Si leíste «Sentido de Pertenencia» y estás leyendo Sentido de Pertenencia II comprenderás el título.
Los recuerdos reales que causaron ese capítulo, ahora en su versión AU.
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- Sólo fue una pesadilla, una horrible pesadilla... Eri -
Recién despertando Neo Zenshiro de una horrible pesadilla donde su reflejo le arrebataba a esa dulce repartidora del segundo piso. Es que no entendía como era posible que esa "chiquilla" había entrado en su mente para fijarse ahí.
Desde ese día en el ascensor cada vez que ve algo rojo no puede evitar recordar su cabello, esa sonrisa tan dulce. Ese pequeño colorete en sus mejillas que le resultaba aún más infantil, y es curioso. Todas las chicas de la oficina usaban maquillaje para potenciar su belleza natural, aunque lo negaban, se esforzaban para verse serías y sensuales, más ella... Ella era adorable con lo que se pusiera. No había caso, ni con tacón, ni con minifalda, ni ese día que llegó con lápiz labial; ella es adorable, punto.
Se dejaba caer una vez más en la almohada, aún ni sonaba siquiera la alarma para alistarse e ir a trabajar. Recordaba lo que había pasado el día anterior:
Se encontró a la chica rumbo a su departamento, se ofreció a acompañarla pues estaba algo nerviosa con esto de las amenazas de los delincuentes. Para él, una excusa para saber donde vivía, ya que no tenía el valor de preguntarle a su hermano Ash quien ya tenía la fortuna de haber conocido el hogar de Eri. Eran amigos desde antes ella y su hermano.
Se reprochó a sí mismo ser tan huraño, de convivir más con los demás hubiera conocido a Eri antes.
Entonces mientras caminaban de noche por las calles de la ciudad, en medio de una plática él recordó ese fatídico día en que perdió a su padre. No pudo contener una triste lágrima que no pasó desapercibida por la joven pelirroja, quien la atrapó a la mitad de su pálida mejilla y juntó los cristales de su corazón roto con un abrazo.
Su perfume... Naranja, ¿Jazmín?, podría jurar que también habían notas de Cereza y frutos rojos en él. Hay tanta delicadeza en los perfumes femeninos, tantas notas de diferentes aromas, son pocos aquellos que saben que un perfume tiene notas de entrada, corazón y salida. Cada chica en el trabajo tenía un perfume característico, aromas un poco fuertes y "aseñorados" para su gusto, más el de ella era sutil... Y ahora, en un abrazo podía sentirlo cerca. Cuántos deseos de preguntar por el nombre de aquel perfume, pero no es de caballeros, de por sí ya se sentía mal por «tomar» el otro día un guante perteneciente a la chica. Pero como una gran detective era imposible no notarlo, ese perfume tenía plasmado en la fragancia: "juvenil, alegre, inocente...", Cada perfume es una huella de la personalidad de la dama que lo usa, son pocas las que saben elegir un buen perfume, más difícil es que sapan cómo usarlos.
"Curioso, Eri definitivamente viene de una familia de clase. Estas son cosas que se aprenden de la cuna ". Pensó en secreto el albino mientras la dama le servía una taza de té para calmarlo.
De reojo miró el departamento de la chica, definitivamente vivía sola. Estaba amueblado de una manera muy acogedora, no habían fotos familiares o algo así, pero sí flores y pequeños adornos de loza y porcelana. Cuadros con dibujos que parecían ser hechos por una niña, seguramente sí fueron hechos por una niña.
"Deja de analizar todo Neo, disfruta tu té y ya" se decía a sí mismo. Pero era inevitable, quería saber todo de ella, cada pequeño detalle que le ayudase a comprender porque esa chiquilla despistada del trabajo le resultaba tan cautivadora.
- ¿Se siente mejor Señor Zenshiro? -
"Señor Zenshiro... Llámame por mi nombre, por favor. Dile, Neo dile que quieres que te llame por el nombre no seas estúpido".
- Si, mucho mejor. Gracias -
La dulce pelirroja iba a la cocina y volvía con una caja de metal de galletas, intentó quitar la tapa pero se le resbalaba. El varón sonrió y se ofreció a ayudar, tampoco pudo, así que para no quedar en ridículo frente a la dama sacó una navaja y abrió "por la razón o la fuerza" la caja de galletas.
- Que hábil Señor Zenshiro - murmuró la chica con esa tierna sonrisa en los labios.
