Luna & Sol

By EveMaio

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Es una pequeña historia de hermanas ancestrales y amor místico. Te invito a conocer a Luna y Sol, y lo que la... More

Luna & Sol

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By EveMaio

La historia que se contara aquí, sucede en los prados más alejados y algo oscuros. Debajo de la tierra y antes de encontrar su centro. Mentiría, si te dijera que dentro de ese lugar hay solo horror. Cubiertas por una sabana, en cunas separadas y con su color específico de nacimiento, se encontraban dos hermanas: Luna y Sol.

Luna era pálida y sus ojos eran de un gris casi blanco, diría yo. Mientras que su hermana, parecía estar radiante todo el tiempo y su cabello era inexplicablemente largo y rubio.

La Tierra y el Agua, que eran sus padres, estaban emocionados por sus nacimientos. ¿Significaría algo, el nacimiento de estas gemelas inconfundiblemente diferentes?, no lo sabían.

Las niñas crecieron, para convertirse en jóvenes independientes de la Tierra y el Agua. A Sol le encantaba estar al aire libre con el día en su sombra. Mientras, siempre siendo su contraria, a Luna le gustaba estar más en la noche con una brisa acogedora.

Pero siempre en estas historias, tiene que haber un antagonista y era: La Oscuridad. Las observaba escondiéndose en los prados y, podía estar horas, que no se cansaba de querer hacérselas aún más. A pesar de mirarlas a las dos con tanto misterio, solo una de ellas le despertaba gran curiosidad. Deseaba notablemente a Sol, quería hacerla parte de sí misma.

Después de mirarlas días y noches, armo un plan para poder llevarse a Sol consigo y, por fin, poder complementarse con ella. Se sentó a esperar, hasta que cayó la noche y Luna salió. La Oscuridad que sabía moverse en ella, se le acerco por detrás. La joven se encontraba distraída, empecinada en la bella noche que había. Entonces la contemplo un rato, llegando a la conclusión de que eran parecidas, que las dos necesitarían a Sol, para poder seguir siendo quienes eran.

Pero, la Oscuridad era egoísta, no quería compartirla con nadie, la quería solamente para ella. Una parte de su interior, esperaba que Luna la entendiera y que la dejara quedarse con su hermana... ¿Y si no lo hiciera?, entonces tendría que luchar, demostrar quién quiere más a Sol: ¿La Oscuridad o la Luna?

Se había quedado mirando tanto tiempo a la joven, que no se había dado cuenta que se movió y que ahora ella la miraba fijamente.

-Me llevare a tu hermana. –Dijo la Oscuridad en un tono amenazante.

-¿Por qué? –Pregunto la Luna, sin entender mucho la situación.

-La necesito. –Contesto la otra. Más alterada que antes.

-¿Y para qué?

El tono de la Luna era calmo y a la Oscuridad no le gustaba nada, la ponía más intranquila. La joven, ya sabía quién era la persona que estaba frente a ella, por eso era apacible y tranquila. No quería crear problemas, menos delante de Noche.

-Tú no la necesitas.

-¿Y porque tú sí? –Arremetió la joven.

-Ella podrá alumbrarme. –Furiosa contesto la Oscuridad. Las preguntas de la Luna ya no le gustaban nada.

Extrañamente, para la Oscuridad, la Luna se acercó un poco más. Con una sonrisa y, mientras sus ojos brillaban, le hablo:

-Te equivocas. La Luna necesita tanto al Sol, como el Día a la Noche. –Suspiro e hizo que diera unos pasos para atrás, dejándola anonada. – El Sol puede ser acogedor y dar energía, pero siempre se apagara. En cambio, la Luz, estará encendida cuanto tú quieras.

Parpadeo fuertemente y, como si comprendiera de donde venía esa sabiduría, miro a la Noche, sonrió con esta y, se dio cuenta, que solo ellas tres se entenderían. La Noche, tan fuerte y tan maravillosa, les contó historias del Día.

La Oscuridad, tan vacía que se encontraba, queriendo al Sol llevarse anteriormente, se prometió buscar a la Luz. Antes de irse, agarro a la Luna por el brazo y le dijo:

-Gracias por ayudarme.

La joven puso sus manos en los hombros de ella.

-Somos hermanas de la Noche, siempre estaré para ti. 

Se abrazaron y Luna se fue. El Día ya estaba por salir, así que se ocultó, por última vez, para ver salir a Sol. Se llevó una gran sorpresa cuando la vio salir.

Mirando para el cielo, Sol respiro y hablo, fuertemente, a la nada... Bueno, en realidad, a la Oscuridad.

-Luna me lo contó todo. –Comenzó. – Se dónde está la Luz, -señalando al cielo, donde había un arco con diferentes colores, - sigue al arcoíris. Apréndetelo por el Día y camina en la Noche. Te estará esperando. –Sonrió.

La muchacha escondida, sintió como el Día le tocaba suavemente el pelo, afirmándole todo lo que Sol le había dicho y que, además, dejaría el arcoíris hasta que la Noche apareciera.

Entonces, esta historia que hablaba de hermanas nacidas, se tornaba a hablar de la Oscuridad en busca de su Luz. Durmió por los días y vago por las noches, aprendiendo el camino del arcoíris.

Un día, la Noche, chisto. Al mirarla el Día ya se asomaba, así que se escondió y escucho lo que este le decía.

Había llegado.

Estaba en el hogar de la Luz.

Y lo vio, tan radiante como se lo imaginaba, voluptuoso y... cálido. Espero que la noche llegara y saldría a verlo, a conocerlo. Espero. Tenía miedo de que al caer su compañera, este desapareciera y no lo volvería ver, si no, hasta que su compañero brillante apareciera.

Pero, la Oscuridad, no conocía el inmenso poder de la Luz. Cuando la noche arrimo, este seguía afuera y su resplandor era aún más visible que antes. Eso la dejo fascinada.

La Luna tenía razón, el sol por las noches se apagaría... Pero la luz, siempre estaría.

Se le acerco lentamente. La luz se encontraba regando flores, su espalda era lo único que ella divisaba de él.

-Hola. –Se animó hablar.

Él giro. Quedo sorprendido. Hermosa negrura que tenía antes sus ojos. Se quedó sin palabras, ella al ver que no respondía, se asustó un poco y dio un paso hacia atrás. Esta reacción, hizo despertarlo y hablar.

-Hola. –Soltó, como si fuera su respiración.

Se enamoraron al instante.

Cada palabra, cada momento, se volvió esencial para ellos. Podían estar juntos días y noches, que no se cansaban. Se amaban. Eran dos polos opuestos, sí; Pero mucho más fuerte era la necesidad de encontrarse, de ser uno con el otro.

Eran importantes.

De ellos, salió una personita: Nube.

Que le gustaba tanto estar en el día, como en la noche. Él era lo único que unía estos mundos, sin tener que ser de un bando específico.

¿Cómo termina esta historia?, con un final feliz.

Moraleja: No te aferres a algo, porque ves que a otro le haga mejor. Vas a encontrar lo que buscas, siempre y cuando sigas a tu corazón.

Fin.

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