Ya es de mañana, por primera vez en mi vida estoy despierta antes de que mi madre suba a quitarme la cobija de encima, me estoy arreglando más de lo normal, no paresco yo.
*Bueno, ¿Que pasa Allison?, tienes que ser TÚ misma, actúa natural, como si solo fueras a ir para el instituto, a estudiar y con los mismos problemas de siempre, has de cuenta que SANTIAGO no te invitó a ningún lugar*. Pienso dentro de mi y corro al baño para quitarme el desastre que me había logrado hacer en la cara, rimel por aquí, polvo por todas partes, rubor hasta en los párpados, en fin. Me vestí como siempre, en realidad, utilizamos uniforme, no hay nada nuevo que cambiar, siempre llevo, prácticamente, la misma ropa, jeans largos, camisas un poco grandes, pero hoy preferí llevar aquella camisa de mangas que me quedaba ajustada, los jeans que casi no me entraban despues de las piernas y unas vans, nada del otro mundo, pero al menos cambié la talla de la camisa... Olvidé mencionar, curso el 5to año de bachillerato... Si, solo me falta este año para salir de ese infierno al que llaman "INSTITUTO".
—Hija, baja a desayunar—grita mi madre en un tono algo prudente.
—Espera, ya bajo mami—respondo en voz baja.
Despues de tan solo unos minutos, bajo a la mesa.
—Uju, ¿A donde vas tan guapa, hija?—dice mamá con un tono de sarcasmo—. Oye, no preguntes nada si, llevo casi lo mismo de siempre, ¿A donde crees que voy?—respondo yo en un tono casi a la defensiva.
—Pero casi nunca te arreglas, es muy raro, por eso pregunto—dice ella— Te ves hermosa, solo quería decirte eso.
—Gracias mami, te amo, ya me voy antes de que se me haga tarde—le digo algo apurada—. Chao hijita, cuídate, que Dios me la acompañe—me hace la cruz y se da la vuelta hacia la cocina.
Salgo de la casa y tomo el bus que me lleva directo a el instituto. Cuando llego, me dirijo al salón de clases, matemáticas me tocaba en ese momento, entré como si nada y me senté, saco mi ipod y pongo una canción al azar... Vaya, Diamonds, amo esa canción de Rihanna... Justo antes de empezar a tararearla me interrumpen, era una chica, de pequeña estatura, morena, ojos grises, cabello risado y en un tono de rojo cobriso o algo así, me quito los audífonos para escucharla...
—Hola, soy nueva aqui, mi nombre es Rachell... Rachell Miranda—dice con un sonrisa en el rostro.
—Hola Miranda, yo soy Allison... Allison Juliet—respondo yo y esbozo una pequeña sonrisa.
—Bueno Alli, ¿Me podría sentar a tu lado?, es que, ya sabes soy nueva y me da miedo hacer amigos, pero tú me pareciste más social.
Demonios, ¿YO? ¿Social? Esa palabra no existe en mi vocabulario, se nota que es nueva, bueno, trataré de adaptarla.
—Está bien, solo... Solo siéntate—digo con una media sonrisa.
Entra el profesor a clases, un hombre de unos 60 y algo, siempre viste elegante, aunque el peinado lo deje ver como un loco demente, es muy bueno explicando, pero muchos lo detestan, dicen que no logran entenderle y yo si le entiendo a la perfección, bueno, en realidad es que yo soy tan nula y nerd que entiendo todas las clases... Pasaron las horas y vimos "matemáticas", "ingles" y "castellano", llegó la hora del almuerzo y Rachell me siguió cada paso que daba, la verdad me parece una buena chica, por cierto, es muy bonita, de seguro es otra de las típicas chicas que un hombre desea. Nos sentamos en la primera mesa que encontramos y en eso se acercan 2 personas, son mis mejores amigos, claro que ellos cursan en la otra sección..
—Épale AlliAlli, ¿Como te va?—dice Victor. Alto, moreno, una piel muy suave y un color verde oscuro en sus ojos, un verde que con el sol se le ven color miel, pero bueno, son muy hermosos sus ojos.
—Daniela, te tengo una nueva—dice Jesus, mi amigo gay, yo lo amo, es tan guapo, no para de hablar de su novio, Andrés, la mayoría de las veces pelean pero son un amor los dos. Él es blanco, ojos café, cabello dorado totalmente y con muchos risos, una sonrisa casi perfecta y un cuerpo que me mata, pero es mi amigo, y es gay.
—Disculpen chicos, primero les tengo que presentar a Rachell, es nueva en el curso—digo moviendo las manos en dirección hacia ella—. Hola, un placer—dice Rachell con una media sonrisa y estrechándole la mano a cada uno.
—Hola Rachell, que guapa estás—dice Victor en tono burlón y seductor, todos reímos al escuchar eso de él, siempre tan, tan, tan galán.
Comimos y se pasó la hora, apenas vi el reloj "12:40"
—Demonios—digo en voz alta, sin percatarme de que ellos seguían ahí.