- Eso no es nada, mira - el albino sacó otra navaja y comenzó a hacer malabares con ellas. Cualquiera con dos dedos de frente se asustaría, pero Eri confiaba en él, sabía que nada saldría mal.
- Ta-dah ~♪ - concluyó el varón.
La pelirroja aplaudió celebrando el "talento" del albino, y él se ofreció a enseñarle. Así pasaron una hora platicando, enseñando a la chica a usar una navaja y desenfundar sin cortarse.
- ¡Lo hice! ¡Lo hice sin cortarme Señor Zenshiro! -
"Otra vez señor..."
- Bien hecho. Amm, oye... ¿Crees que podrías llamarme sólo Neo? Es extraño que yo te llame Eri o Rojita y tú sigues de «usted» -
- Ah, tiene razón. Digo, tienes razón Neo - Ahora era ella quien tenía un leve rubor en el rostro.
Y ahí fue cuando al fin la chica comenzó a llamarlo por su nombre. El varón tuvo que disimular una sonrisita que el considera "estúpida" con esa pequeña gran victoria: ella lo llamaba sólo por su nombre.
Se levantó de la cama con pesadez y antes de vestirse para trabajar, se puso un buzo para ir por algo para despertar, un té. Cualquiera iría por café, Neo no. A él no le agrada el café, según él la cafeína le pone mal.
Al poner la tetera en la estufa se abrió la puerta, su hermano llegaba del turno de noche más tarde de lo habitual con el casco de la moto debajo del brazo y molesto.
- Ash ¿Té? -
- Ah, gracias Neo... Lo necesito -
- ¿Mal día? -
- Horrible... Las tres cuadras de la avenida están cerradas, estos hijos de perra dejaron tres maletas bombas en los tres edificios principales. Encontramos dos pero una estalló... Hay tres civiles en el hospital, y la explosión hizo añicos las cañerías.... -
- En uno de esos edificios vive Eri... ¿Ella está bien? ¿Dónde está? - preguntó exaltado el mayor, pero no sorprendió a su hermano menor, Ash sospechaba de los sentimientos que tenía su hermano con la chica, esto sólo se los confirmaba.
- Rojita está bien, el susto más que nada. Está en la zona de descanso de la enfermería buro... yo vine por unas cosas, volveré a investigar y...- Antes de que pudiera terminar Ash de hablar, Neo aún vestido de civil tomó las llaves de su auto y salía rumbo a la oficina dejando a Ash sirviéndose un té riendo por lo bajo. Recordaba como su padre solía fastidiarlo a él o a su hermano con las chicas de la escuela y que Neo siempre se enojaba y terminaba: "El día que quiera perder el tiempo con chicas caerá nieve en el infierno". A lo que su padre respondía: "Mejor déjalo en «el día que me enamore» puesto que nunca es tiempo perdido".
Si, si... Cómo sea. Termina Neo la plática.
- Papá tenía razón, está nevando... Neo se nos enamoró - murmuraba Ash mirando la nieve caer sobre el césped del antejardín.
El invierno en la ciudad recién comenzaba, pero el frío ya era peligro en la carretera. En la radio del auto se escuchaba que un joven casi muere electrocutado por un cable de luz, más el conductor no prestó mucha atención, su mente iba fija en una cosa: Eri.
Al llegar en tiempo récord, y sin su habitual tenida formal se adentro al edificio y se dirigió a enfermería.
No era la única del área administrativa que vivía en el perímetro donde fue el atentado, y estaban siendo atendidos en las enfermerías del buro. Miró al rededor hasta que su particular rizo rojo le llamó la atención, ahí estaba. Mirando al piso, soltando un pesado suspiro, con una manta sobre ella sosteniendo una bebida caliente para temperatura sus manos.
- ¡Eri! -
La chica levantó la vista a tiempo para recibir un cálido abrazo del varón que llegó para cuidarle.
- Neo... -
- Tranquila, tranquila... Gracias al cielo estás bien -
Las palabras del albino fueron una fecha a su corazón, sentía una profunda alegría de que el detective a quien tanto admiraba estuviera ahí, ahora, preocupado ella.
- Estaba en casa, de pronto se fueron las luces y... La explosión tiró todo, se oyeron balas y... - las palabras de la chica comenzaron a tropezar, sus ojos comenzaron a inundarse, estaba en shock aún. Ella no era un soldado, ella era solo una joven que la vida la obligó a crecer muy rápido, era una niña asustada que no tenía a nadie. Al rededor llegaban familiares de los damnificados más le llamó la atención que nadie viniese por ella.
