Los ojos verdes de Loren estaban concentrados en las rayas del suelo, fingía estar contándolas para intentar distraerse y no prestar atención a lo que Spider-Man le estaba contando sobre sus padres. Sin éxito.
En realidad, esta vez no le sorprendió tanto oír lo que estaba oyendo. No como la última vez, cuando Spider-Man le dijo que era adoptada y que sus padres trabajaban para un hombre misterioso. Aquella vez le impactó tanto esa noticia que echó al superhéroe de su casa sin ni siquiera terminar de escuchar. Sin darle otra oportunidad para explicarse mejor, sin permitirse a sí misma creer lo que estaba oyendo. Pero después de oír lo que el hombre araña le estaba contando en este momento, simplemente no le sorprendía.
Parecía estar indiferente, como si realmente no estuviera prestando atención a lo que estaba escuchando, o como si en realidad no le importara.
No era eso. Sí que le importaba. Temía por su vida y por la de cualquier persona que pudiera salir herida en toda esta situación. Pero, simplemente, no le sorprendía.
- ¿Estás... bien? –preguntó Peter al ver que Loren no movía ni un músculo. Su expresión era neutra, como si estuviera en otro mundo. Pero de vez en cuando pestañeaba varias veces seguidas y suspiraba en silencio. Peter estaba preocupado.
- Sí.
- Loren, lo siento. Sé que no querías oír esto, pero tenías que saberlo. No quise contarte nada cuando estabas con... Peter, porque...
Pero, entonces, Loren alzó la vista hacia él. Sus ojos estaban apagados, tristes. Como si esa noticia le hubiera roto el alma. Pero, a la vez, estaba muy calmada. Era escalofriante.
- No te preocupes. Has hecho lo correcto.
Loren había mejorado mucho en cuanto a sus tartamudeos. La compañía de Peter y Ned ayudaba mucho, y cada vez se sentía más segura en las diferentes situaciones de su vida. Antes, por el miedo que les tenía a sus padres, se sentía asustada de cualquier cosa que pudiera pasar fuera de su casa. Ya fuera por algo que alguien le dijera o simplemente por una mirada que ella malinterpretara. Pero con los días entendió que no todo el mundo es un monstruo, al igual que sus padres. Y la disminución de la inseguridad también disminuyó los tartamudeos.
Esto provocó algo en Peter. Si antes su voz le parecía bonita, ahora le parecía una melodía. Cuando Loren no se trababa entre las palabras, su voz se oía de manera diferente. Le encantaba. Y eso lo hacía enormemente feliz.
Pero, en este momento, la fluidez de sus palabras no era precisamente bonita ni melodiosa. Parecía estar destrozada, pero como si quisiera disimularlo con todas sus fuerzas.
Peter, conmovido por su mirada, se agachó y se puso de rodillas frente a ella. Loren lo miró desde la cama, sentada. Él cogió su mano y la apretó suavemente.
- Estoy bien, Spider-Man. Es solo que... no me sorprende.
Ahora sí parecía ella. Al principio parecía como si hubiera una especie de barrera o escudo invisible que daba a entender que Loren estaba totalmente indiferente a la situación. Pero cuando Peter se acercó a ella y le tocó la mano, esa barrera se rompió. Loren comenzó a decir más palabras y su tono normal reapareció. Como si su mente estuviera divagando y Peter la hubiera traído de vuelta a su habitación.
- ¿De verdad? –Loren asintió. Con la mano que Peter no estaba agarrando, se apartó el pelo de la cara y suspiró.
Peter quería decir que entendía por qué no le sorprendía. Pero la verdad era que no, no lo entendía. Solo que le daba vergüenza preguntar.
Loren pareció leer su mente.
- Cuando me dijiste algo malo sobre mis padres por primera vez, sí me sorprendió. Pero mi manera de reaccionar... diciéndote que te fueras y evitándote todo el rato... Eso no estuvo bien. No quiero que vuelva a ocurrir. Pero te creo. Me llevó algunos días al principio, pero te creo. No estarías diciéndome esto si no estuvieras ayudándome, y no habrías venido a esta casa para descubrir lo que tramaban mis padres si realmente no quisieras ayudarme. Así que, te creo.
Peter la miraba con tristeza. Oírla hablar así no le hacía sentir bien. Con todo lo que ella estaba sufriendo, ponerle más peso del necesario a aquella discusión que tuvieron hacía unos días no era adecuado. No quería que se sintiera mal por algo como eso. No cuando había cosas mucho más importantes por las que preocuparse.
Peter se incorporó y se sentó en la cama junto a ella, aún sujetando su mano.
- Eso está olvidado, Loren. Dime una cosa, ¿qué probabilidad hay de que alguno de tus padres entre esta noche en tu habitación?
- Eso ya... me lo has preguntado cuando has venido antes –dijo ella frunciendo el ceño.
- Ya, ya. Tú responde.
- Um... no. Nunca lo han hecho. Si han entrado, no me he dado cuenta.
- Vale, ¿y por la mañana? ¿Suelen venir aquí o te encuentras con ellos en otro sitio?
