe qué decir, ni qué hacer para decirle que también le gusta.
Así que reúne valor y deja un momento el ramo de flores en el piso. Se para de puntitas y toma el cuello de la camisa de Soobin con firmeza antes de acercarlo a él y unir sus labios en un beso.
El corazón de Soobin se paraliza antes de corresponder lento y torpe el beso. Sus manos van a sus mejillas y las acaricia con cuidado pero un sabor metálico se hace presente en medio del beso y se separan lentamente antes que Hueningkai suelte una carcajada al ver la sangre salir de la nariz del mayor.
-¿Te excitaste? ¡Pervertido! -Grita riéndose a carcajadas mientras Soobin busca un pañuelo con una mano y con la otra aprieta el tronco para detener el sangrado.
-¡Claro que no! Es tu culpa por darme un pelotazo... -Su voz sale algo nasal pero el sangrado para y limpia el resto de la sangre.
-Claro, culpame a mi -Hueningkai está pasando un buen rato antes de recordar que acaba de besarlo y sentir vértigo bajo sus pies.
-También me gustas Soobin, mucho -Admite con más confianza, regalándole una sonrisa a Soobin.
El mayor queda petrificado antes de sentir cómo la sangre volvía a caer por su nariz pero no puede reaccionar, se queda quieto procesando la información. Hueningkai gustaba de él, Hueningkai gustaba de él, Hueningkai gustaba de él.
La sangre sube de golpe a sus mejillas y empeora su hemorragia antes de volver a presionar. Hueningkai levanta las manos y lo ayuda, limpiando suavemente antes de dejar un besito curador en la punta de su nariz, sonrojando peor a Soobin.
-Calmate o esto se podría volver un problema -Dice jugando con los cabello de Soobin antes de dejar un suave beso en sus labios -. Voy a bañarme espérame aquí. ¡Y cuida mis flores!
Hueningkai entra a las duchas el tiempo suficiente para que Soobin logre volver a calmar su hemorragia y volver a procesar que Hueningkai lo besó dos veces y también gusta de él.
Está mirando el ramo cuando Hueningkai sale con el cabello húmedo y la mochila en sus hombros, con una sonrisa radiante que lo enamora mil veces más de lo que está.
-Listo -Se pone en su lado tomando las rosas -. Ahora que sabemos que nos gustamos, creo que es un buen momento para tener una cita. Aprovechemos que es San Valentín y despéjame de que acabo de perder una final -Ordena tomando la mano de Soobin para comenzar a caminar.
Soobin termina soltando una carcajada, besando suavemente los nudillos de Hueningkai, con cariño, poniendo a ambos bastante avergonzados y tímidos -Conozco una heladería aquí cerca, ¿Te apetece? -Propone sin poder dejar de ver a Hueningkai.
-Encantado.