-¿Un cachorro?
Fue lo único que dije antes de que se le cristalizaran los ojos y comenzará a llorar. Lo abracé con todas mis fuerzas, pero sin llegar a hacerle daño cayendo los dos juntos al suelo en aquella posición hasta que me senté en el pasillo con el sobre mis piernas para seguir acurrucándole y acariciando su cabeza, de repente sentí mis mejillas mojadas producto de que estaba llorando al igual que él.
Me comporté peor que un idiota, me sentía destrozado cuando tenía a Taeyong llorando desconsoladamente entre mis brazos, le había causado tanto daño a él y a nuestro cachorro por mi indiferencia y lo sabía en ese momento. Amaba tanto a Taeyong y no me había dado cuenta por mi estúpida idea de que éramos, solo hermanos.
No sabía de que manera poder detener su llanto ya que estábamos iguales y solo me dedique a abrazarlo y seguirlo llenando de besos por todo su rostro y sus cabellos acariciando incluso de estos con mis manos aspirando su delicioso aroma así como el de nuestro cachorro anunciando su presencia, incluso parecía que el aroma se había hecho más fuerte ahora que estaba entre mis brazos y es que tal vez, solo tal vez tenía la ilusión de que había sido reconocido por mi propio cachorro.
La idea de que había un pequeño ser creciendo en el vientre de Taeyong producto del amor que nos teníamos me estaba llenando de tanta ilusión en ese momento, había soñado con eso hasta despierto y saber que ahora era realidad, definitivamente me llenaba de alegría, pero al mismo tiempo estaba siendo castigado mentalmente por mi "yo" interior, Taeyong se había ido de la casa seguramente para ocultármelo ¿Y si yo no me enteraba? ¿Qué hubiera sucedido con los dos? ¿Qué hubiera sucedido con mi pequeño y el amor de mi vida? Es que no sabía, pero tan solo hacerme a la idea de la respuesta a todas aquellas preguntas me estaba llenando de terror que lo único que podía hacer era abrazar a Taeyong con todas mis fuerzas.
Pasamos unas cuantas horas así hasta que pude tranquilizarme y él también, pero no tuvo el valor de regresar a verme, comencé a repartir besos delicados y suaves por su cabello, hasta llegar a sus mejillas y finalmente a sus labios con tanto cariño, quería transmitirle ese cariño que no le di mientras me alejé.
-Jae... yo -Habló con voz baja y quebrada sin regresar a verme aún-
-No te preocupes -Acaricie su cabello con tranquilidad tratando de recuperar mi cordura- ¿Por qué no me dijiste antes?
-Tenía miedo, Jaehyunnie... -Escondió su rostro en mi cuello y acaricie su espalda-
-Debiste decirme antes y no salir huyendo
-Pero me ignorabas Jaehyunnie, creí que no querrías saber nada de mí y eso hice.
Trague saliva al escucharlo y otra vez el golpe mental por mi lobo que estaba de sobreprotector ahora que estaba cerca de su omega y del cachorro.
"Eres el único idiota que conozco que dejaría morir a su omega y a su cachorro por su estupidez" Ahí estaba él, haciendo su aparición mientras seguía cuidando de lo más preciado que teníamos
-Lo sé y fui un tonto, no debí hacerlo... perdóname -Mi voz se quebró en eso último sabiendo que estaba a punto de perder lo que más amaba por mi estupidez, pero entonces él regresó a verme y dejó un casto beso en mis labios para tranquilizarme, sintiendo el tacto de su mano en mi mejilla. Mis ojos se encontraron con los ajenos pudiendo presenciar el hermoso brillo que ahora tenía, al que estaba acostumbrado a ver en los ojos de Taeyong desde el primer día que le conocí y ese que siempre me capturo en todo momento- Taeyong...
-¿sí? -Acarició mi mejilla con cierto cariño-
-Te amo Taeyong, te amo mucho -Los labios ajenos se entre abrieron por la sorpresa de mi confesión, hasta que una ligera sonrisa sustituyo esa expresión- Te evite tanto porque no quería enamorarme de ti.
