NARRA RYAN
Ya llevamos más de diez minutos tratando de despertar a Emma, hicimos de todo, le saltamos en la cama, la movimos y hasta le gritamos entre los tres en el oído y nada.
-¿Y si se murió?. - preguntó Ethan asustado.
No lo había pensado.
-Tiremosle agua. - propuse.
-¿Estas loco?, si llega a estar viva, nosotros vamos a ser los muertos. - enfatizó obvio Masón.
-Bueno, pero al menos nos aseguramos de que este viva... Además algo hay que hacer por que llegaremos tarde al instituto. - dije haciendo señas desesperadas con mis brazos.
Los dos asintieron deacuerdo, y fui al baño del pasillo, al suyo no iba a entrar, ya que es privado.
Llené un tarro con agua, pensaba tirarle un balde, pero quería despertarla no ahogarla.
Fui otra vez a la habitación.
-A la cuenta de tres. - dije. - Uno... Dos y
-Ni lo pienses. - su voz hizo que me asuste y le tire el agua de golpe. - ¡RYAN!. - grito enojada.
Salí corriendo de su cuarto, sentí sus pasos detrás mío... vamos juego en el equipo soy más rápido que ella.
Me subí rápidamente a mi auto y arranque para el instituto.
Emma no lo dejara así, ella me va a hacer algo.
Tengo miedo de esa tonta.
NARRA EMMA
Subí a mi habitación otra vez, y los otros dos estaban en el mismo lugar que cuando los vi hace un momento.
No se movieron de ahí, ya que están estáticos mirando hacia la pared.
-¡Largo!. - les grite señalando la puerta.
Una vez que los idiotas salieron, entre en el baño, hice lo habitual de todos los días. Salí y me cambié decidí ponerme, un Jean celeste roto en la rodilla, una remera blanca que le hice un nudo adelante y un saco gris, con una zapatillas blancas, así.
Baje, solo tenia quince minutos para que sonara la campana, así que tengo cinco para desayunar y diez para que lleguemos al instituto con el par de idiotas que quedó.
Ya que Ryan se fue.
Hay hermanito no sabes lo que te buscaste.
Entre en la cosina y allí solo estaba Dán, frunció el ceño en cuanto me vio.
-¿Tu no fuiste con tus hermanos?. - preguntó con esa misma postura.
-¿Ellos se fueron?. - pregunté un poco enojada.
Les juro que si me dejaron otra vez, los mataré.
-Si, es más dijeron que tu ya habías subido al auto. - dijo apuntandome.
Tres Edwards menos.
Mamá, te quedaras con tu favorita.
-Bueno, te mintieron. - Le asegure molesta.
-Ya veo, si ya estás te llevó... O llegaras tarde.
Asentí, ¡genial no comería nada!.
Subimos a su auto y el fue cantando las canciones que pasaban, yo me reía por como lo hacía.
-Sabes que cantas horrible ¿no?. - dije chistosa.
-Lo siento me perdí en la parte que cantas como Camila Cabello. - dijo de la misma forma que yo.
-No, no te perdiste, por que no canto como ella... Por que en realidad ni canto. - dije y le saque la lengua.
-Que bueno, por que no te ibas a parecer en nada a esa chica, ya que ella es hermosa y tu no. - lo mire y tenía una sonrisa triunfante.
Paro el auto enfrente del instituto y antes de bajar lo mire con una sonrisa.
-Veamos si con el chico que me voy a ver hoy, piensa lo mismo. - sonreí arrogante.
-Emma ni pien
Cerré la puerta del auto y camine hasta la entrada del instituto, aún tenía cinco minutos, así que me tomé mi tiempo.
-¿Con quien has venido?. - Preguntó Madison apareciendo a mí lado.
-Con Dán, mi tío. - le informe.
-No sabía que tenías otro tío, además de Lucas y Dostin. - dijo con el ceño fruncido.
Ahora que los nombró, como los extraño, la última vez que nos vimos fue en navidad. Ya que el tío Lucas se fue a vivir a California, después de separace con mi tía, y solo viene para navidad. Y el tío Dostin, se va casi todo el año de viajes de negocios, por las empresas de mi abuelo.
-Si él es el más chico. - Asegure.
-¿Quién es el más chico?. - La voz de Hannah se escucho detrás de nosotras.
Nos dimos la vuelta, y me sorprendió verla sola, ya que siempre viene con Emily, por que viven en la misma calle.
-¿Y Emily?. - pregunté.
-Tenía que ir con su madre a un desfilaje en New York, en toda la semana no la vamos a ver. - dijo haciendo mueca triste. - Después del instituto, ¿que dicen si vamos al centro comercial?. - propuso.
