- ¿De verdad tengo que ser yo? -preguntó Melody con cansancio. Estaba la familia reunida en la oficina de Ahneus.
-Yo puedo ir, insisto -dijo Redtict en su defensa.
-No papá, tú no. Estás enfermo, sería más riesgoso que beneficioso -contestó David mirándolo como si lo regañase. Pese a todo, su preocupación era clara.
-Así es, y por eso yo me quedaré a cuidarte -dijo Ángela besando la mejilla de su marido.
-Oh, por favor... -comentó Ahneus rodando los ojos.
-Es cierto Ahneus, por favor permanece quieto. ¿Tú por qué no vas David? -le preguntó Melody.
-Tengo trabajo, estaré ocupado -dijo bajando la mirada y con voz seria.
-Entonces tengo que ir hasta el palacio... que cansado -se quejó ella echando la cabeza hacia atrás e inclinando su silla.
-En mi tiempo no había motocicletas, no te quejes -interrumpió Ahneus.
-Cierto. Pero Melody, de hecho, no es en el palacio, es en la mansión Preland -le informó Ángela.
- ¿En Preland? ¿Por qué ahí? Es aún peor, no me sé el camino -se siguió quejando.
Tenía que ir a una reunión de Lores organizada por el rey para, al parecer, darles una importante noticia. Y dado que nadie de la familia estaba disponible le tocaba a ella ir. No quería precisamente ver a Arley. Pero Preland no le caía bien, podría llegar a ser casi un Wender, aunque no tenía el placer de conocerlo bien.
-Pregúntaselo al rey -dijo David un tanto enfadado y alzando una ceja.
-Si quieres te hago un mapa -comentó en cambio Ahneus con una pequeña risa.
Ya habían pasado dos meses desde que regresaron del campo de batalla. La relación entre Melody y David no era precisamente clara, él se portaba celoso ante ciertas cosas. Y las miradas que intercambiaban podrían descubrirlos en cualquier momento. Pero se suponía que eran hermanos ante todos, no tendría sentido tener una relación. Y en caso de que se diese se debía mantener en secreto. Y los secretos no acaban en nada bien.
-Ya veré yo cómo llegar -suspiró Melody. Entonces el intercomunicador dentro del bolsillo de su chaqueta vibró, ella lo sacó de inmediato con una sonrisa-. Tengo algo que hacer -se puso de pie de inmediato y abrió la puerta antes de oprimir el botón para contestar-. Dígame.
- ¡Señorita Melody! Tenemos un grave problema -dijo la voz de Michelle muy agitada, preocupando así a Melody.
- ¿Qué pasa? -preguntó ella mientras la sonrisa se borraba de inmediato de su boca. Se detuvo en medio del pasillo. David la seguía y ella lo sabía así que cualquier cosa, allí estaba él para ella.
- ¡Es Violet! Digo, eh... yo... ella... -se trababa con las palabras cosa que nunca hacía. ¿Qué le había pasado a Violet? Un frío recorrió la espalda de Melody.
- ¡La secuestraron! -esas dos palabras vibraron en la cabeza de ella un tiempo que tal vez fueron un par de segundos, pero para Melody fue mucho tiempo- Fue Wender, dejó una nota. Dijo que iba a recuperar a su hija.
-Voy a matar a ese desgraciado -dijo ella con todo el odio que poseía.
- ¡Espera Michelle! -interrumpió David en la conversación que perfectamente escuchó- Debemos recuperarla, ve a buscarla.
-No David, ¡tengo que ir yo! -comentó Melody a su lado.
-Tú no vas a ir, tienes que ir a la reunión. Y no puedo dejarte correr ese riesgo -le dijo preocupado.
-Pues yo tampoco dejaré a Michelle ir sola, es Wender. El desgraciado es muy capaz, y está claro que no irá a la reunión, no podré matarlo si no va -dijo ella furiosa.
-Está bien, está bien. Creo que Aure está en la mansión si Michelle le comenta, seguro que acepta ir y ayudar -eso calmó bastante a Melody quien respiraba agitada. Cuando se dio cuenta tenía la mano de David acariciando su espalda.
-Bien... No me importa lo que discutan -comentó en tono confundido Michelle, había escuchado todo-. ¿Dónde está esa tal Aure?
-No sé... Tal vez en las cocinas, donde haya comida estará -respondió David.
-Bien entonces la buscaré -dicho eso la conversación por el intercomunicador se cortó.
