Capítulo 81
Alexandra
Pasaron algunos meses, Michael por fin había terminado su gira history, fué un éxito increíble, buenas críticas. Él público no paraba de hablar sobre eso, se habían quedado con ganas de más, pero cómo él y yo estábamos cansados, por fin habíamos regresado en nuestro dulce hogar. Entré mi bebé y yo todo seguía igual o mejor, ya no nos ocultábamos nada a pesar qué recibía visitas de Shana y de Joanna ya no me importaba, confio en él y él es totalmente sólo mío.
Entre mis padres cada vez era peor, se rumoraba qué mi padre se estaba quedando sin dinero ya qué su amante le vivía comprando carros de lujos, casas, joyas de oro, zapatos, en fin todo lo qué una mujer "sueña" con tener en su vida, pero ese ya no era nuestro problema solo de él y su amante. Ahora mi madre, todo iba mal con ella, ha entrado en una fuerte etapa de la depresión, la tuvimos qué internarla en un centro de rehabilitación de salud mental, ella pensó en suicidarse. Hace poco días qué acaba de salir y ya la veo mucho mejor, hoy celebramos su cumpleaños aquí en Neverland, fué idea de mi Michael celebrarselo aquí, al verla riéndose con sus amigas y bebiendo, eso era lo mejor qué me podía pasar para mi.
Prince cada día crecía más, ya había dicho su primera palabra, mi hijo había salido demasiado inteligente. Su primera palabra fué papá, fué decisión mía y con la ayuda de Katherine de enseñarle qué dijera Papá. Jamás olvidaré la reacción qué tuvo Michael.
"- Ven mi amor te tengo una sorpresa. - lo jalé del brazo y Michael sonrió levantándose de su asiento.
- ¿Una sorpresa?
- Si mi amor, tú sígueme. - besé su mejilla y él se sonrojó un poco.
- ¿A la habitación de Prince? ¿que hacemos acá? Acabo de ver a mi hijo ¿todo bien? - pregunta antes de entrar a su habitación.
- Bebé todo esta bien, es una sorpresa qué te tenemos preparado.
- ¿Tenemos? - me miró confundido.
No le respondí y abrí la puerta de la habitación de Prince.
- Entra.
- Okay. - luce nervioso y un poco inseguro. - ¿Mamá? ¿qué haces aquí? - pregunta en cuanto la vio sentada. - ¿Qué esta ocurriendo? - Michael nos mira ambas con una sonrisa tímida.
- Ven mi amor. - volví a jalarlo e hice que se sentara al lado de Prince. - Sólo.... escucha mi amor. Prince - me dirigí a mi hijo. - Dime de nuevo tú primera palabra. - Michael me miró muy sorprendido y lo miré, no resistí en darle un corto beso en sus labios. - ¿Quién es él? - señalé a Michael.
Con la ayuda de Katherine animamos a Prince qué dijiese su primera palabra. Mi niño fué tan inteligente que miró a su padre y dijo por fin....
- ¡Papá! - mi hijo extendió sus manitas hacía Michael.
Mire a Michael y él se tapó la cara, lo escuché qué estaba llorando. Acaricié su espalda y miré a Katherine qué también tenia algunas lágrimas en sus ojos. Michael descubrió su rostro y me abrazó con todas sus fuerzas, yo sonreí mordiendo mis labios, era una sorpresa qué le teníamos preparado hace algunos días a Michael, quería qué mi hijo dijera su primera palabra y qué fuera papá. Después me iba a encargar qué me dijiese mamá, cuándo ese día llegara por fin iba ser la mamá más feliz del mundo, toda una vida siendo rebelde, una chica mala, jamás me imaginé que iba terminar felizmente casada y con un espectacular hijo.
Michael se separó de mis brazos lentamente aún con lágrimas en sus ojos. Quité sus lágrimas con mis pulgares, seguía llorando y estaba muy sensible.
- Eres increíble, son increíbles. - nos dice y luego mira a su madre. - Gracias, de verdad lo aprecio mucho, muchas gracias. Me han hecho muy feliz, soy muy afortunado tenerlas a las dos, por fin puedo escuchar que mi hijo, mi bebé.. - sonrió dejando caer sus lágrimas de sus ojos. - Mi niño me dijera papá. Era un sueño que llevo desde hace mucho tiempo sobre en mi espalda, y por fin pude cumplirlo gracias a ti. - su voz se escucha tan frágil. Si sigue también soltare a llorar. Él me acaricia mi mejilla. - No tengo cómo agradecerte por tanto Alexandra y aveces siento qué no me lo merezco. - Michael cargó en sus brazos a prince.
- No tienes nada qué agradecerme mi amor, soy yo la qué te debe tanto, me sacaste de ese infierno del cuál yo vivía. Me hiciste entrar en razón, diste tu vida por mi, a pesar qué ... Yo te maltrataba, te insultaba pero tu jamás te rendiste, me sacaste de ese hueco oscuro, me cambiaste la vida por completo, ahora soy otra, veo las cosas diferentes, soy una mujer sana fuera de las drogas, de la bebida, de todo, es gracias a ti. Te debo la vida Michael. Te amo.
