Sing with me

By _-Aru-_

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"Era una especie de susurro rasposo, lleno de pecados que te tentaban a aceptar. Rabia contenida, deseo, prom... More

2- I'm still standing
3- Soldier, Poet, King
4- How to Train Your Bunny
5- The Haunting
6- Toxic
7- Shape of you
8- Shallow
9- Dancing with the devil
10- Fallen
11- Tie my Laces
12- Light
Epílogo

1- Why worry

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By _-Aru-_

Empecé a tocar las cuerdas de mi guitarra. Con voz tranquila y calmada, las palabras salieron solas acompañadas de la melodía que creaban mis manos. Triste y llena de amores rotos, el significado de la canción apenas llegó a los oídos de quienes pasaban.

La música se entremezclaba con los ruidos de la calle. Pero yo solo era capaz de escucharme a mí. Ese era mi momento, y nadie me lo podría arrebatar.

Use me

Use me

Use me

Don't use somebody else

Acabé y abrí los ojos. Unos cuantos aplausos me sacaron una sonrisa tímida. Sonrojado, di las gracias y recogí el dinero que habían tirado en la funda de mi guitarra. No era mucho, pero estaba contento.

Lo que me hacía más feliz, era ver que había personas que se había quedado a escucharme hasta el final.

Tan lejos de mi sueño, pero a la vez tan cerca cuando veía a la gente aplaudirme contenta, disfrutando de lo poco que yo podía darles. No había mejor sensación que esa.

Era consciente que mi voz era un tanto peculiar, y no a todo el mundo podía gustarles. Eso, en algún tiempo atrás, me hubiera frenado, rellenando aún más el hueco en mi corazón reservado a las inseguridades. Pero ahora, ¿qué más daba?

Sabía que la vía de la música era imposible. Ya estaba a punto de empezar mi carrera, y tocar en la calle era de lo poco que me hacía sentir bien.

Yendo por el metro, me sumergí en mis pensamientos junto a los cascos que tendían a caerse.

Esta canción que canté hace poco fue de mi primer amor. Uno francamente horrible.

A los catorce, acepté que era gay después de diversas investigaciones sobre mi orientación que indicaban lo evidente. Después, a los diecisiete, salí del armario apoyado por mi dulce madre.

La peor etapa de mi vida.

Mucha gente se alejó de mí. Solo se quedaron a mi lado mis mejores amigos, que por suerte, siguen siendo los mismos actualmente. Eso no quita las burlas que me hicieron y el bullying del resto de la gente. Aunque quedó en segundo plano cuando un chico apareció. Un chico amable. Un chico que decía comprenderme.

Y, como dice la canción, me utilizó.

Tarde meses en poder salir de ese bucle que me tenía ciego de amor. Cursi y extremo, así sonaba y así era yo.

Estaba entre suspiros de melancolía cuando mi móvil en el bolsillo vibró. Incómodo y procurando no molestar a la persona de al lado, lo saqué con cuidado.

Uraraka :D

<< ¿Adivina quien ha quedado esta noche? >>

<< ;) >>

<< Pues supongo que tú xD >>

<< No me seas aburrido >>

<< Tú te vienes conmigo >>

<< Uf, no gracias >>

<<Dentro de tres días empiezo la uni, quiero relajarme y aprovechar la libertad que me queda >>