-Jae, yo también te amo -Mencionó muy bajo con un ligero rubor en esa piel pálida-
-¿Enserio? -Sonreí con las lágrimas cayendo por mis mejillas-
-Siempre te he amado y te lo dije la primera vez que estuvimos juntos
"La primera vez que estuvimos juntos" y mi mente hizo un re cuento de todo lo sucedido, recordando ese primer día en el que había estado con Taeyong, ese día en el que me dormí sin poder escuchar correctamente sus palabras, solo pudiendo ver cómo sus labios se movían borrosamente y me sentí tonto otra vez.
-Lo siento, soy un completo idiota -Trate de limpiar mis ojos, pero entonces sus delicados dedos lo hicieron por mí, disfrutando del tacto ajeno-
-No lo eres Jaehyunnie, s-somos hermanos -Su voz disminuyo ante eso último-
Negue con la cabeza tantas veces y tome de su rostro para dejar esta vez un beso cariñoso en sus labios, uno tan largo que nos hizo falta el aire.
-No lo somos. Taeyong, dejaste de ser un hermano para mi cuando creciste... tuve esa confusión desde que terminé con mi última novia y es que no podía evitarlo, me regañaba a mí mismo diciendo que no podía enamorarme de ti, pero caí... caí ante ti
-Jae... -Sus labios se volvieron a abrir y frunció el ceño tal vez pensando que lo estaba engañando-
-Trate de alejarme, pero no pude, me di cuenta que eres lo que necesito -Bese sus labios nuevamente de manera casta y lenta que no quería separarme de sus labios nuevamente- no somos hermanos Taeyong, quiero estar contigo, quiero que seas mi mate, quiero formar una familia contigo y cuidar de nuestro cachorro, Taeyong perdóname, déjame estar contigo. Se que no lo...
-Jae -Colocó su dedo índice en mis labios y me sonrió de manera tierna- Claro que sí porque te amo y porque nuestro cachorro también te ama.
Me había quedado por completo mudo al escuchar esas palabras, observando lo hermosa que era la sonrisa ajena y sintiendo uno de los hombres más afortunados de todo el mundo.
-Te amo Taeyong -Susurre sin poder asimilar todo aún-
-Yo también te amo Jaehyunnie, te amamos mucho Jaehyunnie
-Los amo a los dos...
Fue lo último que dije antes de hundirnos nuevamente en un beso cariñoso y amoroso.
✓8:47pm | Casa de los Jung | Jaehyun
Justo ahora estaba en frente de Taeyong observándolo de manera fija y asegurándome de que comiera todo lo que había preparado para él, haberme enterado que su mala alimentación, así como de sus horas des equilibradas de sueño en la última semana me había puesto ansioso, no faltaron los momentos de regaño por su descuido, pero cada vez que me hacía esos ojitos de cachorro regañado no podía evitar doblegarme ante mi postura, sintiéndome débil por la manera en que literal, era controlado.
Me gusto poder ver y apreciar nuevamente su sonrisa era una de las cosas que le devolvía una felicidad eterna a mi alma, especialmente al recordar que estaba esperando un cachorro de ambos, que sin duda se hacía de llamar la atención por la forma en la que nuestros aromas se mezclaban.
El nuevo problema sería ¿Cómo decirle a mamá que Taeyong y yo éramos pareja? Y que estábamos esperando un cachorro en camino. Seguramente pegaría el grito en el cielo, me correría de la casa a Taeyong y a mi y seguramente saldría desheredado de todo.
Afortunadamente mamá llegaría dentro de dos días y me daría el tiempo para cuidar un poco más de Taeyong antes de darle la noticia.
