Amor En La Gran Manzana

By maitivi

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- Hay oraciones o palabras que debemos pensar antes de decirlas, ya que se los podrías estar diciendo a la pe... More

Sinopsis.
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8
Capitulo 9
Capitulo 10
Capitulo 11
Capitulo 12
Capitulo 13
Capitulo 14
Capitulo 15
Capitulo 16
Capitulo 17
Capitulo 18
Capitulo 19
Capitulo 20
Capitulo 21
Capitulo 22
Capitulo 23
Capitulo 24
Capitulo 25
Capitulo 26
Capitulo 27
Capitulo 28
Capitulo 29
Capitulo 31

Capitulo 30

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By maitivi

Secuelas

-Sam-

Veo como suben a Jul en la ambulancia y como esta arranca sin prisa algún rumbo al hospital más cercano. Tal es la herida que no me permitieron subirme con ellos y poderla acompañar, dejándome en medio de aquel descampado con una mezcla de ira, angustia y terror.

Cuando ya la ambulancia desaparece en la oscuridad de la noche doy la vuelta y camino hacia la camioneta donde ya Paul debe estar junto a Eliana, no obstante, al ver el alboroto que la "madre" de Julieth estaba montando y que le estaba haciendo complicada la tarea a los agentes de subirla al vehículo, cambio de dirección y voy hacia ella, necesito descargar esta rabia al menos diciéndole lo que siento.

Al llegar, aparto los agentes y la tomo del cuello de su camisa. Esta me mira con suficiencia y con una sonrisa macabra, pero no me intimida.

— Ya estarás feliz Ana, tu hija se muere y todo es tu culpa. — Al terminar de decir aquello esta se hecha a reír como una lunática, como si le hubiese contando el mejor chiste de su vida. ¿Acaso no le importar perder a Julieth? ¿Acoso no le importa su estado?

— Niñato mal agradecido, ese era mi plan desde que tu apareciste en su vida y me arruinaste mis planes iniciales, si ella muere al menos cumplí con una parte de lo que prometí. — Sus palabras me provocan más ira de lo que siento por lo que levanto mi mano derecha haciéndola puño en el proceso para así estrellársela en la cara, sin embargo, antes de hacer tal cosa, la idea de golpear a mi suegra luego de unos minutos no se me hace tan agradable, por lo que respiro hondo y bajo la mano.

— Espero que Julieth te perdone o Melisa, porque yo... Yo no te perdono, jugar conmigo y traicionarme de ese modo, para mí es imperdonable.

Sin más la estrelló contra la puerta del vehículo a sus espalda, con la suficiente fuerza para dejarla aturdida y así hacerle el trabajo a los agentes más fácil.

Volviendo a dejar un suspiro en el aire, doy vuelta y vuelvo a dirigirme hacia la camioneta, esta vez no camino si no que me pongo a correr ya que sé que he perdido tiempo valioso con un ser que no vale la pena.

Ya al llegar y subirme al vehículo Paul me mira acusatoriamente.

— No lo debiste hacerlo Sam.

— Lo sé, pero tenía... Ana ha jugado conmigo por muchos años, les mintió a sus hijas y una de ella está luchando para sobrevivir, al menos tenía que plantar algo en su cerebro — pronuncio mientras cierro la puerta y luego revuelvo aún más mi cabello.

— Personas como Ana Espino no tienen corazón ni alma, solo piensan en ellos mismo, son egocéntricos y narcisista, plantar una semilla de culpa en su cerebro es imposible Sam.

— Al menos lo he intentado Paul, ¿A dónde la llevaron? — le pregunto dejando mi mirada fija en el camino que empezamos a transitar.

— La trasladaron al Centro Hospitalario Bellevue.

— De acuerdo.

Luego de eso me cerré como una ostra, mis pensamientos se desataron y el terror ya sustituía las otras emociones que traía conmigo desde que entre en ese galpón.

Ahora resulta que la loca teoría de Paul era cierta, con la única excepción de que Ripper no era Gustavo sino la madre del amor de mi vida, sin embrago, la traición sigue estando presente, lo consideraba como un padre, como mi protector a pesar de sus obsesiones y resulta que todo lo que dijo e hizo eran producto de órdenes dadas por Ripper, para así hacer que yo volviera a caer en esa vida de desastre, que solo me llevo al borden de la destrucción.