<< Vaaaa >>

<< Porfiiii >>

<< Te lo pasarás bien :( >>

<< Es en un pub, tienen un escenario y canta gente, es muy de ambiente~ >>

<< También vendrá Iida >>

<< ¿Planeas sacarme a cantar como la otra vez?>>

<< Nunca, jamás, haría eso >>

<< Eres horrible mintiendo >>

<< Me adoras así, cosas de la vida >>

<< :/ >>

<< Porfiiiiiiii >>

<< Hace semanas que no nos vemos los tres juntos >>

<< Porfiporfiporfiporfiporfiporfiporfiporfiporfiporfiporfiporfiporfi >>

<< porfiporfiporfiporfiporfiporfiporfiporfiporfiporfiporfiporfiporfi >>

<< Vale... >>

<< Porfiporfi >>

<< ¡He dicho que sí! >>

<< Era para asegurarme >>

<< No sé qué hacer contigo >>

<< Te dejo invitarme a un par de copas >>

<< Solo por ser tú <3 >>

<< Que amable >>

<< ¿Pero volveremos muy tarde? >>

<< Mañana trabajo >>

<< Nop, a las doce estarás en casa, ceniciento >>

<<Eres una buena carroza >>

<< ¿Me estas llamando de manera disimulada calabaza? >>

<< Nunca, jamás, haría eso >>

<< Astuto >>

<< Te pasaremos a buscar a las siete y media >>

<< ¡Ponte guapo! >>

<< Okeey >>

Con una sonrisa volví a guardar el móvil.

Que chica más caprichosa.

Miré la hora. Iba un poco justo, pero llegaría a casa a tiempo para comer algo, ducharme, y prepararme. Incluso podría ponerme un capítulo del anime que tanto amo. Total, solo eran veinticuatro minutos.

Se notaba bastante mi fanatismo por "All Might; el héroe número uno". Mi fondo del móvil era de la cara del protagonista, y en la funda de mi guitarra tenía varios parches con el logo de la serie.

Aunque eso era la punta del iceberg. Mejor no entrar en mi habitación.

Y hablando de habitación. Al cabo de una hora estaba en casa. Mi humilde, muy humilde, hogar.

Un apartamento de cuarenta metros cuadrado, donde no se distinguía salón de cocina, ni tampoco había puerta que separara el baño de mi pequeña habitación. Que por cierto, dormía en un futón para ocupar aún menos.

No debía agobiarme.

Mi atesorado trabajo en la cafetería podría mantenerme y hacer de este sitio un mejor hogar. Apenas llevaba dos meses aquí, me negaba a deprimirme ya.

Intentando dejar el tema de lado, me metí en la ducha y me lavé el pelo con mi champú favorito, olor a menta. Debía relajarme un poco y desconectar, luego podría comer la pizza que me sobro de ayer mientras veo un capítulo, y... sobre las siete o así, ya vestirme mejor para irme.

Ese era el plan.

Pero me desvié un poco. Solo un poco.

–¿¡PERO QUE HACES ASÍ AÚN!? –mi boca estaba llena de pizza de cuatro quesos. Uraraka estaba echando fuego por la boca.

–¿E-esperando a mi hada madrina...? –Iida fue el único que se rio, aunque rápidamente lo ocultó tapándose la boca.

–Dios, Izuku, me entran ganas de matarte... –admito que fue mi error. Tragué y puse mi mejor cara de arrepentimiento.

–¿Estaba interesante? –preguntó el chico con gafas que era mi otro mejor amigo, Tenya Iida.

–Muy interesante, el villano estaba a punto de derrotar a All Might.

–Pero no lo hace.

–Obviamente, no.

–Ya lo has visto más de veinte veces, Izuku, porque te veas las diez temporadas de nuevo no van a sacar más –como odiaba que tocaran ese tema. Pero tampoco podía enfadarme con la sonrisa cariñosa de Iida.

–Dejad de hablar de esa cosa, tenemos asuntos más importantes –entre murmullos y bufidos, fue directa a mi habitación.

–¡No es una cosa, es el mejor anime del mundo!

–Yo prefiero Naruto.

–¡¿Qué?! –dijimos a la vez mirando al de gafas, que tan solo se encogió de hombros por su elección.

–Iida, no sabía que también eras un otaku –decepcionada, Uraraka volvió a meter su cabeza en el armario.

–Yo no sabía que me habías traicionado –le culpé de manera dramática haciendo pucheros.

–Si seguís así, no llegaremos –fue lo único que respondió avergonzado para cambiar de tema.



Y efectivamente, llegamos más tarde que pronto.

