Fue difícil usar mis piernas correctamente para acercarme a mi paciente favorita. La celda era más grande de lo que recordaba y debido a su corta estatura, parecía aún más pequeña de lo que ya era. Tal vez ese era el propósito. Lanzar a un persona pequeña en un cuarto grande con nada en ello, haciéndola sentirla inferior y mucho más impotente que en celdas comunes. ¿Así es como quieren que se sienta Lexa? ¿Sentir qué ella no tiene nada aquí dentro? ¿Que no pueda hacer nada más que estar a merced de su propia voluntad?
Cuándo finalmente estuve cerca de Lexa, supe que enseguida que estaba durmiendo... o ¿Sedada?. No podía asegurarlo. Sus ojos estaban cerrados, su respiración suave y esos pequeños detalles sirvieron para indicarme que esta inconsciente. Tragué saliva, al ver su cabello grasoso y revuelto, probable es el resultado de no haber tomado una ducha en varios días. Es notable su gran pérdida de peso, obviamente tampoco la había estado alimentando debidamente durante Dios sabe cuánto tiempo.
Me puse de rodillas justo a su lado mientras las lágrimas corrían libremente. Sujete el bozal, intentando sacarlo de su rostro lo más pronto posible.
"¿Doctora?" Sentí las manos de Octavia tocando las mías, impidiéndome hacer lo que desesperadamente tanto deseaba. "No lo haga".Levante la vista. "No es seguro". Sacudió su cabeza de un lado al otro.
"Pero..."
Rápidamente me interrumpió. "Es peligrosa".
"¡Ella no es un animal!" Mi voz salió tan baja pero sin embargo firme.
"No. ¡Es una psicópata que necesita ser frenada!" Sus palabras solo lograron aumentar mis lágrimas. "Hemos tenido que someterla. Lo siento, Doctora... pero no puede confiar en ella. Podría hacerle daño".
"No lo hará".
"Mordió la oreja de su ultimo doctor". Mis ojos se abrieron de par en par. "No es seguro".
Miré de nuevo a Lexa, tomando mi tiempo para observar su pequeño rostro. El bozal cubriendo su boca me hizo tragar saliva ansiosa. Está sometida en todas las formas posibles. Las piernas, los brazos, las manos... y su boca. Aprendí que en algunos casos, cuando el paciente es demasiado violento y tiene tendencia a morder estando enojado, usamos los bozales para detenerlos. También usamos los bozales para calmarlos, ya que es muy incómodo hablar con ellos con su cara estando libre. Y bueno, Lexa... es de la clase conversadora-sarcástica... llegar a esto para cerrar su boca es francamente... hiriente de ver.
"Octavia..." La llamé. Sentí a la oficial mirarme. "Por favor..." Supliqué.
"Clarke..."
"Esta... no es... Lexa". Dije rechazando mirarla. Mi mirada siempre bajo, centrada en sus pies; y sólo entonces fui capaz de sentir el olor proviniendo de su cuerpo. No era agradable. "Esto... es..."
"Clarke..."
"Humillante". Dije tragando saliva con fuerza.
"Lo siento".
"¿Desde cuándo no la han duchado?"
"Dos semanas". Apreté mis puños al oír su respuesta.
"¿Y una comida digna?"
"Dos semanas". Mis uñas se hundieron en mi palma con demasiada fuerza. "Ella come dos veces al día, desayuno y comida. Su alimento es un vaso de agua y una taza de papilla de avena". ¿Dos semanas seguidas comiendo simplemente agua y papilla? Lexa sería afortunada si todavía tiene dientes en su boca.
"Dios mío..." Cubrí mi rostro con mis manos. "¿Por qué ... Por que no haces nada al respecto?" Pregunté sobresaltada por su comportamiento. "¿Por qué dejas que todo esto suceda? ¿Acaso no sientes nada?"
"¿Cómo qué?" Frunció el ceño.
"¿No lo sé? ... ¿Compasión tal vez...?" La expresión de Octavia se volvió fría.