Todo fue una mentira, un espiral de engaño que nos condujo a este desenlace, en donde no se si mi princesa sobrevivirá.

Mamá, si me estas escuchando y todavía no me has abandonado quiero pedirte que cuides de mi Jul, has que ella se recupere, no permitas que la pierda, tú sabes que su sonrisa me hace ver el amanecer, ese del que tanto nos hablaste cuando papá se marchó y estábamos perdidos, cuídala... Por favor.

Vuelvo a aspirar con fuerza para así liberar el aire segundos posteriores a eso. Siento como las lágrimas siguen bajando por mis ojos y a pesar de que trato de eliminarlas, el miedo hace que estas sigan fluyendo, por lo que al final opto por rendirme y dejar llevarme por ese sentimiento que no he experimentado desde que tenía quince años.

¡Ja!... Yo dudaba de mi humanidad, de si realmente tenia sentimientos, porque después de que salí de este mundo me sentía una bestia sin escrúpulos que solo la música podía calmar por minutos ínfimos y luego aparece Jul... Con su sonrisa radiante, su torpeza infinita y con su belleza sin descripción, me cautivo, me enamoro y me hizo ver que todavía era humano con capacidad de amar hasta con el último poro de mi cuerpo, ella me recordó lo que era antes de entrar a este mundo donde la vida no da cabida.

El resto del camino me la pase pensando en Jul, en la primera vez que la vi, en sus locuras y torpezas, en su sonrisa y en esa forma loca de amar que solo ella posee, cuando llegamos al hospital, todos nos bajamos en silencio y así empezamos a caminar al interior de la edificación.

Una vez en la sala de emergencia Paul se presenta en la reacción para posteriormente preguntar por mi Jul, luego de esperar algunos minutos Paul regresa hacia donde me encontraba.

— Ya nos va a atender el medico que está viendo a Julieth Sam. — Asiento ante la información y sin más me recuesto de la pared a la espera, aunque el esperar en estos momentos me parece una tarea tan tediosa, tan complicada, tan exasperante.

— Paul... ¡Eee! Perdón, agente Espinosa voy a ir al cuartel para terminar el papeleo de esta noche, me llevara la camioneta...

— Valla, no se preocupe y con toda la confianza dígame Paul.

— De acuerdo.

Esta medio sonreír y luego de recibir las llaves del vehículo veo como se empieza a retirar, dejándome a sola con el agente Espinosa.

Pero ni él ni yo tenemos ganas de hablar, por lo que el bullero de la sala es lo único que puedo percibir, mientras mentalmente voy contando los segundos que van transcurriendo, en los segundos que no sé nada de Jul.

Cuando llevaba más de un minuto contado, me empezó a molestar el hecho de estar estático por lo que comienzo a caminar de un lado para otro querido que en mis pasos la ansiedad se valla, sin embargo el efecto es el contrario, por cada paso que doy, aumenta mi ansiedad, empeorando mi estado.

No obstante cuando la bulla aumenta y noto de reojo como médicos y enfermeras traen una camilla vía a los ascensores, a mí el corazón se me paraliza por lo que con rapidez me acerco queriendo saber qué es lo que está pasando, observando de esta manera que allí llevaban a mi princesa. Angustiado trato de acercarme con la intención de al menos darle a entender que yo estoy a su lado pero uno de los médicos me detiene, por lo que solo puedo observar cómo se aleja de mí.

— ¿Usted es familiar de la señorita Franco? — me pregunta el medico que me retiene.

— No nosotros...

— Soy su prometido y exigió que me diga el estado del amor de mi vida. — Detengo el avanzar de las palabras de Paul sabiendo lo que va a decir, el médico me escanea de arriba a abajo y luego de minutos empieza a hablar.

— De acuerdo, la señorita Franco recibió un impacto de bala en la parte superior de su cuerpo, esta se alojó en su pulmón izquierdo y en estos momentos la estamos preparando para cirugía, está estable... Pero... No aseguro que sobreviva a la operación, su cuerpo está débil, ha perdido mucha sangre... Solo les puedo decir que recen mucho por la joven. — Las palabras que en estos momentos entran por mis oídos son como cuchillas que trasquilan mi corazón, las lágrimas se vuelve a desatar pero también la ira hace su regreso, debí matar a Ripper cuando lo tenía en las manos, nunca debí declinar ante los reproches del hombre que tengo al lado, debí cumplir con lo que prometí.

