GISSELE:
— ¡Max, apúrate! ¡Si no quieres ir no me hagai' esperarte como weo... —dejé el insulto en el aire al ver a mi hermano bajar las escaleras. — ¡Mish! Hasta que bajas, llevaba como media hora esperándote
Mi hermano, vistiendo una camiseta de las panteras, llevó su mano a su cara, haciéndose el ofendido.
— Mi hermana chica me va a llevar a un partido de mis némesis, los condoritos... ¡Y me pide que me apure más encima! —contestó dramatizándose
Y la drama queen era yo...
— Vamos por el Luciano, no por los condoritos. —suavicé la situación. Mientras descolgaba mis llaves para ponerlas en mi bolsillo.
Mi hermano blanqueó los ojos, después bufó.
— El Luciano es un cóndor, Gissele. —me recordó con obviedad. Acercándose a la puerta con emoción, que no sabía de dónde había salido. — ¡Y también es el que te gusta! —exclamó emocionado
Ya empezó este weón...
Fue un largo camino en bicicleta. En el cual el Max no dejaba de hablar de lo bacán que sería que el Luciano fuera su cuñamigo. Palabra completamente aweoná, si me preguntan.
Pero, ni siquiera sabía realmente qué éramos con el Luciano. ¿Seguíamos siendo detectives al peo? No, ya no teníamos nada que investigar. ¿Amigos? ¿Amigos que se gustan? No... eso ya no sería amigos
Llegamos a la cancha de los cóndores. El ambiente se me hizo completamente diferente al tradicional de sus partidos.
Esperaba más ruido, más gente gritando, carteles, alguna weá así. Lo único con lo que me encontré fue con una barra casi inexistente de gente sentada tristemente en las bancas.
— ¿Qué pasó, se murió alguien? —preguntó el Max arrugando las cejas, al ver la situación de la barra
Una señora con un completo en la mano, miró terrible feo a mi hermano.
— Ni en broma eso, pantera. —respondieron a nuestras espaldas. Ambos volteamos, encontrándonos con el Luciano y su uniforme de cóndor.
— ¿Y tú? —preguntó el Max. — ¿No deberías estar en el camarín? Los cóndores hacen sus rituales satanicos antes de cada partido. Se comen guaguas, y todas esas weas raras.
Estaba segura de que no comían guaguas dentro del camarín. Pero, no era el día para romper las ilusiones de mi hermano, aunque fueran... oscuras.
Weón raro que tenía por hermano.
— El equipo está... —el poodle hizo una mueca. — Triste.
— ¿Tan mal los dejó la derrota con este pechito? —mi hermano se palmeó el pecho, justo donde estaba la insignia de su equipo. Haciendo alusión a su último partido juntos, en el que las panteras ganaron con tres goles a dos.
El Luciano negó con la cabeza, un rulo se escapó por su frente mientras lo hacía. Sonreí mientras lo miraba. Él lo notó, y podía jurar que él creía saber lo que pensé en ese momento.
"Totalmente poodle"
— El Tebo no vino al partido, el entrenador tampoco. —habló el susodicho, sacándome de mi burbuja. Aunque no me quitó la vista de encima
— ¿Y? ¿Por ese culiao están tristes? —pregunté arrugando la frente. Luego de saber todo lo que trató de hacerle al Max, el único sentimiento que tenía hacia el Tebo era... odio.
— No es eso, beba. —puso su mano en mi hombro, sobándome. Tratando de tranquilizarme. — El rumor se empezó a pasar en los camarines, ya todo el equipo se enteró... El Tebo está enfermo desde hace meses, ayer le dio una recaída y está en la clínica. Necesita un transplante de médula ósea, pero su familia no es compatible... Igual es difícil la situación, las únicas personas con mas posibilidad de compatibilidad es su papá o algún hermano, si tuviera. Pero, es hijo único el weón. Así que, le queda un largo tiempo de tratamientos pa' extender su vida un poco más o...
En mi mente solo pasó una pregunta.
¿Me dijo beba?
¿Beba?
¿Bebesita?
¿Tu hombre te ama pero tu le ere' infiel?