"Está reclusa se follo a mi novia..." respondió, recordándome con amargura ese incidente en particular y no puede hacer otra cosa que apartar la mirada. "¡La última cosa que sentiría por ella sería compasión!"
"Octavia..."
Se mofó, apartándose de mí. "¿De verdad sientes compasión por ella? ¿Me estás convirtiendo en la mala de la película?" Preguntó furiosa. "¿Sólo porque tiene todas estas jodidas cosas encima? ¿Acaso eres débil?"
"Yo...yo....n......no".
"¡Ella fue quien eligió esto, Clarke!" grito fríamente, señalando con su dedo a Lexa. "Escogió el camino izquierdo, ¿recuerdas?. ¡Todo lo que ha hecho en su vida ha sido robar, mentir y asesinar! ¡Y tu estas aquí, llorando porque tu reclusa favorita no ha tenido una ducha apropiada!" Sacudí mi cabeza tratando de negarlo. "¿Es enserio? ¿Deja de verla por un momento, como si ella no hubiera matado a todas esas personas sin ningún remordimiento? ¡Mira a toda esa gente que está en las puertas, Clarke! ¡Gritando, por que cierren este lugar, porque está jodida psicópata mató a sus maridos, mujeres, niños y amigos!" Usé la espalda de mi mano para limpiar mis lágrimas. "¡Esto es ridículo!"
"Octavia..."
"¡Y no estoy aquí, para escuchar tus reclamos sobre lo que hice o deje de hacer!" Retrocedió, poniéndose más cerca de la puerta.
"Lo siento". Traté de disculparme pero solo la escuche mofarse. "Sé que deben evitar que lastime a otras personas. Sé que es peligrosa. Tienes razón... Y toda esa gente que está en las puertas... está en todo su derecho de gritar que cierren este lugar. Lo que ella ha hecho es imperdonable".
"Pero..." Añadió, sabiendo que iba a contrarrestar lo que ha dicho.
"Debo cuidar de Lexa. Y no voy a cuidarla inmovilizada como esta hora. ¡No regrese para atarla a las paredes y dejarla pasar hambre hasta que muera!"
"No ha pasado hambre, Clarke. Muchos niños alrededor del mundo tienen menos para sobrevivir".
"Lexa necesita un cuidado apropiado".
Una vez más, ella se mofo de mis palabras. "Está muy claro por qué eres su doctora favorita. Eres demasiado suave".
"¡No soy suave!"
"¡Por supuesto que lo eres! ¡Solo mírate, llorando! ¡Todas esas lágrimas sólo porque esta mujer está encadenada a la pared! ¿No te parece jodido, Clarke? ¿No te parece enfermo que seas una aficionada a está psicópata?"
"No es una psicópata".
"¡Esta mujer es todo menos una persona normal, Clarke! ¡Y lo sabes! ¡Acabas de decirlo tú misma! ¡Es peligrosa! ¡Tiene que ser controlada!¿Así que por qué mierda siguen preocupándote por ella cuando sabes que no vale la pena?"
"¡Ella vale la pena!" Contesté con firmeza. "¡Todo ellos valen la pena!" Dije más tranquila esta vez.
Me acerque más a Lexa; arrodillándome a su lado. Mi primera acción, fue retirar el bozal de su rostro. Lo hice con sumo cuidado, intentando no lastimarla al retirar esa cosa de su boca; notando algunas tiras de saliva en el interior. El olor que despidió, solo me provoco querer enjuagar su boca enseguida. Levanté su labio superior para revisar sus dientes y aunque estuvieran todos allí, el color amarillento-marrón, me demostró con rapidez, la falta de higiene en la que la han mantenido. Solté su labio, tomando su rostro, buscando cualquier herida, sin embargo, estaba bien, aparte de unas marcas rojas causadas por el bozal en su piel blanca; que desaparecerían con el tiempo.