— Gracias por la información — pronuncia Paul.

— Quisiera hacer más, ahora todo depende de los especialistas, buena suerte.

Sin más el médico me libera y así pone rumbo a la resección.

Por otro lado, yo sorbo mi nariz con fuerza y con una idea fija empiezo a caminar vía a la salida del hospital, esta me la va a pagar, no voy a permitir que viva una noche más, no después del daño que me está haciendo.

— ¿A dónde crees que vas Sam? — Paul me detiene pero yo no lo miro, solo quiero zafarme de su agarre no obstante este me lo complica.

— A matar a Ripper Paul, esto no se va a quedar así. — Hablo con ira contenida.

— Sam, no cometas una locura por favor, ya hablamos de esto, ella te necesita aquí, no en una celda acusado de asesinato.

—Entiéndeme Paul, esa mujer puso a Jul en peligro, no le importa si es su hija, personas así no deberían existir.

— Entonces has lo que te dé la gana, pero si te acusan de asesinato y no vuelve a ver a Julieth, tú sabrás que harás.

Al decir aquello un clic hace eco en mi cabeza, y hace que me pregunte si de verdad vale la pena asesinar a Ripper con mis propias manos.

¿Qué cambiara ese detalle?

"Amigo mío, su muerte no significara un cambio, todo seguirá igual... O bueno para los demás, porque para ti la vida se encapsularía en una celda dos por dos, y sé que no quieres eso."

No, no lo quiero y no puedo hacerlo, por más que las ganas sean apoteósicas debo controlarme, mi Jul me necesita, no puedo cometer una locura.

— Tienes razón Paul. — Sin más dejo escapar un suspiro pesado para luego liberarme del agarre que el agente proporcionaba a mi muñeca y así sentarme en unas de los sofás que se encuentra en dicha sala.

— Gracias por entrar en razón Sam, ya verás que ella saldrá de esta.

— Rezo porque así sea Paul.

"Cuatro días después."

Han pasado cuatro días ya desde que Jul recibió el impacto de bala.

Milagrosamente ella sobrevivió aquella operación y los días posteriores a eso, no obstante aún permanece en coma, pero por suerte está estable y recuperándose, los médicos me dicen que en cualquier momento puede despertar, lo que me pone algo impaciente puesto que ya quiero volver a ver esa sonrisa que ilumina mis días.

Literalmente no he me movido de su lado salvo para ir al baño, porque ni comer me apetece, sin embargo, Melisa me ha obligado y ella no solo está pendiente de su hermana sino que también está pendiente de mí.

Ella llego hace dos noches atrás y si Jul la paso mal ella también está en ese proceso de entender como su mamá y papá eran dos mafiosos con el poder de acabar con una ciudad entera, como su progenitora es la responsable de la muerte de su padre y como ella fue la causante de que su hermana está ahora en coma.

Sinceramente pensé que montaría una escena, lloraría o hasta nos insultaría por decir aquello, pero Meli nos sorprendió a todos diciendo que quería hablar con su madre, que ella misma le confirmara todo lo que nosotros le habíamos dicho. Y aunque Paul al principio no estaba muy convencido de dicha idea, al final termino cediendo y ayer por la tarde ella fue a hablar con Ana.

Cuando regreso aquí por la noche lloro como una niña sin consuelo, se abrazó de mí y hay quedo hasta no tener más lágrimas, luego me aparto y se sentó al lado de Jul, para así empezar a hablarle.

Y aunque ella me hecho de la habitación, Meli no se percató de que yo me había quedado en la puerta, escuchando como ella le decía lo que había oído de la boca de Ana, que se sentía destruida por las mentiras pero que juntas iban a salir de esto, que ella se venía a vivir para acá y que terminaría la preparatoria aquí, que ya no quería regresar a su casa en California y que le costaría perdonar a Ana y a Larry.

Eso último me pareció deprimente, puesto que esa mujer perdió una familia por tomar decisiones estúpidas, ahora morirá sola en una celda dos por dos.

¡Mmm!... Ahora que lo planteo de esa manera, si iba a comerte una locura si la asesinaba, pues no hay nada peor que perder lo que más amas.

"Sam, ¿crees que esa mujer le importe en lo más mínimo sus hijas?"

