Quieres quererme

De AnnieDVP

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Nada es lo que parece. Todos tienen algo que esconder. ¿Quieres saber lo que es? Mais

S I N O P S I S
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15 (Celia)
Capítulo 16 (Celia)
Capítulo 17
Capítulo 18
Capítulo 19
Capítulo 20
Capítulo 21
Capítulo 22
Capítulo 23
Capítulo 24
Capítulo 25
Capítulo 26
Capítulo 27
Capítulo 28
Capítulo 29
Capítulo 30
Capítulo 31
Capítulo 32
Capítulo 33
Capítulo 34
Capítulo 35
Capítulo 36
Capítulo 37 (Celia)
Capítulo 38
Capítulo 39
Capítulo 40
Capítulo 41
Capítulo 42
Capítulo 43
Capítulo 45
Capítulo 46
Capítulo 47
Epílogo

Capítulo 44

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De AnnieDVP

Me despierto con cincuenta cabezas encima, me falta oxígeno.

- Estoy bien - digo intentando incorporarme.

- ¿Cómo vas a estar bien?, si te encontrases bien no habrías acabado en el suelo - escucho a Dereck aunque no pueda verle la cara, veo sus pies que no dejan de moverse de un lado a otro. Está histérico y eso no me ayuda demasiado, será mejor que le ignore.

- Dereck cállate - le suelta Celia que para mi sorpresa se mantiene en un segundo plano.

La última imagen que circuló por mi mente vuelve a ella y con la misma la noticia del accidente. Se me revuelve el estómago de nuevo, pero no puedo quedarme aquí tirada. Intento levantarme pero no me dejan.

- Tengo que ir al hospital - les anuncio mientras lucho por incorporarme de nuevo.

- No te preocupes ya hemos llamado a una ambulancia, tu túmbate cielo - y veo a Paula, la señora tan entrañable que me entrevistó. Tiene una voz tan dulce y un tono tan de madre que no puedo gritarle.

- Yo estoy bien, mi hermana, mi cuñado y mi sobrino han tenido un accidente - intento utilizar su mismo tono mientras la miro, pero el nudo en mi garganta se disuelve y dudo mucho que consiga cerrar este grifo hasta que sepa que es lo que ha pasado - necesito ir ahora.

Todos se callan. No sé cuanto tiempo ha pasado hasta que le he escuchado, pero a mi me han parecido años - Yo te llevo - y le veo, al tercero en discordia. No sabía ni que seguía aquí, pero sí es el único que se ofrece a llevarme aceptaré la mano que me está tendiendo. Ahora mismo la historia que ellos tres tengan entre manos me da igual.

Me ayuda a incorporarme y todos permanecen todavía callados, en estado de shock. Solo Dereck cuando por fin cruza su mirada con la mía parece tener la intención de abrir la boca, pero al ver lo cargada de rabia que me siento se calla.

No me suelta en ningún momento hasta que me ve sentada en el coche y es él quien abrocha mi cinturón. Conozco a Sebas y sé que tampoco quería que me levantase de ahí hasta que me hubiesen realizado un chequeo completo, pero también me conoce y sabe que me habría ido aunque fuese sola.

Permanecemos en silencio en todo momento hasta que recuerdo algo.

- No sé en que hospital están - y hago por buscar mi teléfono pero como no me he traído nada conmigo no lo tengo.

- Tranquila - me mira, sabe que es lo que está pasando por mi cabeza - llamaré a Aitor.

Le miro, pero no le contesto, solo espero a que la voz de su amigo inunde este coche.

Escucho cuatro zumbidos de esos antes de que él conteste.

- Estoy con Zia y estás en manos libres - se adelanta a lo que pueda decirnos y en el fondo se lo agradezco, no sé si estoy preparada para escuchar lo que tenga que decirnos.

- ¿Está bien?, han estado intentado volver a localizarla pero no ha habido manera - menudo susto que he debido pegarle a mi madre.

Espero a que sea Sebas el que conteste, es como si me faltase fuerza para emitir algún sonido, él me observa preocupado hasta que su amigo nos despierta - ¿Estás ahí?, ¿me escuchas?.

- Si, te escucho - le contesta mientras devuelve la vista a la carretera - Se desmayó y se dejó el móvil en su trabajo.

- La revisaré en cuanto lleguéis - siempre ha sido así, pero no pienso dejar que me toquen hasta que les vea.

- No tardamos - es lo último que dice y cuelga.

