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10:30 de la mañana de un hermoso día soleado en una hermosa y tranquila ciudad. Los rayos del sol brillaban esplendorosamente sobre la ciudad, compartían su brillo y calidez con todos los ciudadanos que habitaban en ella. En verdad Echo Creek era una maravillosa y hermosa ciudad en la que cualquier persona que amara la paz se sentiría a gusto en vivir en ella. No había muchos problemas el día de hoy, los noticieros solo anunciaban el comienzo de un día hermoso como cualquier otro. Pero hoy sería diferente.
—Ahora pasaremos hablar de un fenómeno que ha estado recorriendo el mundo, y no hablamos de una tendencia o una nueva canción, hablamos de un fenómeno cósmico. ¡Así es!. Hoy hablaremos de lo que los científicos llaman grietas dimensionales o fisuras dimensionales, las cuales han estado apareciendo a lo largo de los continentes Americano, Asiático, Africano, Europeo y Oceánico. Apareciendo de la nada, han sido grabadas por cámaras de seguridad, incluso por personas que tuvieron la suerte de toparse con ellas. Según los científicos estas grietas aparecen por la acumulación de una gran cantidad de energía en un plano dimensional distante o cercano, que rompe una barrera que conecta esta dimensión con otra, ocasionando las grietas dimensionales que, hace tiempo era teoría que podían transportar objetos, incluso seres vivos de una dimensión a otra, y decimos que era teoría porque ya no lo es. Recientemente en un video que dejó escandalizado al mundo, en el cual muestran a un grupo de jóvenes que se toparon con una de estas grietas. Los jóvenes impulsados por la curiosidad se acercaron demasiado cerca de la grieta, cayendo uno de ellos en ella, tras un rato de desconcierto e intento por llamar a su amigo los dos jóvenes restantes trataron también de meterse en esta, pero al momento que tratan de meter una mano, la grieta empezó a cerrarse, dejando al joven de nombre James Douglas desaparecido, tal vez para siempre. A continuación le mostramos el video—. Terminó el reportaje la reportera Shandra Jiménez, una de las más famosas reporteras en todo el mundo del periodismo, dejando ver el video para que todo el público quede desconcertado. Si bien este video ya circulaba por las redes sociales causando controversia y teorías; al igual que varias pocas teorías de conspiración de parte del gobierno y los alienígenas y cosas como esas, el simple echo de que un noticiero internacional de gran renombre y credibilidad, cabiendo resaltar que este también era controlado por el gobierno de los EEUU, mostrara tal video, ponía mucha preocupación y asombro a cualquiera que lo viera, pues desde hace mucho una de las mayores preguntas de la civilización humana era saber si estaban solos en el vasto universo, y ahora que tenían la respuesta a tal gran pregunta, llegaba el momento de miedo, pues no estaban solos...
Al otro lado de la televisión, en algún lugar de la ciudad, miraba un pequeño de no más de 8 años de vida, mientras comía una deliciosa galleta de chocolate. Él miraba con asombro el video en frente de él, como todo el mundo.
Tal vez era solo un simple niño como cualquier otro más, un tanto excepcional, tal ves con un futuro prominente, tal vez como un abogado o un doctor, pero no, el destino le tenía una jugarreta tan mala al igual que muy importante. Sería parte de uno de los mayores acontecimientos en toda la historia de la humanidad y de todo ser vivo existente en el vasto universo.
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En una casa hermosa de un suburbio tranquilo en la ciudad de Echo Crek, un niño veía las noticias en su sala de estar. Un niño normal de su edad vería series y caricaturas animadas o infantiles, pero no, él era un tanto especial, pues desde que tiene memoria siempre le gustó ver las noticias, le era muy interesante tener conocimiento sobre todo lo que pasaba en su mundo, ya sea algo bueno o algo malo. Adquirir información y conocimiento era por así decirlo su hobby, pero sobre todo valoraba muchas otras cosas más.
—Hijo, deja de ver la televisión y cámbiate, dentro de un rato iremos al supermercado a comprar las cosas para el almuerzo—se oyó la voz de una mujer al otro lado de la sala.
—Si mamá— respondió y en un veloz movimiento de dedos tomó el control remoto y apagó la televisión, comenzó a subir las escaleras para entrar a su cuarto, ya dentro del cuarto lo visualizó por completo, una cómoda cama, un armario, un cajón pequeño, un estante y un montón de pósters de su Superhéroe favorito
—¡Soy Batman!—dijo a la nada con mucho orgullo. Se dirigió a su armario, el cual estaba al lado de su cama, sacó unas cuantas prendas de vestir para cambiarse, pues obviamente no podía acompañar a su madre en pijamas, una vez le comentó esa idea a su madre, pero a ella no pareció gustarle pues lo miró con una típica mirada de desacuerdo. Se apresuró en cambiarse de ropa pues sabía, por experiencia propia, que si acompañaba a su madre al supermercado, no sería en vano, puesto que mínimo recibiría una barra de chocolate, no es que no le gustara acompañar a su madre a todas partes, simplemente le gustaba acompañar a su madre a cualquier lugar y de paso recibir un delicioso postre por hacer una de sus actividades favoritas. Abrió su cajón y tomó algo muy preciado para él, jamás salía a ningún lado sin su foto. Bajó rápido del segundo piso y salió afuera de la casa, vió a su madre esperándolo cerca del auto.
—Vamos hijo, súbete, ya es tarde.—dijo su madre abriendo la puerta del auto para que su hijo subiera, ya dentro de él se subió ella—Abróchate el cinturón.
—Si mamá—se lo abrochó—. Cuando lleguemos ¿podemos comprar un helado? por favor.
— Primero lleguemos y luego hablamos, si—dijo tomando el volante y comenzó a conducir hasta el supermercado, que no estaba más que unos 10 minutos de camino, o eso aseguraba el G.P.S.
Salieron de la gran villa de vecinos y tomaron una ruta que conducía directamente al centro de la ciudad, esta no estaba muy lejana así que se podía ver que poco a poco los edificios se alzaban a la vista y el ruido de los autos en las autopistas resonaba al compás. Sin mucho problema entraron al centro de la ciudad. Ahora hablemos de echo Crek.