—¿Que pasó dulzura?—dice Andrés, acariciándome el cabello—. Nada, olvídenlo, recuerden pedir permiso para que vayan mañana a mi casa, les tengo que contar muchas cosas, si quieres tambien puedes venir Rachell—digo apurando el paso hacia la salida del instituto.
Salgo y ahí estaba él, parado bajo la sombra de un árbol que se encuentra al lado de donde estudiamos. Caminé hacia él casi sin que lo notara y le pasé por un lado, dando a entender que no lo vi.
—Hey, Alli, espera—dice él mientras corre hacia mi.
—Hola Santiago—digo casi derritiéndome.
—¿Se te olvidó que hoy íbamos a dar una vuelta por el parque?—dice él mientras hace pucheros burlones.
—No, no se me ha olvidado—digo seriamente—. ¿Entonces? Que haces ahí parada, vamos—me jala por el brazo para que camine a su paso—. No, espera—respondo soltándome de sus manos— Hay un problema—digo yo.
—¿Que? ¿Que problema? Oye nena, tú ayer me dijiste que si caminaríamos para conocernos mejor, no me vas a dejar plantado, por favor—dice casi arrodillándose— Ven, vamos a caminar y olvídate de los problemas ¿Si?.
—El problema es tu novia, Andrea—resoplo— Si ella sabe que nosotros fuimos a caminar me etiquetará como la roba novios del instituto, y no quiero eso—digo seria.
—¿Andrea?—suspira— Ella y yo terminamos hace días, es muy antipática—dice algo distraido, por fin alguien se daba cuenta de eso— Ahora ven, vamos a caminar y a comer helados, se donde venden unos buenísimos—me toma por el brazo y me hace caminar.
Llegamos al parque y nos sentamos en la grama, no parábamos de hablar, es muy divertido...
—Entonces dime, ¿Tus artistas favoritos?—dice Santiago acostado en la grama pero nunca apartando su mirada hacia mi.
—Bueno, hay una gran variedad, escucho la mayoría de las veces pura música en inglés—digo mientras le metó un mordisco a una dona de arequipe—. Si, de acuerdo, entonces, ¿Cuales son tus cantantes favoritos de inglés?—dice él en tono de burla.
—Te nombraré solo 3 de mis favoritos; Justin Bieber, Rihanna, Imagine Dragons—digo mordiéndo de nuevo esa pequeña delicia que sostenían mis manos.
—De acuerdo, de acuerdo, te gusta el tal Justin, me se una de sus canciones, a veces lo escucho en mi cuarto, canta bien—dice mientras se pasa la mano por su perfecto cabello—. Ah, no sabía que te gustab...—me interrumpe—. No, no me gusta él, solo una de sus canciones, son muy pocas, no malinterpretes—dice soltando una pequeña risa.
—Ok, no sabía que te gustaba "algunas de sus canciones"—digo moviendo los dedos en forma de comillas. Reímos al unísono—. Eres muy hermosa ¿Sabes?—dice acariciándome la cara suavemente— Gra... Gracias—digo mientras me pongo roja como un tomate.
Se acerca a mi y se aproxima a darme un beso, cuando interrumpen... Era Andrea, demonios, era demasiado perfecto el momento y llegó ella para arruinarlo.
—Ho-la San-ti—dice en tono de sarcasmo.
—Hola Andrea—responde Santiago en un tono de seriedad.
—Wow, veo que no te dolió nuestra ruptura, ya estás saliendo con alguien más... Y no precisamente alguien de clase, sino una mosquita muerta—dice en tono burlón-sarcástico.
—Espera un momento, con ella no te metas, no te ha hecho nada como para que vengas a insultarla de ese modo, más bien sigue tu camino que ya me tienes harto de tus estupideces—dice gritando. Que pena, yo no pude defenderme, quedé estática, parecía una momia.
—Ok, pero te vas a arrepentir Santiago Rondón, te vas a arrepentir—dice ella mientras se aleja con su grupo de amiguitas.
Pasaron las horas y nos levantamos para irnos a casa.
—Oye, disculpa por lo que sucedió con Andrea, juro que no volverá a pasar ¿Si?—dice mientras se acerca y me da un beso en la frente.
—No hay nada que disculpar, ella siempre es así, no la cupo, la fama la tiene loca—digo con la mirada abajo.
Me agarra por la mejilla y me sube la cabeza en dirección a su cara, en eso se acerca cada vez más para darme un beso, pero yo me alejo, no quiero que piense que soy una fácil.
—¿Que pasa?—dice mirándome.
—Nada, solo quiero irme a casa—digo con la mirada en el suelo, otra vez.
—Está bien, te llevaré a casa.
Asentí con la cabeza...
—Nos vemos mañana en el instituto ¿De acuerdo?—dice abrazándome— La pasé genial contigo, pequeña.
—Genial—digo mientras me alejo para abrir la puerta de mi casa.