(Narra Lorette)
Estaba en cama tan solo pensando en Parker. ¿Dónde dormirá? ¿Cómo rayos supo dónde vivía? ¿Cómo me encontró? Era de madrugada y yo
aún seguía despierta esperando que amaneciera siquiera un poco para ir a caminar, seguro me encontraría por allí en el parque a Nick. Tenía ganas de verle, de hablarle y decirle lo mucho que lo necesitaba justo ahora.
Miré por la ventana y cerré los ojos tratando de conciliar el sueño, sabía que no podría dejar de dormir, esto le afectaría a Lux si me pasaba de mis horas.
-Deberías de dormir –escuché que decían. Del susto me levanté de golpe y me arrastré por la cama hasta llegar a la pared donde estaba mi cabecera, abracé mis piernas y tomé lo primero que encontré- Tranquila –susurró- soy yo.
De entre las sombras de mi pequeña terraza apareció Parker. Allí estaba, o por lo menos era lo que yo distinguía. Su cabello alborotado y rubio, junto con ese pequeño destello azul de sus ojos. Tragué saliva, ¿Cómo demonios le hizo para subir?
-Hay una escalera de emergencias –declaró ante mi pregunta no formulada-. Lamento haber irrumpido así en tu… vivienda –mencionó mientras se acercaba un poco más a mí, oscureciéndose a cada paso que daba.
Llegó a donde yo me encontraba y se sentó en mi cama moviendo así todo mi cuerpo, aunque yo ya estaba temblando.
-Tranquila, no vine a dañarte, solo quería hablar contigo –dijo amablemente, no sabía qué pensar de él, lucía tan limpio, tan deseable como cuando lo conocí, pero sin sus ojos rojos.
- ¿Cómo me encontraste? –pregunté mientras soltaba la navaja que tenía apoyada en el vientre.
- Digamos que seguí a mi corazón y supe que saldrías a Holmes Chapel en cuanto…
- ¿Preguntaste?
- Sí –respondió y una risilla salió de lo más profundo de mi garganta, él también sonrió.
- No quería que me encontraras –susurré y él se me quedó mirando mientras examinaba mi rostro. Odiaba que me viera, él me conocía bien, por lo que sabía lo que sentía, lo que pensaba y lo que decía en realidad. Conocía bastante bien mi cuerpo y además me conocía de mucho tiempo. Sabía lo que me gustaba, cómo me gustaba y cuando me gustaba. Me sentía tan vulnerable con él, como si pudiera ver a través de mí.
- ¿Por qué?
- Porque tú me dañaste, mucho… no quería que dañaras a tu hija –susurré bajito, él levantó una mano y se acercó más a mí. Asustada me alejé, y él se detuvo.
- Lamento no ser lo que tú quieres que sea –susurró poniendo su mano en la rodilla, como si se arrepintiera de haber venido.
- ¿Por qué vienes ahora a decirme que quieres hacerte cargo de mí y de tu hija?
- Porque puedo hacerlo –respondió y yo me le quedé mirando confundida, no entendía realmente qué era lo que quería, qué era lo que necesitaba y por qué me lo decía justo ahora.
- ¿Sales con alguien? –preguntó de la nada rompiendo todos mis pensamientos impuros.
- No –respondí- ¿ya tienes próxima víctima?
- No –dijo él sin dejar de mirarme-. La única víctima que tengo eres tú y ni siquiera estoy seguro de eso.
NO lo entendía, ahora resultaba que me quería, que quería cambiar, que ahora todo estaría bien. Honestamente no sabía lo que Parker pretendía o si estaba de acuerdo con él. Pero sospechaba y una parte de mí, quería creerle, mientras que la otra, permanecía al lado de Harry diciéndome que mentía.
-¿Qué pasaría cuando nuestra hija creciera? –preguntó y yo apreté los puños-. ¿Me la negarías?
- Sí, si no aparecieras en este tiempo y ni siquiera te dignaras a ser un padre para ella… claro que te negaría a mi hija. Por supuesto y todo por su propio bienestar.
- ¿y Qué crees que estoy haciendo ahora entonces? –preguntó y yo apreté los puños-. ¿No estoy intentando hacer algo contigo y con mi hija? –preguntó mientras tomaba mi mano.
Eran tan suaves, hacía tanto que no me acariciaban. Me le quedé mirando, ese perfecto tono de azul con gris, diluyendo el deseo que no sabía si yo era la única que lo sentía en esta atmósfera tan íntima.
-Te quiero Lorette –susurró- lamento lo que te hice.
- ¿Por qué así?
- Hablé con mi madre yo…
- ¿Encontraste a tu madre? –pregunté y él sonrió levemente, él como yo, sufríamos de abandono por alguno de los dos. Sonrió, esa hermosa sonrisa de la que yo me enamoré.
- Sí, fue tan… repentino tan… oportuno –respondió.
Su mano se dirigió de nuevo a mi vientre, haciéndome temblar un poco. Hace unos meses él se sentó y aunque ebrio y drogado, caminó hacia mí y con una navaja, rajó mi vientre y me hizo sacar sangre. Gracias a Dios la navaja solo me hizo un rasguño, el doctor me dijo que no quiso cortarme enserio, solo quería asustarme. No dudé en él jamás.
