Alcé una ceja mientras miraba a los cinco chicos cargados con bolsas llenas de alcohol.
-A ver si lo he entendido bien- empecé despacio-. ¿Queréis montar una fiesta y emborracharos para celebrar que Niall no va a la cárcel?
-Así es. Lo has entendido perfectamente.- dijo Louis.
-¿Y no se os ha ocurrido,que quizás sea peor el remedio que la enfermedad?
-Mm... No.-dijo Zayn.
-Venga Diana, una pequeña fiesta no mata a nadie- dijo Harry.
-¿Pequeña? ¿En serio? - dije con los brazos cruzados.
-La fiesta si. Otras cosas... No tanto- dijo Harry con una sonrisa pervertida.
Niall le dio un codazo, insinuando que dejara ese rollo insinuante.
-Venga Diana no me seas aguafiestas -dijo Gabbi con una sonrisa.
Estaba claro que quería aprovechar la oportunidad para estar con Zayn, a parte de que la encantaba salir de fiesta.
Beber, bailar, llegar a la tantas... Ese era su rollo.
Suspiré.
No quería ser la aburrida que decía que no a todo, pero yo no tenía la culpa de ser la más prudente.
-Esta bien. Haced lo que queráis.
Niall sonrió de oreja a oreja.
-A las 9:00 en casa de Niall chicas, os esperamos allí- dijo Liam, y los cinco chicos empezaron a andar, muy a lo vigilante de la playa.
-Resérvame un baile, ¿vale?- me susurró Niall al pasar a mi lado.
Le vi irse, mientras él miraba hacia mi sonriendo y después se ponía a la altura de los demás.
A pesar de todo, lo que daba vueltas por mi mente no era que Niall me hubiera dicho eso, ni que Harry en vez de algo tan romántico hubiera dicho "resérvame un polvo", o que iba a ir a una fiesta llena de adolescentes alterados y borrachos, y que yo era de los más confusos de ellos. No, era algo mucho mayor.
¿Qué me ponía?
Las chicas se vinieron a mi casa.
A las 8:00 ya estaban listas, menos yo, que seguía mirando el armario pensativa.
Esa noche, quería deslumbrar.
-¿Por qué no el rojo de Navidad? -dijo Rebecca, que estaba tumbada en mi cama boca arriba haciendo votar una pelota contra el techo.
¿De dónde la habría sacado?
Todo muy normal.
-Demasiado visto.
-¿Y el azul eléctrico?
-Muy putón.
-Pos nada chica ve desnuda. Así seguro que llamas la atención.
-Y a Niall se le caería la baba -añadió Gabbi que estaba con su móvil.
Últimamente no lo dejaba ni un minuto, y no nos quería decir con quien hablaba.
Raro...
-A veces pienso que os habéis escapado de un manicomio- dije rodando los ojos.
Seguí pasando perchas en mi armario, sin saber que escoger.
¿Por qué me costaba tanto elegirme?
No podía quedarme toda la noche ahí, así que elegí un vestido negro ajustado que se abrochaba en el cuello.
Entré en el baño y me duche.
Me peiné y ondulé algunos mechones.
Intenté resaltar lo máximos mis ojos pintándolos de negro y poniendo rimel.
Salí a la habitación y me puse unos botines negros.
Al girarme, vi que Gabbi y Rebecca me miraban con la boca abierta.
Fruncí el ceño confundida.
-¿Qué pasa?
-Tia, estas follable- dijo Rebecca.
Enarqué la ceja.
Aun no me acostumbraba a sus conceptos.
-Eh.. ¿Gracias?
Llegamos a la casa de Niall, que ya estaba llena de gente.
Bobby montaría en cólera si supiera que su hijo estaba montando una fiesta.
Entramos dentro, la gente bebía y bailaba.
No conocía a la mayoría de la gente, y estaba segura de que Niall tampoco.
En cuanto la noticia de que había una fiesta se divulgaba, cualquier persona se apuntaba, aunque no conocieran a la persona que la organizaba.
Los chicos se encontraban al lado de una larga mesa que habían puesto, con bebida y algo de comida.
Sugerencia de Niall, seguro.
En las fiestas se bebía, la comida sobraba.
-Oh Zayn, esta noche caes- dijo Gabbi al verle con una mueca pervertida.
Rebecca y yo reímos.
-No le violes, ¿eh?
-No te prometo nada- dijo Gabbi andando hacia ellos decidida.
Rebecca y yo nos quedamos un poco rezagadas, bailando y riendo.
Allí nadie nos tomaría como raras.
-Recuerda que me debes un baile- susurró alguien en mi oído.
Me giré.
Nuestros labios estaban a tan solo centímetros.