En el camino se podía ver la gran ciudad de Echo Crek, como lo oyeron , la gran ciudad. Los montículos y las montañas fueron literalmente tumbados y arrasados, así es, el gran aspecto que definía a echo Crek fue derrumbado y reconstruido para lo que sería una gran ciudad y una futura metrópolis, créanme que no fue fácil levantar tanta tierra y rocas, pero el que quiere puede hacerlo, pues, en una ciudad de crecimiento nada impide su desarrollo.
Donde antes habían pequeñas y grandes montañas quedó un suelo liso y firme para la construcción, no pasó mucho tiempo cuando las empresas inmobiliarias le echaron el ojo y comenzaron la expansión de la gran ciudad, en menos de un año ya se tenía una gran villa llenas de casas listas para la venta, esta villa es en la que vivía la madre y su hijo.
Pronto la ciudad comenzó a poblarse demasiado rápido, con mayor población mayor expansión, con mayor expansión mayor economía en la ciudad, y con mayor economía mayor competencia por el cargo de alcalde de la ciudad, pero por suerte tenían un alcalde de hace más de 20 años seguidos... como lo oyeron, de hace más de 20 años, eso es anticonstitucional pero de echo el pueblo mismo lo eligió hace ya más de 2 décadas, lo habrían botado hace demasiado tiempo de no ser que él alcalde, considerado vitalicio, era excelente para el cargo, manejaba la economía de la ciudad con gran habilidad, no se dejaba intimidar por nada ni nadie y supo llevar bajo estricto control el crecimiento de la ciudad. Lo juro, es casi como si una princesa mágica de otra dimensión le hubiera hechizado con su varita haciéndolo el mejor gobernante del mundo... desvaríos de un viejo autor.
La educación también había mejorado, al ser una ciudad en crecimiento económico también creció el crecimiento educativo pues, una gran universidad se asentaba en esta gloriosa y creciente ciudad cerca del centro urbanístico, esta universidad de echo, era considerada una de las mejores en todo el estado. Esta fue construida hace más de una década y rápidamente fue ascendiendo en prestigio. Gracias a la administración del alcalde, desde las guarderías hasta las preparatorias, fueron totalmente reformadas y mejoradas en cuanto enseñanzas, fueron hasta tal punto que prácticamente salían profesionales antes de ingresar a la universidad.
Pasaron 5 minutos y ya estaban en la ruta principal de la ciudad hacia el supermercado.
Grandes empresas exportadoras extranjeras arribaron a la ciudad, mejorando significativamente el comercio, pero dado a que sus mercancías no podían llegar tan rápido en las carreteras, se tuvo que ampliar las entradas, de eso resultó que el muelle fuera convertido en un puerto totalmente construido para que grandes cargamentos se descargarán de allí y se enviarán también. Hablando de las carreteras, varias fueron construidas para que conecten directamente con otras grandes ciudades, eso está de más decir que favoreció al comercio al igual que muchas otras cosas más.
Pero sin duda la mayor parte del crecimiento urbanístico ocurrió en el centro de la ciudad, las calles principales de echo Crek estaban llenas de edificios demasiado altos. En las últimas décadas, la pequeña ciudad de echo Crek había crecido exponencialmente, donde antes solo habían pequeños negocios, ahora se alzaban gloriosos edificios de enormes compañías corporativas que amenazaban que en unas décadas más llegarían a sobrepasar los cielos, el tráfico en la ciudad había aumentado tanto que pronto se necesitó de una gran remodelación en cuanto a semáforos, caminos, vías y letreros de señalización, sin mencionar que se necesitó crear un cuerpo de servidores públicos tipo policías para sobrellevar y mantener en total control el tráfico vehicular, este proyecto fue creado por el alcalde en sus 13 años de mandato vitalicio, fue una medida inteligente, es más, ahora mismo la madre y su hijo, junto a muchos autos más atrás, están frente a un semáforo en rojo, delante de ellos en la raya de cebra, esta uno de ellos regulando el tráfico...
Se podría decir que lo único que se conservaba del antiguo pintoresco lugar, era la falta de crimen en las calles, pues, a pesar de ser una creciente ciudad, mantenía la tranquilidad que la caracterizaba... bueno, al menos todo estuvo tranquilo desde que se fue una muchacha que supuestamente vino de "otra dimensión", sinceramente no se sabe aún como su magia pudo ser desapercibida por el gobierno de EE.UU, tal vez ella misma usó un poco de su magia para eso...aún se mantenía el recuerdo vivo de aquella muchacha en la ciudad, principalmente por sus antiguos amigos de la adolescencia, pero lastimosamente ellos, como todos los jóvenes, antiguos de la ciudad, ahora adultos, se fueron en busca de una mejor vida en otras ciudades. Es una pena que no supieran en lo que se iba a convertir su pequeña ciudad, capaz que se hubieran quedado a mejorarla. En fin, la ciudad no tenía ninguna clase de crimen... aún, pues la ciudad había crecido tanto que no era de extrañarse que en un año o dos también creciera el crimen en ella, pero de nuevo el alcalde intervino pensando en ello e invirtió fondos para crear un nuevo cuerpo de policías entrenados para preservar el orden público en futuros días.
Para finalizar, una de las más grandes cadenas de supermercados habían ubicado la ciudad en sus mapas y planes, ubicando así un enorme centro comercial en medio de la creciente urbe en el centro de la ciudad, haciendo más fácil para las amas de casa de la ciudad conseguir sus víveres para sus casas. Y en este caso, para esta madre, le era mucho más fácil que antes. Llegado al supermercado la madre estacionó el auto en el enorme estacionamiento del supermercado. Salieron y tomaron un carrito de compras de la entrada y entraron adentro en dirección al pasillo de carnes.
—¿Qué quieres comer hijo, albóndigas o milanesa?— dijo mirando a su hijo esperando una respuesta, aunque ella ya sabía que iba a pedir.
—Yo quiero helado— contento señaló el pasillo de lácteos o más mejor dicho al helado de chocolate en medio de este. La madre solo esbozó una sonrisa amorosa y tierna.
—Está bien, eso para el postre, pero, ¿qué quieres comer cuando lleguemos a casa? hay dos opciones ¿cuál eliges?.