Con mis pantalones vaqueros negros, mi chaqueta de cuero (también negra, regalo de Uraraka que nunca uso), una camiseta roja lisa demasiado estrecha (la cual, en cuanto me quite, la regalo) y mis inseparables vans, entré al dichoso pub.

No sé qué pintas tenía, pero me sentía ridículo. No encajaba. Debí haber elegido yo la ropa.

–Creo que me iré antes de que pierda mi dignidad... –le susurré a Uraraka dando un paso hacia atrás al ver el montón de gente que había.

–Ni de coña, hemos venido por ti –gruñó haciendo que Iida renegara.

–¿Por mí?

–Joder, Izuku, llevas mucho tiempo en tu burbuja, necesitas algo –se perdió en sus palabras, sin saber explicarse-... un... un... ¡un motivo, una chispa!

–Uraraka, no tengo depresión.

–No es eso, dios... –suspiró y se pasó una mano por la cara–. Mira, tu intenta estar en la barra quietecito, escuchas lo que sea que toquen, y te relajas, no te pido más.

¿Por qué sonaba como si mi madre me estuviera pidiendo que fuera más despreocupado?

Ese tono de desasosiego me incomodó.

–Tan mal... ¿Tan mal estoy? –pregunté dudoso, mirando a ambos con los tenues focos que los iluminaban. Asintieron en seguida.

–No es nada que sea súper preocupante, ya sabes... –rodó los ojos marrones y me tiró del brazo hacia delante de nuevo–. Entendemos que estas lejos de casa, que no nos tienes tan cerca, pero... seguimos ahí –me derritió ver su tristeza, tan pocas veces reflejada en su infantil y alegre rostro.

–También sabemos que la música siempre te ha animado –interfirió Iida, pasando un brazo por los hombros de Uraraka para consolarla–. Empiezas tu carrera, y no hay mejor forma de celebrar ese gran paso que una noche con tus amigos y buena música ¿no fue eso lo que dijiste? –miró a la chica que ahora sonreía como siempre hacía.

–Sí... justo eso, ¿qué te parece el plan? –los miré a ambos.

Tan dulces y buenos que era imposible negarse a ellos. Desde los doce años habían estado conmigo, desde los diecisiete supe que los quería con todo mi corazón, y ahora, vuelvo a confirmar lo que ya sabía.

–Os echaba de menos, chicos –los abracé con fuerza, conmovido.

–¡Mi dulce brócoli! –gritó Uraraka en mi oído, haciéndonos reír.

Fue entonces, que sin notarlo, un bajo sonó. Las luces se habían apagado un poco más, dando más importancia a los focos de tonos azules y apagados que se centraban en el escenario.

–Ah, ya va a empezar y ni siquiera hemos bebido nada –se quejó Uraraka rápida, yendo a la barra para pedir.

Mis ojos mientras analizaban a los cuatro sujetos que habían aparecido.

Un chico con una cresta roja y con dientes de tiburón estaba con un bajo eléctrico. Tenía unas enormes dilataciones, y de sus pantalones rotos colgaban numerosas cadenas que tintineaban.

A su derecha, hablaba un chico rubio que parecía muy nervioso. Apenas sostenía la guitarra bien, y su camiseta roja de leñador estaba mal abrochada. Sus manos inquietas y seguramente sudadas, no se paraban de pasar por sus pantalones. También llevaba las uñas pintadas de negro.

A un lado, tocando los altavoces, había otro miembro. De cabello más largo y negro, con ojos rasgados. Había dejado su guitarra a un lado mientras parecía concentrado mirando los cables. Sus numerosos colgantes y sus muñequeras de pinchos no pasaban desapercibidos.

Pero sin duda, la más llamativa era la chica que estaba detrás. Sonreía como si no hubiera un mañana, sentada y lista para tocar la batería. Tenía ojos grandes y analíticos, su cabello rosa y rizado era lo más increíble que había visto después del mío. Su conjunto animal print te obligaba a mirarla más tiempo de lo normal.