Michael me miró con una enorme sonrisa a pesar de sus lágrimas.
-Te amo.
Michael besó mis labios y le correspondí con un largo suspiro, fué un beso un poco corto, ya que Michael tenía en sus brazos a Prince, nos separamos cuándo Prince cogió un poco de su cabello y nos separamos riendo. Michael le repetía en varias ocasiones qué le dijiese de nuevo papá y Prince por supuesto lo hacía, lo llamaba papá con tanto amor. Soy la mujer más feliz que pueda exisitir en este mundo."
Fué un recuerdo muy hermoso, ese día Michael pasó todo él día con una enorme sonrisa, no hubo nada qué se la quitará esa felicidad. Al verlo él se estaba riendo con sus amigos y pasándola bien, eso para mi era mi tranquilidad, mi felicidad. Michael era todo para mi.
- Mami. - me salí de mis pensamientos al ver a Prince jalando mi vestido.
- Dime mi amor. - lo cargué en mis brazos.
- Lengo hambe. - mi hijo apenas podía pronunciar las palabras. Aún le cuesta.
- ¿Tienes hambre? Bien, ve con tú padre y dile que encima de la estufa dejé un poco de puré de frutas. - prince asintió y lo bajé de mis brazos con cuidado. - Bien corre.
Al ver a Prince corriendo cómo él podía, llegó con Michael pero no se habia dado cuenta de su presencia, tenía sus brazos cruzados riendo con sus amigos, la estaba pasando increíble, reí entre dientes al ver a Prince jalandole los pantalones a Michael, él se dió cuenta descruzando sus brazos y lo cargo. Prince le habló y creó qué Michael no lograba entenderle ya qué se le miraba confuso con su ceño fruncido, acercó su oído a Prince y cuándo logró entenderle él me miró, reí en mi mente bajando la mirada con una sonrisa. Michael asintió y lo llevó adentro con Prince, no tardaron mucho en salir y Prince ya comía de su puré, tenía toda su boquita manchada, Michael de nuevo me miró y le dijo algo en él odio a Prince, lo bajó de sus brazos y mi niño corrió con su puré en manos hacía mi.
- Mi amor no corras - reí. - Ven aquí bebé. - lo coloqué en mi regazo. - ¿Te gusta? - asintió.
- Papi diche te amo. - al escucharlo decir eso de inmediato mi mirada se desvío en él, al verlo no dejaba de verme con una sonrisa y una mirada seductora.
- También te amo. - le murmuré bajo.
Michael mordió sus labios con una sonrisa, me tiró un beso y me sonroje.
- ¿Puedo ir a jugar?
- Si mi amor. - dije al mismo tiempo limpiando su boquita con una servilleta. - Pero con mucho cuidado, ve con tus primos - lo bajé. - No corras amor.
- Gracias por este día hija. - dijo mi madre sentándose al lado mio.
- No tienes nada que agradecer mamá, te lo mereces.
- Si éste fuera mi último día de vida, me iría en paz. Fui muy feliz hija. - dice mi madre un tono muy segura y eso empezó a preocuparme.
- Mamá, no hables así, a ti te falta mucho por vivir. No me asustes. - tomé un bocado.
- Siento qué.... ya no te volveré a ver y antes de irme quiero decirte qué te amo con todas mis fuerzas y qué me perdones por todo el daño qué te hice. Soy una mala madre. - fijé mi mirada en sus ojos cristalinos, estaba ebria.
- Mamá éstas ebria, no sabes lo qué dices. - bufé.
- Yo no estoy ebria. - sonrió cómo tonta.
- Si, si lo éstas, deja de decirme todo eso, me hará mal, principalmente a mi bebé - toqué mi vientre.
- Es cierto. - río. - Estás embarazada que será.. que será.. - repitió. - ¿Ya sabes si es niña o niño? Ya puedes saberlo.
- Mañana iremos con Michael saber por fin si es niña o niño mamá.
- Espero que mañana pueda enterarme aún.
- Ya no sigas. - le supliqué histérica.
- Esta bien pero sólo recuerda qué te amo hija, fuiste una hija increíble, me siento muy orgullosa de ti, siempre estarás en mi corazón. - ella me dió un largo beso en mi mejilla y cerré los ojos aguantando mis lágrimas ¿porqué mi madre se estaba despidiendo de mi?
- También te amo mamá pero ya no sigas hablando así, me asustas.
Ella se levantó cómo pudo de lo ebria que estaba y se dirigió de nuevo con sus amigas con un vaso de vodka en manos. Empezaba a preocuparme con sus palabras, la escuchaba tan segura, quizá lo había dicho porqué estába ebria. Me había dejado con la preocupación, sentí un dolor en mi pecho como si todo lo que mi había había dicho se iba a cumplir y ya no la volvería ver más.