"Doc..." Octavia intentó hablar otra vez pero no hice caso, sorbí mi nariz y procedí a desatar la camisa de fuerza. Esta cosa, era una de las más incómodas al tener puesta. No solo impide que su torso y sus brazos se muevan, sino que también inflige el dolor por la cantidad de tiempo que sus brazos se tienen que sostener en esa posición. Una por una, desabroché las cuerdas de la camisa. Una vez que todas las cuerdas finalmente fueron desabrochadas, saque la camisa, tratando no de hacer ningún movimiento brusco que le provocará algún daño a Lexa. "Doctora..."
Tiré la camisa sucia a un lado, haciendo caso omiso de la oficial. "¡Doctora, deténgase ahora mismo! ¡No puede hacer esto, solo conseguirá que ella la lastime!" La única cosa que la encadenaba ahora, eran las esposas alrededor de sus tobillos.
"Octavia, escúchame... sé que es doloroso para ti... Cada vez que miras su rostro, recuerdas lo que pasó entre Lexa y tu novia. De verdad que lo entiendo." Soltó un resoplido con rabia".........No te estoy pidiendo que perdones a Lexa o que te agrade como antes... sólo te pido que... por favor... no le hagas esto, no la encadenes". La vi bajar la mirada al suelo. "Cuidare de Lexa de ahora en adelante y no tendrás que preocuparte de nuevo. Pero por favor, déjeme hacerlo teniendo a mi paciente libre de todas estas restricciones- Por favor..." Pedí, dejando correr unas lágrimas por mis mejillas.
"No". Negó. "Lo siento, Doctora. Mi deber es mantener a otros alejados de un peligro como ella. No voy a liberarla".
"Octavia..."
"Tu sola, te estas poniendo en peligro. ¡Y si ella te mata, esta instalación será cerrada y no permitiré que eso suceda! Entonces... solo tienes autorización para quitarle el bozal y la camisa de fuerza. Ella no va a caminar fuera de esta celda. Lo siento".
Colgué mi cabeza en derrota. Me senté en el suelo, con mi espalda contra la pared y luego tiré a la pequeña chica en mi regazo y la espalda de mis dedos tocaron su rostro. "No te preocupes, Lexa. Voy a cuidar de ti". Susurré suavemente. Lleve unos mechones de su cabello castaño detrás de su oreja. "Confía en mi..." Dije suavemente. "Es seguro, estoy aquí". Esperaba que me pudiera escuchar a pesar de estar inconsciente. "Todo estará bien."
"¿Cómo es posible?" Oí a Octavia preguntar con frialdad. Levante la mirada hacia ella. "¿Cómo hace la reclusa para lograr todo esto? ¿Cómo puede estar pasando? ¿Por qué?"
"¿Por qué, qué?"
"¿Por qué te gusta más ella, que yo? ¿POR QUÉ A ALISON LE GUSTA MÁS ELLA QUE YO? ¿POR QUÉ A TODO EL MUNDO LE GUSTA MÁS ELLA QUE YO?" Sentí mi corazón encogerse, al ver a Octavia derramar algunas lágrimas. Sacudí mi cabeza, no sabiendo cómo contestar esa pregunta.
"YO..."
"No es justo, Doctora". Sacudió su cabeza. "¡No lo es!"
"Octavia..."
"¡Todo esto es mi culpa! ¡TODO ES MI CULPA!" Sus palabras golpearon el aire con rabia. "¡Si la hubiera matado, esto no estaría pasando ahora!"
"Octavia..."
"¡Piense en cuántas vidas podría haber salvado, Doctora! ¡Piense en cuántas personas, no hubieran sido asesinadas por esta enferma mental! ¡Todas aquellas vidas se fueron a la basura porque no pude matarla! ¡Todo porque fui débil!"
"¡No digas eso!"
"¡Nunca debí decirle a Enera sobre ti! ¡Nunca debí decirle nada y menos ayudarte a volver!"
"¿Qué?"
"¡Debí dejarla morir!"
"¿En serio quieres eso?" Pregunté sintiéndome herida por sus palabras. "¿Prefieres verla muerta?"