— Albóndigas —dijo con entusiasmo, su madre comenzó a buscar los ingredientes para la comida, ingredientes tales como la carne, condimentos, etc. Mientras ella preguntaba el precio de la carne, él niño se distrajo mirando a una pareja y su hija de no más años que él, la niña era llevada de la mano por su padre mientras su madre los dirigía a ambos dando órdenes. Cualquiera que los viera sabría quien llevaba los pantalones en esa relación. Sin embargo para él, recalcando de nuevo que era un niño, era una escena triste, pues su padre, según su madre, se fue buscando una mejor vida con otra persona.
Aun en sus cortos 8 años, era muy listo para su edad y rápidamente formuló una teoría, que si bien era desacertada, era un tanto real e incluso un tanto igual a la verdadera. Tristemente pensaba que su padre no quería a su madre, pero si lo quería a él, algo triste en verdad, pero en cierta forma esta teoría albergaba esperanza. Aún tenía recuerdos de él y su padre jugando en el parque y en el patio de la casa, recuerdos felices que le hicieron sacar una sonrisa, eran varios esos recuerdos, pero aun con todos ellos no podía recordar el rostro de su padre. Metió cuidadosamente su mano al bolsillo sin hacer ningún ruido y sacó una foto de su padre y su madre de adolescentes, la consiguió de un viejo álbum que encontró al hurgar por un buen rato el ático de su casa.
Esta fotografía era lo único que tenía para identificar a su padre, aunque, en la foto su padre era muy joven, tenía esperanzas de que si algún día lo volviera a ver lo reconocería, lo único que le desconcertaba era saber quién era la otra chica que aparecía junto a sus padres en la foto, era una joven extrañamente alegre, alegre por que la chica parecía sonreír con demasiada naturalidad ¡DEMASIADA!, extraña porque llevaba una vestimenta demasiado rara, incluso tenía unos cuernitos postizos en su cabeza. Le preguntaría a su mamá sobre ella, él quería saber quién era ella, pero cada vez que intentaba hablar sobre alguna cosa que tuviera que ver con su padre, su madre evitaba la conversación, incluso a veces se ponía agresiva, para ella era como un tabú, un secreto, un misterio, algo de lo que no se debe hablar JAMAS.
—Hijo, ¿No quieres algún otro postre?— volteó la mirada y vio a su hijo mirando a una familia de tres, inmediatamente lo llamó—. Hijo, mírame ¿quieres algún postre?
Él rápidamente volteó su mirada hacia su madre esbozando una sonrisa.
—Si mamá, quiero helado, adoro el helado— dijo tiernamente, ocultando sus pensamientos y la foto en sus bolsillos.
—Pero ya lo pediste... no importa.
El resto del día en el supermercado fue un recorrido por todos los pasillos de este en busca de las cosas "necesarias" para el hogar, aunque él pobre muchacho no entendía por qué el brócoli era tan esencial y no ayudaba que su madre solo le respondía que escencial o no, lo llevarían. Terminado las compras se dirigieron hacia la caja registradora, frecuentaban mucho ese supermercado, prácticamente desde que lo inauguraron hace años, así que conocían a la mayoría de los empleados de allí. La cajera que les estaba atendiendo era una joven cerca de los 17 años llamada Melanie, era una chica de cabello castaño claro, con rasgos muy finos en el rostro y una dulce sonrisa, sin mencionar que era muy graciosa, sus padres conocieron a La madre en el trabajo y desde que presentaron a Melanie con ella, hace más de 5 años, se convirtio en una buena amiga de la madre y su hijo, por esa razón ella llevaba debes en cuando al niño de ocho años a la primaria de Echo Creek, no le importaba perder el tiempo, es más, le encantaba, para ella él era como el hermano menor que siempre quiso... la madre de Melanie quedó estéril después de tenerla, una larga historia con muchos recuerdos desgarradores y muy triste, lo único que resta decir es que ellos la entendían de cierta manera, su actuar de Melanie era de una hermana mayor hacia un pequeño niño.
—hola Jackie, ¿qué tal tu día?—preguntó la joven a Jackie Lynn Thomas mientras hacia su trabajo. Jackie, la madre más cariñosa y amable que hay en la ciudad, todos en la ciudad conocían a Jackie, no solo por su amabilidad y amor hacia su hijo, sino que también era muy, pero muy, pero muy hermosa y demasiado agradable, y para ser justos "aún tiene un buen cuerpo" o eso decían los padres a ocultas y solteros morbosos de la ciudad.
—Bien, un día normal aquí con mi hijo. Saluda Jam.
—Hola Melanie—Saludó alegremente Jam, apenas si se lo veía pues la caja registradora era más alta que él.
—Hola criaturita— miró el helado y sonrió, le encantaba bromear, sobretodo hacerle bromas a su "hermanito" —. Jackie , Jam debería comer menos helado y más verduras ¿no te parece?— guiñó el ojo derecho mientras sonreía.
—Es verdad—sonrió, asintiendo su complicidad, Miró a Jam—. Debes comer más verduras. No llevaremos el helado.
Ante tal negativa de su madre él pobre Jam solo pudo poner una cara de tristeza total.
—Pero mamá, tu dijiste que podía comer helado, no es justo —comenzó a chillar atrayendo la atención de los presentes junto con muchos susurros. Pronto lo que fue un llanto tranquilo de un niño, se convirtió en un auténtico lloriqueo impetuoso.
—Tranquilo hijo, era una broma nada más —dijo tratando de silenciar a su hijo, pues todos a su alrededor los estaban mirando y hablando entre susurros lo mala madre que parecía y de la educación de que le daba a su hijo.
—No lloriquees Jam—dijo Melanie pues, al igual que la gente, él gerente del supermercado la estaba mirando con cara de muy pocos amigos, su broma le podría costar su trabajo, y el de arriba sabe que ella lo necesitaba —. Mira, ten, es de tus favoritas—le dio una paleta que los empleados le daban a los niños en casos como estos, es increíble que esta gran empresa de supermercados halla pensado minuciosamente estos detalles—. Pruébala.
Jam cambió su cara triste por una alegre dejando de chillar y llorar, lo hizo de un momento al otro, fue tal la rapidez que uno diría que el niño merecía un Óscar por tal actuación, pero al fin y al cabo se ganó una paleta y el helado de un principio. Su madre suspiró aliviada "Este niño" pensó para sí misma.