— Tengo que ir al baño... permiso. —avisó el Max, yéndose rápidamente.
El Poodle y yo nos quedamos mirando un rato.
— Asi que... se canceló el partido. —repitió él. — ¿Me quieres acompañar a enseñarle a andar en bici al Chalo?
Esbocé una sonrisa
— Sería un honor, poodle.
Él me sonrió de vuelta. Solo con eso sentí un revoltijo en la guata, algo raro, algo que nunca me pasó con el Branco.
MAX:
Llegué hasta detrás de la graderías, sacando rápidamente mi celular nuevo de mi bolsillo.
Marqué el número de mi papá de inmediato.
— ¿Hola? Oficina del abogado Sepúlveda...
— Hola, Maya, ¿Como está? —pregunté a la secretaria que nos conocía a mi hermana y a mi desde cabros chicos. — No quiero sonar insistente, pero necesito hablar con el abogado Sepulveda urgentemente.
— Maxito, que bueno escucharte, deberías darte una vueltita por la oficina para verte. —respondió la señora con amabilidad. — Te transfiero la llamada con tu papá ahora mismo
Después de unos cuantos segundos escuché la ronca voz de mi papá a través de la llamada.
— Hijo ¿Por qué me llamas a la oficina? ¿Qué pasó?
— Porque así contestabas más rapido. —respondí hablando con más velocidad de lo normal. — Papá, ¿Te acuerdas de que te dije que dejaras el tema del Esteban ahí, que no lo buscaras?
— Nunca me dijiste eso, Max. — respondió. — Cuando supiste que lo conocías casi te desmayaste en mi oficina y te mandé a acostarte... ¿No te acuerdas?
— Verdad... —murmuré. Recuperé la compostura de inmediato. — ¡Bueno menos mal que no te lo dije!
— De todas formas no te iba a hacer caso...
— ¡Papá, escúchame! Yo sé mejor que nadie que el Tebo es un conchesumare...
— ¡Ey, Los garabatos! —me interrumpió
— Si, si, disculpa... Yo sé mejor que nadie que el Tebo es un hijo de su mamá... —retomé mi línea. — Pero, acabo de enterarme por una fuente cercana que te necesita.
— ¿A mi? ¿Me está... buscando?
— No, obvio que no, no debe ni saber de ti. —respondí sin darme cuenta de que era medio cruel pa' mi papá. — Pero, necesita un transplante de médula ósea, su familia no tiene compatibilidad. Las personas que tienen más probabilidad de ser compatibles son las de sangre directa, o sea...
— Yo. —respondió mi papá, interrumpiéndome.
— O yo. —hablé en voz alta al procesa la información.
"Puede ser su papá o algún hermano, si tuviera."
Oh, Luciano, tus palabras retumbaron en mis oídos.
El Tebo si tenía hermanos. Tenía dos, específicamente.
Una cabra chica pesá, que no sabía freír huevo y se creía detective. La que el Tebo mandó a un weón que la enamorara pa' darme donde más me duele.
Y un weón que fue su rival por años. Un weón que el Tebo no se cansó de extorsionar para que rechazara el contrato de las ligas mayores.
¿Él merecía esto?
En ese momento tenía una dura pelea con mis pensamientos. Tenía al angelito y al diablito. El primero me decía de que el Tebo era una mierda de persona, pero podía cambiar al enterarse de todo. El segundo, me decía que ese weón nunca iba a cambiar, y después de todo lo que hizo, no se merecía nada.
¿Y a cuál le iba a hacer caso?
n/a: holAAAA, les contaré resumidamente lo que me pasó: Publiqué el anuncio de que no me llegaba inspiración y blablabla, cinco minutos después dije "pero weona, vo dale" y me puse a escribir mientras escuchaba música y GUALÁ!
ESTOY EMOCIONADA POR QUE EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO ESCRIBIRÉ SOBRE LA SALIDA DE LA GI Y EL POODLE SKSÑSKSLS
Y también de su drama familiar, obvio, porque se los dije, se viene la junta familiar de los tres hermanitos Sepúlveda