Después de comer, le llevé a mi habitación para dormir, no quiso hacerlo a menos de que me acostara a su lado y la manera en la que me lo pidió fue tan tierna que no pude resistirlo. Abracé su delgada cintura con uno de mis brazos para poder arrullarlo, la sesión de besos había comenzado de una manera tan tierna sabiendo que había extrañado tanto sus labios y pronto me di cuenta que no era lo único que había extrañado del contrario.
Lo sabía en el momento en que estaba sosteniendo de esa delicada cintura con mis manos y sin ninguna prenda entre nosotros, cada uno de sus gemidos en combinación con los míos me hacían recordar que nuevamente estaba en mi realidad, bese cada parte de su piel que mis ojos podían apreciar así como también algunas marcas de las cuáles me sentía orgulloso, volver a ver esa piel pálida de porcelana con algunos moretes y mordidas, era divino, especialmente las expresiones del más bajo ante cada una de ellas.
Había alzado una de sus piernas para llevarlo de besos cariñoso y caricias, así como la contraria, me asegure también de dejar algunas marcas en aquella cintura que tanto me hacía delirar, acariciar y apretarla ante cada una de las estocadas me hacía perder la cabeza. Pronto llegó el momento del climáx en donde había perdido la cordura de mis propias acciones y Taeyong también dejándose llevar nada más que por el placer, su manera de gemir mi nombre y deseándome, no podía dejarme tranquilo y en cuanto Taeyong ladeo su cabeza hacia un lado dejándome ver su hermoso cuello, lamí mis propios labios ante la tentación de la marca y esta vez no lo dude.
Me incliné hasta estar frente a su cuello, aspirando el aroma de este y dejando una caricia con la punta de mi nariz antes de mostrar mi caninos y segundos después mordí con fuerza. Un quejido fuerte que sonó más como un gemido agudo, salió de los labios ajenos seguido de sentir la contracción en su interior indicando que se había corrido entre nuestros abdómenes y por consiguiente yo al mismo tiempo en su interior. Cuando retire mis dientes, había roto la piel ajena así que lamí la sangre, su sabor era tan delicioso para mi paladar que nunca había creído que me hubiera gustado el sabor de la sangre.
Algo de lo que también estaba sorprendido, era que habíamos quedado anudados en ese momento que decidí abrazarlo y darle la vuelta para que pudiera descansar sobre mi pecho. Su respiración estaba completamente agitada al igual que el latido de nuestros corazones que estaban creándose una melodía el uno al otro y diciéndose todo lo que había anhelado.
Acaricie la espalda del contrario con mucho cariño deslizando la yema de mis dedos por su espina dorsal y dejando besos perdidos en sus cabellos. Estaba demasiado feliz por tenerlo de nuevo conmigo, en mis brazos, sentir su respiración y cada latido para mí, poder marcar cada parte de su piel y reclamar hasta el más mínimo milímetro, marcarlo como mío y hacerlo mi mate por fin, después de todo el tiempo que me había negando, sentía un poco de culpa aún porque no recuperaba sus fuerzas y ya habíamos hecho el amor el primer día de vernos después de mucho tiempo, pero sabía que estaba haciendo algo bien, estaba bien, porque no era solamente sexo para mí, estar con Taeyong para mi siempre fue amor aunque no lo sabía o lo seguía ignorando.
Cuando su respiración se calmo me di cuenta que se había quedado dormido y era normal, estaba agotado. Deje una caricia en su mejilla haciendo círculos con mi dedo índice.
-Lo vuelves a dejar y esta vez ¡Te mato! -Amenazó mi lobo-
-Ya entendí. Esta vez no lo dejaré solo nunca, me encargaré de cuidarlo con todo lo que este en mis manos porque lo amo.
Susurre a mi mismo sin dejar mis caricias apreciando lo hermoso que era su rostro a pesar del cansancio, observando cada parte que me encantaba hasta dejar una caricia en sus labios.
-Te amo...
Ni siquiera me di cuenta del momento en el que había caído rendido en el mundo de los sueños con una estúpida sonrisa en mi rostro.