Jam probaba su paleta, Melanie terminaba su trabajo mientras conversaba animadamente con Jackie, todos los demás, desde los que estaban en el supermercado hasta un poblador del polo norte, estaban en sus asuntos, comprando, tal vez bebiendo, en otras partes tal vez estuvieran teniendo sexo, en países de África puede que se estén muriendo algunos niños por el hambre, algo realmente lamentable, en los altos mandos estadounidenses y rusos probablemente estén planeando la tercera guerra mundial, tal vez Vladímir Putin este montando un oso en un frondoso bosque, incluso cabe la posibilidad de que en ese preciso instante un hombre esté bebiendo su cerveza en calzones mientras observaba sentado en un sillón su televisor dando las noticias. No importaba que o quien estuviera en el planeta tierra, todos estaban en sus propias cosas y razones, todos ignorando lo que les estaba a punto de pasar. No se los puede culpar, después de todo ellos no tenían idea de su funesto destino, así que no traten de culpar a la humanidad por su falta de conocimiento porque en verdad no se les puede culpar...¡no! de echo si se les puede culpar, ellos mismos lo harán por un largo tiempo, se lo recordarán así mismos mientras lloran a sus seres queridos y entierran sus cuerpos en la árida tierra, siempre se lo recordarán fieramente entre sí con estas simples pero imponentes palabras ¡OH ETERNA GLORIA DE LA HUMANIDAD!.
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En las calles de la ciudad todo era normal, el tránsito estaba estándar gracias a la brigada especial del tráfico peatonal, la gente caminaba de aquí para allá, llendo a sus trabajos, a sus casas, a un bar, etc. Todo corriente para una de las ciudades más tranquilas de todo el país, una en la que, apesar de ser tan grande, prácticamente no existía el crimen.
—Te digo que la teoría de las grietas dimensionales es real, tú lo viste en las noticias—dijo un joven a su pareja, ambos estaban caminando por las aceras dentro del medio del parque central de la ciudad. Tal vez lo reconozcan, fue el mismo parque donde un par de jóvenes de la ciudad de antaño se besaron por primera vez después de haber tenido un pésimo baile escolar de primavera ¿lo recuerdan? ... vamos es fácil, La chica del skate Bord y El chico sudoroso mexicano...
Este lugar había crecido tanto como la ciudad que lo albergaba. Grandes árboles se alzaban a la vista junto con varios caminos de concreto hechos para los que pasean en bicicleta y para el pase tranquilo de cualquier persona que quiera adentrarse en este, se escuchaba el ruido de los animales interactuando con el parque, tales ruidos como los cánticos de algunos pajaritos que habitaban los árboles y el ruido que hacían las palomas al sobrevolar el lugar, incluso había un gran estanque de agua a un costado dentro del parque en el que nadaban un sinnúmero de patos, y donde hay patos hay bancas para las personas que desean alimentarlos y gozar de su compañía. Si, en verdad el parque era inmenso. Algo más que cabe recalcar es que ahora había una estatua en el medio del dichoso lugar, una estatua echa especialmente para conmemorar el periodo de una década de gobernación del maravilloso alcalde de Echo Creek.
Ese día se reunieron muchas personas para disfrutar del aire libre, sentarse en las bancas y admirar y contemplar la naturaleza y la magnificencia perenne de los árboles, otras personas quizás hallan ido a hacer ejercicios y así liberar un poco de estrés o simplemente hallan sacado a pasear al perro.
—No es real, es otro cuento que crearon los políticos, como el de los ataques terroristas y las diferentes noticias acerca de que Rusia planea invadirnos el próximo año. Todo para que estemos asustados y no les demos problema alguno. Además, de todos modos ni siquiera vi el reportaje—respondió la muchacha con cierto desgano en sus palabras.
Como si fuera más que una casualidad del destino, de pronto, en frente de sus caminos, se formó un foco de luz brillante, ambos miraron incrédulos mientras ese foco de luz se volvía más y más grande al igual que el resplandor parecía verse cada vez más como si fuera un enorme cúmulo de energía. Miraron a su alrededor a las demás personas para asegurarse que no eran los únicos que lo veían y efectivamente todos los demás se quedaron fascinados al igual que ellos. La luz tomó la forma de una fisura y la fisura se abrió abruptamente en forma esférica de manera dimensional, osea que solo era como si una ventana se hubiera abierto. Por unos segundos todo fue un completo silencio. Como es de saberse él ser humano siempre le ha tenido pavor a lo desconocido, pero siempre había una o dos personas que eran o muy valientes, o en todo caso, la mayoría de veces, muy estúpidos para acercarse a lo desconocido cual moscas a la miel, este fue el caso de este muchacho, él chico, muy imprudente e impulsado por la curiosidad, comenzó a acercarse lentamente para ver que había detrás de ese fenómeno que oyó en televisión hace apenas en la mañana.
—¿Qué haces? vuelve ¿acaso no viste lo que le pasó al último estúpido que trató de meter su nariz en esa grieta?— dijo la pareja de ese muchacho con voz preocupada, todos los pensamientos y teorías que iban en contra de sus actuales gobernantes se esfumaron de su mente en cuanto vio lo que pasaba delante de ella.
—Sabía que si habías visto el video—dijo sonriente deteniéndose y dando un ligero vistazo rapido hacia ella—. Tranquila, no soy tan estúpido como para tratar de entrar, solo quiero verlo de cerca—dijo volviendo su mirada al frente para seguir acercándose aún más. Mientras más se acercaba más mermaba su valor y más miedo tenía, era un presentimiento de que por su insensatez le costaría la vida. Sin previo aviso e infundiendo más temor en el ambiente, uno de los perros sujetado por correa de uno de los espectadores comenzó a ladrar descontroladamente asustando a todos. A lo lejos, en el estanque para patos, los mismos comenzaron a volar frenéticamente hacia otra dirección que estuviera lo suficientemente lejos de aquel lugar, era tanta la premura de los alados que el ruido de sus aleteos pudo escucharse a varios metros de distancia. Es interesante como los animales del planeta tierra presienten el peligro más rápido que la especie autodenominada superior en la cadena alimenticia de dicho planeta.