-Ahora, ve a la reunión y no te preocupes, estarán bien. Aure va con tu amiga -le dijo David a Melody mirándola a los ojos y sujetándola en un abrazo.
-Bien, confío en tus AS -contestó ella poniendo una mano sobre el pecho de él y suspirando.
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Ella bajó de su nueva motocicleta la cual de hecho le regaló David, lo interesante de esta era que, en lugar de tener el clásico rojo, era negro con naranja, los colores de la casa Realdish. El gesto era dedicado especialmente a ella, pero eso nadie lo entendería.
Sacó de un pequeño bolso la doblada capa de terciopelo roja y se la puso rodeando su cuello, había sido hecha a medida para ella, de hecho, solo debieron tardar una hora en dejarla lista. Era muy simple ya que se abrochaba sobre el hombro izquierdo con un botón de oro, al igual que diferentes hilos del mismo elemento que decoraban el trozo de tela que llegaba hasta sus rodillas.
Su ropa era la clásica gótica que era tradicional en Asder. Pero del color de los Redtict, con un pantalón, blusa de cuello alto y botas altas de cuero, de color negro. Y sobre eso un saco rojo oscuro con finos detalles en las solapas y en las mangas. Todo aquello debido al claro invierno que traía con él fuertes ventiscas y mucha nieve. Aunque apenas iniciaba, así que más que todo lo que se sentía era frío.
Melody caminó de manera firme y sin mirar abajo, dentro de la mansión gris de Preland. Con ventanales al frente y torres altas de estilo castillo. Todo en este lugar se veía sin vida alguna, incluso el cielo estaba lleno de humo producido por las muchas fábricas que recorrían el territorio.
Ella no tardó en entrar y siendo guiada por un empleado llegó a la sala real en poco tiempo. Allí estaban todos menos Wender y el rey así que ella fue hasta la silla de madera oscura con terciopelo rojo y se sentó allí. Preland debía tener problemas con los colores, como para hacer sillas para cada Lord.
-Es un placer verle señorita Redtict -le susurró Alter quien se sentaba a su lado. Ella volteó a verle e inclinó ligeramente la cabeza en señal de agradecimiento.
-El gusto es mío. Me complace verle de nuevo Lord Alter -dijo ella seria, pero con una pequeña sonrisa.
-Señorita Redtict veo que viene representando a su familia, ¿a qué se debe la ausencia de su padre? -preguntó Preland sentado al otro lado de la gran sala.
-Estaba indispuesto -contestó sin dar mucha explicación.
- ¿Y su hermano? -preguntó de nuevo Preland.
-Está ocupado, y no quiero faltarle el respeto Lord Preland, pero no es de su incumbencia él qué se encuentra haciendo -contestó ella con una sonrisa.
-No es mi problema como usted dice, solo que su presencia no es grata tras lo que hizo durante la guerra -así que todo era por ese tema...
-Tenía un plan para acabar con todo. No resultó claro está, y me parece que nada salió como alguno de nosotros pudiese pensar. Así que no planeo disculparme por nada que haya hecho. No soy Lady del territorio Redtict, solo represento a mi familia y lo haré con gusto siempre que sea necesario -dijo ella con firmeza y simpleza.
-Entendido entonces, señorita Redtict -respondió Preland entrecerrando los ojos cosa que a ella le dio miedo, aunque no se permitió temblar.
-Veo que estamos todos menos Wender -entró a la estancia el rey, todos se pusieron de pie y se inclinaron con la mano derecha sobre el pecho, Melody incluida. Luego tomaron asiento de nuevo-. Le deberemos esperar entonces -dijo Arley sentándose en la silla más fina del lugar. La corona dorada en su cabeza resaltaba, y se le veía extrañamente feliz entre su seriedad. Miró a Melody como a cualquier otro, una persona en la cual no tenía interés.
-Lord Wender no asistirá, alteza -dijo Melody provocando que todos la mirasen.
- ¿Y cómo lo sabe usted, señorita Redtict? -preguntó Arley mirándola a los ojos. Ya no era el hombre que ella llegó a amar alguna vez, él había cambiado. Quizás el matrimonio con Valhe lo había hecho más fuerte.
-Él secuestró a una amiga mía, así que no creo que se atreva a venir -eso hizo que Arley se mostrase confundido, pero solo sacudió ligeramente la cabeza.