Mi consuelo es que si, que aunque sea poco, le duela el daño que les hizo, si eso está ocurriendo, puedo dormir en paz.

— Sam tu café. — La mano de Meli sobre mi hombro me saca de mi estado pensativo para así llevar mi cabeza en dirección a ella y de esta manera tomar lo que me trajo.

— Gracias Meli.

— No hay de que... ¿Sin hay cambios? — me pregunta mientras se única en el sillón del fondo.

— Sin cambios Meli, y tú... ¿Cómo te encuentras? — Tomo un sorbo del café mientras espero que ella responda mi pregunta. Veo así por el robadillo del ojo como baja la cabeza y empieza a jugar con sus manos.

— Creo que mejor Sam... Es duro, tantas mentiras... ¡Has! Ya no importa, ahora toca concentrarse en el mañana, en salir adelante junto a mi huracán. — Ante sus palabras quito la mirada del café y la poso en ella, para así regalarle una de mis mejores sonrisas.

— Eso no lo dudes Meli, ustedes dos son un equipo formidable... Saldrán adelante.

— Yo nunca lo he dudado, por cierto deberías ir a casa y tomar una ducha Sam, apestas. — Ambos nos empezamos a reír por aquello pero pronto empiezo a negar.

— Apestare Meli, pero de su lado no me muevo.

— Anda Sam, sino ella se levantara no para saludar sino para golpearte por lo mal que hueles. — Vuelvo a sonreír por su comentario y posterior a eso le doy un segundo sorbo al café.

— Meli no me quiero mover de su lado.

— Sam me prometiste que no te descuidarías mientras ese huracán estuviese dormida, ahora no quiero excusas y ve a ducharte y cambiarte, yo cuidare de ella. — Y a sabiendas que discutir con esa pelinegra de ojos claros es una tarea imposible me levanto de la silla y regalándole otra sonrisa camino rumbo a la puerta.

— ¿Me llamaras si hay cambios?

— De inmediato, ahora ve.

Asintiendo nuevamente abro la puerta de sopetón, sin embargo, al hacer dicha acción, me llevo así por delante a una persona, que puede ser un médico o una enfermera, que pena. Rápidamente salgo de la habitación y noto que la que recibió el golpe fue una Mónica llena de flores.

— Huy... Lo siento Moni, no sabías que estabas a punto de entrar. — La ayuda a levantarse apenado por lo ocurrido.

— No te preocupes Sam, ¿No ha habido cambios?

— No Moni, yo voy de salida para la casa para darme una ducha y cambiarme, allí esta Meli si necesitas algo, por cierto y Paul, ¿No ha venido contigo?

— Esta ocupado terminando de armar el caso contra Ripper, valla que esa mujer es peligrosa, nunca me imaginé que una madre pudiese hacer algo tan... Despiadado — dice haciendo mala cara.

— Hay mujeres que no deberían llamarse madre Moni... Bueno ya debo irme, mientras más rápido llegue a casa y haga lo que tengo que hacer más rápido estaré al lado de mi Jul.

— Esta bien, nos vemos entre un rato.

Asiento por tercera vez y sin más empiezo a alejarme de la habitación, metiendo una de mis manos dentro de mi chaqueta para así continuar tomándome el café. Los pasillos están vacíos y el silencio se hace notar, haciendo el lugar un poco terrorífico, en estos momentos son lo que uno recuerda esa escena de terror donde la protagonista es perseguida por un demonio enfermo de odio y poder, por suerte yo no soy fanático de las películas de terror y no puedo figúrame tal escena. Cuando llego al ascensor presiono el botón y luego de esperar varios segundos este se abre.

Adentro trato de no pensar, trato de mantener a raya mi cabeza que por ahora está hecha un lio. En cuestión de segundos ya estoy en la planta principal, caminando lento entre la multitud dirigiéndome a la puerta de salida y una vez afuera, saco mi celular y pido un taxi.

Posterior a una hora, mi transporte llega y sin tardanza me subo a este, luego de indicar a donde quiero ir, pone rumbo a mi departamento. El camino por suerte se me hizo corto y pronto estaba llagando a casa.

Con el cansancio ya pegándome en los huesos, le pago al conductor, salgo del vehículo y a paso de tortuga me dirijo al interior del edificio. Meli tiene razón, me estoy agotando y así no podre cuidar de mi Jul, pero a pesar de estar molido y darle la razón a ese tormento, no me moveré del lado de la mujer que amo.