Por lo menos me tranquiliza saber que están en buenas manos, no sé si en las mejores pero sí que tengo ciega confianza en Aitor. Él siempre ha estado ahí cuando las cosas se ponían feas y aun siendo amigo de mi cuñado y de mi hermana jamás les contó lo de mi operación, ni a Sebas lo de mis terapias.

- Estarán bien - susurra Sebas en mi oreja mientras me ayuda a salir del coche una vez que ha aparcado en el parking privado del hospital, la puerta principal estaba colapsada por la prensa que se ha vuelto loca solo con vernos pasar. Estas son dos de esas situaciones que reflejan la cara y la cruz de tener mucho dinero.

Jamás un viaje en ascensor se me había hecho tan eterno, me cuesta demasiado coordinar mi respiración para que el aire entre en mis pulmones y mis ojos quieren cerrarse para no ver cuál es la realidad al salir de este cubículo, pero me obligo a mantenerlos abiertos. Todo va a estar bien, lo sé, a ellos no puede pasarles nada. Mi acompañante me agarra por la espalda mientras no deja de teclear en su teléfono, le conozco sé que habla con su amigo porque él no solo está preocupado por mi, aunque no lo demuestre, aunque intente mantenerse fuerte. - Uno de los dos siempre estará bien - nos decíamos.

En cuanto se abre le veo, no me equivocaba porque él también tiene el teléfono en su mano. Nos conocemos todos desde hace demasiados años.

- Quiero verles - es lo primero que digo.

- Ven conmigo y les verás. - dice mientras me sujeta para tomarle el relevo a Sebas - En la última sala de espera - le dice a para que nos deje solos.

- ¿Seguro que no quieres que me quede? - niega con la cabeza y le empuja para que siga sus indicaciones.

- No vayas a caerte, siempre te ha gustado dar la nota - intenta hacerme reír mientras caminamos a alguna de las consultas, no me dejará verles hasta que piense que estoy preparada para ello.

- ¿Cómo están? - ya no hay vuelta atrás.

- Iremos a la del fondo, creo que es la única que está libre -elude mi pregunta.

Me freno en seco - ¿Tan mal están? - intenta poner una cara neutra, pero le conozco y en el fondo está muriéndose de pena - QUIERO VERLES - chillo mientras intento zafarme de sus brazos que cada vez me sujetan más fuerte.

- Tu familia te necesita fuerte y no lo estás Zia.

No quería por nada del mundo tener que hacer esta pregunta, pero le conozco y sé que todo es peor de lo que yo pueda imaginarme - ¿Están vivos? - intento sonar todo lo calmada que no estoy solo para que deje de agarrarme así.

- Lo están - es lo único que me responde.

- ESTÁS MINTIENDO - vuelvo a forcejear - QUIERO VER A MI HERMANA - sé que me miente, yo siempre sé cuando la gente miente y a él que le conozco tan bien... me da igual que sea mucho más fuerte que yo, quiero que me suelte. Veo como hay enfermeras que se acercan y no pienso dejar que me toquen, yo estoy bien, quiero ver a mi familia. Le pego con toda la ira que me provoca esta horrible situación para lograr escaparme, pero no hay manera.

- Siento tener que hacerte esto Zia - es lo último que escucho.

Veo como palmea el hombro de mi padre cuando vuelvo a despertarme ridículamente tranquila, me giro para mirar qué es lo que están dandole de beber a mis venas y es cuando ambos se enteran de que estoy aquí de nuevo.

Mi padre rápidamente se acerca y me abraza, le obligo a mirarme y veo lo hinchados que están sus ojos - ¿Papá qué ha pasado?.

- Todo está bien cariño, no te preocupes - dice mientras se fija en como cada uno de los pelos de mi cabeza resbala por sus dedos cuando me la acaricia. También me está mintiendo, ¿nadie tiene pensado decirme la verdad?.

- Quiero verles - no pienso cesar en mi empeño, o me dicen la verdad o me dejan verles con mis propios ojos.

- Primero hablaremos y luego irás, ya te lo dije. - Aitor no se cansa y yo no le contesto, espero a que lance su pregunta en brazos de mi padre - ¿Por qué no te has estado tomando la medicación?.

- No la necesito - es cierto. Si todos los días fuesen así pues sí, pero no lo son.

- Tampoco has visitado a tu grupo de apoyo desde hace meses - le miro mal, ¿dónde coño se han quedado su profesionalidad y la información confidencial?.

- No es el momento Aitor.