-No, no puedo. - hable un poco nerviosa.
Hannah abrió mucho los ojos y Madison me miró con el ceño fruncido, sabía que se venían las preguntas.
-¡Saldrás con el chico que me pidió tu número ¿verdad?!. - Hannah dijo contenta.
-Ahora que me hiciste acordar... ¿Por qué le pasaste mi número a un extraño?. - Le reproche evitando el tema.
-Si, lo siento por eso... Pero era lindo y no quería que desaproveches a ese bombón. - puntualizó tímida.
-Ser lindo, no significa que no sea un psicópata. - opinó Madison y yo le di la razón.
-Pero tanto tiempo no estuvo rogandote, ya que saldrán por un helado. - Dijo Hannah.
Yo nunca dije que íbamos por un helado.
-¿Como sabías que íbamos por un helado?. - pregunté dudosa, su cara se torno sería. A Hannah y a Emily la conocimos hace dos años, cuando llegaron a Christian School. Desde entonces somos amigas, pero nada comparado como lo que tenemos con Madison y Abby.
-Si bueno... El me dijo que quería invitarte un helado, por eso le pasé tu numero. - nos explicó. Yo asentí dudosa.
La campana sono y rápidamente fuimos al salón. Ni bien entró visualizo a mis queridos hermanitos mirándome con arrepentimiento, los fulmine a los tres con la mirada y estos enseguida miraron al frente.
Pendejos.
Me senté junto a Madison, la profesora entró al salón y comenzó la clase. El sonido de la puerta interrumpe lo que iba a explicar la Sr. Lee, rápidamente está se abre mostrando a una castaña de ojos verdes, entrar con una sonrisa. Una castaña que conozco muy bien.
-¡Abby!. - exclame contenta.
Abby es hija de Sophia y Zac, amigos de mis padres desde hace mucho, ella es hija única. Y nació casi en la misma fecha, si no fuera por que nosotros nos adelantamos un día.
-¡Emma, madi!. - dijo de la misma forma que yo al llegar donde nosotras.
Enseguida nos abrazamos.
-Emm bueno, seguimos con la clase... O sonreímos todos felices hasta que toque el timbre. - dijo sarcástico Ryan.
Ryan y Abby no se llevan muy bien, va que digo, ni siquiera se llevan. No se soportan el uno con el otro, esto viene desde que eramos chiquitos, Ryan le había sacado la cabeza a la muñeca de Abby, cuando ella lo vio el dijo que había sido "sin querer". Pero Abby estába muy enojada, por que había degollado a su muñeca preferida, entonces le prendió fuego sus autos.
Creo que teníamos siete años, siete años y la niña va y agarra los fósforos para prenderle fuego los autos de mi hermano.
Que increíble, por dios.
Ryan se lamentaba cada raro por sus autos, y yo me reía de él, bueno hasta que mís padres le compraron unos nuevos. Aunque igual me seguí burlándo de el.
La profesora le indicó a Abby que se siente, esta se sentó atrás de nosotras, entonses siguió explicando la clase de hoy.
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-¿Que hicieron este año que estube fuera?. - preguntó Abby, estábamos en la cafetería.
Hannah se encuentra distante, no se que le pasa.
-Yo seguí con mi trabajo de molestar a mis hermanos. - dije mientras tomaba de mi batido de chocolate.
-Yo lo mismo de siempre... Nada. - dijo Madison, muy típico de ella.
Hannah se levantó de la mesa y antes de salir dijo.
-Me voy al baño. - rápidamente se fue.
-¿Se abra enojado por lo de hoy?. - preguntó Madison mirándome.
¿Por lo de hoy?, no, no creo.
¿O tal vez si?.
No, seguro no.
-¿Por qué?, ¿que paso hoy?. - Abby preguntó curiosa.
-Hannah le pasó el número de Emma a un chico. - le explicó Madison.
-¿Que?, ¿y tu lo conoces?. - me pregunto.
No saben que yo ya me lo había cruzado.
-No, va si me había cruzado con el en la oficina del director, tiramos un par de palabras no muy amigables... Me dijo que pidió mi numero para disculparce y
-Y por eso Emma acepto salir con el. - me interrumpió Madison.
-¡¿Qué?!, ¡saldrás con el!.-abby dijo levantando la voz.
-Shhh calla. - le regañe. - Si, saldré a tomar un helado, nada especial. - susurre ya que varios miraron para aquí, incluyendo a mis hermanos que tenían una cara de confusión.
-Emma Edwards, esta por tener una cita con un chico, que no es uno de los idiotas amigos de sus hermanos, y que además no golpeó antes... Eso sí que es especial. - la exageró Madison.