"Sí, quiero eso. Es mejor verla muerta a ver a la gente compadeciéndose de ella". Tragué el nudo en mi garganta. "Estoy cansada, Doctora". Dijo mostrándose su estado. "Estoy cansada de ver a la gente cayendo por ella".
"Octavia..."
"Estoy cansada de esta mierda". Fruncí el ceño, ¿Por qué está sonando como algo más? La vi tomar su llavero de su cinturón y lanzarlo al suelo.
"¿Octavia?"
"He terminado". Dijo dándome la espalda y camino hacia la puerta. "Has lo que quieras con tu pequeña reclusa. No voy a detenerte nunca más. No voy a detener a nadie más. ¡Se acabó!¡He terminado!"
"N-No..." Mis ojos se abrieron de par en par, cuando oí una débil voz, decir. "N- No..."
"¿Lexa?" murmure con ansiedad.
"N-no...t-te..vayas... Octavia..." Dijo un poco más fuerte, con su voz ronca y débil. "¡PARA!" Dijo más alto esta vez, haciendo que Octavia girara su rostro hacia nosotras. Lexa levantó su mano mostrando su sinceridad, como si intentara alcanzar a Octavia, queriendo aferrarse a su pierna para detenerla, pero estaba demasiado lejos para hacerlo. "¡Por favor, no te vayas! ¡No... me dejes!" No entendí que estaba pasando pero de una cosa si estaba segura, las lágrimas de Lexa no podían ser mentira. "¡Por favor no lo hagas!"
"¿Lexa?"
"¡No te vayas! Por favor! ¡No!" Su voz se quebró. Y mis lágrimas corrían libremente sobre mi rostro, a pesar de no tener idea de que esta hablaba. Y Octavia parecía tan confundida como yo.
"¡No te vayas! ¡Por favor no me hagas esto! ¡Otra vez NO!" ¿Otra vez no? ¿Qué significaba esto? "Por favor."
"Estas perdiendo la cabeza, reclusa" Octavia sacudió su cabeza.
"Lexa..." Murmure.
"¡No te vayas! ¡Por favor, no me abandones! ¡Octavia!" Cuando Octavia amenazo con seguir su camino, una vez más, Lexa gritó. "¡PARA! ¡NO! ¡NO PUEDES DEJARME! ¡ERES LA ÚNICA QUE NO ME ABANDONO NUNCA!" En ese punto, tape mi boca para cubrir mis sollozos.
"¿Qué? ¿De qué estas hablas?"
"¡NO PUEDES ABANDONARME! ¡POR FAVOR NO ME ABANDONES!" Las lágrimas de Lexa cubrieron su rostro completamente, mocos escurrían de su nariz y saliva goteaba fácilmente de su boca, ligeramente abierta.
Vi a Octavia tragar saliva y por un momento, sentí como si todo lo que le estaba pasando a Lexa, también llego a Octavia. Pero tenía que ser un oficial fuerte. Lo logro, en el momento en que exhaló y encontró la fuerza para seguir alejándose.
"¡OYE! ¡DETENTE! ¡NO QUIERO QUE TE VAYAS!" Lexa tartamudeó mientras yo acariciaba su cabello con calma y mi corazón golpeaba contra mi pecho por todo lo que estaba pasando.
"¡Hare lo que yo quiere y TÚ no vas a lograr detenerme!" Dijo severamente.
"¡Sí, puedo! ¡YO SOY LA QUE DOY LAS OREDNES AQUÍ! ¡ELIJO POR LAS DOS! ¡SOY LA MAYOR!" Cada vez más lágrimas corrían por mi rostro.
"¡¿DE QUÉ DEMONIOS ESTÁS HABLANDO?!"
"¡No te vayas!¡Por favor...no!"
Octavia negó con la cabeza. "¡Estás loca!"
