El canto del pájaro me recuerda la maravillosa historia que juntos creamos escritas en palabras del pasado, donde las hojas invisibles fueron pisoteadas por las acciones desagradables hechas por los dos.
Seguramente tu perdiste tu copia, yo aun conservo la mía como la reliquia más sagrada de mi vida, porque fuistes lo más hermoso de los recuerdos, quizá te sigo amando como antes, y sin aliento, como siempre. Cuando te miro me quedo contemplandote en las noches, en las mañanas, no lo se, pierdo la noción del tiempo, la coherencia, la memoria, la razón completa con solo observar tu figura, tu silueta, todo de ti.
Recuerdo el amor recorriendo por mis pieles las noches que mirabamos el cielo juntos, como siempre, amándonos escondidos de los curiosos, mirándonos diciendo nada, creando un lenguaje desconocido, una nueva comunicación, tus labios la tentación más grande de la vida, moviendose, curvandose en cada sonrisa, la sensación de tenerte cerca es inexplicable, no lo se, simplemente no lo se.
Mis ojos tienen envidia, si puedieran caminar dalo por hecho que no caminarian, correrian a besarte como lo hace mi boca. Con locura, delirio, demencia y mucho amor, demasiado amor.
La gracia de tu voz, la pronunciación de mi nombre, te extraño, no mentiré.
La lejanía es tan cruel, y más lo es el orgullo, te encierra en una jaula, la libertad no existe, solo si te esfuerzas, pero estoy débil sin tu presencia no soy nada, como siempre amor.
Quiero verte, quiero besarte, quiero tocarte, desearía hacerlo.
Te pienso en las horas de vida y en la lejanía susurro tu nombre, recordando mi copia, imaginando la tuya pérdida pero sin perder tu tiempo creas una copia nueva.
Con otro.
Y el pensamiento me mata.
En manos de otro.
Besando a otro.
Amando a otro.
Y pierdo mi lucha imaginaria.
Susurrando tu nombre, quiero verte por última vez.