La necesidad de besarle se hizo con mi cuerpo y cada parte de mi me incitaba a besarlo. Me lo ordenaba.
Me lo exigía.
Él miraba mis labios y yo los suyos.
¿Sentiría lo mismo que yo?
"When i was your man" empezó a sonar.
-¿Qué te parece esta?
Niall sonrió.
-Genial.
Era lenta, era de Bruno Mars, era perfecta.
Le cogí de la muñeca y tiré de él hacia el centro de la habitación.
No me dio tiempo a girarme, Niall ya me había rodeado la cintura.
Enlacé mis brazos alrededor de su cuello y empezamos a movernos, despacio, como se hacen las verdaderas cosas.
La canción avanzaba, y con ella, nosotros estábamos cada vez más cerca.
Niall giró, y yo con él.
Apoyé mi cabeza en el hueco de su cuello y aspiré su aroma.
De una manera u otra, yo le quería.
Era algo intermedio, entre el amor de una pareja y el de unos amigos.
Porque estaba claro que lo que sentía hacia él no era simple amistad.
Sino, mi corazón no latiría más rápido cada vez que él me miraba.
La canción terminó, pero nosotros no nos separamos, a pesar de que la canción era más rápida y marchosa.
Niall continuó pegado a mi, acariciándome el pelo dulcemente, hasta que Harry lo reclamó.
<<Puto Harry, solo está tranquilo cuando folla>>
Niall se separó de mi, me dio un rápido beso en la mejilla y se fue.
Yo volví con Rebecca, que bebía hablando con un chico moreno.
-¡Diana! Este es Calum, de mi clase de química.
-Hola- dijo con una sonrisa.
-Hola- sonreí.
-¿Quieres? -dijo Rebecca ofreciéndome un vaso.
Negué. No era partícipe de beber alcohol.
Mi locura y yo nos bastábamos para ser felices.
Una hora y media después, todas y cada una de las personas que había por allí estaban borrachas
Todas menos yo, que soy un caso único y especial.
Rebecca bailaba pegada a Calum y Gabbi no tenía ni idea de donde se había metido.
La había perdido la pista desde el principio.
Estaba apoyada en la pared de brazos cruzados mientras observaba a la gente.
Una pareja estaba comiéndose los morros mutuamente sin importarles que estuvieran en un sitio público.
Una chica morena se había subido encima de una mesa y bailaba, un chico estaba vomitando en una maceta...
Arrugué la nariz.
No se como a la gente le divertía eso.
Niall se acercó a mi corriendo con cara de asustado, los ojos rojos y las pupilas dilatadas.
-Diana tienes que ayudarme.
-¿Qué pasa Niall?
-He perdido mis gafas.
Fruncí el ceño confundida.
-¿Qué gafas?
-Pues las mías -dijo obvio.
-Niall, tú no llevas gafas.
-¡Claro qué sí! Me lo ha dicho Louis.
Rodé los ojos, panda de borrachos.
Me cogió del brazo y tiró de mi.
-Venga. Como no las encuentre Michael me mata- dijo mientras tiraba de mi, pasando por medio de toda la gente.
-¿Quién es Michael?
-No lo se- hizo una pausa.- ¿Pero a qué es un nombre bonito?
Reí, que loco.
Parecía un niño pequeño.
-Precioso.
Nos recorrimos la parte de abajo entera buscando sus supuestas gafas.
-Aquí no están- dije mirando dentro de un jarrón, cosa a lo que me había obligado.
-¿El qué?
-Tus gafas.
-Yo no llevo gafas Diana- dijo mirándome como si estuviera loca.
Le mire mal.
-No te sienta bien beber, ¿eh?- me dijo, como si fuera yo quien había estado a punto de desnudarse hacía unos minutos, y no él.
No le respondí y empecé a andar.
-Pero no te vayas- dijo cogiéndome del brazo.
Me giré hacia él.
No dijo nada más, se quedo mirándome.
Casi no se apreciaba el azul de sus ojos.
¿Cuánto habría bebido?
Era la primera vez que estaba con Niall en una fiesta, así que no solía verle borracho.
Tendría que acostumbrarme a esas fases extrañas que experimentaba cuando bebía.
-Deja de mirarme- le dije molesta.
-Es que eres muy guapa- replico.
Enarqué una ceja.
<<Lo que hace el alcohol...>>
Niall se acercó más a mí, me agarró de las mejillas y me besó.
Así porque si, sin venir a cuento.
Y que fuera tan lanzado me gusto.
Se separó de mi lentamente.
-Sabes a fresa- dijo pasándose la lengua por el labio inferior.
Solo él sabía joder momentos bonitos.
-Me alegro- dije para después girarme, con intención de irme.
Estaba borracho y no tenía ni idea de lo que hacía ni decía.