-Lamento ese hecho -dicho eso cambió la mirada a alguien más del salón-. La razón por la que los solicité a venir aquí fue porque visitaba al pueblo de Preland y quería que se enterasen de una noticia que para mí es muy grata y lo será para ustedes también -eso sonó a que estaban obligados a estar felices-. Mi esposa, la reina Valhe dará luz a mi primogénito, el futuro príncipe heredero de la corona. Sabrán que estoy feliz por ello -la noticia sorprendió a todos, a Melody más ya que no sintió nada fuera de lugar, no le afectaba ya lo que hiciera Arley con su vida, aunque sí querría que hubiesen seguido siendo amigos. Pero tras un noviazgo eso no iba de la mano.
-Es una gran noticia, mis felicitaciones, alteza -dijo Elidal con una sonrisa. Preland parecía enojado y sonriendo a duras penas. Alter estaba profundamente sorprendido, pero no se le veía enojado. Darren en cambio ya parecía saber de la noticia, probablemente por su hija.
-Lo mismo digo, mi rey -comentó Preland sacando un paquete de galletas.
-Larga vida al futuro rey, le deseo lo mejor alteza -dijo ella inclinando la cabeza.
-Gracias. Puede sonar extraño, pero no me importa, solo lo diré una vez, el que le ponga una mano encima a mi mujer, está muerto -justo para el comportamiento de los Lores.
-No se preocupe por mi parte, señor -dijo Alter. Aunque desde lo ocurrido parecía que estos dos se llevaban mejor.
-Lo sé Alter -respondió el rey.
-No entiendo por qué dice eso, alteza -interrumpió Preland confundido.
-Bueno pues el atentado al palacio no se ha resuelto, alguno de ustedes es el culpable. Y pues porque mataron a mis padres -soltó tan ligeramente que la sala se silenció.
-Debió de ser Lord Wender, todos sabemos que es un maldito -comentó Elidal.
-No debemos hablar así de un Lord, no diremos nombres. Hablaremos frente a frente. Dicho eso, ¿algún otro tema que discutir? -dijo Arley acomodándose en la silla.
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La mansión Wender estaba sobre una gran piedra al lado del mar. El pueblo estaba al otro lado, se notaba la diferencia dado que cada pan allí costaba el triple que en Redtict, cosa rara para las dos mujeres que por allí caminaban.
Ver a esa gente allí con las costillas asomando por su piel, sin cabello por la desnutrición y sin ropa que vestir. Morirían fácilmente por hipotermia de no ser por el sol predominante en Wender aún durante el invierno. No les duraría mucho lamentablemente.
La mansión en cambio estaba reluciente y cuidada con mucho cuidado. Pensar que todo el dinero de ese territorio se alojaba bajo ese lugar, así daba cierto odio por la mansión que lucía cual bello castillo.
¿Cómo podía haber hombres como Wender sobre la tierra? Aquellos que se aprovechaban del débil y mentían como pestañeaban durante el día
Aure y Michelle estaban allí, justo frente a la gran entrada, viendo a los guardias, ellos las veían a ellas, pero dada la falta de agresión y lejanía, nadie se movía.
- ¿Eres de los AS? -preguntó Michelle internamente fascinada.
-Así es -contestó Aure. Solo miraba al frente, analizaba la situación-. Pobres, son como el resto del pueblo. Aun no entiendo cómo no se revelan -dijo para ella misma, aunque en voz alta.
-Les quitaría el alimento, los mataría o no sé qué más podría inventar -comentó Michelle. Aure asistió y dio un paso adelante, alertando a los guardias.
-Abre las rejas con cuidado cuando te diga -dijo Aure caminando tranquilamente.
-Alto, no puede pasar -dijeron los guardias.
-Oh lo sé, pero lamento decir que aun así entraré -contestó con una sonrisa. Luego se movió rápidamente jalándolos de la ropa al frente para ella quedar tras ellos y con eso les golpeó en la nuca dejándolos inconscientes. Después hizo una señal a Michelle para que abriese la reja. Así con mucho cuidado entraron a la mansión.
Tardaron mucho tiempo buscando en todas partes y evitando a los guardias que vigilaban los pasillos. Así fueron subiendo luego de que lo primero revisado fue el calabozo y allí no se encontraba. Luego llegaron a una habitación con la puerta cerrada con llave.
- ¿Violet? ¿Estás ahí? -preguntó Michelle sin alzar demasiado la voz.
-Sí, aquí estoy -dijo Violet del otro lado. Michelle y Aure se miraron un momento.
-Bien, aléjate de la puerta -ordenó Aure y un momento después pateó la puerta con todas sus fuerzas, esta se abrió dejando ver a una asustada Violet. Tenía los ojos rojos y un feo moretón en el rostro.