De la fisura se comenzó a verse algo, de pronto comenzó a salir una mano enorme asustando al muchacho que por inercia retrocedió casi cayéndose al piso, pronto se pudo ver bien al ser dentro de la fisura, era un monstruo enorme de 3 metros con cara de cerdo y también su cuerpo, en su mano tenía un hacha enorme y vestía lo que parecía ser una armadura de metal. Con un grito feroz dio a entender que ese ser no era amigable. Todos gritaron y se echaron a correr, pero fue en vano, el monstruo los persiguió y a los desdichados que encontraba, los destrozaba con su hacha o en caso contrario lo hacía con sus propias manos, destrozando sus huesos y extremidades, dejando un charco de sangre y vísceras por todos lados. Todo el horror sucedió tan rápido que la poca gente que lograba huir apenas si podían no vomitar por la reciente escena ante sus ojos. Mientras él imponente y aterrador ser destrozaba a sus víctimas, comenzaron a salir más monstruos de ese portal, monstruos con apariencia humanoide, de crueles aspectos raros y muy aterradores, ellos al igual que el primero comenzaron a buscar más víctimas que torturar y matar. Se comenzaron a abrir más portales en toda la ciudad, de uno de ellos salió un gigante de 7 metros gritando atrocidades, tenía una gigantesca hacha sujeta a su espalda y en sus manos tenía una espada digna de su tamaño, la alzó con sus poderosas manos y gritó.
— ¡QUE COMIENCE LA PURGA!
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Todos los gritos y el temor infundido en el aire no tardaron en llegar hacia la dirección del supermercado, Jackie y Jam estaban guardando las compras en el maletero del auto cuando oyeron los gritos, de pronto, Jackie sintió que una brisa la tocaba en el rostro, una brisa fría que le provocó un escalofrío que le recorrió toda la columna vertebral, en ese momento sintió un muy mal presentimiento que ya había sentido anteriormente.
—¿Qué pasa allá fuera?— preguntó una señora aun dentro del supermercado, estaba cerca de los cajeros para pagar. Miró hacia afuera, solamente era visible la gente corriendo horrorizada por las calles, mucho más adelante los autos se habían detenido en plenas avenidas, pues sus dueños los dejaban y corrían en dirección contraria dejando sus autos que impedían y bloqueaban el tránsito, por suerte para cierta Madre con su hijo, las filas de los autos no sobrepasaban ni impedían que su auto saliera del estacionamiento del supermercado. Todas las alarmas de los negocios alrededor del mercado y muchas más de los autos, se dispararon de repente, demasiadas para ser coincidencia del destino, hacian un cántico perfectamente tenebroso combinado con los gritos de las personas. El aire pronto se tornó pesado y muy pronto un pútrido olor se esparció en toda la avenida, de pronto cual destello de luz, apareció una grieta dimensional en pleno tumulto en las avenidas y de esta salió un grotesco ser, era un monstruo humanoide de dos cabezas de lagarto con una enorme cola, vestía únicamente una coraza en su pecho y sostenía una espada de gran filo en su mano derecha. Justamente un pobre desdichado estaba en su camino y sin pensarlo dos veces el monstruoso ser se abalanzó contra él, todos los presentes gritaron cuando ese monstruo mató al hombre con la espada en su mano, lo traspasó con la espada de un golpe limpio y certero al corazón, sin mucha sangre. No contento con tomar su vida, él monstruo aproximó sus cabezas a la cabeza del moribundo y se la comenzó a comer, sus dientes eran realmente afilados pues rápidamente destrozaron el cráneo y poco a poco engullían el cerebro.
—¡CORRAN!— gritó un hombre.
Todos en el supermercado salieron despavoridos a todas partes, corrían en busca de la salida. El miedo puede bloquear la noción humana de que es lo correcto y la noción de las opciones más simples. En ese mismo instante, Jackie, que estaba en el estacionamiento, tomó a su hijo y lo metió al auto. Entró tan rápido como pudo al asiento delantero y trató de arrancar su vehículo.
—¡Tengo miedo!—Dijo Jam apunto de llorar mientras miraba por las ventanas del auto como salían más monstruos y más portales se abrían en todas partes, para su suerte de él y su madre, estos portales se abrían lejos de donde estaban, esto no duraría mucho, pero el echo de que estuvieran lejos no impedía la vista, miró a personas despedazadas junto con la sangre esparcida en todas partes, estaban por todos lados. A pesar de tan espectáculo terrorífico, lo que más llamó la atención del infante fue volver a ver a la misma niña que vio hace rato en el supermercado, la niña de su edad estaba corriendo y llorando, estaba sola, seguramente sus padres fueron otras víctimas más de los monstruos. Estaba apunto de decirle a su madre que por favor salvara a la niña cuando de repente el mismo monstruo lagarto de dos cabezas se abalanzó sobre la niña y comenzó a comerla lentamente, arrancando sus brazos como si fueran de porcelana y llevándolo a unas de sus cabezas para devorarlo mientras la otra cabeza seguía con el rostro de la niña. Lo último que pudo escuchar Jam de esa niña fue un grito agudo de horror puro antes de que el silencio reinara seguido de la cruel imagen de un monstruo devorando gustosamente el cuerpo de una pequeña. Para un niño como Jam todo esto sería más que demasiado, quedaría traumatizado de por vida, pero lo que más lo marcó en ese momento fue el ver el final de aquella pobre muchacha—¡MAMÁ!— no pudo más y finalmente gritó horrorizado.
— ¡Jam, agáchate y no mires hijo!— trataba de arrancar el auto pero nada funcionaba—¡Maldita chatarra, préndete porquería!— gritó a todo pulmón, estaba demasiado alterada.
Mientras los monstruos arrasaban y masacraban a las personas, una joven muchacha corría y lloraba horrorizada, sin mirar atrás, sin saber a dónde ir, solo sabía que estaba en el estacionamiento, al menos tuvo suerte de salir del todo el tumulto dentro del supermercado. No tenía auto, siempre se iba a casa en bus. Miró a sus alrededores mientras pedía a los cielos que nada malo le pase y que siguiera viva. Sus plegarias fueron contestadas. Al frente suyo estaba un auto de color rojo, dentro de el se encontraba una madre y su hijo. Sin pensarlo dos veces se acercó a aquel auto en busca de ayuda.
—¡Jackie, por favor ayúdame, no me dejes aquí!—suplicó tratando de abrir la puerta del auto sorprendiendo a Jackie por su repentina aparición, Melanie puso toda su fuerza para abrir la puerta de aquel auto pero rápidamente notó que estaba con seguro, miró asustado a Jam quien estaba agachado en posición fetal cubriéndose los oidos. Miró de nuevo a Jackie, ella tenía una vista firme pero un tanto alterada, tan inerte era su rostro que por un momento Melanie pensó que no le abrirían la puerta.