En aquel entonces Neo no sabía de la existencia de Eren, y por otra parte, Eren estaba lejos en otra ciudad sin saber lo que pasaba.
Al verla sola, dejó de lado la timidez y tomó las manos de la joven.
- ¿Nadie a venido por ti? -
- Amai estuvo un rato, pero está de turno y con la emergencia debe trabajar ya sabes cómo es el sistema. Ash me trajo aquí, me hizo compañía un rato pero también debe volver a trabajar por el estado de emergencia y... -
- Vienes a casa conmigo -
- ¿Contigo? -
- Eh, me refiero ah que... Te, te quedes en mi casa, conmigo y Ash estarás más segura además deben investigar el sector y no te dejarán volver al edificio aún... Te quedarás en mi casa-
- Neo, muchas gracias. Pero no quiero ser molestia, además Lady también me ofreció aloja...-
- No me quedaré tranquilo si no aceptas - respondió el varón mirando al lado contrario, tratando de ocultar su rostro ruborizado.
- Gracias Neo -
Aún sin romper el abrazo, la chica reposó unos instantes más su cabeza en el regazo del albino.
Antes de salir del edificio, se percató de que la chica estaba en pantuflas y pijama. Por supuesto, la explosión fue en la madrugada y desalojaron sin dar tiempo para nada.
Neo se quitó la chaqueta del buzo y la puso sobre los hombros de la chica para volver a cubrirla con la manta. Sólo debían caminar un poco para llegar a donde estaba estacionado el auto, él no permitiría eso, el frío se filtraría rápido en las pantuflas así que sin dar tiempo para nada la cargó en brazos y la llevó al auto.
Al llegar a casa hizo lo mismo, no dejaría que sintiera frío, claro que no.
Al cruzar la puerta, Neo la dejó en el sofá a Eri y volvió a mirar la entrada.
Una pizarra blanca con un mensaje:
"Con la emergencia estaremos a doble turno, tomé el tuyo para que cuides a la Rojita. Me debes una Osito del pan.
PD/ Hay preservativos en la cajonera de mi cuarto, pero no los uses todos.
PD2/ también te quiero hermanito <3
PD 3/ en mi cuarto no, no seas puerco".
- Gusano... - Neo borró el mensaje a toda velocidad.
Esa pizarra la había puesto la mamá de de ambos. Tenía la costumbre dejar recados con cariño a su esposo, después a los niños. Cuando falleció, conservaron la costumbre de dejarse recados en la pizarra cuando alguien salía o recordatorios de fechas importantes, o cosas por comprar.
- Eri ¿Tienes hambre? ¿Sed? ¿Frío? -
- Me gustaría algo de agua, y *bostezo* descansar un poco -
Neo observó cómo la pelirroja se cubría para ocultar el bostezo, sencillamente adorable. No entendía de qué manera esa chica lo tenía completamente embobado, hechizado de algún modo, sin embargo, no quería salir de ese trance.
Fue una vez más a la cocina. Puso nuevamente la tetera, pan a calentar en el horno eléctrico, preparó una sopa de sobre individual y le añadió verduras frescas. Todo en una bandeja para la invitada.
La chica comía con gusto, disfrutando de las atenciones del dueño de casa. Algo avergonzada por estar en pijama aún, pero feliz de estar al cuidado de uno de los mejores policías de la ciudad, valiente, fuerte, inteligente, noble, atento, dulce... Guapo.
El varón encendió la televisión para dar algo de ambiente al lugar, más en todos los canales se hablaba del atentado, apagó la tele y encendió la radio. Música de fondo mientras la dama comía.
- Gracias por tanta hospitalidad Neo, eres una persona maravillosa. Ash no exageraba cuando lo decía...-
- ¿Huh? ¿Mi hermano te habló de mi? -
- Je, je... A veces nos cuenta las cosas que hacían de niños. Sus travesuras, sus experimentos, son historias divertidas -
El varón sintió el sudor recorrer su nuca, gran parte de esas historias eran o terminaban en cosas vergonzosas.
- Pero, Ash siempre concluía en que tú siempre lo cuidabas. Siempre te dejó como el héroe de la historia, se vé que te quiere y admira mucho... Veo que tiene motivos para hacerlo, realmente eres muy lindo ¡digo! bueno, digo que eres muy bueno -
- Me extraña que no nos haya presentado antes entonces - respondió igual de ruborizado que la chica. "Te debo otra, gusano".
