Victoria mantenía una acalorada discursión con su hija Gloria, quien apenas tenía quince años..
Gloria: No, mama, es que no puede ser que tu no me dejes ver a mi papa, yo tengo derecho de estar con él..
Victoria: te he dicho que no vas a ir a casa de ese bastardo, y se acabó la discursión Gloria, estoy cansada de discutir todo el santo día contigo, ya no más..
Gloria: (llorando) casi nunca le veo, por tu culpa no tengo ningún tipo de relación con él, le da miedo venir a verme por que sabe como eres, mama, tienes que entender que yo le quiero, es mi padre, respeta eso, por favor..
Victoria: ¿miedo?, si el no ha venido a verte es por que no le importas, Gloria, para el no eres nadie, nunca te ha querido, ni siquiera se preocupo por ti cuándo estaba embarazada, así que no hables más estupideces y ve a tu cuarto a cambiarte para ir a la escuela, ya el chófer debe de estar esperando por ti (su hija la miró con resentimiento) orale, vete a tu cuarto (ordenó)..
Gloria: te odio (subió a su habitación enojada)..
Victoria no le dio ninguna importancia a las palabras de su hija, se tomó un jugo y salió a dar una vuelta en su caballo por sus tierras, sus empleados hacían su trabajo con temor cada vez que ella estaba cerca..
Victoria: Horacio, ¿ya le dieron de comer a los animales?..
Horacio: Si, patrona, desde bien temprano saquemos al ganado a pastar, también limpiemos las cuadras..
Victoria: ¿no a venido a trabajar Ramiro? (buscandole con la mirada)..
Horacio: no, patrona..
Victoria: pues que no vuelva mas, esta despedido, no voy a consentir que nadie falte a su puesto de trabajo , quien lo haga, no vuelve mas por aquí (advirtió, en ese momento un caballo se acercaba a ella galopando a gran velocidad) ¿que pasa, Fernando?, ¿por que salio de la casa?..
Fernando: Patrona (bajandose del caballo) es que Emilda (la nana de su hija) encontró a Gloria inconciente en su habitación con un bote de pastillas al lado..
Victoria: ¿que? (sorprendida galopó hasta la casa, bajo rápidamente de su caballo y entró hasta llegar a donde estaba su hija) ¿que pasó?..
Emilda: no lo sé (lloraba abrazando a Gloria) no despierta..
Victoria: ¿llamaron a una ambulancia? (angustiada)..
Emilda: si (dijo con la voz rota)..
Unas horas más tarde en el hospital..
Victoria estaba sentada, tranquila, sin ningun tipo de espresión en su rostro mientras que Emilda no paraba de llorar..
Doctor: Familiares de la jóven Gloria Sandoval??..
Emilda: Si (se levanto acercandose rápidamente al doctor, Victoria hizo lo mismo)..
Victoria: ¿como esta mi hija?..
Doctor: esta bien, le hemos echo un lavado de estómago, pero me preocupa que una muchacha tan jovén haya tratado de quitarse la vida, ¿tiene algun tipo de problema?, ¿pasa algo con ella?..
Victoria: disculpe, doctor, pero eso a usted no le importa, su trabajo es salvar la vida de mi hija, no meterse en nuestra vida..
Doctor: (levantó la vista para mirarla, en ese momento quedó estasiado ante los ojos verdes de aquella mujer) disculpeme usted a mi, señora, pero mi deber es saber que le pasa a esa muchacha para ayudarla, hoy hemos conseguido salvarle la vida, pero tal vez la próxima vez no podamos hacer nada por ella (respiro hondo) permitame hablar con usted un momento a solas, por favor..
Emilda: ¿puedo ver a mi niña?..
Doctor: pronto podran pasar a verla (miro a Victoria) entonces, ¿me permite un momento?..
Victoria: esta bien (accedió y le siguió hasta su consultorio)..
Doctor: sientese por favor (el se sentó)..
Victoria: no, gracias, estoy bien de pie (dijo con cierta seriedad)..
Doctor: bueno (iba a ser complicado hablar con aquella mujer) mi nombre es Heriberto Ríos Bernal, mi especialidad no es hacer lavados de estómago, tampoco estoy acostumbrado a ver una muchacha tan jóven y con toda una vida por delante con ganas de terminar con ella, señora, se que cree que estoy entrometiendome en sus asuntos, pero me preocupa su hija..
Victoria: (soltó una risa irónica) ¿le preocupa alguien que ni conoce?, no me haga reír, doctor..
Heriberto: no creo que sea un tema para reír, señora, es su hija la que está ahí..
Victoria: la juventud es caprichosa, más aún la adolesencia, mi hija esta ahí por que es una niña mimada, que quiere todo como se le da la gana y yo no estoy dispuesta a hacerle el gusto..
Heriberto: (pensativo) no necesariamente tiene que hacerle el gusto a su hija, solo hablarle con amor, los adolescentes pueden ser caprichosos como dice usted, pero es una edad difícil la que ella atraviesa, la necesita..