Maria
Terminé agotada por la fiesta qué me había organizado mi hija junto con Michael, ellos me dejaron en la puerta de mi casa, todo me daba vueltas estaba mareada, mi hija quería qué me quedará en Neverland pero no quería ser una carga para ellos, está era mi casa y aquí debía quedarme, sola, éste era mi sitio.
Me despedí de ellos cómo pude y le dije a mi hija qué no se preocupará por mi, iba estár bien, ya que su mirada era de tristeza y de preocupación, yo se qué ella también presentía algo, qué iba a sucederme algo muy malo y qué todo terminaría mal. No sé porque me siento muy rara y triste a la vez pero también me sentía feliz, siento que eran mis últimos días de vida, no lo sé, es cómo un presentimiento que tengo.
Entré a mi casa con pesadez subiendo las gradas, escuché él timbre de mi casa, chasque la lengua frunciendo él ceño, mi hija se le había olvidado decirme algo, al llegar a la puerta, la abrí y ver un tipo parado enfrente de mi puerta con varios tatuajes en su cuerpo, un miedo invadió mi cuerpo en ese momento reaccioné y todo él mareo que sentía se esfumó.
- ¿Necesitas algo? - le pregunté con miedo.
- A ti.
Fué lo único qué éste chico me había dicho, sentí un fuerte golpe en mi nariz y caí al suelo hacía atrás. Toqué mi nariz con mis dedos temblorosos y me di cuenta qué estaba sangrando, me arrastré cómo pude resguardando mi vida un lugar de mi casa y éste cogió mi cabello colocándome un pañuelo en mi nariz ensagretada, un fuerte olor llegó a mis pulmones, forceje con ese chico hasta que mi cuerpo ya no pudo más y miraba todo nublado, éste era mi fin, ya no supe más que fué de mi.
Desperté con un fuerte dolor de cabeza, estaba amarrada de pies y manos, me quejaba del dolor ya qué tenía golpes en mi cuerpo, al mirar a mi alrededor era un lugar tenebroso con ratas en todas partes, sucio, con un olor muy desagradable, oscuro, no había ventanas ni aire para respirar, era un lugar horrible, ¿quién me había secuestrado? ¿quién quería matarme? ¿qué había hecho yo para terminar así? estaba muy asustada, pensando en lo peor, una luz invadió mis ojos, entrecerre mis ojos ya que me molestaba bastante, habían abierto la puerta él mismo tipo qué me había golpeado se acercó hacía mi.
- ¿Que quieres de mi? ¿quién eres tú? - le grité.
Éste río como si se estuviera burlandose de mi.
- Eres igual de preciosa. - se hincó delante mío cogiendo entre sus dedos un mechón de mi cabello y jugueteó con él.
- ¿Qué quieres de mi? ¿dinero?
- Es más que dinero preciosa. - lamió sus labios como un cerdo depravado.
Y fue ahí que me asusté cuándo él comenzó a besar mi mejilla.
- Por favor no me hagas nada. - chillé.
- Tu aroma. - dijo aspirando mi aroma. - Tu sabor. - pasó su lengua en mi cuello y me quejé chillando. - También sabes muy bien, deliciosa. Ahora entiendo porque ella sabe tan bien, lo sacó de ti preciosa.
- ¿Quién eres? - le pregunté con miedo.
- Eres muy curiosa y eso me gusta preciosa, no te lo diré hasta hacerte mía. - dijo murmurando sus últimas palabras.
- No. - lloré. - No por favor no me hagas nada, ¿quieres dinero? te lo pagaremos pero por favor no me hagas nada.
Éste tipo me quitó los amarres de mis pies y mis manos, mi reacción fué salir corriendo pidiendo ayuda pero no me imaginé que me iba a encontrar con otros tipos en él lugar, no estábamos solos, sentí un agarré en mi cabello y me arrastró hasta una habitación, me tiró a la cama y éste se quitaba toda su ropa.
- ¡AYUUDAAAA! ¡AUXILIO! - grité con todas mis fuerzas hasta qué un punto mi garganta me dolía.
- ¡¡CALLATEE!! - me gritó al mismo tiempo golpeó con todas sus fuerzas mi rostro.
Lloraba al sentir que besaba mi cuello y luego mi pecho, de un movimiento brusco abrió mi camiseta, cogió mis muñecas fuerte llevándolas a los lados de mi cabeza, en ese momento pensé que ya no iba a volver a ver a mi hija y tampoco a mis nietos, ya no podré conocer al bebé qué venía en camino, era la hora de mi muerte, éste tipo iba a violarme y luego de eso me iba a matar sin dejar un rastro mío. Sólo pedía qué mi hija estuviera bien, feliz, qué fuera feliz por él resto de su vida, me voy a ir en paz sabiendo que está con Michael y qué ella será feliz para siempre.