- ¿Quién te golpeó? -preguntó Michelle pese a lo obvio.
-Fue él, Wender -confesó Violet dejando salir unas cuantas lágrimas.
-Lo mejor será que nos vayamos. ¿Conoces alguna salida que no sea la principal? -le preguntó Aure a Violet, cuando esta negó la asesina no pudo evitar el rostro de angustia- Vámonos entonces, cuanto más rápido mejor. Escuchen, si pasa algo no previsto yo me quedaré y atacaré, ustedes corren hasta el pueblo. Las motocicletas están allí. Es cuesta abajo así que será fácil.
-Bien -dijo Michelle y Violet solo asintió.
Entonces Aure se puso su máscara de lobo blanco con el lado de su ojo dañado decorado con oro.
El recorrido estaba relativamente libre de guardias en el interior, cosa que extrañó a Aure, pero ya podía hacerse una idea de lo que pasaría. Y efectivamente su idea fue acertada cuando a la salida estaba Wender con un puñado de soldados a su lado.
-Oh miren -dijo el Lord-. Sabía que era la trampa perfecta -sonrió-. ¿Dónde está la hija del maldito Maciel?
-No sé de quién habla -dijo confusa Michelle.
-Melody no vino -comentó Violet.
-Qué triste entonces -respondió Wender haciendo ademán de sufrimiento.
-Debemos irnos, Violet -le incitó Michelle.
-No dije que las dejaría marchar -dijo confundido Wender.
Aure no perdió tiempo y giró la pulsera de su antebrazo, apretando así el primer botón. El arma se extendió hasta su brazo y ella disparó matando a dos soldados, pero se detuvo al ver la sonrisa de Wender y observó como otro hombre le apuntaba a la cabeza de Michelle y Violet.
-El lobo blanco con ojo de oro..., yo te hice eso. Te recuerdo pequeña AS -dijo Wender lamiendo sus labios, Aure ardía en furia, pero no podía disparar.
-No le dispararías a tu propia hija -dijo Aure con los dientes apretados.
-Oh ella fue mi hija durante dos segundos de mi vida. Me he acostado con muchas mujeres, alguna de ellas se embarazó y la tuvo, puedo tener muchos más hijos que no me importa -comentó Wender encogiéndose de hombros.
-Eres un maldito...
-Me lo han dicho muchas veces -dijo el Lord restándole importancia. Aure se quitó el arma del brazo y la tiró al suelo. Entonces el soldado bajó la pistola ligeramente, Michelle aprovechó eso y sacó un arma propia para matar al hombre. Luego salió corriendo como había indicado la asesina.
-Vaya... Te han dejado sola.
-Fueron órdenes, estamos tú y yo Wender, solo nosotros -y pese a que había más soldados, el Lord entendió por qué dijo eso.
-Cómo digas -entonces él sacó una espada con una sonrisa. Aure en cambio tomó dos dagas de su cintura.
Inhalando profundo arremetió de primero, sin permitir que él la llegase a tocar. Con un par de cuchillas desviaba y empujaba la espada, Wender tenía mucho cuidado de no tocarla. Podría vengarse, solo era cosa de acabar aquel baile en una danza mortal. Pero no podía dejar a las amigas de Melody solas, debía protegerlas, era su trabajo.
Entonces clavó una daga en la pierna de Wender, pero lamentablemente para Aure no alcanzó a la femoral así que el Lord cortó el abdomen de la asesina. No era una herida profunda, pero ardía como nunca había sentido.
Ella dio unos pasos atrás para alejarse de Wender, lanzó el segundo cuchillo, pero un soldado se interpuso muriendo por su Lord, el cual estaba tirado en el suelo. Pese a la herida, sonreía. Un presentimiento le llegó a su mente. Y salió corriendo ahora que podía.
-Oh, Aure. Te esperábamos -dijo Michelle sobre su motocicleta esperando.
-Violet, conduce mi moto. Michelle, llévame -comentó mientras empezaba a respirar agitadamente.
- ¡Estás herida! -advirtió Violet.
-No es un gran corte -negó Aure.
-Pero... -insistió.
- ¡Vámonos! -gritó asustándolas.
- ¿Qué te pasa? -preguntó Michelle asustada. Entonces Aure se volvió a un lado vomitando sangre.
-Es veneno -susurró-. Rápido -dijo con mirada suplicante y lágrimas bajando por su rostro.
