Riley
Para cuando había decidido ir tras él, ya había desaparecido del pasillo. Sacudí la cabeza, llevándome ambas manos a las sienes.
¿Era posible? ¿Podía ser él después de todos estos años?
Me vestí rápidamente y salí de la habitación. Me llevé hora y media buscando a H por todas partes: el gimnasio, su cuarto, el comedor e incluso me di una vuelta por las oficinas disimuladamente. No había rastro de él.
Mi estómago no tardó en echar en falta el desayuno, por lo que almorcé temprano. Cuando estaba terminando de comer, Cassie se sentó frente a mí con una bandeja entre las manos.
-Hey.- me saludó sonriente.- No te he visto en todo el día.
-Me... Me he quedado dormida esta mañana.- me excusé, terminando con mi plato. Era escaso; la falta de comida era obvia en las bandejas.
Cassie alzó las cejas irónicamente.
-Qué coincidencia, H también se habrá quedado dormido.- dijo, sazonando su ensalada desinteresadamente.- Tampoco ha venido.
Mis ojos se abrieron un poco por su franqueza y mis mejillas se sonrojaron sin motivo. Me miró con una sonrisa burlona en los labios.
-Estoy de coña, Riley.- me aseguró. Sonreí un poco aunque no me salió muy convincente. Desde hacía unos días, me notaba distanciándome un poco de Cassie. No sabía si era por lo que me había contado de que ella y H habían estado juntos o por lo que oí de su conversación con Liam. Puede que lo estuviese pensando todo demasiado.- ¿Qué pasa?- Sacudí la cabeza, distraída.- Oye, que me alegro por vosotros, ¿eh? El otro día me sorprendí de encontrarlo en tu cuarto, eso es todo.
Levanté la mirada de mi bandeja y le sonreí un poco, agradecida. No pensaba que a Cassie le importara que estuviese (o lo que fuera que estábamos haciendo) -con H, no era eso; ella era el buen rollo en persona. Era solo que... No sé, algo era... raro.
-¿Entonces?- cuestionó, notando que mi tensión no desaparecía.
-Nada, es...- sacudí la cabeza repetidas veces.
Venga ya, Riley, obviamente que no está tramando nada. Solo mírala.
-Sé que me he oíste hablando con Liam.- me dijo como si no fuese nada de gran importancia.- Y sé cómo habrá sonado para ti, pero tranquila.- rió.- Rick nos ha pedido que hagamos algo pero... No nos ha permitido decírselo a nadie, lo siento.
-Oh.- asentí. Eso tenía mucho más sentido. Sin embargo, por alguna razón, no me quedaba tranquila.
-No soy yo el topo, créeme.- rió.
Intenté reír con ella pero solo me salió una extraña mueca ante la mención del topo de nuevo.
Si supiera que lo tenía enfrente...
Aun así, sabía que tenía que estar pasando algo más que yo no sabía. Estaba claro que toda la información que Westfield estaba consiguiendo no provenía solo de unos diminutos micrófonos. Me levanté de un salto cuando vi a Niall, a través de la puerta, cruzar el pasillo.
-Te veo luego.- me despedí de Cassie sin apenas mirarla. Salí del comedor en grandes zancadas.- ¡Niall! ¡Niall!
El aludido se dio la vuelta, alzando ambas cejas al verme.
-Eh, Riley.- me saludó amigablemente.- Iba a empezar a trabajar, ¿vienes?
-Eh... Sí, sí.- asentí repetidamente, siguiéndolo.- ¿Has visto a H?
Él pareció sorprenderse ante la mención de su amigo.
-No... Pensaba que estaba contigo.- frunció el ceño. ¿Dónde narices se había metido?
-Y lo estaba esta mañana, pero...
La sonrisa sugestiva de Niall me interrumpió.
-¿Qué?- dije.
-Ya sé entonces dónde ha estado toda la noche.- sonrió de medio lado con satisfacción.- Pensaba que se había ido a fumar como siempre que se despierta por pesadillas, pero supongo...
-¿Pesadillas?- fruncí el ceño, mirándolo.
Niall abrió la boca, dándose cuenta de lo que había dicho.
-Mierda.- murmuró.- Siempre me pasa igual.
-¿Qué pesadillas?- urgí.
-Nada...- Niall sacudió la cabeza. Sin embargo, ya era tarde. Ya lo había dicho y lo había hecho sonar como si fuese algo frecuente. Sentí una pequeña presión en el pecho al pensar que ya sabía la razón que se escondía detrás de cada vez que lo había encontrado de madrugada en la parte de atrás del gimnasio. Es más, la razón de por qué lo había encontrado allí anoche.- Déjalo, Riley.
Dejé ese tema, pero no se me escapó intentarlo con otro.