Por un rato, Jackie dudó, todo estaba pasando tan rápido que le costaba pensar. Más que todo, como todos los demás, pensaba en escapar lo más rápido posible hacia cualquier parte, para ella la vida de su hijo valía todo y no podía perderla, pero no era razón para abandonar a una amiga, aún no tenía que llegar a esos extremos. Quitó el seguro de la puerta dejando que Melanie entrara. Ella se acomodó rápidamente al lado de Jam. Una vez que Melanie entró, Jackie pisó el acelerador haciendo que el auto corriera a toda velocidad hacia el lado contrario de la carretera, fue una suerte que el auto prendiera en ese mismo instante.
Algo demasiado raro pasaba pues, las personas que hace rato estaban corriendo despavoridas en esa dirección, no estaban, ni un alma siquiera, solo había sangre y algunos cuerpos tirados en pleno camino... algunos desmembrados. Ruidos y ruidos de rugidos fueron los que siguieron a continuación y muy pronto algunos monstruos comenzaron aparecer de entre los edificios. No fue necesario pensarlo, sin remordimiento y con mucho coraje, Jackie, pisó el acelerador del auto y pasó sobre todos los cuerpos de los muertos con todo el peso del auto, debes en cuando se sentía que el auto pisaba algunos cuerpos en su andar seguido de un crujido que sucede cuando algo se quiebra. Si alguien hubiera volteado la vista hubiera logrado ver el rastro de sangre que dejaba el auto al avanzar y a muchos monstruos que corrían detrás de este, pero por la velocidad del auto muy pronto eran dejados atrás.
Mientras conducía, se podía ver la ruina que dejaban los monstruos, lo asombroso era que todo sucedió en tan solo unos momentos después de su llegada. Muchos de los edificios de la ciudad estaban incendiados, los gritos de agonía y dolor resonaban a lo lejos, los conductores de los vehículos no tenían control, iban de aquí para allá en un vano intento desesperado de salvar sus vidas, algunos incluso atropellaban a los peatones o subían a las aceras para poder irse rápido. Jackie conducía a toda velocidad, debés en cuando miraba por el retrovisor para asegurarse que su hijo y amiga estuvieran bien. Por suerte, circulaba por una carretera vacía, solo unos cuantos vehículos pasaban cerca de ella, pero como conducía a más de 100 por hora los dejaba atrás.
—¡¿Qué hacemos? esos monstruos están por todas partes, donde quiera que vayamos los encontraremos... ¡vamos a morir!.—gritaba Melanie una y otra vez, no paraba de gritar, era muy molestoso para Jackie, ya que también hacia que Jam llore más fuerte— ¡no quiero morir, no quiero morir!.
—Melanie, por favor guarda silencio— decía mientras trataba de concentrarse en conducir, los gritos la desconcentravan.
—¡NO QUIERO MORIR, ASÍ NO!— gritó fuerte.
—¡Silencio!—Alzó la voz.
—¡NO QUIERO MORIR!
—¡CÁLLATE!—gritó Jackie haciendo que Melanie se tranquilizará por la impresión, una vez dejado por breves momentos su cantaleta oyó algunos sollozos a su izquierda, miró su costado, Jam estaba llorando —¡Asustas a mi hijo, cálmate y cubre su mirada, no dejes que mira afuera!.
Por un breve instante recobro su compostura y hizo caso a las indicaciones de su amiga mayor.
Mientras Jackie conducía, en el cielo, se podía ver helicópteros militares llegando a toda prisa, por la otra parte de la carretera se vió autos militares que circulaban por algunas avenidas. Un estruendo se escuchó, como si un rayo hubiera impactado cerca, eran los aviones caza que volaban a velocidades de más de 1000 kilómetros por hora llegando a la ciudad. Todo un contingente de uno de los ejércitos más poderosos del planeta, lástima que eran enviados como carne de cañón, o como yo lo diría, "enviaron ovejas a enfrentar leones".
En el auto, la adrenalina en el cuerpo de ambas mayores les hacía juego en ese mismo instante, les hacía olvidar que hace poco estuvieron en una carnicería de humanos, él único que estaba en shock era el pobre niño, pobrecito, a tan corta edad el destino le había jugado una de las suyas. No podía olvidar las imágenes de todas aquellas personas que fueron despedazadas ante sus propios ojos, no podía olvidar a esa pobre niña.
—Jackie—. Llamó la atención Melanie más calmada—¿Tu crees que ellos podrán detenerlos?— ante esa pregunta Jackie solo negó repetidamente con la cabeza.
—No lo harán, no los detendrán, nada ni nadie lo hará —respondió—. Escúchame, iremos a mi casa, tomaremos algunas cosas necesarias de allí y nos iremos de la ciudad— dijo firmemente mientras conducía, su actitud era más determinada y su voz más segura.
—Espera ¿Irnos? Es demasiado drástico, mis padres están en la ciudad, no puedo abandonarlos—dijo esperando una respuesta, pero Jackie solo la miró por el retrovisor, le lanzó una mirada fría mientras conducía, su expresión fue tal que por un momento en los ojos color Jade de Jackie se notó cierta ira en ellos, casi como un fuego fulgurante. La respuesta era mas clara que el agua.
—Lo lamento Melanie, pero mi prioridad es mi hijo. Debemos alejarnos lo más pronto de la ciudad— finalizó.
—Por favor, mis padres, ellos morirán si no vamos por ellos. Escúchame, tal vez los militares se encarguen de esas cosas — explicó con desesperación.
— ¡¿Acaso no me oíste? ¿acaso no los viste hacer lo que hicieron?!. ¡Los militares no lograrán retenerlos, lo único que podemos hacer ahora es alejarnos a un lugar seguro lejos de la ciudad y esperar!.
Ante las respuestas que Jackie daba, Melanie se desesperaba cada vez más, creando un ambiente de tensión que estaba afectando al pequeño niño al lado de la muchacha.
—Espera Jackie, mis padres, ellos son ancianos, por favor llévame con ellos—Volvió a suplicar.
—Por favor, cálmate—Ordenó Jackie a Melanie.
—¡No, tenemos que ir a mi casa, mis padres están allí, llévame con ellos, no puedo dejarlos ¡Ellos van a morir si los dejamos! ¡Llévame con mis padres, ellos morirán!