- ¿A dónde quieres llegar?
- Tú responde –repitió soltando una risita.
- No, tampoco. Normalmente bajo a desayunar y ya están en la cocina. Casi nunca entran aquí.
- Estupendo.
- ¿Qué es estupendo?
- Verás... quería preguntarte algo –Peter intentaba evitar su mirada, hasta que se dio cuenta de que ella solo estaba viendo una máscara roja. Se golpeó la frente con la palma de la mano y cerró los ojos.
- Puedes preguntar lo que quieras –dijo ella viendo que parecía algo nervioso.
- ¿Te... importa si esta noche me quedo aquí? En tu habitación, me refiero. Me quedaré en esa silla de allí –dijo rápidamente señalando la silla de su escritorio-. No te molestaré en ningún momento. Solo necesito... asegurarme de que no te hacen nada.
Estaba nervioso. ¿Cómo se tomaría esa pregunta? No quería que pensara que quería aprovecharse de la situación o algo parecido. Por Dios, él no era así.
- ¿Piensas dormir en la silla, con la máscara puesta?
- Bueno, no puedo arriesgarme a que descubras mi identidad secreta –bromeó Peter.
Después de unos segundos, Loren sonrió levemente.
- Claro que no me importa. Pero preferiría que durmieras en una cama. No quiero que mañana te duela algo por haber dormido en esa silla. No es muy cómoda.
- Pero...
- Mi cama es grande. Creo que... cabemos los dos –dijo ella sonrojándose.
Le estoy diciendo a un superhéroe vestido de araña que lanza redes invisibles que duerma esta noche en mi cama, dijo para sí misma intentando buscarle el sentido a esa situación.
No obstante, le gustaba la idea de no dormir sola por primera vez en su vida. Veía esa escena a menudo cuando Ariel y ella pasaban la tarde viendo películas románticas. La única diferencia era que en esta situación no había nada romántico. Spider-Man solo era un buen amigo que le ofrecía su ayuda. No había nada más. ¿Verdad?
- Pero, Loren... yo... -Peter se detuvo a la espera de que ella lo interrumpiese, pero no lo hizo. Así que se puso más nervioso-. Yo no... No me... -volvió a hacer una pausa-. ¿Me lo estás diciendo de verdad? –preguntó segundos después.
- Claro. En realidad, no quiero estar sola. Últimamente me cuesta dormir –admitió.
El corazón de Peter saltaba de alegría. Iba a dormir con ella. Qué demonios, iba a pasar la noche con ella. Nada fuera del contexto, por supuesto.
Por Dios, qué vergüenza.
Miles de preguntas rondaban la cabeza de Peter. ¿Qué lado de la cama es el de Loren? ¿Estarían muy cerca? ¿Cómo se vería al despertar por la mañana? ¿Y si se movían mucho y a la mañana siguiente despertaban abrazados, como en esas pelis que a veces veía su tía? Oh, Dios. Ayuda.
- Es... está bien, entonces –Loren sonrió y bostezó sin darse cuenta-. Estás... ¿quieres ir a dormir ya?
- No sé. Ha sido un día largo y bastante intenso y me gustaría dormir, pero siento que tengo que estar despierta. Como si tuviera que estar alerta. Más de lo que ya estoy.
- Para eso estoy yo aquí, ¿recuerdas?
- ¿No piensas dormir en toda la noche?
Peter sonrió debajo de la máscara. Le gustaría no dormir y quedarse a su lado toda la noche, cuidándola y protegiéndola. Podría ser un poco raro, escalofriante, pero haría cualquier cosa para que ella estuviera bien.
- ¿Recuerdas cuando te dije que mis sentidos están más desarrollados de lo normal? –ella asintió-. No sé cómo, pero mis sentidos están activos incluso cuando duermo. No tanto como si estuviera despierto, pero puedo oír o percibir algo que esté a punto de pasar antes de que ocurra. Así que, si tus padres entran, lo sabré antes de que lo hagan.
Loren alzó las cejas ante su explicación.
- Eso es... -volvió a bostezar sin querer.
- ¿Aburrido? –rió él.
- ¡No! No, por los ángeles, no. Nada que tenga que ver contigo es aburrido, eres un superhéroe –dijo ella como si fuera totalmente obvio.
Peter no pudo evitar sonreír. Esa chica sí sabía hacerle sentir bien. Loren volvió a bostezar y sus ojos empezaron a cerrarse.
- Loren, um... creo que será mejor que te tumbes ya. Estás... muy cansada.
- Hm, sí, lo estoy –dijo ella dejándose caer suavemente en la cama. Se había tumbado en ella, pero no estaba dentro de las sábanas. La cama aún estaba hecha. Y Loren parecía estar cada vez más cansada.
- Loren. Eh, Loren. Tienes que meterte en la cama.
Con los ojos cerrados, Loren frunció el ceño y fue arrastrándose lentamente hasta las almohadas. Desde fuera, la manera en que lo hacía parecía graciosa y ridícula, pero a Peter le parecía adorable.
