-Esto es exactamente lo que queríamos evitar -dijo Dimitri con gravedad.
-Y probablemente una trampa tendida por el Rey Sangriento -agregó Mark, justo mientras otro grito sonaba-. Él nos quiere, pero es demasiado inteligente para salir a buscarnos.
Hice una mueca, sabiendo que Mark tenía razón.
-Pero eso también significa que probablemente no va a matar a Ivan de inmediato. Él sólo va a meterse con él para atraernos. Hay una posibilidad de que podamos salvar a Ivan. -Tiré mis manos al aire cuando nadie respondió-. ¡Vamos! ¿Pueden realmente dejar a ese chico inepto allí para morir?
No, por supuesto que no. Dimitri suspiró.
-Aquí es donde podríamos haber usado un mapa de las cuevas. Mejor para montar una emboscada.
-No tanto lujo, camarada -le dije, caminando hacia la cueva-. Tenemos que ir por la puerta principal. Al menos Mark puede advertirnos.
Entonces, el debate se desató entre los tres sobre quién dirigiría y quién iría el último cargando una linterna. Dimitri y Mark vinieron con argumentos poco convincentes sobre por qué debían ir por delante de mí. Mark fue con que, como el mayor, su vida era más prescindible, lo cual era ridículo. El razonamiento de Dimitri era que él estaba a salvo, gracias a la profecía de Yeva. Eso era aún más ridículo, y yo sabía que sólo estaba diciéndolo para protegerme. Sin embargo, al final, fui rechazada y terminé detrás de ellos.
Una oscuridad más profunda que la noche nos envolvió mientras entrabamos. La linterna nos ayudó un poco, pero sólo iluminaba una corta distancia delante de nosotros mientras entrabamos más y más en lo desconocido. Ninguno habló, pero tenía la sensación de que todos estábamos pensando lo mismo. Los gritos habían cesado. Podría significar que Ivan estaba muerto. Seguramente significaba que el Rey Sangriento quería llevarnos tan lejos en las cuevas como fuera posible.
El problema llegó cuando alcanzamos una bifurcación en el túnel. No sólo significaba que teníamos que elegir un camino, sino que también significaba que el Rey Sangriento tenía el potencial para regresar en la dirección opuesta sobre nosotros.
-¿Por dónde? -murmuró Dimitri.
Eché un vistazo entre las dos opciones. Una de ellas era estrecha, pero eso no significaba nada. Líneas de pensamiento llenaron la cara de Mark, y luego él indicó el túnel más largo.
-Aquí. Es débil, pero puedo sentirlo allí.
Los tres nos adelantamos y el túnel pronto creció más y más, finalmente desembocando en una gran "sala" con otros tres túneles alimentándose dentro de ella. Antes de que ninguno de nosotros tuviera la oportunidad de preguntar a dónde ir, algo pesado se estrelló contra mí y me tiró al suelo. La linterna voló de mi mano y milagrosamente rodó, sin romperse.
El instinto me hizo seguir el ejemplo. No tenía ni idea de dónde estaba mi atacante, pero rodé lejos tan pronto como golpeé el suelo de la cueva. Fue una buena decisión, porque medio segundo más tarde, tuve mi primera visión del Rey Sangriento. Las historias eran ciertas. Era viejo. Es cierto que los Strigoi no envejecían una vez que volvían, y a simple vista, este tipo tenía el aspecto de alguien en sus cuarenta y tantos años. Como todos los Strigoi, tenía la piel blanca y el horrible aspecto de la muerte en él. Si la luz hubiera sido un poco mejor, sabía que hubiera visto el rojo en sus ojos también. Su largo bigote y cabello hasta los hombros eran negros con rayas grises, luciendo como algo que verías en los días imperiales de Rusia. Pero era más que el anticuado corte de cabello lo que marcaba su edad. Había algo sobre los Strigoi que podías sentir, una maldad antigua que iba directa al hueso. Además, mientras la edad aumentaba, también aumentaba su velocidad y fuerza.
Y hombre, este tipo era rápido. Se había abalanzado sobre el lugar en el que había caído, golpeando con fuerza más que suficiente para romperme el cuello. Al ver que me había perdido no desperdició un momento en venir tras de mí a mi nuevo lugar, y me apresuré a escapar. Yo era rápida, pero no tan rápida como él, y se agarró de mi manga. Antes de que pudiera tirar de mí hacia él, Dimitri y Mark estaban en su espalda, obligando al Rey Sangriento a liberarme. Mis compañeros eran buenos -entre los mejores- pero les tomó hasta la última gota de su habilidad mantener el ritmo con él. Esquivó cada golpe de sus estacas con la facilidad, sin esfuerzo, de un bailarín.