—¡Ellos ya están muertos!—Le Gritó con fuerza—¡Que tu mueras no les ayudará en nada, ahora o te callas o te tiro de mi auto!— Otra vez la mirada amenazante; Melanie se impresionó, nunca habría pensado que la madre más amorosa que había conocido tenía un lado tan frío y sin sentimientos, sobre todo con ella y con sus padres ¿quién era aquella mujer? ¿Qué había pasado con Jackie Lynn Thomas?... Solo algo era seguro, esa mujer no era la misma que conoció hace ya tanto tiempo, y si lo era en verdad, entonces jamás conoció a la verdadera Jackie Lynn Thomas. Durante unos segundos pensó en un montón de cosas, en verdad Jackie estaba alterada y ante la situación actual era capaz de hacer cualquier cosa.
Ante la negativa, Melanie solo pudo llorar, se aferró a sus piernas y comenzó a llorar, lloraba desconsolada, pensaba en que le pasaría a sus padres, nunca más los volvería a ver, un dolor oprimía su pecho hasta el punto de que la hacía respirar con pesadez "Papá, Mamá, los extraño. Quiero ir a casa" hablaba en voz baja. ¿Qué se podía esperar de una adolescente de 16 años? queria volver con sus padres. Durante un breve instante hubo un momento de silencio en el que solo se podía oír los sollozos de Melanie, su mundo se había derrumbado en tan solo 1 hora, en tan solo una hora había visto cosas que jamás en su vida pensaría en ver. Nadie merecía eso, pero no era la única, Jackie también estaba en una lucha interna entre seguir adelante y llorar desconsoladamente, solo no lo hacía por que dos vidas dependían de ella. Cerraba fuertemente sus ojos debes en cuando ignorando el echo de que debía estar atenta al camino, lo hacía para reprimir lagrimas por el mar de sentimientos que venían hacia ella al ver a su hijo y a Melanie llorando en la parte trasera del auto, debes en cuando daba algún sollozo y algunas lágrimas se escurríann ante sus mejillas, pero rápidamente llevaba su mano hacia su rostro y secaba esas lágrimas, ella más que nadie sabía que este no era tiempo de llorar.
Miiró por el retrovisor de nuevo a Melanie, no quería hacerla llorar, solo no podía permitirse distraerse con sus quejas y sus imprudencias, Melanie era para ella como una hermana... Le hubiera dicho algo que la alentará de no ser que alguien más actuó por ella.
Jam escuchó el llanto de su amiga y como un imán se apegó a ella. Lo hizo más por necesidad que por ayudar.
Melanie de pronto sintió que alguien la abrazaba, bajó su mirada y vio a Jam, él la estaba abrazando por la cintura con mucha fuerza, sintio calidez y por unos momentos se calmó. Comenzó a pensar claramente, más que nada pensó, que si una adolescente como ella estaba en ese estado, ¿cómo estaría el pobre niño?, Jam también lloraba pero lo hacía en leves sollozos casi inaudibles "eres un niño fuerte" pensó ella. Lo abrazó también con todas sus fuerzas para evitar que él llorara, le dolía verlo así, apegó su cabeza hacia su pecho, estaba tan asustada y alterada, pero al sentir el abrazo cálido del niño comenzaba a sentirse un tanto más tranquila.
Tardaron 14 minutos en llegar a la casa de Jackie, pero por suerte no hubo ningún inconveniente. Llegado a la casa de Jackie, ella salió corriendo de su auto, dejando a Jam y Melanie en el auto, salió corriendo directo hacia su cuarto y sacó unas maletas ya preparadas debajo de su cama, ambas grandes y pesadas, pero ella las alzó fácilmente, una era de su hijo y otra para ella. Llegó a su auto y las metió en el maletero, volvió a su asiento y estaba dispuesta a conducir hacia las afueras de la ciudad, pero luego recordó.
—¡Mierda!. Melanie, cuida a Jam por favor, se me ha olvidado algo muy importante — salió del auto y se apoyó a la ventana— . Si algo drástico pasara, toma el auto—le dio las llaves. Melanie miró primero las llaves y luego a Jacki, quien la hubiera visto hubiera logrado ver una mirada llena de temor y preocupación a punto de soltar en llanto, pues esa era la mirada oculta de Jackie —y salva a mi hijo, sálvalo por favor—dijo suplicante
—Jackie espera, yo... —no tuvo tiempo de terminar de hablar pues Jackie salió corriendo.
Jackie entró como un rayo a su casa y se dirigió a su sótano. Dentro de el comenzó a buscar por los rincones, unos minutos bastaron para que, cerca de un montón de basura, encontrara un hermoso cofre pequeño, no era más grande que una cabeza, con un color amarillo resplandecía con la luz del sol, parecía que era de oro puro, pero no lo era. Rápidamente salió de su casa en dirección hacia su vehículo. Cuando llegó afuera vio algo que la aterrorizó, un helicóptero militar estaba siendo atacado por una especie de monstruo volador enorme, el helicóptero estaba cayendo cerca de su zona, se quedó en shock por unos instantes. "JACKIE " le gritó Melanie desde el auto, sacándola de su trance, sin pensarlo dos veces corrió hacia su auto. Una vez dentro de el y con las llaves devueltas por Melanie, arrancó a toda prisa, el helicóptero militar justamente cayó a unos metros detrás, este no tardó más que unos segundos en explotar. El monstruo salió volando hacia los cielos y vio al auto alejarse y lo comenzó persiguió.
—¡Esa cosa viene por nosotros!—Le advirtió melanie con pánico.
Jackie miró por el retrovisor, no había tiempo ni más alternativas.
—¡Conduce tú!—le ordenó Jackie, abrió el cofre y sacó una especie de navaja con un botón rojo en el mango.
—No soy buena condu...
—¡HAZLO!—le gritó Jackie, se apartó al asiento de al lado. Sin pensarlo mucho, Melanie se separó de Jam y con premura pasó al asiento del conductor.
Jackie había sacado medio cuerpo por la ventana, él monstruo volador estaba cerca del auto, Jackie presionó el botón de la navaja y esta en un destello de luz se convirtió en un arma de larga distancia, parecía futurista.
—¡¿Qué fue eso?!—Preguntó Melanie.
—¡Concéntrate en mantener el rumbo!—Replicó Jackie.