- Es el único en el que sé que no puedes escaparte de contestarme a estas preguntas, soy tu médico y tu amigo y me preocupas. ¿Cuántas crisis has tenido últimamente?.

- Estoy bien, hoy ha sido algo excepcional. Quiero ver a mi hermana y a mi sobrino, estaré más tranquila.

- No me mientas, Celia y el que es tu jefe me han contado que has tenido por lo menos dos - ¿están aquí los dos?, genial.

A mi mente viene los recuerdos de aquel viaje junto a Armin que era maravillosa, los gritos de Dereck... - Quiero que se larguen de aquí los dos.

- Pero cariño Celia es tu amiga y está preocupada por ti - si muy preocupada... no sé cual será la excusa de los tres para explicarme que coño hacían juntos, pero hoy no quiero escucharla.

- ¿Puedo ver ya a mi hermana? - es lo único que me importa ahora mismo.

- Zia debes descansar - mentiroso, si dijo que me dejaría.

Estoy a punto de contestarle cuando mi madre abre la puerta con el niño en brazos preguntando que tal estoy, no ha visto que estoy despierta y la asusto con mi grito. - Mati - Lloro de nuevo, pero lloro porque él está bien. Mi madre se acerca con mi pequeño y yo me agarro fuerte al brazo de mi padre porque no puedo parar de mirar a Matias mientras todos estos lagrimones no se detienen. Mi madre coloca al niño a mi lado y yo la miro, sé que ella me dirá la verdad.

- ¿Cómo está Olivia mamá?

- Esta delicada cariño, ¿tú como estás? - ¿a quien le importa como estoy yo?.

- ¿Qué significa delicada? - ¿entonces está viva?, si estás ahí arriba gracias mamá por haberme escuchado.

- Matilde será mejor que descanse - le suelta mi padre para que se calle, ¿por qué nadie quiere que salga de aquí?.

- Está grave, pero haré todo lo que pueda para que se mejore - sé que lo hará.

- ¿Rodri?, ¿dónde está?, ¿también está muy grave? - sé la respuesta sin que nadie diga nada en cuanto escucho el sollozo de mi madre. Miro al niño y veo como juega con mi pelo, sé lo mucho que le hablaré de su padre porque era increíble.  - Quiero ver a mi hermana.

- Tal vez sea demasiado pronto cielo - mi madre me abraza por la espalda - estás débil, será mejor que descanses y mañana la verás - no puedo esperar a mañana, ¿y si mañana no está?.

- Por favor - le suplico a Aitor.

Aitor conduce mi silla de ruedas, papá maneja aparato ese del gotero que tengo que llevarme a todas partes y mamá carga a mi pequeño sobrino en brazos. En cuanto se abre la puerta de mi habitación les veo, Adriel abraza a Celia, Dereck camina de un lado a otro y Sebas está sentado mientras sujeta la cabeza entre sus piernas.

- Sebas - le llamo bajito, pero todos miran y se acercan mientras preguntan al unísono cómo me encuentro.

Les ignoro y tiro del brazo de Sebas para que me abrace.

- Lo siento tanto - susurro en su oido.

- Y yo - era su mejor amigo, eran inseparables y ahora tiene que sentirse tan solo. 

En cuanto se incorpora palmea el hombro de Aitor y yo me giro a mirarle con la cara llena de lágrimas. Toco su mano derecha y él me sonríe, pobre lo mucho que se ha aguantado estas lágrimas por mi culpa.

- La estará liando ahí arriba - dice mientras los tres sonreímos al recordarle. Siempre riéndose, siempre contando chistes absurdos y obligándonos a tomarnos la última.

- ¿Cómo estás? - cuestiona de nuevo Dereck y yo le ignoro otra vez, ni le miro.

Miro a Celia que no se atreve a acercarse y soy yo quien se lo pide. Nos abrazamos los tres y no sé porque pero necesitaba ese abrazo. Hoy no quiero ni puedo estar molesta con ella, mañana ya no lo sé.

- Te lo explicaré - musita.

- Hoy no, hoy me da igual - le digo de la misma manera. Hoy me da igual todo eso, pienso en perderla como Sebas a Rodri y siento que mis pulmones se quedan sin oxigeno. Hasta este día ella a sido mi mitad y no soportaría perderla así, sin haberla podido abrazar por última vez.

Escucho pasos y me deshago de mis amigos para ver cómo se va. No me siento culpable por dejar que se vaya, se quería ir de todas formas.  

- Te has pasado - es Adriel el único capaz de decirme lo que todos piensan, como siempre. 

- Me lo merezco.

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