–¿Dónde está Shawn? –preguntó Calvin después de contarnos a todos. Se veía realmente preocupado.
–No sé. Yo me había preguntado lo mismo. –dije yo.
Entonces entró Jack corriendo junto con Peter. Mis dos hermanos estaban un poco golpeados.
Oh no, se pelearon. Fué lo primero que pensé.
–¿Porqué gritan? ¿Todo bien? –dijo Jack algo agitado.
Pude notar que Peter ya no estaba borracho, para nada. Se veía enojado pero... ¿Porqué?
–Es que... No encontramos a Shawn, ¿ustedes lo han visto? –pregunté.
–No, pero ha de estar afuera, ya vengo. –me dijo Jack y salió. Pero antes de salir por completo se miró con Peter y asintieron con la cabeza.
Oh, no. Lenguaje de hermanos... Algo anda mal.
Y sí, así era.
–Tengo que hablar contigo Laureen –me dijo Peter.
–Claro, ¿de qué? –pregunté.
–Es de... De Chris. –soltó–. Cuando salí con Jack se estaba besando con una pelirroja cerca de su auto. –dijo muy rápido que mi cerebro a penas reaccionaba.
–Yo... Él... ¡No! –grité.
–Shh... Tranquila, es un imbécil. Le di lo que se merece. –me dijo.
–¿Lo golpeaste? –pregunté.
–Laureen tú sabes como soy. Más aún contigo. –dijo. Y por alguna estúpida razón me preocupé por Chris.
Salí corriendo de ahí pero sin soltar una sola lágrima. Sé fuerte Laureen. Sé fuerte. Me repetía a mi misma una y otra vez.
Cuando llegué al estacionamiento donde casi toda la gente se estaba yendo ya. Lo vi.
Estaba tirado en el suelo y escupía sangre mientras se movía de dolor.
Ahora todo tenía sentido. Menos el que él se haya besado con "una pelirroja".
Pero esperen. Yo sólo conozco dos pelirrojas. A Cassie y a Eleanor. Pero se supone que con Eleanor ya estaba todo bien y todo olvidado. Es más. Ni siquiera la he visto.
Me acerqué lentamente hacia Chris y cuando llegué me agaché para poder verlo a los ojos.
Esos hermosos ojos que no podía distinguir su color nunca pero que para mí siempre se veían verdes. Esos hermosos ojos... que tanto me habían dañado.
–La-Laureen –pronunció en cuanto me miró.
–¿Qué ha pasado? –dije en tono duro y seco.
–Yo... Perdóname. –pronunció.
–¿Qué? ¿Porqué lo haría? –dije seca de nuevo.
–Por... Todo, y porque soy un completo idiota y no te merezco. –me dijo.
–En eso estoy de a cuerdo. Pero no me puedo pasar toda la vida perdonándote. –le dije indiferente y dolida.
–Es que... Tú siempre me amaste. Aunque nunca fuimos nada. Siempre lo hiciste. –me dijo.
–¿Y hasta ahora te das cuenta de que si te amé? –le pregunté.
Pero sus últimas palabras retumbaban por mi cabeza.
"Aunque nunca fuimos nada".
Mierda. Tenía razón.
Nunca fuimos nada. ¡NADA! Nunca me pidió que fuera su novia... Nunca me dijo que amaba... ¡¡NUNCA FUIMOS NADA!! ¡NADA! ¡NI UNA MIERDA! ¡NADA!
–Tal vez para ti no fué nada. Pero para mí, había sido lo mejor que me había pasado. –solté mientras una lágrima caía por mi mejilla.
No llores. Aún no. No ahora.
–¿Crees que para mí no? Yo también te amé. –dijo pero ya no le creí.
¿Cómo creerle a alguien que solo te miente? ¿Cómo creerle a alguien que solo te lastima? ¿Cómo creerle ahora cuando se que NUNCA FUIMOS NADA?
No le puedo creer.
–Sólo contéstame una última cosa. –dije–. ¿Con qué pelirroja te besaste? –pregunté.
–Cassie. –dijo a penas pudiendo respirar.
–Pues espero que te jodas y que te dejen aquí tirado para siempre. –escupí las palabras. Me paré y me fui.
Escuché que gritaba mi nombre pero no voltearía.
No voltearía porque sabía que a pesar de todo me arrepentiría e iría a besarlo. No me voltearía porque sabía que lo perdonaría. No me voltearía porque sabía también que era dañino para mí. No me voltearía porque sabía que lo amaba.
Apreté el paso y cuando ya estaba a punto de entrar al salón fue cuando volteé.
Una pareja de señores lo ayudaban a subir a su auto. Lo llevarían al hospital. Estaría bien. Estaría a salvo. Y sin mas ni menos me adentré en salón.
Otra lágrima cayó por mi mejilla.
Aún no llores. Aguanta. Sé fuerte. Tú puedes. Me repetí. Y la sequé inmediatamente.
–Laureen ven. –me dijo Thom algo preocupado–. Martin te busca. –dijo.
Fui hacia donde estaba Martin y me tendió un papel color negro.
–Léelo. –me dijo.
Lo comencé a leer y decía:
"Laureen, tal vez ya te imagines quién puedo ser. Te dije alguna vez por medio de una de mis súbditas que esto no sería un simple juego, si no una guerra.
Te voy a joder la vida. Pero claro, hay otra opción. Que te largues. Vete de aquí y nadie saldrá herido.
P.D: Yo tengo a tu hermanito Shawn, y para que entiendas lo que está pasando, fui yo la que se lo llevó, fui yo quien lo dañaba, fui yo quien jodió la boda de tu madre. Soy yo quien te jode la vida.
¿Ya captaste?
Ponte a hacer tus maletas y tal vez te de a tu hermano. ¿O prefieres verlo sufrir? Yo sí
-C".
La terminé de leer por completo. Era obvio. Todo era un plan de Cassie.
–¿Quién es 'C'? –me preguntó Martin.
–Es la maldita zorra que tiene a mi hermano. Es la maldita zorra que hace que me vaya mal en todo. Tengo que ir por Shawn. –le dije a Martin y ambos salimos de allí para ir a mi casa.
Tendría que tener a Shawn esta misma noche, si no ¿quién sabe qué cosas tan horribles le pueda hacer esa chiflada?
Ya nada me importaba ahora. Centraría todo mi ser por encontrar a mi hermano.
Era una guerra que yo no podía perder... No perdería a mi familia.
•Hooola shiquitaaas❤❤
Perdón por dejarlas con la duda, no me maten, yo las amo.
¡Aush! Ya se puso bien fuerte el asunto ¿no?
P.D: Les quería dar las gracias desde la otra vez porque hemos llegado a 1k de votos, pero luego volví a ver y eran 1.05k y ahora son 1.09k y ahdjsbdjjd❤❤ ¡Gracias! Sin ustedes no sería nada.
P.D2: Cada vez nos acercamos más al final -shoroooo :( :( -
P.D3: Muchas posdatas pero si han leído hasta aquí: ¡gracias! Te amo mas que antes.
P.D4: Era bromi ya se me acabaron las posdatas.
¡Las ama!:
-Diana∆