-Espera Diana yo...tengo que decirte algo.
Me giré hacia él.
-Esta bien, dime.
-Espera, se me ha olvidado- dijo mirando al techo pensativo.
<<Dios....>>
Puse los ojos en blanco.
-Ah si, que te quiero.
-Yo también Niall, eres mi amigo.
-Nono, no lo has entendido bien. Te quiero como se quiere en los libros.-dijo sencillamente, como si acabara de contarme que tenía una camisa nueva.
Mi corazón se paro y yo le mire, mientras todos al rededor dejaban de existir.
No... No podía hablar en serio.
Sería otra de sus tonterías de borracho, como lo de que había pisado una tortuga mientras andábamos.
-Estas borracho Niall...
Intenté que no se me escapara una lágrima.
Estaba desilusionada, porque si él me hubiera dicho eso mientras estuviera sobrio, las cosas habrían sido muy diferentes.
-No lo estoy- replico como un niño.
-Si Niall...
-Bueno, ¿pero eso que más da?
-No sabes lo que dices.
Me miro entrecerrando los ojos.
-Es que tú no me quieres, ¿verdad? Por eso dices que es que estoy borracho. No quieres hacerme daño.
Sonaba tan dolido, que cada una de sus palabras se clavaban en mí como agujas.
<<Si tú supieras>>
No sabía que responderle, así que no dije nada.
Él miro al suelo, como si buscara una salida.
-¿Te importa acompañarme a casa? No quiero perderme por el camino.
-Niall- sonreí dulce- esta es tú casa.
Levantó la mirada confundido y miro alrededor.
-Pero aquí hay mucha gente, no voy a poder dormir.
Le sonreí como una boba. Era adorable y decía todo de una manera tan dulce... Como si fuera un niño pequeño.
-Esta bien, te dejo dormir en mi casa.
Sonrió mucho.
-Genial, voy a despedirme de Michael.
No me dejo responder, ya se había ido.
Ya volvía con ese tal Michael, ¿quién sería?
<<Ya verás como se pierde...>>
Veinte minutos después volvió con un vaso en la mano.
Le miré con la boca abierta.
¿Es qué no había bebido suficiente?
Dio un trago y lo dejo en la estantería que había al lado.
-Ya esta, vámonos- dijo andando por delante mía sin que pudiera decirle nada.
Fuimos andando hasta mi casa, mientras Niall me contaba cosas sin sentido.
-¿Sabes qué yo he visto un allien?
Asentí mientras me reía por dentro.
No me parecía bien reírme, además, parecía como si hablara en serio.
-Era enooooorme -dijo extendiendo los brazos- y me abdubcieron. Por eso soy tan guapo.
-Esta claro Niall- dije con una sonrisa.
Llegamos a mi casa.
Abrí con cuidado, intentando ser silenciosa, pero todos mis intentos fueron arruinados por Niall, que se puso a cantar a pleno pulmón.
"MIDNIIIGHT MEMORIEEES OHHHHHH "
-¡Niall!- dije corriendo a taparle la boca.
Me miró y le destape mientras me ponía el dedo índice sobre los labios, para que no hablara.
-No hacía falta taparme la boca para insinuarme que quieres jugar.
Que películas se montaba...
Le miré raro.
Pensaba que me había traído a Niall y no a Harry.
Debían de haberme dado el cambiazo.
-¿¡Qué!?
-¿Qué de que?- dijo extrañado por mi reacción.
Le faltaban cables..
Le conduje hasta la habitación de mi hermano, ya que él se iba rezagando por cualquier sitio.
"¿Esto es un jarrón chino?" "Oh Diana, ¿desde cuándo tienes perro?"
Nada más cruzar el umbral, se desnudó hasta quedarse en boxers.
Le mire mordiéndome el labio.
Había que reconocer que estaba muy bueno, porque lo estaba.
Abrió la cama y se metió dentro.
<<Que raro este chico>>
-Buenas noches Niall.
-Quiero mi beso de buenas noches.
Enarqué una ceja.
Mejor no discutir con él en este momento.
Me acerqué y le di un beso en la frente.
-No, ahí no. En los labios.
-No.
-Pues te lo doy yo.
Me agarró rápidamente de las mejillas para que no pudiera escaparme y me beso.
Nos separamos, pero no demasiado.
La distancia de nuestros labios seguía siendo escasa.
-No puedes besarme cuando te de la gana Niall- susurré.
-Lo haré hasta que sea normal que te lo pida.
Nos quedamos mirando.
Niall bostezó, destrozando el momento.
-Buenas noches princesa.
Después, se tumbó y se tapó.
<<Pues nada>>
Rodé los ojos y fui a mi habitación.