-¿Sabes...?- no sabía cómo verbalizarlo.- ¿Recuerdas cuando me dijiste que H tenía algo personal con Westfield?
Él asintió con duda.
-¿A qué te referías?- pregunté.
-No vas a sonsacarme nada, Riley.- me aseguró, sonriendo de medio lado.- Si quieres saber algo, pregúntale a él.
-Pero él no va a decirme nada.- dije.
Niall se encogió de hombros, como si no estuviese en su mano. En cierto modo, lo entendía. Decía mucho de él que no quisiera revelar los secretos de su amigo, aunque a veces dijera cosas sin darse cuenta. Probé con algo más.
-Lo trajeron de allí, ¿verdad?
Ante eso, los ojos de Niall se abrieron de par en par. Su rostro me contestó que sí. Era tan fácil de leer.
-¿Cómo sabes...?- frunció el ceño incrédulamente.
No respondí, en su lugar, me tragué el nudo que se había formado en mi garganta. Era él, estaba claro. Cerré los ojos al imaginarme por qué habría tenido que pasar en su tiempo allí. Aquella gente eran completos animales.
-Riley, no sé quién te ha contado nada, pero no se lo menciones.- me dijo, esta vez con un tono serio. Nadie me había contado nada, realmente.- No habla de eso nunca.
-¿Ni contigo?- pregunté.
-No.- murmuró.- No sé qué le hicieron allí, pero no quiere recordarlo.
Solo había que verle la espalda para imaginar qué le habían hecho.
-¿Por qué?- murmuré, sin entender por qué le harían pasar por eso a un niño. Sonaba cruel, pero hubiese sido más lógico que lo hubiesen matado directamente.
-No lo sé.- repitió.- Ya te he dicho que no habla de ello.
Decidí dejar el tema, sabiendo que Niall no me diría nada más. Llegamos a la sala de informática unos minutos después y nos pusimos a trabajar. Teníamos mucho trabajo; tanto que apenas intercambiamos un par de palabras en más de dos horas. Siendo sincera, aparte de tener mucho trabajo, se debía a que no podía mantenerme concentrada por más de dos segundos. No podía dejar de pensar en que hacía nueve años, había conocido a H. A Harry.
-¿Me estás escuchando?- me preguntó Niall después de hablar durante unos cuantos minutos, en los cuales claramente no había estado prestando atención.
-No.- murmuré, avergonzada. Suspiré, pasándome las manos por la cabeza.
-Venga, cuéntame qué pasa.- me dijo, girando mi silla por el respaldar para que lo mirara.
Sonreí vagamente, apoyando un codo en la mesa y mi cara en la mano.
-Vamos, soy tu amigo, ¿qué pasa?- me pidió. Sonreí de una forma un poco más genuina al escucharlo.
-Nada, en serio.- le aseguré.- Tengo muchas cosas en la cabeza.
-¿Como H?
Me sonrojé al instante, causando que Niall sonriera con picardía.
-Vaya, sí que tenéis que haber tenido una noche especial.- insinuó.
Ante eso, mi cara se encendió por completo a la vez que le golpeaba el brazo.
-¿Qué dices? ¡No!- me sonrojé con furia.- No hicimos... Yo... Solo dormimos. Dormimos.
-Vale, vale.- Niall levantó las manos a forma de rendición mientras reía.
-¿Y tú y Kat qué?- aparté el centro de atención de mí y lo concentré en él.
-¿Qué? ¿De qué hablas?- frunció el ceño mientras las mejillas se le teñían de un color carmín.
Mi sonrisa se ensanchó.
-Niall está enamorado, Niall está enamorado...- canturreé infantilmente.
Él se sonrojó aún más pero no tardó en unirse a mi cántico:
-Riley está enamorada de H, Riley está enamorada de H...
Me callé al instante, mirándolo con los ojos entornados.
-No estoy enamorada.- declaré, esta vez hablando en serio.
-Ah, ¿no?- Niall alzó las cejas sin creerme, al parecer.
-No.- le aseguré.- Solo... Me gusta, ya está.
-Venga ya, Riley.- el tono de Niall también se volvió más serio. No sabía qué hacía hablando de mis sentimientos con el mejor amigo de H, pero el problema era que Niall también se había ganado mi confianza.- No os miráis como si solo os gustaseis, créeme.
Lo miré con el ceño fruncido, ¿cómo miraba yo a H? O más bien, ¿cómo me miraba él a mí? Llevaba bastante tiempo confundida acerca de mis sentimientos por él, pero... ¿Enamorada? ¿No era algo muy fuerte? Era cierto que me preocupaba por él, que me importaba y que confiaba en él, pero no lo conocía lo suficiente, ¿no?
-Apenas lo conozco.- murmuré en voz alta.