Victoria: mire, usted es médico no psicólogo, no quiero que me diga lo que tengo que hacer, yo haré con mi hija lo que crea conveniente no lo que usted me diga, no se ofenda, pero su opinión o lo que usted me pueda decir, poco me importa (se acerco a la puerta para salir)..
Heriberto: ¿usted no quiere a su hija? (fruncio el ceño)..
Victoria: (se paró en la puerta y se giro para mirarle) claro que quiero a mi hija, es lo único que quiero en este mundo, pero yo no soy una de esas madres que dejan que sus hijos hagan lo que les de la gana, en mi casa mando yo, mi hija sale cuando yo digo, ve a quien yo permito que vea..
Heriberto: (se levanto y se acerco a ella) yo no se que cosas a sufrido en su vida para tener esas limitaciones para con su hija, pero noto en sus ojos tristeza, dolor, y es una lastima escuchar a una mujer tan bella hablar así..
Victoria: (se extremeció al escucharle) hacemos cosas mucho peores que hablar así, si mi forma de hablar le causa tristeza, entonces es mejor que no conozca mi forma de vivir (abrió la puerta y salió del consultorio)..
Heriberto quedó impactado con Victoria, ella ni siquiera le había dicho su nombre, pero era una mujer bella que necesitaba ayuda y el estaba dispuesto a ayudarla, estaba tan concentrado pensando en la mujer que acababa de salir de su consultorio que no le prestó atención a Alonso, compañero de profesión y mejor amigo..
Alonso: ¿que paso al final con la muchacha a la que tuviste que hacerle un lavado estomacal?, ¿esta bien?..
Heriberto: (no le respondió)..
Alonso: Heriberto (paso su mano por delante de su rostro) Heriberto hombre te estoy hablando (le dio un ligero golpe en el hombro) ¿que pasa?..
Heriberto: (volvio en si) nada, nada, solo que estaba concentrado en mis pensamientos..
Alonso: dejame adivinar, pensabas en trabajo, ¿cierto?..
Heriberto: (negó) no, pensaba en una mujer, en la madre de la muchacha que operé, más especificamente en la mujer con los ojos más bellos del mundo..
Alonso: vaya (sorprendido) no te había escuchado hablar así de una mujer desde que te divorciaste de Clara, ¿te gustó?..
Heriberto: me encanto, es hermosa, pero es una mujer muy brava..
Alonso: (rió) mujer brava es mujer peligrosa..
Heriberto: su extrema belleza ya la hace altamente peligrosa, creéme..
Alonso: ¿vas a tratar de tener algo con ella?..
Heriberto: las cosas van poco a poco, la acabo de conocer, no parece muy abierta al amor, aunque tampoco se si esta casada, soltera, divorciada o lo que sea, lo único que se es que sentí algo extraño dentro de mi cuándo la miré a los ojos, algo que ni con Clara llegue a sentir..
Alonso: (lo miró con una ceja arqueada)..
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Victoria se excusó con Emilda y le pidió que se quedara en el hospital con su hija, ella se fue, el encuentro con Heriberto le había afectado, no sabía si era por sus palabras o por que movió en su interior algo desconocido que la asustó, al llegar a su casa fue directamente a su habitación y se encerró en ella..
Mientras que en el hospital, Heriberto revisaba a todos sus pacientes, cuándo llegó a la habitación de Gloria, se paró antes de entrar y se colocó el pelo, después entró esperandose encontrar a Victoria, esta no estaba, en su lugar se encontraba Edmilda..
Heriberto: Buenas (miró a Edmilda y después a Gloria quien ya estaba depierta) ¿como te encuentras? ( preguntó)..
Gloria: (no contesto)..
Heriberto: ¿te duele el estómago? (insistió con el cuestionario)..
Gloria: (desvió la mirada hacia la ventana)..
Heriberto: señora....
Edmilda: Edmilda, doctor, mi nombre es Edmilda..
Heriberto: un gusto, yo soy Heriberto Ríos Bernal, disculpe la pregunta pero, ¿donde está la señora Sandoval?..
Edmilda: (entristeció mirando a Gloria) se fue para la casa señor, pero me pidió a mi que la cuidara, yo soy su nana..
Heriberto: (¿como puede una madre irse a su casa mientras su hija esta hospitalizada en el hospital?) ya..
Gloria: no espere a que ella venga y se preocupe por mi, a ella no le preocupa nadie mas que ella, es una arpía..
Edmilda: Gloria (riño)..
Gloria: ¿que?, ¿estoy mintiendo?, sabes que no..
Heriberto: (revisó en silencio las maquinas que tenía conectadas Gloria y se acerco a Edmilda) no la deje sola (pidió saliendo de la habitación, se dirigió a su consultorio y revisó los datos de Gloria Sandoval en la computadora, entonces encontró números de teléfonos y dirección, apuntó aquella información en un papel y lo guardo en el bolsillo de su bata)..