La cara de abby era un dilema, tenia los ojos entornados y la boca en forma de O.
-Chicas la exageran... No es nada, es mas les aseguro que cuando pidamos el helado y yo pida limon, el chico me va a ver como una espermatozoide mal echo. Y va a inventar cualquier excusa para largarse.
-Ayyy Emma, eres una ridícula.... Dime el nombre del chico. - me ordenó abby.
-Brad Allen. - anuncie. -... ¿y abby?, ¿cómo estubo Italia?. - cambie de tema.
No les diré nada más, ya que lo que investigue, voy a confirmar hoy si es cierto.
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Brad me mando un mensaje para que nos viéramos en el estacionamiento, y para allá estoy yendo en este momento.
-Hasta que llegas. - dijo una vez que llegue hasta su auto.
-Lo siento... Mis hermanos son insoportables y tuve que inventarle que iba a ir a clases de natación. - le informe.
-¿haces natación?. - preguntó asombrado.
-No, de echo no se nadar. - dije y soltó una risita.
Me izó una seña para que suba al auto, fui al asiento del copiloto. Me puse el cinturón de seguridad, y vi que el no lo hizo y ya había puesto en marcha el auto.
-Te faltó ponerte el cinturón. - le informe.
Tengo un problema con el cinturón de seguridad, no puedo ver que no lo tienen puesto. Esto es culpa de mi padre, siempre nos dice que tenemos que ponernos el cinturón de seguridad ya que nadie sabe cuando pueden pasar las cosas.
-No, yo no lo usó. - dijo sin ganas.
Ah éste esta loco.
-Bueno, será la primera vez que lo uses entonces. - hice un falso tono feliz.
-No lo usaré. - me miró obvio.
-Bueno pues, para el auto por que no pienso estar en el mismo lugar que alguien, que no mide las consecuencias del peligro.- Lo mire con una ceja alzada.
Brad me dio una miradita rápida, como para confirmar si lo que decía era enserio o no. Y era muy enserio.
-Esta bien. - dijo entre dientes, se colocó el cinturón de seguridad. - Ya ¿contenta?.
-Contento tiene que estar tu culo de un dolor menos si llegamos a chocar. - Susurre despacio para que no me escuche.
-Si te escuche. - formó una sonrisa burlona, como respuesta le saque la lengua.
Llegamos a una heladería y este estacionó el auto, nos bajamos y entramos al lugar. Brad me pregunto que gusto iba a pedir y aquí me encuentro, debatiendo si pedir lo común o mi favorito.
-De limón. - dije en un suspiro, escuche su risa y levanté la cabeza.
-¿Por qué te costó tanto decirlo?. - preguntó chistoso.
¿Por qué será?... A sí, es por que siempre que digo que ese es mi gusto favorito se ríen en mi cara, al igual que tu lo hiciste recién pendejo.
-Por qué tuve ganas de pensar antes. - solté enojada.
-Okey loca. - dijo levantando los brazos en son de paz.
Brad fue a pedir los helados y yo me quedé sentada viendo para afuera.
-Ten. - volví a escuchar la voz de este,lo mire y agarre mi helado, frunci el ceño al ver que pidió el mismo gusto que yo.
-¿A tí también te gusta el helado de limón?. - Le pregunté sorprendida.
-No, pero te vi incómoda cuando lo pediste, y para que no lo estés... No se, pedí igual que tú. - dijo con una sonrisa sincera, yo le dedique una de agradecimiento.
-Y cuéntame tu vida. - dije cambiando el tema.
Aunque igual saben a dónde quiero llegar.
-Mi vida, no es nada interesante... Nací en Francia, a los quince vine a los Estados Unidos y bueno, mírame sigo aquí. - lo resumió, evitó la parada que izo en New York.
OK, tal vez no es algo que le guste hablar ya que es su pasado, pero no me mintió.
-Wow eres francés. - me hice la sorprendida. - Raro no tienes el acento.
-No, es que, e pasado por otros lugares que me miraban raro por mi acento, asique hice lo pocible por sacarlo.
Buen trabajo.
-¿y tu?, cuéntame tu vida. - volvió a decir.
-Emma Edwards, una aburrida chica de denver, con cuatro amigas, un trío de idiotas de hermanos y par de padres de viaje. - anuncié.
Solté una risita al ver el gesto de disgusto que izo al tragar el helado.
-¿Por qué te ries?. - preguntó confundido.
-Ve y comprate otro, no hace Falta que lo comas por mí. - le aseguré.
-A no, pero esta bueno. - mintió, le eche una mirada sería. - Gracias. - sonrió y se fue a buscar otro helado.
Fue lindo lo que izó, pero tengo que admitir que es un idiota.