Me puse en pie, lista para participar y ayudar, cuando escuché un gemido procedente de uno de los túneles. Ivan. Yo quería unirme a la refriega, pero Dimitri y Mark acababan de parar algunos de los ataques del Rey Sangriento, obligando a todo el grupo a moverse hacia el otro lado y poniendo a mis amigos entre el Strigoi y yo. Con la no obvia apertura para mí, tomé la decisión de rescatar al inocente y confiar en las habilidades de Dimitri y Mark. Aún, mientras me movía hacia la bifurcación del túnel, eché una mirada inquieta de nuevo a Dimitri. Una vez más, me acordé de hace mucho tiempo, en otros túneles. Fue allí que Dimitri había sido mordido y forzado a convertirse en un Strigoi. El pánico se apoderó de mí, junto con una irracional e intensa necesidad de ir tirarme en frente de Dimitri.
No, me dije a mí misma. Dimitri y Mark pueden manejar esto. Hay dos de ellos y sólo un Strigoi. No es como la última vez. Otro gemido de Ivan me impulsó a la acción. Por lo que sabía, podía estar desangrándose en alguna parte. Cuanto más pronto llegara a él y lo ayudara, era más probable que sobreviviera. Ir tras él significaba abandonar la linterna, ya que Dimitri y Mark la necesitaban más que yo.
Además, este túnel era suficientemente estrecho para que yo pudiera estirarme y tocar ambos lados con mis manos, dándome un cierto grado de orientación mientras entraba en la oscuridad.
-¿Ivan? -lo llamé, medio asustada de tropezar con él.
-Aquí. -Vino una voz de respuesta. Estaba sorprendentemente cerca, y desaceleré mi paso, alargando mis brazos frente a mí con la esperanza de sentirlo.
Momentos más tarde, le toqué el cabello y la frente. Me detuve y me arrodillé.
-Ivan, ¿estás bien? ¿Puedes levantarte? -le pregunté.
-Yo... eso creo...
Eso esperaba. Incapaz de ver, no tenía ni idea de si su sangre brotaba justo en frente de mí. Encontré su mano y lo ayudé a levantarse. Se apoyó pesadamente contra mí, pero parecía tener el control de sus piernas, lo que tomé como una buena señal. Lentamente, nos dirigimos de nuevo hacia la pelea, nuestras maniobras torpes en el estrecho túnel. Cuando salimos a la luz, estuve consternada al ver al Rey Sangriento todavía vivo.
-Descansa aquí -le dije a Ivan, moviéndolo hacia la pared. Él no estaba en tan crítica condición como había temido. Él lucía como si el Rey Sangriento -literalmente- lo hubiera tirado unas cuantas veces, pero ninguno de los cortes y magulladuras parecía fatal. Esperaba que él se sentara, entonces yo podría añadir mi fuerza a la pelea, pero en cambio, los ojos de Ivan se agrandaron cuando vio la batalla. Con una energía que no había creído posible, saltó hacia adelante con su ridícula estaca de madera y la apuntó a la espalda del Rey Sangriento.
-¡No! -le grité, corriendo tras él.
Su estaca no perforó la carne, por supuesto. Ni siquiera hirió al Rey Sangriento. Lo que sí causó, sin embargo, fue que el Strigoi hiciera una pausa por un segundo y lanzara a Ivan a distancia. Él voló a través de la cueva, aterrizando con fuerza contra una pared. En el transcurso de ese latido, Dimitri y Mark actuaron con impecable eficiencia, sin palabras. El pie de Dimitri serpenteó y golpeó las piernas del Rey Sangriento desde debajo de él. Mark se lanzó hacia adelante, hundiendo su estaca en el corazón del anciano Strigoi. El Rey Sangriento se congeló, y todos nosotros sostuvimos una respiración colectiva mientras una expresión de conmoción total cruzaba su rostro. Entonces la muerte se apoderó de él, y su cuerpo se desplomó hacia adelante.