Que ahora que lo recuerdo, el decirle al médico que yo era su prometido a pesar de estar en una situación de nervioso, me hizo sentir por un momento feliz, si tan solo eso fuera verdad, yo solo soy su novio...¡Mmm! Y ahora que lo pienso jamás se lo he pedido como dios manda, solo nos dimos un beso (un beso espectacular) y ya, estamos saliendo.

Debo de arreglar esa situación y creo tener una idea que pienso ejecutar cuando ella despierte, sé que el parque al que fui antes de todo esta locura iniciara ponen una pista de hielo y como nuevamente tengo el anillo que le obsequié hace ya una semana, podría organizar algo verdaderamente grande.

Y quien sabe, Meli y Moni podrían echarme una manito en este asunto, precisamente yo no soy un hombre muy... Romántico o apasionado y las ideas con respecto al tema poco se me dan, pero la idea de llevarla a patinar es grandiosa, solo falta pulir detalles.

"Oye genio, y si ella no sabe patinar."

Ella no podrá saber, pero yo sí y ahí está el chiste, nunca separarme de ella con la excusa de que la estoy ayudando, eso me parce más que perfecto, su cercanía para mi es algo sencillamente mágico.

"Retiro lo que dije."

No te preocupes, sé que no eres tan inteligente como yo y no piensas las cosas como yo.

"¡Oye!... ¿Quién te ha mantenido vivo todo estos años?"

¡Ja!... Tienes razón, mejor dejemos esto para después.

Y cerrando aquella conversación, entro a mi departamento, me despojo de mi chaqueta depositándola en el sofá para así caminar hacia la habitación. Adentro voy al armario y saco un bluyín oscuro y una camiseta blanca sencilla, listo aquello voy al baño donde me doy una ducha rápida y me pongo presentable ante el mundo.

Terminado el asunto del baño, salgo de allí y regreso a la habitación donde me visto con rapidez para así ya estar rumbo a la salida, tomando nuevamente mi chaqueta, pero cuando estoy a punto de abrir la puerta, la loca idea de llevarme a Verónica cruza mi cabeza.

Sin saber por qué realmente lo hago, camino hacia el balcón y tomo mi preciado objeto, para así encaramármela en el hombro y retomar mi salida. Posterior a bajar las escalera (por que esperar ascensor ya me parece exasperante) llego a la planta principal y camino a las afueras del edificio.

Ya nuevamente en la acera, vuelvo a llamar un taxi, mientras por mi cabeza pienso que a este paso quedare en la ruina, pero sin otra opción tomo el transporte. En seguida (cosa que agradezco) el vehículo amarillento está al frente de mí, por lo que rápidamente me subo y como él viaje hasta mi casa, el viaje al hospital se me hizo igual de corto.

Al llegar le pago al conducto, me bajo y pongo rumbo al interior del hospital. Esta noche en particular la sala de emergencia está tranquila, por lo que no hay demasiada bulla. Agradeciendo la tranquilidad, tomo el ascensor y con paciencia veo como los números van cambiando en la pantallita.

En el piso correcto me bajo del aparato y camino hacia la habitación de mi Jul.

— Buenas noches chica — digo ingresando a la habitación luego de minutos.

— ¿Ves Sam?... Un baño nunca hace daño.

— Tenías razón tormento, ¿Cómo se encuentra? — le pregunta volviendo a retomar mi puesto a su lado.

— Estable, pero sin cambios — pronuncia una Moni preocupada.

— ¿Qué ha dicho el medico? — Acaricio con cuidado su flequillo que tapa un poco su rostro, retirándolo minutos luego de haber empezado las caricias.

— Lo mismo de estos últimos dos días Sam — Meli luego de decir aquello deja escapar un suspiro cargado de tensión.

Sin más me pongo a hablar con las chicas de otra cosa para así distraer la mente un poco. En esa plática aproveche para plantar mi idea de hacer algo verdaderamente especial para Jul, les comente que realmente no le había pedido ser mi novia y que necesitaba algo para compensar aquello.

Esas mujeres se volvieron locas con la idea y empezaron agregar de todo un poco, hasta una tarima me prometió Moni, para cantarle a Jul declarando mi amor eterno a ella y aunque como lo digo me provoco risa me pareció estupendo el detalle, Meli por otro lado me digo que a Jul le fascinaba los globos, que parecía una niña al verlos, por lo que propuso que cuando le hiciera la pregunta y ella respondiera que "si", miles de globos se soltaran para darle el toque.