Hoy, él estaba frente a mí, acariciando mi vientre y sonriendo como si estuviera demasiado contento al saber que sería padre. Mi hija, al sentir el tacto de su padre se comenzó a mover y yo sonreí algo incómoda, nunca con nadie Lux se había movido tanto como se movía con él.
-¡¿Qué rayos?! –escuché en medio susurro y medio tono de sorpresa en la puerta. Harry entraba solo con unos bóxers.
-¿Qué haces aquí? –preguntó Parker.
- Es su casa –dije y él me fulminó con la mirada.
- ¡Pero esta es tu habitación! –recriminó-. ¿Qué haces solo con bóxers, estás saliendo con él? –me preguntó y yo negué.
- ¿Qué haces tú en mi casa y con ella? –pregunté-. ¿Qué no fui claro en la mañana?
- Claro que lo fuiste, pero esta es mi novia y ella es mi hija, así que tengo todo el derecho de estar con ella el día y a la hora que tú que se me pegue la gana –dijo firme.
- ¡Lorette no es tu novia! –gritó y entró a la casa. Parker se levantó y apretó los puños.
- No –dije jalando a Parker de la chaqueta que tenía-. Hace poco se accidentó, si lo golpeas podrás dejarlo lastimado de por vida y no quiero tenerte afrontar otra declaración sobre ti –dije jalando de su brazo y abrazándome a él.
- Lorette que… ¡sueltalo! –me dijo Harry y yo refunfuñé. ¿Qué no veía cómo lo miraba?
- Harry cállate –no quería que lo dañara, que lo lastimara. No viviría con eso en mi consciencia.
- ¡Largo de mi casa! –gruñó Harry y yo me levanté levantando una mano para poder separarlos a ambos.
- Baja la voz –pedí a Harry y él tomó mi mano jalándome a él.
- No seas tonta él lo único que quiere es engatusarte, solo quiere abusar de tu confianza de nuevo. ¿Qué te garantiza que él no viene aquí a dañarte? ¿Cómo sabes que lo único que quiere no es matar a Lux o a ti? ¿Cómo rayos puedes creerle? –preguntó desesperado.
- Harry estás…
- Lárgate con él entonces –dijo él con un nudo en la garganta.
- Vámonos Lorette, se nota que no eres bienvenida aquí… -dijo Parker a la primera oportunidad.
Me sentía herida, sentía como si Harry me entregara a Parker, sé que le importaba, sé que yo era su amiga, pero… entregarme así. ¿Por qué él no me preguntaba qué era lo que yo quería? ¿Por qué ninguno de los dos lo hacía?
-Lorette –llamó Parker.
- No –susurré- hablaremos mañana por la tarde, es mejor que te vayas Parker, he sabido de ti lo suficiente –pedí y él entrecerró los ojos, escudriñando si ese era mi verdadero deseo. Si eso era lo que yo realmente quería para mí y para mi vida.
- Nos veremos mañana entonces –murmuró y besó mi mejilla, para luego desaparecer por mi terraza.
Observé a Harry y él caminó hasta mi pequeño balcón y cerró la puerta con el pestillo y además cerró todas las cortinas y se acercó a mí. Me le quedé mirando y él sin detenerse me empujó con su cuerpo hasta la pared y me miró fijamente. Su cuerpo estaba atrapando el mío.
No dijo nada, solo se acercó más a mí y besó mis labios con fiereza, como si le pertenecieran, como si fueran suyos. Lo peor del caso es que ambos estamos completamente sobrios, sabemos lo que hacemos y él más que nadie lo sabía. Traté de empujarlo, pero tomó mis manos y las colocó por encima de mi cabeza, afianzándolas en la pared.
-¿Qué?
- Si no te voy a tener nunca prefiero besarte hasta cansarme esta noche –susurró y me besó una y otra vez, atrapando mis labios fieramente mientras que sus manos se ocupaban en detener las mías para no empujarlo.
- Harry yo no…
- Lorette –sus lágrimas corrían y yo no lo entendía, ¿por qué me pedía esto?
- Por favor, por favor –pronunciaba y yo sentía raro al negarme- solo esta noche, solo hoy y jamás volveré a interponerme. No… solo… por favor –susurraba frente a mis labios.
- Suéltame –pedí y él me liberó cuidadosamente. Cerró los ojos y apoyó su rostro en mi hombro.
- No quiero perderte…
Me dolía, algo en el pecho me dolía cada que lo veía así. No sabía si quería que me quedara en realidad con él o solo necesitaba consuelo de su madre, o necesitaba algo específicamente de mí.
-Solo esta noche –susurré y levantó el rostro en shock, con la nariz roja y sus ojos algo hinchaditos.
- Solo esta noche –prometió, y pegué mis labios a los de él, para encontrarme con estos. Cálidos, dulces y rojizos labios. Creo que era la primera vez que le ponía tanta atención a su sabor, a su textura, al cariño que él me propinaba por parte de ellos. Sus manos llegaron a mis hombros y recorrió parte de ellos hasta tomar mis muñecas y entrelazarlas en su cuello.
- Bésame como si en realidad lo desearas –pidió y yo sonreí algo jadeante.
- No necesitas pedirlo –respondí.