Durante toda la clase no pude para de pensar en él, no me podía creer que alguien quisiese hablar conmigo. Además no para de mirarme, podía notar cuando esquivaba su mirada él sonreía i le preguntaba en silencio el motivo de su sonrisa pero encogía hombros y se echaba a reír. Menos mal que no lo tenía en ninguna clase más.
Conseguí sobrevivir el resto del horario escolar sin cruzarme con las populares ni el equipo de futbol, por lo que me salvé una vez más de ser humillada. Al llegar a casa terminé los deberes y me puse a ver una película con mis padres, la cenicienta, la mejor película de todos los años. Pero al irme a dormir un sentimiento me impedía conciliar el sueño.
Mikel.
A la mañana siguiente me levante desganada, no tenía ganas de ir al instituto para ver a Rachel y sus secuaces, y aun menos a los del equipo de futbol. Pero cierta atracción por el chico nuevo me levantaba el ánimo, por suerte para mi aun no había conocido a los populares. Era bastante mono, ya lo creo que sí. Para mi sorpresa estaba apoyado en la puerta del instituto. Al verme, se puso derecho y me siguió.
-Buenos días mudita-dijo burlón.
Lo ignoré con sonrisa maligna sin que la viera.
-¿Hoy te despertaste afónica o sigues sin querer hablarme?
Continué sin responder.
-Me quedo con la segunda opción- le sonreí- ¿Por qué me hablas?-susurré.
Porque aunque no me hables e intentes alejarme de ti se reconocer a una buena persona a simple vista.
Solté una leve risita al llegar a mi taquilla
-No soy buena persona…
No me lo creo, solo tienes que ver que…
Su frase quedó en el aire al aterrizar una rubia tetona en su camino, agitaba sus estañas descaradamente y se apoyaba provocadoramente en la taquilla.
-Vaya, vaya, vaya. Así que los rumores de que un chico nuevo entra en este instituto son ciertos…- dijo examinando a Mikel de arriba a abajo con voz muy sensual.
Y aquí entraba en acción Rachel, buscando un nuevo juguete con el que tontear, ganarse su confianza y humillarlo públicamente. Sí, señoras y señores, he aquí el zorrón del instituto.
-Lo que aún no se es que hace un chico como tú con una niñata como ella-dijo mirándome con asco.
Yo simplemente me encogí y me fui de allí dejando a la futura parejita. Pero una mano que agarraba mi muñeca me lo impidió.
-Yo al menos no voy ligando con cualquiera que pase por delante de mí le contestó Mikel y luego caminó cogido de mi mano como si fuéramos pareja.
-No me puedo creer lo que acabas de hacer-dije sorprendida-Nunca, nadie, jamás la había dejado plantada de esa manera.
Mikel se paró y me sonrió.
-Te dije que se reconocer a las personas simpáticas y amables, como tú, por ejemplo.-Volvió a caminar- además no me lio con zorras-soltó, y los dos empezamos a reír.
Notaba la presencia de mil ojos observándonos, era incomodo, aun que Mikel llevase su cabeza bien alta.
-Ya nos veremos mudita, tengo varias cosas que contarte-y se despidió dándome un beso en la mejilla.
Al fin acabaron las clases de cuatro horas, eran bastante estresantes y me dirigí hacia el comedor, y la maldición de ese día fue cuando Rachel y sus dos malditas secuaces me acorralaron.
-Parece que el chico nuevo esta de tu parte y eso te va a costar muy caro-dijo con tono amenazador.
-No olvides que tu vida puede ser un infierno aquí a dentro-me recordó Pampha.
I todo el instituto esta de nuestra parte-sonrió Erika con malicia.
Llegué a mi casa cansada como todos los días que resultaba encontrarme con esas chupas sangre, así que lo primero que hice fue tirarme en el sofá. Pero a mi madre no le parecía lo suficientemente cansada y tan contenta me mando al súper a comprar.