Las lágrimas de Lexa no cesaron en ningún momento. Cuando Octavia amenazo con caminar de nuevo, Lexa gritó. "¡PARA!" Octavia no lo hizo, siguió caminando. "¡NO! ¡NO PUEDES! ¡DETENTE!" Octavia siguió, sin mirar atrás. "¡NO PUEDES HACERME ESTO! ¡TÚ ERES MI AMIGA! ¿LOS AMIGOS NUNCA SE ABANDONAN, RECUERDAS? ¡N-NO! ¡ESPERA! ¡VUELVE! ¡POR FAVOR... NO! ¡NO...ME DEjes...sola - " Vi como Lexa abrió los ojos tan grandes cuando Octavia no le prestó atención a sus súplicas y pronto, desapareció de nuestra vista. No podía pronunciar palabras o pensamientos cuando la escuche soltar un grito con tanto dolor. Sus gemidos y gritos se hicieron más y más fuertes.
"¡OYE, RECLUSA!" Dos oficiales entraron pronto a la celda. Y mis ojos se abrieron de par en par.
"¡No! ¡Oficial, no!" Grité, colocando mis manos delante de ellos para detenerlos.
"¡De un paso atrás, Doctora Griffin!"
"¡No! ¡Oficial por favor no le dispare!"
"¡Es peligrosa! ¡Tiene que ser controlada!"
"¡Apártese del camino Doctora!"
"¡No! ¡Ella no le está haciendo daño a nadie! ¡Está bien!" Mi cuerpo tembló cuando Lexa soltó otro grito.
"¡Mírela Doctora! ¡Ella va a lastimarla!"
Regrese mi vista a Lexa; su estado era el más desgarrador que le había visto hasta ahora. Dejo salir un gemido; con su cuerpo estando de cuclillas en mi regazo y sus hombros moviéndose de arriba abajo de manera irregular; por su rápida respiración.
"Está bien, Lexa". Le hable suavemente. "Está bien".
Sacudió su cabeza.
"Está bien".
"¡Doctora!" El oficial Villa me llamó. "¡La reclusa es demasiado inestable... Por favor, aléjese!"
"Lexa..." Mi voz se quebró. Traté de consolarla. "Oye... está bien. Estoy aquí. ¡Soy yo... Clarke!"
"¿Doc?"
"Está bien". Seguí con mi tono suave. Las lágrimas de alegría obstruyeron mis conductos una vez la oí llamarme Doc. "Está bien..."
Nunca habían estado tan devastada en mi vida entera. Me sentía igual que los restos de una llanura destruida. Acaricié su cabello muy despacio, con el corazón latiendo contra mi pecho. "Estoy aquí.. ¿Lo ves? Estás a salvo".
"¿Doc?"
"Hm"
"Estoy enojada" Mi mano siguió acariciando su cabello, tratando de consolarla.
"¿Por qué?"
"¿Por qué duele?"
"Lexa"
"La gente siempre me está abandonando.... ¿Por qué siempre me están dejando atrás?" Mis ojos se agrandaron. 'Creo que ella está enojada con algo ... algo que realmente no puede controlar'. ¿Fuiste abandonada Lexa? ¿Es por eso que siempre te estás rompiendo cuando te conectas con alguien? '¡No te vayas! ¡Tú no! ¡Otra vez no!. Es como si eso pasara tantas veces en su vida, que ahora se convirtió en una rutina, que la hace completamente sensible al respecto.
"¿Por qué siempre me abandonan, Doc?" Cubrí mi boca con mi mano por la súbita compresión.
"Le-Le...xa..."
"¿Qué está mal conmigo?" Negué con la cabeza, sintiendo más lagrima inundar mi rostro. No sabía que tuviera tantas lágrimas dentro de mí. "¿Por qué la gente no puede quedarse conmigo?"
"Oye... Estoy aquí. Estoy aquí para quedarme. Estoy aquí para ayudarte. Está bien, Lexa. Todo estará bien. Ya lo verás"
"¿Doc?"
"Hm".
"No me abandones... otra vez".
"No lo haré"
"¿Lo prometes?" Preguntó levantando su dedo meñique. Me reí entre lágrimas y finalmente entrelace mi propio meñique con el suyo.
"Lo prometo". Dije con firmeza. "No te dejare de nuevo". Ella suspiró. "Estoy aquí. Estas a salvo". Ella finalmente exhaló.