Loren consiguió meterse dentro de la cama, pero ni siquiera se molestó en abrir las sábanas adecuadamente. Ya casi estaba dormida.
Peter se levantó, fue hasta ella y la ayudó un poco. Terminó de meter sus pies en la cama, la arropó con cuidado y procuró que estuviera abrigada. Por aquel entonces, ella ya estaba dormida. Era increíble lo rápido que se había dormido. Su respiración no era intensa ni sonora, pero se oía ligeramente. Y era el sonido más tranquilizador que Peter había escuchado antes. Si antes estaba nervioso, ahora empezaba a calmarse.
Peter estuvo durante una hora sentado en el otro lado de la cama. Con una mitad de su cerebro concentrada en ella, y la otra mitad concentrada en la puerta de su habitación. Debía mantenerse alerta para evitar cualquier peligro que pudiera acecharlos. Debía protegerla a todo coste.
Finalmente, el sueño empezó a vencer. Sus párpados caían suavemente y le costaba mantener los ojos cerrados. Por mucho que lo intentara, no duraría despierto mucho más. Puso toda su confianza en sus sentidos arácnidos y, finalmente, se tumbó en la cama junto a Loren.
***
El sol entraba ligeramente por la ventana de la habitación de Loren. La luz se reflejaba en la habitación con poca intensidad, pero con la suficiente para poder ver a Spider-Man durmiendo a su lado. Seguía con la máscara puesta, como era de esperar, y su respiración se oía a través de ella. Veía la parte frontal de la máscara moverse ligeramente con cada respiración, y tuvo que aguantar el impulso de quitársela para descubrir quién se escondía debajo.
No se cansaba de pensarlo. Si no tuviera a Spider-Man ni a Peter, estaría completamente perdida.
Minutos después, Spider-Man empezó a moverse. Cuando se dio cuenta de que Loren lo estaba mirando fijamente, se sonrojó un poco.
- Loren, um... buenos días. ¿Has dormido bien? –preguntó estirándose un poco.
- Mejor que bien –contestó ella sonriendo. Entonces, al ver lo tarde que era tras mirar el reloj que había colgado en su pared, se sobresaltó-. Mierda, normalmente ya he bajado a desayunar con mis padres a esta hora. Hoy se ha... hecho bastante tarde. Mierda –se levantó de un salto y corrió hasta su armario para elegir la ropa que se iba a poner ese día.
- Está bien, me iré. Dame... -Peter intentó levantarse, pero no estaba despierto del todo y se sentía un poco mareado-. Dame un minuto.
Loren no quería que se fuera. Por Dios, no. Quería que se quedara con ella. Pero era peligroso que se quedara. Además, no quería pedirle que no se fuera cuando seguramente tendría cosas de superhéroe que debía hacer.
- Lo siento, lo siento de verdad. Siento tener que... echarte cuando acabas de despertarte.
- Eh, no. No, no, no, no –dijo Spider-Man muy rápido. Intentó levantarse y se sentó en la cama, aún sin salir de ella. Sus ojos comenzaban a abrirse un poco más-. No es tu culpa. Ayer te dormiste tarde, es... normal que hoy te despiertes tarde también. Está... -Peter bostezó sin querer-. Perdón –dijo-. Está todo bien.
Loren caminó hacia él con una camiseta y unos vaqueros en la mano. Los puso en la cama se sentó junto a él.
- Muchas gracias por quedarte –dijo-. He podido dormir sin problemas, y me he sentido... muy bien –sonrió tímidamente y lo miró. Deseaba poder quitarle la máscara. Otra vez. Le picaban los dedos por querer quitársela. Pero no debía hacerlo. Si él quería decírselo, lo haría cuando estuviera preparado.
- No tienes que agradecerme nada, bonita. En realidad, gracias a ti por dejarme dormir aquí. No es que no tenga casa, ya sabes. Pero necesitaba asegurarme de que no te pasara nada. ¿Puedo...? -Peter volvió a bostezar y se disculpó de nuevo. Se levantó y terminó de estirarse-. ¿Puedo volver esta noche? Quiero decir... voy a venir esta noche a ver cómo estás. Pero... ¿puedo quedarme esta noche otra vez?
- Sí, por favor.
Peter sonrió ampliamente debajo de la máscara y sintió la necesidad de acercarse a ella y abrazarla por lo bien que le hacía sentir. Pero no lo hizo. Debía irse ya si no quería que May descubriese que había pasado la noche fuera.
- Genial –dijo emocionado-. Volveré esta noche a la misma hora que ayer. Mantente a salvo, ¿de acuerdo? –ella asintió mientras lo miraba. Peter se acercó inconscientemente a ella y, a través de la máscara, le dio un suave beso en la frente. Como hacía unos días. Vio las mejillas sonrojadas de Loren cuando se incorporó y sonrió.
Dio unos pasos hacia la ventana, la abrió y giró la cabeza hacia ella una vez más. Sonrió de nuevo, pero ella no se dio cuenta. Spider-Man quiso quedarse con ella, pero no era lo correcto. Se despidió por última vez y desapareció tras salir por la ventana.