-¿Que apenas lo conoces?- Niall repitió sorprendido.- En tres meses ya te las has apañado para saber más de él de lo que cualquiera sabría en años. Y no hace falta conocer cada detalle de la vida de alguien para estar enamorado; de eso se trata, de conocer cada vez más a la persona y enamorarte más, o desenamorarte, claro está.
Me quedé en silencio pensando en sus palabras. Honestamente, aquel sentimiento llevaba rondándome la cabeza un tiempo, pero nunca había tenido el valor de enfrentarme a él.
-¿Alguna vez te has enamorado?- pregunté en voz baja.
-Sí.- contestó con una sonrisa triste.- Pero ella nunca lo ha apreciado.
Me miró, admitiendo lo que sospechaba y coloqué una mano en su hombro, sonriéndole con un poco de pena.
H
No podía respirar.
Todo había caído sobre mí de golpe. Absolutamente todo.
Pensaba que había conseguido enterrar parte de mi pasado en un hoyo muy profundo y muy alejado de mí, pero de repente, lo habían destapado y me habían tirado cada emoción que había escondido en mi cara. Si a eso le sumaba el hecho de que mi subconsciente estaba castigándome por lo bien que me sentía últimamente con Riley, el resultado era el de estar encerrado en el baño de mi dormitorio, agarrando los bordes del lavabo hasta que mis nudillos se volvían blancos.
¿Por qué?
¿Por qué no podía dejarme el universo o lo que sea que esté haciendo esto en paz?
Me había quedado paralizado mientras Riley contaba aquella historia. ¿Cuáles eran las probabilidades de que ella hubiese sido la chica que intentó ayudarme hacía tantos años? Lo diré yo: casi inexistentes. Pues era ella. Y nueve años después, no podía quitármela de la cabeza fuera la hora que fuera. Pensaba que había superado mi paranoia de no querer volver a estar con nadie, pero seguía habiendo momentos en los que me venía abajo por completo.
Como este.
Respiré pesadamente, principalmente por la boca. Me había llevado todo el día de arriba para abajo, intentando mantenerme lo más ocupado posible, así no pensaba. Sin embargo, cuando llegaba el final del día y había decidido darme una ducha, parecía ser que mi cabeza había encontrado el momento oportuno para hacerme pensar más de la cuenta.
Sentía cómo los músculos de mi cuerpo se contraían a cada bocanada de aire que tomaba y cómo el corazón me latía con rapidez. Me pasé las manos por el pelo, tirando de las raíces desesperado, esperando que aquella sensación de angustia abandonara mi cuerpo pronto. Odiaba aquellos repentinos ataques. No era el primero en absoluto, pero sí el primero en más de un año. Miré mi reflejo en el espejo, reparándome en que estaba más pálido que de costumbre. Cerré los ojos entonces, intentando controlar mi respiración lo mejor que podía. Intenté inhalar por la nariz y expulsar el aire por la boca, tratando así de calmar la tensión de mi cuerpo. Por lo menos, no lo sentía tan desmesurado como en otras ocasiones. Sabía que era cuestión de pocos minutos hasta que me calmara. Los había tenido mucho peores y eso me tranquilizaba. Este podía controlarlo.
Oí un par de toques en la puerta del baño entonces.
-¿H? ¿Estás ahí?- era Niall.
Respiré hondo, preparándome para contestar.
-U-Un minuto.- respondí. Mi voz sonaba algo entrecortada y temblorosa pero esperaba que no se diese cuenta.
-Iba a ir a cenar, ¿te espero?- preguntó desde el otro lado.
Quería decir que no, que no tenía hambre e iba a meterme en la ducha para acostarme después, pero no confiaba en mi propia voz. Inhalé y exhalé un par de veces más, esta vez con más calma que antes, para contestar.
-No.- respondí.
-Va, te veo luego.- dijo sin darse cuenta de nada.
Gracias a Dios.
-Por cierto, Riley te ha estado buscando todo el día.
Segundos después, oí cómo la puerta del cuarto se cerraba tras su salida.
Riley.
Era contradictorio. Hablar con ella era lo que más quería en el mundo y también lo último que quería hacer. No quería saber cómo iba a mirarme a partir de ahora. Lo último que quería era que alguien me recordara sin decir nada todo lo que había ocurrido en el pasado. Sin embargo, sabía que ella me escucharía. Siempre lo hacía.
Dejé escapar una larga bocanada de aire, separándome del lavabo en el proceso. Para entonces, ya respiraba con normalidad, aunque seguía notando el cuerpo débil. Solo quería tumbarme en la cama, cerrar los ojos y desaparecer. No hace falta decir que tras darme una rápida ducha, fue lo que hice, dejándome a la merced de los sueños que quisieran atraparme.
me encanta leer vuestros comentarios y ver nuevos votos jeje así que ya sabéis