¡Dios!... Estas dos son realmente peligrosa, ¡Ja! Cuando le valla a pedir matrimonio a Jul les pediré su ayudara, seguro contratan al circo soleil o mejor le piden a David Bisbal que venga en persona para que interprete uno de sus temas mientras yo le pido matrimonio, con Meli y Moni uno nunca se sabe que puede pasar.

Pero aquella charla se ve interrumpida cuando una enfermera entra e indica que las hora de visitan ya habían concluido, sin más me despido de las chicas y posterior a su partido yo me acomodo mejor al lado de mi Jul.

Mientras acariciaba su mejilla, Morfeo me atrapa en sus brazos.

...

Los rayos del sol al empezar a ser una molestia en mis ojos, decido por ya despertar y dar por iniciado este día. Con flojera y dificultad me acomodo en la silla, posando luego mi mirada en Jul, lo que me provoca una pequeña sonrisa.

— Bueno días mi amor, espero que hoy sea el día en que despiertes.

Beso su mejilla con cuidado para así levantarme y caminar al baño para tratar de ponerme decente.

Al eliminar un poco mi aspecto zombi, salgo del baño y me vuelvo a sentar al lado de la camilla y sin saber qué hacer, tomo a Verónica, la cual anoche deje aún lado de mí, la saco de su estuche y decido cantarle un poco, sé que ella le fascina cuando canto, tal vez si hago eso ella decida abrir los ojos y unirse a mi pequeño mini concierto.

Por lo que sin más y escogiendo Flashing de Jessy J, doy por iniciado este mini concierto.

"Cuando salga el sol, tomaré el control, tengo miedo de lo que no conozco yo, si es que sale el sol, si sale el sol, si es que sale el sol. Es un largo camino y al cielo mire en la oscuridad sé que no volare, pero cantaré, yo cataré, sólo cantaré.

Tengo todo lo que necesito y más, cuando tu estas aquí me iluminas, como un rayo de luz empiezas a brillar en medio de toda mi oscuridad, por ti mi corazón late y no se detendrá, vivo la dulce vida y como una linterna tú me alumbraras en medio de toda mi oscuridad... ¡Mmm!...Tú me iluminas, tú me iluminas... ¡Aaa!..."

Pero cuando iba a continuar empiezo a ver como ella se empieza a remover con fastidio en la cama, emocionado aparto la guitarra de mi regazo y me acerco aún más a mi Jul, cuando esta abre sus ojos y los posa en mí, mi corazón brinca de la alegría, mi amanecer por fin se da y el miedo ya se ha disipado, todo lo que experimente se esfuma y solo se abre la cancha a la felicidad.

— ¡Mi amor! — Y sin darle chance a nada la empiezo a besar, sus mejillas su frente y manos, ¡Gracias mamá!... —. Mi niña, gracias al cielo que estas bien, no hables si, iré por el médico... ya regreso.

Con mi corazón brincando corro por los pasillos en búsqueda de una enfermera o médico que pueda desconectar a mi Jul y así pueda besarla. Gracias mamá, gracias por cuidarla y traérmela de vuelta, mi amanecer por fin inicia, ya la pesadilla ha acabado.

Cuando encuentro por fin a una enfermera la toma de la mano y a como me deja la felicidad le explico que mi Jul ha despertado al fin, al llegar a su habitación, la enfermera se libera de mi agarre y se acerca, veo como emboza una sonrisa y posterior a decirme que ira en búsqueda del médico me deja a solas con ella.

— Ya viene el médico mi Electo-Jul, ya te quitaran eso. — Veo como medio sonríe y luego eleva su mano en búsqueda de la mía, sin reproche la toma y la estrechó entre la mía, aquel apretón hace que mi corazón se acelere aún más, creo que el traer a Verónica fue todo un éxito, ella esta devuelta, mi Jul está aquí conmigo —. Te amo mi amor, no sabes cuánto te amo — dicho esto deposito un beso en el dorso de su mano.

Esto por fin ha acabado, la pesadilla termino, de ahora en más solo queda hacer recuerdos hermosos, construir una vida fuera de ese mundo que casi nos destruye.  

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