El monstruo fue en picada hacia el auto, Jackie fijó la mira del arma y tras un momento, para apuntar, presionó el gatillo, un destello verde salió disparado e impactó con el rostro de la bestia destruyendo su cráneo al instante. El disparo fue tan potente que al impactar creó una explosión en el aire. El cuerpo cercenado de la bestia se impactó contra el suelo regando sangre por todo el pavimento.
Jackie volvió a meter su cuerpo en el auto. Presionó un botón en el arma y está volvió a convertirse en una navaja, lo guardó en el cofre con el resto de las cosas que le servirían en el futuro. Miró a Melanie quien la veía con mucha conmoción. Nunca había imaginado que la madre más amorosa de la ciudad sea ¿qué?... una guerrera intergaláctica.
—Temo preguntar que fue todo eso—Dijo.
—No lo hagas—Puso el cofre a un lado de su asiento, suspiró un poco para calmarse, lo hizo un par de veces hasta volver en si misma—¿Jam?—Miró atrás—Hijo, estas bien.
Jam estaba aferrado al asiento del pasajero, al ver a su madre lo único que se le ocurrió fue abrazarla. En la última hora había visto más de lo que un niño merecía ver, por lo tanto lo único que quería era un abrazo y el consuelo de su madre.
—¡Mamá tengo miedo!—Dijo sollozando.
—Lo se hijo, lo se— correspondió el abrazo. Lo tomó por los hombros y habló —. Mi hijo es él más valiente que conozco, no te asustes querido, ya verás que vamos a estar bien, solo te pido una cosa ¿puedes hacerme un favor?.
Ante los ojos suplicantes de su madre Jam solo pudo preguntar.
—¿cuál favor, mamá?—preguntó asustado él pobre muchacho.
—Sigue siendo valiente, nunca dejes de serlo, hazlo por mi—Le acarició la mejilla con suavidad—. No mires por las ventanas y has todo lo que te diga sin dudar.
Jam solo asintió muy asustado.
—Ese es mi hijo—volvió a su lugar—. Melanie detén el auto un rato.
Melanie detuvo el auto por un instante, Jackie le ordenó que volviera atrás con Jam ya que era su turno de conducir. Melanie obedeció y fue al asiento de pasajero con Jam, este la envolvió de nuevo con un abrazo con mucha fuerza.
Hubo un pequeño momento de silencio en el auto, seguido de un suspiro.
—Lamento lo que dije sobre tus padres—habló Jackie mirándola por el retrovisor—. Pero tienes que entender que en esta situación no hay que perder tiempo.
Melanie la miró. Tras meditarlo un momento asintió.
— Lo entiendo— dijo mientras abrazaba a Jam—. Yo lamento haberme alterado, solo quería volver con mis padres—Explicó—. Jackie, mis padres, ¿ellos...ellos siguen...con vida?—Preguntó suplicante aún sabiendo de lleno la posible respuesta.
—Lo lamento—respondió—. A estas alturas debes saber que es muy improbable, lo siento mucho.
Melanie agachó su cabeza por un instante, ya entendía bien el contexto de la situación, estaba apunto de volver a llorar pero no podía hacerlo. Por vez primera en toda esta maldita hora entendió que no era tiempo para llorar. Con determinación y con mucho pesar y tristeza elevó su rostro y habló.
—¿A las afueras de la ciudad?¿Qué buscamos?.
—Buscamos seguir con vida—respondió fríamente—¿Me ayudarás con mi hijo?.
La mirada suplicante de Jackie le dio a entender que ella también pasaba por un momento casi similar al que ella pasaba en esos mismos instantes, solo que Jackie parecía retener su miedo y canalizar su furia. No tenía opción y francamente esta era el mejor contexto que le podía tocar a ella. Sola jamás sobreviviría afuera, pero sin saberlo y con mucha suerte, se pudo encontrar a alguien como Jackie, una mujer fuerte y decidida. No podía ser un estorbo pues su vida, la vida de Jackie y Jam estaban en juego.
—Haré lo mejor que pueda—respondió firmemente.
El auto avanzó por la carretera en dirección hacia las afuera de la ciudad. Un destino incierto y misterioso les esperaba a este trío de personas. Pero algo era cierto, esas tres vidas jugarían un papel importante en el futuro.
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En el centro de la ciudad, se podía encontrar ríos de sangre y cuerpos desmembrados en todas partes, sangre y cuerpos de ciudadanos y también de soldados, autos militares desechos e incendiados, algunos helicópteros destruidos decoraban el paisaje. Los edificios altos parecían que pronto sucumbirían ante su propio peso y la señales de vida humana eran nulas.
Los monstruos se reunían en el centro cerca de un portal verde de gran tamaño, pareciera que todos esperaban a que algo o alguien atravesara ese portal. De un momento al otro, lentamente, del enorme portal salió un monstruo más, era un tanto diferente, no era ni muy grande ni muy imponente, era un tipo de humanoide lagarto verde bien parecido, vestía una armadura antigua de guerra decorada con dos cráneos de hombreras y dos más en ambas piernas que parecían proteger las rótulas. Caminó lentamente por las filas de los monstruos, con los brazos entrelazados a su espalda y con orgullo notable, no tardó en llegar a una especie de tarima, esta estaba echa puramente de cuerpos sangrientos de humanos acumulados como una montaña, todo parecía ser sacado dentro de una de las más crueles pesadillas de la humanidad, una montaña de cuerpos preparada por algunos monstruos para su líder con el único fin de ser usada como tarima. La subió lentamente y sin mucha dificultad pisando y manchándose los zapatos con sangre, una vez en la cima volteo su mirada y miró a todo su ejército desparramado, todos estaban a la espera de sus órdenes.
—Caballeros—habló con una voz relajada, casi serena—. Les doy la bienvenida a la dimension de la tierra. Solo les tengo una orden—los miró a todos con una mirada fría, una mirada sin sentimientos ni rencores—. Que no queden sobrevivientes.
Todos y cada uno de los monstruos gritaron con ferocidad y salieron corriendo a cometer más atrocidades, dejando a su líder con un pequeño batallón de monstruos como protección.
—Esto es solo el comienzo— Se Dijo "La lagartija" y río con una voz maníaca que resonaba al compás con el ambiente de muerte que ahora rondaba en la ciudad.
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Todo puede cambiar...
FanFiction
Esta canción entra muy bien en contexto de esta parte