De alguna manera, me dio la sensación de que ella, se sentía tranquila. Cerró sus ojos y seguí acariciando su rostro con mi pulgar. Las dos estábamos en un estado de aturdimiento, Lexa más que yo. Exhalé y levanté mi rostro hacia arriba, dejando mi cabeza contra la pared. Mi dedo meñique entrelazado con el de Lexa.
"¿Doctora Griffin?" Oí que el oficial Villa llamarme y levante mi mirada."¿Usted acaba de... calmarla?" Su cara de incredulidad me hizo reír.
"Sinceramente... oficial... no sé cómo lo hago..."
~~*~~
"1,2... 3". Hice todo lo posible, por no sonrojarme cuando mis brazos estaban sobre ella, a fin de ayudarla a pararse de la silla de ruedas. Lexa estaba tan débil debido a la mala atención a su dieta y salud que no podía mantenerse de pie, por un período de tiempo largo. Así que, hasta que regresen sus fuerzas, requerirá una silla de ruedas.
Logré conseguir un jabón, champú y otros productos de higiene personal con el comisario, para luego ayudarle a Lexa a darse una merecida ducha. O eso intente, porque ella rechazó dejarme ayudarla precisamente a ello. "Puedo hacerlo por mi cuenta, Doc. Ya puedes salir" Respete su decisión, a pesar de que me preocupo que pudiera lastimarse en la ducha. Al final, resultó estar bien. También cepillé sus dientes y usé algún enjuague bucal para deshacerme de su mal aliento. Llevaría un tiempo, antes de devolverles su blancura, pero era un comienzo.
"Vamos..." Dije fomentando sus pasos cuando caminamos a su cama. Una mis prioridades más cercanas fue preguntarle a Jason, si Lexa podía regresar a su celda, para no seguir en la SHU. A mi parecer, ya había estado el tiempo suficiente. A Jason no le gustó pero Fariny Enera le hizo que tomara mis súplicas. No he visto a Octavia desde el incidente que ocurrió en la mañana, y tengo miedo que haya dimitido o algo parecido; la forma en como hizo sonar sus palabras, daban a entender que dejaba el Asilo. Espero que no lo haya hecho, porque deseo que ella sea la directora. Es una buena persona y a pesar de que su más grande arrebato sea con Lexa, aún puede ser justa. Quiero decir, es la causa principal por la que estoy de vuelta. Puedo decir básicamente que ella me contrató de nuevo. Y a pesar de odiar a Lexa, ayudo a salvarla una última vez. Eso es admirable. Tenía la sensación de que Lexa sintió lo mismo. Y aunque no conozco el lado de la historia de Lexa, estaba completamente claro que ella no odia a Octavia. En realidad Lexa parece considerar a Octavia algo parecido a una amiga, sin importar todo el altercado y todo su pasado juntas. Sé que es difícil para Octavia perdonarla pero mi corazón desea que lo haga.
"Lo hicimos..." Me tranquilizo cuando llegamos a la cama y con sumo cuidado ella se sentó sola en el colchón, el crujir de la cama fue un tanto fuerte por su peso sobre los marcos metálicos. Sonreí, sintiendo su olor invadir mis fosas nasales. Después de la ducha, su piel reluciente ahora olía más que bien, Es como si fuera otra persona. "Tienes una cara resplandeciente. Mejorada me atrevo a decir".
"Las bromas son lo mio, Doc". Contesto, sonriendo.
"Ahora también es lo mí" Conseguí contemplarla por un rato. Me quede quieta mientras mis ojos hicieron todo el movimiento por mí, explorando sus perfectas características - sus labios, mejillas, ojos verdes, su nariz. ¿Quién eres realmente, Woods Lexa? ¿Eres el personaje bromista que encontré hace unos meses o el Niño Asesino? ¿Quizás la persona rota que me mostraste o una psicópata que no puede hacer nada más que asesinar? Todavía no lo sé. Tal vez, eres todas en una. Decidí no pensar mucho en ello porque cada vez que lo hacía, sentía que me infligía dolor con todas esa dudas rondándome.