El cansancio de la muchacha era evidente, las sombras bajo sus ojos ámbar eran señal de ello. Preparó una pequeña habitación individual que estaba bajo la escalera de la casa, era un "cuarto de visitas" que muy rara vez se ocupaba, pues básicamente contaba con un catre, y una mesita con una lámpara se usaba más que nada cuando alguno de sus primos se quedaba a parrandear con Ash. Pero esa habitación no era para la chica, era para Neo, él no dejaría a a dama dormir ahí, menos a sabiendas que estaba debajo de la escalera y que los pasos podían interrumpir su sueño. La damita descansaría en la habitación de él.
La nevada comenzó a ser más fuerte, a luz comenzó a parpadear.
- La nevada seguramente dañó algún cable - murmuró el varón, apagando la radio.
Él la acompañó hasta su cuarto, de verdad tenía la intención de dejarla dormir y él retirarse, pero sujetándolo desde la manga la chica lo retuvo.
- Ne...Neo, lo siento no quiero seguir molestando pero ¿No tendrás velas? -
"Su miedo a la oscuridad...".
- Lo siento, no tenemos... -
La habitación era iluminada sólo con la linterna del celular de Neo, el de Eri estaba sin batería. Podía ver el rostro de la chica, con miedo a la penumbra, asustada, en una casa que no era la de ella, después de todo lo que había pasado y tanto que él aún no sabía. Él no resistió más, simplemente no podía verle así, ni menos dejará sola en una habitación a oscuras... Se juró a así mismo protegerla.
- Me quedaré contigo, descansa. No te dejaré sola -
La pelirroja suspiró aliviada se cubrió con las sábanas de la cama del varón mientras él hizo lo mismo del otro lado de la cama.
- Gracias Neo -
- Descansa «Rojita» -
El primero en despertar fue Neo, ya era de día. Una tenue luz se filtraba por la cortina iluminando la habitación del varón, volteó a ver a la chica y quedó agradablemente sorprendido al ver que la dama estaba acurrucada en su pecho, seguramente en busca de calor. La nevada había bajado aún más la temperatura, podía sentirlo en sus mejillas frías.
Le levantó con cuidado de no despertar a la chica, no sin antes quitarse el deseo de besar su frente. Estuvo a punto de salir de la habitación, pero se devolvió con cuidado para replicar ese tierno beso ahora en su mejilla. Al notar que la chica no despertó, se mordió el labio tentado a repetir el acto en esos suaves labios sonrojados de la damita.
Tomó su celular, quedaba poco menos de la mitad de batería. No resistió y tomó una fotografía de la chica, no sin antes hacer una carpeta con clave.
"Hombre precavido vale por dos"
Una vez guardada la fotografía, finalmente besó con suavidad los labios de la chica que al instante hizo un suave movimiento dormida.
"Casi despierta".
Salió de la habitación victorioso, con una enorme sonrisa en el rostro, el celular en la mano, una canción en la cabeza... Y Ash de brazos cruzados y una mirada burlona impidiendo el paso.
- ¿Aprovechando el bug? -
- ¿Qué? -
- Te falta internet. Dime qué no te aprovechaste de Eri, vamos hermano al menos invitarla a salir un par de veces primero... No yo soy tan arriesgado -
- Y mira que eres bien casquivano a veces. No, para tu información sólo me quedé haciéndole compañía, le teme a la oscuridad -
- Te creo, te creo. En serio te creo, sé que ella es especial... ¿Está bien Eri-chan? - Ya con un rostro más serio preguntó el menor mientras ambos iban a la cocina.
- Está mejor, aún algo asustada. Es normal con lo que pasó... Ash, ella se queda aquí -
El menor mordiendo una tostada abrió los ojos sorprendido. También había pensado en decirle a su amiga que se quedase con ellos en lo que se calmaban las cosas en su edificio, pero que lo dijera su hermano era señal de que iba en serio.
- Neo querido, se honesto conmigo. ¿Eri te gusta? - preguntó el menor mientras le ponía cereal a su razón con leche.
El mayor abría el refrigerador para sacar una botella de leche de chocolate y hacer lo mismo mientras aún tenía media tostada en la boca. Terminó de comerla y respondió.
- Ash, sin burlas. Recuerdas cuando éramos niños y papá decía que... -
- Entonces es un sí, ella te gusta. Pero me refiero a: ¿Te gusta por guapa o te gusta de pensar a futuro? Eres mi hermano Neo, pero ella es mi amiga. No nos vamos a ver la suerte entre gitanas, tú haz tenido tus cosas y yo las mías.
