'—Esta es Cassie, mi novia. Cassie , este es mi padre. Geoff Payne . —Una luz hizo clic en mi cabeza mientras oía el nombre de su padre. Lo había oído y visto en forma impresa en los carteles de cine. Él era extremadamente un director exitoso.
—Es un placer conocerlo. —Asentí y sonreí.
—Estoy seguro que lo es. —Se rió y me di cuenta de lo que Liam estaba tratando de advertirme. '
—Bueno, ven abajo y saluda a tu madre. Estará feliz de verte. —Justo entonces, una mujer mayor con corto cabello rubio dio un paso hacia la habitación.
—¡Liam! —gritó y extendió sus brazos hacia él. Hicimos nuestro camino por la gigantesca escalera y él le dio un largo abrazo. Permanecí incómodamente a un lado, ignorando el hecho de que Geoff me estaba viendo de arriba a abajo.
—¿Quién es esta, querido?
—Mamá, esta es mi novia, Cassie. Cassie, esta es mi madre, Karen . —Sonreí nerviosamente y le tendí la mano.
—Es un placer conocerte, Cassie. —Ella me sonrió sinceramente y me sentí un poco más tranquila.
—Suficiente de esto. Vamos a cenar —dijo Geoff, alejándose de nosotros. Miré a Liam, quien me dio una mirada de disculpa. Sonreí, tratando de aliviar su preocupación.
Nos sentamos a la mesa de gran tamaño en silencio mientras los sirvientes nos traían la comida.
—Esto luce asombroso. —Sonreí a la mujer que había colocado un plato frente a mí. Ella me devolvió la sonrisa, pero su rostro se quedó en blanco cuando sus ojos se cruzaron con los del Sr. Payne.
—Eso es todo —le dijo fríamente, y ella rápidamente miró al suelo mientras hacia su camino de vuelta a la cocina. Él me lanzó una mirada y miré hacia mi plato.
—Así que, ¿cómo se conocieron? —preguntó Karen, mientras tomaba un sorbo de vino de su copa. Liam deslizó la mano debajo de la mesa y frotó mi rodilla.
—En Kippling —respondió. Su padre sostuvo su copa en la boca por un momento antes de tomar un trago y bajar la copa con fuerza.
—Bueno, creo que es lindo. ¿No lo crees, Geoff? —Karen estaba rogándole silenciosamente que fuera amable. Sus ojos bailaron una y otra vez entre nosotros.
—Supongo que debería ir por la chequera —dijo fríamente y comenzó a cortar su carne. Sentí que la sangre corría de mis mejillas mientras la mano de Liam presionaba mi rodilla fuertemente. Me sentía enferma. Deslicé mi mano sobre la de él y la froté con dulzura. Un músculo se flexionó bajo su mandíbula y sabía que sólo era cuestión de minutos antes de que él perdiera el control.
—Eso no va a ser necesario, Sr. Payne. Yo, a diferencia de algunos, no pongo el dinero sobre el amor. —Le sonreí a Liam que lucía positivamente encantado de que me hubiera defendido por mí misma.
—Con que jugando duro con la pelota, ¿verdad? ¿Qué tomará, dos… tres millones? —Él sonrió y mi sangre comenzó a hervir. Puse mi servilleta en mi plato y empujé la silla hacia atrás para ponerme de pie.
—Me disculpo, pero tengo que excusarme, Sra. Payne. —Asentí hacia la madre de Liam antes de salir de la habitación. Escuché a Liam gritando y se hizo eco en las paredes mientras me dirigía a las escaleras para recoger mis cosas.
—Cassie. —Liam abrió la puerta y se apresuró a mi lado.
—Sácame de aquí. —Estaba metiendo las cosas en mi bolsa mientras las lágrimas comenzaban a rodar por mis mejillas. Él envolvió sus brazos a mí alrededor y me atrajo a su pecho.
—Lo siento mucho. —Acarició mi cabello mientras se mecía de atrás a adelante.
Un pequeño golpe llegó a la puerta.
—Por favor no te vayas así, Liam. No te hemos visto en años —rogó Karen. Parecía al borde de las lágrimas.
—Ella no es Sophia—dijo él, apretándome más fuerte.