–Son curiosos ¿eh? –por fin la voz de Iida me sacó del trance.

–Sí, un grupo punk o algo así ¿no?

–Eso parece –y volvimos a mirarlos.

Hasta que vino Uraraka apenas sosteniendo los tres cubatas.

–¿Aun no empiezan? –preguntó dándonos lo que no habíamos pedido, pero pobre aquel que se negase a beber.

–No, parecen que tienen problemas o algo –y justo en ese momento, el pelirrojo dio un salto feliz y salió corriendo del escenario a la parte oculta de atrás.

–Me suenan mucho... Creo que los he escuchado más veces –dijo Uraraka frunciendo el ceño, pensativa.

–¿Y son buenos? –ladeó la cabeza con un suspiro.

–No lo sé, quizás me acuerde cuando empiecen a tocar –sonreí a mi olvidadiza amiga y volví a mirar al escenario.

El pelirrojo salió y les dijo algo a los demás, haciendo que en seguida se posicionaran.

Y entonces lo vi. O mejor dicho, lo vimos.

–Oh, dios, sí, ya me acuerdo –susurró con los ojos clavados en la figura que salía al escenario.

Un chico rubio, alto, que hizo gritar a unas de delante que seguramente eran fans.

Sus ojos rojos ni siquiera pasaron la vista por el público, fue directo al micrófono. Tragué saliva ante la seguridad y el poder que emanaba.

¿Este era el famoso carisma de los cantantes?

La camiseta de tirantes negra dejaba ver sus numerosos tatuajes en los brazos. Sus piercings metálicos en la oreja le daban un aspecto salvaje, eso incluyendo también el explosivo peinado que llevaba; hebras doradas en todas direcciones sin controlar. Los pantalones era lo de menos, o eso sería así hasta que se girara para ver su ancha espalda mejor, y su... No.

Estaba prácticamente babeando.

Volví a la realidad con dificultad.

Pero me volví a ir en cuanto comenzó todo.

Los otros cuatro empezaron a hacer un coro. Pidiendo, mientras creaban un compás con las palmas, que el público también participase. En seguida hicieron lo que les pedían, y como oveja del ganado, me vi tentado a participar también.

Por fin, la voz del chico de ojos rubís sonó. Era una especie de susurro rasposo, lleno de pecados que te tentaban a aceptar. Rabia contenida, deseo, promesas que te hacían querer ir con él.

Tan embaucador que se hizo con el pub en unos segundos.

...You're feeling like you're trapped

But that's how you react

When you cannot see the light

But try and see the light

I'm tellin' you

No, no, no, no

You're the only one

Standing in your way

Just take a breath, relax, and tell me

Una potencia arrolladora aumentaba con cada palabra. Comprensivo, esperanzador...

Libre.

Esa media sonrisa que hizo antes de empezar a cantar el estribillo me tambaleó.

Why?

Please tell me why do we worry?

Why?

Why do we worry at all?

Why?

Just tell me why do we worry?

When worry is never helping, tell me why worry at all?

Canté la próxima vez que salió el estribillo, sin miedo a equivocarme aunque realmente no tenía ni idea. Saltaba, reía, estaba lleno de adrenalina por aquella vigorizante canción que hacía que mi cabeza diera vueltas.

No me di cuenta que hacía mucho que había dejado a mis amigos atrás, y estaba en primera fila, dando codazos a las fans que me miraban mal.

---

Canciones:

Use Me - Alec Benjamin

Why Worry - Set It Off

Pondré un comentario al lado con la traducción de las canciones :D

Y aquí esta el nuevo fanfic. Estaba muy nerviosa, y he tardado mucho en animarme a publicarlo. Quiero tomarlo con calma, sin prisas ni agobios (ya me he traumado un poco con pausar uno de mis fics xD). Este me tiene muy inspirada, y cada vez que lo leo la música me acompaña y me anima, no sé, estoy feliz.

¡Y creo que eso es todo, me alegra estar de vuelta, espero que os guste y opinéis que tal! <3

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