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Melody esperaba impaciente afuera de la mansión. Caminaba de un lado a otro deseando que llegaran, no tenía un buen presentimiento. Pero se decía a sí misma que estarían bien que nada pasaría, que era una tonta por pensar en algo así. Que tal vez el solo pensarlo haría que pasase algo.
Cuando las luces amarillas de las dos motocicletas aparecieron, ella suspiró con alivio. Pero al detenerse, la mujer con máscara de lobo cayó al suelo. Melody corrió a su lado.
- ¡¿Qué pasó?! -preguntó alterada mientras acomodaba a Aure en su regazo y retiraba su máscara. Tenía el rostro azulado y apretaba los dientes con tanta fuerza que los tenía ya rotos.
- ¡La envenenaron, fue Wender! ¡¿Qué hacemos?! -dijo rápidamente Michelle. Violet estaba inmóvil, paralizada del miedo. Apenas si Aure había llegado viva.
- ¡Busca ayuda, corre! -le gritó Melody a Michelle, pero esta estaba llorando. No podría, maldición- ¡¡AYUDA!! ¡¡QUE ALGUIEN VENGA A AYUDARME!! -exclamó ella con todas sus fuerzas.
Rápidamente salieron los soldados de la mansión a ver por qué eran los gritos y miraron aquello con horror. Algunos entraron, y tiempo después llegaron los médicos. Incluso Ahneus llegó a salir, aunque Melody no lo notó.
Ella solo tenía la mujer agonizante en su regazo mirando cómo se ponía más azul y rompía sus dientes para no gritar. Respiraba agitadamente y muchas lágrimas bajaban por sus mejillas.
-Quédate conmigo Aurei, quédate conmigo. Tu hermano te necesita, todos te necesitamos, quédate -decía mientras le tocaba el rostro en busca de calor ya que estaba fría.
-Dile... a él... que... lo amo..., que... no se... culpe, yo... lo cuidaré... siempre. Y... tú... cuida de... David, fuiste... una amiga... para mí -dijo Aure sonriendo ligeramente con todas las fuerzas que tenía. Pero luego volvió a vomitar sangre, a Melody le dio igual que fuese sobre ella.
- ¡Haga algo! -le gritó al médico frente a ella, pero este solo negaba.
-Ya está muy avanzado el progreso del veneno. No hay nada que hacer -volvió a negar.
- ¡No puede ser! ¡Debe haber algún antídoto! -entonces Aure empezó a toser con mucha frecuencia- ¡¡¡HAGAN ALGO MALDITA SEA!!! -gritó, pero nadie se movió. Entonces no le quedó más que aceptar lo que venía, así que empezó a llorar.
-Voy a... morir, eh... Lo... esperaba -dijo entre la tos, cada vez más sangre salía por su boca.
Melody mordió su labio y lloró sin decir nada. Iba a perder a alguien importante de nuevo. Justo cuando pensaba que todo iba a ir bien, que ya no tenía que preocuparse. Siempre era Wender el mal en su familia, siempre fue él. O tal vez ella al permitirle a Michelle ir sin ella en primer lugar. Pero sin eso Violet no estaría con ellos. Aunque ¿quién decía que Wender mataría a su hija? Fue culpa de ella por permitirle ir, sin embargo, no podría saber que eso pasaría. No podía saberlo, no podía...
-Dile... a mi... hermano... que lo... amé mucho... -volvió a decir Aure mientras tosía sangre. Llegó un punto en el que no volvió a toser más. Cuando su piel era dura y fría como una roca. Y ella... Aure se había ahogado en su propia sangre.
Melody solo se quedó allí inmóvil. Con el público presente, los de Redtict. Ahneus llegó a apartarla del cuerpo de la asesina. Y ella vacía se dejó llevar por él. Miró luego a Violet allí llorando con las manos cubriendo su boca.
-Busca a David -susurró muy bajamente pero el silencio sepulcral permitió que Violet la oyese-. Búscalo, aunque sea debajo de las piedras -luego volteó a Michelle para encontrarla en shock como justo ahora estaba Melody. La diferencia era que Sleron estaba a su lado acariciando su espalda-. Tú consígueme lentes de contacto azules y un barco en el puerto mañana.
- ¿Qué vas a hacer? -le preguntó Ahneus volteándola, para así verla. Ella lo miró como si no tuviese sentimientos, y es que justo ahora no los tenía.
-Ya lo sabes -dicho eso se soltó y se fue a encerrar a su habitación a llorar y a hacer un plan.
No tenía que decirlo, no tenía que rendirse antes. Era ahora o nunca, iba a matar a ese maldito de una vez por todas.