"Ya es tarde. Deberías descansar". Le sugerí. "Mañana volvere ¿de acuerdo?"
"Entonces... ¿Tomaras cuidado de mi todos los días?" Cada día, las 24/7 pero decidí no decirle.
"Hasta que te recuperes totalmente, sí. Las sesiones también deben mantenerse en curso".
"¿Por qué?"
"El Asilo necesita demostrar que llevas un tratamiento. Es tu guía para mostrar a la corte que estás bajo control".
Bajo la mirada, directo a mis pies. "¿Con qué frecuencia quieres que se lleven?"
"Lo habitual. Una vez por semana".
"¿Los lunes?" Pregunte, levantando mi ceja. "¿Hay otro día que prefieras?" Le cuestione curiosa. Si quiere cambiarlo, puedo hacerlo.
"No, está bien. Me gustan los lunes". Sonreí, al ver que ella también gusta de ello.
"También me gustan los lunes".
"Gracias, Doc". Vi sus ojos brillar contra la luz. "Gracias por preocuparte por mí". Me arrodille para estar a su nivel y contemplar sus ojos.
"¿Te lo dije antes, cierto? Siempre me preocupo por ti". Ella parpadeó y pronto sentí sus dedos moverse. Las puntas de ellos, fueron el primer contento en mi piel, hasta que su palma se posó en mi mejilla. La sensación de su piel fría en mis mejillas acaloradas, era asombrosa y pronto sentí mi pared profesional derrumbarse ante ella. Es imposible resistirse. El sentimiento se volvió tan intenso dentro de mí, que tenía mis ojos cerrados sintiendo su tacto, ayudando a que el gesto suave fuera más profundo.
Ella sostuvo el lado de mi rostro y su pulgar moviéndose de atrás hacia delante, a lo largo de mi pómulo.
"Lexa - "Las palabras murieron en mi boca, siendo silenciada por el suave roce de sus labios contra los míos. Por instinto, tiré de ella más cerca, presionando con más fuerza mis labios contra los suyos y un gemido se me escapó finalmente desde lo más profundo de mi ser, cuando tomó el control y su lengua se entrelazo con la mía...
... El sabor fue indescriptible. Podía morir en este mismo instante y no me preocuparía de ello. Cuando soltó mis labios, tragué saliva, con la esperanza de poder atesorar esto, el resto de mi vida. El beso fue corto y aunque tuvimos un encuentro con nuestras lenguas, no fue de la manera intensa-caliente que llevaría a algo ... sexual, fue más bien como un ...
"Gracias". Dijo de nuevo, aún más suave esta vez. Todavía podía sentir su pulgar, en mi pómulo moviéndose suavemente. "Gracias, Clarke". Dijo cuándo me dio otra pequeña sonrisa. Su voz se hizo aún más suave. Yo solo hice una pausa durante un momento, sólo para tomar esas palabras, sobre todo cuando me llamó Clarke.
De repente todo se sintió bien, todo estaba bien en el mundo porque en ese momento la mirada fija de Lexa era suave, cálida y atractiva. No pude evitar soltar una lagrima a la vista. Su sonrisa es tan hermosa... su rostro tan hermoso. Ellas es demasiado hermosa.
Son cosas tan sencillas pero para mí, es demasiado, el momento entre nosotras fue tan emocional, tan increíble. Sentí su aliento cerca de mi oído y permití que mis ojos se cerraran otra vez, cuando sus labios besaron mi mejilla. "Es tarde ahora. Debes irte".
Suspiré, me hubiera gustado quedarme un poco más a su lado. Y aunque técnicamente podía hacerlo, realmente sería mejor si me voy a casa. Ella también necesita su tiempo y espacio. Asentí con la cabeza y finalmente me enderece.
"Hasta la vista, Nena". Mis ojos se ensancharon cuando la oí decir esas palabras, una vez más.
Y aquellas lágrimas brillantes, obstruyeron mis ojos. "Te veré luego Lexa...".
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