- Espera ¿Qué sabes tú...? -
- Somos dos hombres en esta casa, estúpido ¿Quién más me robaría los condones? ¡Compra los tuyos pendejo! -
- Sólo fue una vez, y aún estabamos en la academia ¿Algún día olvidarás eso? Tu usas mis cosas todo el tiempo-
- Si, ajá... pero te las repongo, tu no. Si quedo embarazado por tu culpa... No me cambies el tema. ¿Esto va enserio? - insistió el menor.
Neo lo pensó unos instantes, recordó esos lindos ojos enmarcados en las pestañas rojas que solo resaltaban aún más el brillo de su hipnótico iris ambarino.
- Ella me gusta en serio. No soy santo de tu devoción, Ash. Sé que no tengo más que una que otra historia de algún romance fugaz de una o dos noches y eso antes lo de papá... Pero Eri es especial, ella me gusta Ash, la quiero. La quiero aquí, quiero que se quede siempre, jamás le haría daño ¿Me crees capaz de jugar con ella? Sólo mírala, es tan dulce mientras duerme - confesó el mayor enseñando la fotografía recién tomada de la dormida princesa.
Ash se echaba un puñado de cereal seco a la boca mientras veía la foto, tragó con pesadez dándose unos golpes en el pecho para pasar el cereal antes de responder.
- De seguro a pasando tanto tiempo que volviste a ser virgen -
- Cállate jodido imbécil -
- Je, je... Sólo estoy jugando. Pero me da igual no me refiero a eso, bueno, no sólo eso. Neo, no soy estúpido sé que te haz acercado a ella, sé que de vez en cuando se quedan en tu oficina a tomar el té y platicar...-
- ¿Cómo...? -
- Soy un mago ~♪ y... Además los chismes van rápido -
- No quiero que se llenen la boca hablando de Eri, ella tiene más modales y virtudes en el meñique que todas esas lagartijas chismosas del buro. A lo único que iba a mi oficina era a platicar, puedo jurarlo, es más iniciaré un sumario con cualquiera que se atreva a murmurar algo indebido de ella -
- Calma, calma... descuida, nadie cree eso realmente. Todos sabemos que Eri es un pan de Dios, y tú el «boy scouts» favorito de la nación, deberían hacer estampillas con tu foto. Sólo necesitaba hoy de tí que la cosa con ella iba en serio -
- ¿Tuvo un mal novio antes? -
- Tuvo una vida difícil, y es la protegida de Lady ella me amenazó con castrarme con una cuchara de plástico porque le silvé a «su niña» un día que andaba con falda... -
- ¡Hump! Ja, ja... Ya me imagino el miedo en tu cara - celebró Neo.
- No te rías que no es gracioso, de sólo imaginarlo me dolieron -
Neo hacia un esfuerzo sobrehumano de no reír a carcajadas solo porque la chica estaba durmiendo aún. Pero su risa se enmudeció al caer en cuenta en una cosa...
- Espera... ¿Ella te gusta? Ash, te gusta Eri ¿Es así? -
- taba... -
- ¿? -
- Gusta + taba, tiempo pasado. Pero nada serio, nada serio, nada serio. Por eso te preguntaba... Verás, chica linda, en la oficina vamos viejo hay que ser ciego para que no capte la atención. No te negaré que la primera vez que le hablé fue con toda intención de invitarla a beber algo. Pero... -
- ¿Pero? - preguntó serio el mayor.
- Sólo hablamos 10 minutos y entendí que soy un indigno. Ya no quería desvestirla,por el contrario quería arroparla, cuidarle mucho y leerle un cuento antes de dormir ... ¿Por qué crees que la presento como mi hermana adoptada? -
- Entonces no te gusta, qué alivio. Por cierto, que puto puedes ser... -
- Te respondería que tú abuela pero somos hermanos. Eres mi hermano de sangre, pero ella es mi hermanita adoptiva por las leyes de... Emmm, no sé las leyes que yo mismo me invento, el punto aquí es: Si es en serio, y la quieres de verdad te apoyaré en todo siempre, es más, tienen mi bendición y hasta cantaré en su boda. Pero, si la veo llorar por tí, o te aburres en el camino... Le pediré la cuchara a Lady ¿Entendido? -
- ¿Cuál cuchara? - preguntó una despeinada pelirroja entrando en la cocina.