Exhalé en alivio y de inmediato miré primero a Dimitri, necesitando asegurarme de que estuviera bien. Pero por supuesto lo estaba. Él era mi sorprendente dios de la batalla. Haría falta más que un poco de súper resistente Strigoi -incluso uno con un dramático nombre- para derribarlo. Mark parecía igual de bien. Al otro lado de la cueva, Ivan parecía aturdido pero por otro lado ileso. Él nos miraba con asombro, y sus ojos se iluminaron cuando encontró mi mirada. Sostuvo su estaca de madera en el aire en una especie de saludo burlón y sonrió.
-De nada -dijo.
* * *
Resultó ser que una de las razones por las que Ivan no había salido cuando le dijimos -aparte de su estúpido sentido de heroísmo- era que no tenía medios para salir. Algunos amigos de su pueblo lo habían dejado, con la intención de volver en dos días para ver si estaba vivo o muerto. Apenas podíamos dejarlo allí en un estado tan trillado, así que hicimos el viaje de dos horas para llevarlo a casa.
Todo el tiempo, Ivan se mantuvo yendo sobre cómo había salvado a Dimitri y Mark en el último momento y la forma en que se habrían encontrado con una muerte segura si no fuera por él.
Señalar que fue sólo un golpe de suerte que no hubiera conseguido matarlos parecía inútil a estas alturas. Lo dejamos hablar y todos nos sentimos aliviados cuando llegamos a su pueblo, un lugar que hacía que Baia luciera como la Ciudad de Nueva York.
-A veces escucho informes de otros vampiros -nos dijo mientras salía del auto-. Si quieren formar parte del equipo de nuevo, voy a dejar que vengan conmigo la próxima vez también.
-Anotado -dije.
La única persona más exasperante que Ivan era Yeva. Después de cinco minutos con ella, estaba deseando de pronto estar de vuelta en el auto con él.
-Entonces -dijo, sentándose en su mecedora en la casa Belikov como si fuera un trono-. Parece que estaba en lo cierto.
Me desplomé en el sofá junto a Dimitri, huesos cansados y deseando poder dormir durante unas doce horas. Mark ya se había ido a casa, con Oksana. Sin embargo, yo tenía agallas suficientes en mí para discutir de nuevo.
-En realidad, no -repliqué, tratando de mantener una sonrisa petulante en mi cara-, dijiste que Dimitri mataría al Rey Sangriento. Él no lo hizo. Mark lo hizo.
-Dije que uno de quienes habían caminado en la carretera de la muerte tendría éxito -dijo-. Mark se ha enfrentado a la muerte y sobrevivió.
Abrí la boca para negarlo, pero ella tenía razón.
-Está bien. Pero cuando Viktoria dijo que Dimitri lo haría, no lo negaste.
-No lo confirmé tampoco.
Gemí.
-¡Esto es ridículo! ¡Esa "predicción" no significaba nada! Demonios, podría haber aplicado a Ivan, ya que estuvo a punto de morir a causa del Rey Sangriento.
-Mis profecías ven muchas cosas -respondió Yeva, la cual en realidad no tenía espuesta a todo-. La siguiente es particularmente interesante.
-Uh-huh -dije-. Déjame adivinar. "Un viaje". Eso podría significar que Dimitri y yo nos vamos a casa. O que Olena irá a la tienda de comestibles.
-En realidad -dijo Yeva-, veo una boda en el futuro.
Viktoria había estado escuchando el intercambio con diversión y juntó las manos.
-¡Oh! ¡Rose y Dimka!
Sus hermanas asintieron con entusiasmo.
La miré con incredulidad.
-¿Cómo puedes decir eso? ¡Eso puede significar cualquier cosa también! Alguien en la ciudad probablemente se esté casando en estos momentos. O tal vez será Karolina, ¿no dices que lo estás tomando en serio con tu novio? Si se trata de mí y Dimitri, pasarán años a partir de ahora, lo cual, por supuesto, podrás reclamar que preveías ya que era "el futuro".
Sin embargo, nadie me estaba escuchando más. Las mujeres Belikov ya estaban charlando animadamente sobre los planes, especulando si la boda sería aquí o en los Estados Unidos, y lo bonito que sería ver a Dimitri "finalmente sentando cabeza".
Gemí de nuevo y me apoyé en él.
-Increíble.
Dimitri sonrió y puso su brazo alrededor de mí.
-¿No crees en el destino, Roza?
-Seguro -le dije-. Sólo que no en las locas y vagas predicciones de tu abuela.
-No suena tan loco para mí -bromeó.
-Estás tan loco como ella.
Besó la parte superior de mi cabeza.
-Tenía la sensación de que dirías eso.
Fin