Solo él probaba sus besos.
Esos sabios y delicados besos que ella daba.
Ella sabía dar besos.
Sus labios dulces y rosados encajaban a la perfección con los de él.
Nunca era un solo beso.
Eran diez.
Tal vez veinte.
A él le encantaban esos besos.
Solo élProbaba esos besos.