- Buen día ~♪ - saludaron los hermanos a coro tratando de desviar el tema.
- ¡Buen día! ¿Ya vieron afuera? ¡Hay un montón de nieve! - contaba la chica con una sonrisa enorme en el rostro, incluso parecía que su curioso rizo se movía de alegría.
- Je, si lo notamos Eri-chan. Por eso tanto frío ¿Hacemos un muñeco de nieve? - preguntó el menor picandole las costillas a su hermano con el codo.
- ¿En serio? ¡Claro! Siempre quise hacer un muñeco de nieve -
"Todos los años en invierno hay nieve en la ciudad... ¿Nunca hizo uno? Padres sobreprotectores quizás" pensó Neo.
- Pero debes abrigarte, hace mucho frío Eri. Te traeré algo que puedas usar... Mientras siéntate a desayunar. La nieve no se irá a ningún lado - añadió el Zenshiro mayor mientras él iba por su ropa para ir a trabajar y además traía ropa que quizás podría usar la chica mientras.
"Tendré que ir de compras, el perímetro está cerrado incluso para nosotros"
De la ventana veía a Ash juntando nieve con Eri para hacer un muñeco, mientras él se vestía para trabajar, debía cumplir su turno por mucho que hubiera deseado quedarse a cuidar a la chica también. Sabía que Ash estaba agotado, hizo dos turnos seguidos y aún así se hizo el ánimo de hacer un muñeco para ver feliz a la pelirroja.
"Qué bueno que no nos enamoramos de la misma mujer hermano, eres con el único con quién jamás competiría. La familia ante todo nos enseñó papá y mamá..."
Al subir al auto ambos chicos se acercaron a despedir a Neo.
- Buen día en el trabajo, hermano - se despidió Ash, en un susurro Neo le respondió.
- Trata de dormir un poco Ash, muchas gracias. Asegúrate de que esté tranquila por favor -
- Descuida hermano, te guste o no la conozco desde antes - se mofó el menor.
- ¡Neo! - se acercó la chica con un abrigo azul del mismo albino. - Ten un buen día, cuídate mucho por favor. Y de nuevo muchas gracias -
- Nos vemos a la noche Eri, pasaré a tu sector a ver cómo va lo de tu departamento y avisar que mañana no vas a trabajar -
- ¿Eh? ¡Pero en estado de emergencia debo ir! Sólo me dieron hasta hoy y entró en la turno de noche ...-
Neo puso las llaves y encendió el auto.
- No, no vas. Debes descansar -
La pelirroja caminando junto al vehículo ya en movimiento.
- ¡Pero no tengo días libres hasta dos meses más! -
- Te doy los míos ¡nos vemos! -
La pelirroja quedó viendo como el auto de Neo se perdía al final de la calle, mientras Ash daba un enorme bostezo sin darse cuenta que la chica abrazaba sus manos en el pecho con las mejillas rojas por lo que había pasado.
"Muchas gracias, Neo..."
Ya casi por llegar al edificio del FBI, el albino se preguntaba que ropa usaría la chica fuera del trabajo. Tenía planeado ir de compras, seguramente dos mudas de ropa estarían bien por ahora. Algo casual y cómodo, definitivamente unos abrigos y bufanda, quizás un gorro de esos con un pompom encima...
- Buen día Neo, supe que Eri está hospedada contigo y Ash ~♪ ¿Le puedes dar esto? Es ropa de ella de cuando se queda en mi casa. Estoy segura que la necesitará ahora ~♪ -
- Muchas gracias Lady, y sí. Sólo rescató el pijama y unas pantuflas de conejito... ¿Crees que se moleste si le compro algo de ropa? - preguntó el varón frotando su nuca.
- Ho ~♪ claro que no. Ella es una niña educada y muy agradecida teh hee~♪ -
- ¿Qué da tanta risa my Lady? - preguntó un poco intrigado el varón sin darse cuenta que la dama había descifrado con facilidad los sentimientos del más serio del equipo.
- Hacen una pareja encantadora ahora que lo pienso ~♪ teh hee ~♪ por cierto, para que no tengas lío con la ropa, es talla M y 36 de calzado. No olvides las flores y chocolates, Nos vemos ~♪ -
El varón se sonrojó a más no poder por el comentario de la dama, incluso sentía que el rostro de ardía. Pero ¿Qué le iba a hacer? A la castaña, nada se le escapaba...