Al menos me prometió que hoy limpiaba los platos ella, algo es algo, aun que a veces parecía más mi hermana mayor que mi madre, pero yo ya tenía suficiente.
Intenté resistir a su chantaje, e incluso me intenté lesionar dándome golpes contra la pared pero no dio resultado. No me juguéis, estaba realmente cansada.
Cuando llegué al supermercado saque la nota de mi bolsillo derecho y empecé a leerla desganada.
-patatas, huevos, harina, nutella, azúcar, pan…- un momento, volví a releer la lista y efectivamente había nutella. ¡¡NUTELLA!! Como podéis comprobar soy fan del chocolate.
Me quedé quieta releyendo esa palabra una y otra vez hasta que alguien se chocó contra mí, pidiendo disculpas. Esa voz me resultaba familiar, levante la mirada y me encontré con Xavi, el defensa del equipo de futbol y don popularidad. Estaba raro, ¡ya se! Estaba solo, pidiendo disculpas, con gafas de sol y hablando conmigo. Tan mal tenía la vista como para llevar gafas de sol en el súper, bueno, y ya no os hablo de la fiebre que debe tener el pobre como para hablar conmigo.
-Andrea-me llamó haciendo que levantase la vista.
¿Xavi?-lo miré extrañada.
-Perdón por lo de las gafas.
Creo que mi cara en ese momento no era muy fotogénica, seguro que a mi boca le faltaba un centímetro para tocar el suelo y mis ojos parecían salidos de sus órbitas.
El chico popular, antipático y machaca nerds me acababa de pedir disculpas, eso se merecía una fiesta. Pero al ver mi cara de asombro chasqueó la lengua y se acercó a mi oído.
-Me obligan mis padres, no creerías que vendría solo, pidiendo disculpas y sin enseñar mis preciosos ojos ¿verdad?- rió- además tu siempre serás esa nerd a la que todos humillan y odian, asúmelo.-acabó de rematar.
En ese momento tenía ganas de ir a casa y autolesionarme, pero, un momento, hacía tres meses ya que no me hacía ni un rasguño, así que quise hacerme la fuerte y pase de él olímpicamente, sin dejar que nada me afectase, e intentar no caer en la tentación una vez más.
Así que al llegar a casa, al fin, me senté en el sofá, empecé a relajarme cuando apareció mi padre, haciéndome cosquillas.
-Papá, pa…para, no…puedo res…pirar-dije entrecortadamente por causa de las carcajadas.
-Que poco aguante que tienes. Cuando eras más pequeña aguantabas muchísimo mejor-se rió
-Ya tengo dieciséis-le contesté seria.
Muy bien te libras de las cosquillas-dijo levantándose-pero no te libras de la bomba.
Abrí los ojos como platos. Os explicaré, la bomba consiste en tirarse encima de la otra persona y chafarla hasta que se rinda, te resulta útil cuando quieres chantajear a alguien.
-Oh no, no no no no, no, ni.se.te.ocurra-dije lo último lentamente para aclarárselo.
Y si, efectivamente, me ignoró. Se abalanzó encima de mí y me empezó a hacer cosquillas otra vez.
El día siguiente transcurrió normal. No me encontré ni a las populares ni al equipo de futbol, lo que me resultó un milagro. Tampoco vi a Mikel, ese chico es muy raro, un día me persigue y al otro huye de mí.
Me dirigí hacia mi taquilla, cuando la abrí un pedazo de papel cayó al suelo.
Me gustaría contarte algo. Mañana ven a la cafetería del instituto al terminar las clases .Es importante.
Mikel
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Holaa, ¿qué tal? Seguro que genial. Sentimos mucho haber tardado, hubieron ciertos problemillas, pero todo arreglado. Esperemos que este segundo capítulo os haya gustado y solo comentaros que en el tercer capítulo empezaremos a dedicar. Si queréis que os lo dediquemos, comentar al final de este.
Comentad y votad, se os quieree.
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