PD: Te amo.

Por Luka_Belladonna

18 2 0

El día que te conocí llovía, la noche en la que me declare las estrellas brillaban más de lo normal y el día... Más

Te diré adiós aunque prefiera un "hasta pronto".

16 2 0
Por Luka_Belladonna


El día que te conocí llovía, recuerdo que fue cuando tenía unos 15 años.

Era un miércoles de Octubre, faltaba poco para la fiesta de Halloween que se celebraba en el instituto…

La verdad es que nunca entendí por que celebraban esa festividad, siendo de Barcelona tenía poco sentido, pero nunca me quejé al respecto, me gustaban las fiestas y amaba disfrazarme, por lo que quejarme no entraba en mis planes.

Nunca fui una persona precavida, recuerdo que esa misma mañana ignoré olímpicamente a mi
hermana mayor cuando me dijo que lo mejor sería tener un paraguas a mano… Nunca pensé que el no coger un paraguas fuera lo que causaría que conociera a la persona más maravillosa
del mundo.

Salí lo más rápido que pude tapándome la cabeza con una carpeta de alguna asignatura, fue
cuando llegue a una parada de bus que solté un suspiro, pudiendo descansar un poco.

Estaba completamente empapado y mi carpeta compartía más similitudes con una pecera que otra
cosa, pero al menos tenía un sitio cubierto dónde esperar a que la tormenta pasara.

Te noté después de un par de minutos en los que me dediqué a recuperar el aliento, recuerdo
perfectamente cómo eras en ese entonces, recuerdo que en ese entonces eras más alto que
yo… Tu pelo era de un color castaño claro (prácticamente rubio cuando los rayos del sol hacían acto de presencia) y se mostraba en forma de melena, tus ojos marrones a muchos le
habrían parecido comunes pero en ese momento sonreías y pude ver esas pequeñas arrugas que se te formaban al lado de estos y que en mi opinión eran igual de atractivas que el resto de tu rostro, medirías aproximadamente 1’67 u algo así… No llegabas al 1’70 pero eras mucho
más alto que yo aparte de esto vestías con ese estilo desaliñado pero que lograbas que quedara tan bien en ti… Juro que los bombachos me parecieron poco favorecedores hasta que
modelaste con ellos delante de mí para mostrarme lo contrario.

Me sorprende pensar que en su momento fuiste tú quien inició conversación, parecías tan
seguro de ti mismo, tan amable, tan relajado, tan abierto… Nunca habría sospechado los secretos que guardabas, siendo estos escondidos tras esa sonriente máscara que le mostraba a todo el mundo al principio… Muy pocos lograron traspasar esa mascara, me alegra poder
decir que yo fui de esas personas.

La charla no fue forzada u formal, fue entretenida y divertida, cómo si nos conociéramos de
toda la vida, cómo si no fuésemos un par de desconocidos resguardándose de la lluvia un día
de octubre… Y puedo jurar que cuando el bus se abrió y salió otro chico que te besó, sentí un
apretón en mi pecho que en ese momento no supe identificar su motivo.

No supe tu nombre hasta dos semanas después, cuando te divisé en los pasillos de mi instituto… ¿Era posible que hubiera estado en el mismo curso que tu sin enterarme? Sé que uso gafas desde los 7 años, pero sigo pensando que estaba ciego cómo para no notarte, sobretodo sabiendo lo mucho que resplandecías.

Gabriel Ibañez… Aun cuando pronuncio tu nombre, se me escapa una sonrisa… Tan claro
estaba lo que te quería… Cuesta creer que tardara tanto en darme cuenta.

Rápidamente nos hicimos amigos, no costo demasiado sinceramente… Eras alguien con quien
era fácil mantener una conversación, compartíamos gustos y nuestros grupos de amigos
congeniaron casi de manera inmediata, llevó poco más de un mes antes de que fueran un
grupo común y no dos grupos diferentes.

Tardé aproximadamente 4 mees en saber que me gustabas… Fue a principios de febrero, estábamos celebrando el cumpleaños de Allison… Nunca antes tuve algún tipo de contacto romántico (por dar no me había ni dado mi primer beso), tampoco fui alguna vez de fiesta,
probé el alcohol, fumé u cosas parecidas… Siempre fui alguien tranquilo, algo tímido… No me
sentía demasiado cómodo en esos ambientes, siempre lo tuve idealizado como bailar en un
antro rodeado de personas sudorosas y desconocidas las cuales podían encontrarse drogadas
u alcoholizadas, creo que inconscientemente en mi mente la idea de fiestas adolescentes tomó
forma de un peligro inminente.

Recuerdo que al principio de la fiesta me sentí incómodo por eso mismo, todos (a excepción de Ariadna y yo que cumplíamos años en julio) tenían ya dieciséis, puede que parezca una tontería pero incluso un simple detalle como ese lograba que
me sintiera de cierta manera inferior.

Quizá en ese momento mi forma física me jugó una mala pasada, mi negro cabello no era cuidado correctamente por mí por lo que procuraba tenerlo siempre oculto bajo un gorro de
lana…

Más tarde cuando acudí a citas con un piscologo me dijo que muchas personas intentaban cubrirse la cabeza puesto que de esta manera se sentían protegidas, siendo eso
normalmente impulsado por el hecho de que cuando somos criaturas, los adultos que nos sostienen siempre cubren la cabeza dado a que es una zona delicada…

Según me dijo, yo asumí la costumbre de tapar mi cabeza con gorros u gorras (usando como excusa el mal estado
de mi cabello) dado a que cuando era un bebé no me sentí protegido por eso, protegiéndome
ahora de esa manera para sentirme en un ambiente seguro… Oh, perdona estaba hablando de
mi condición física…

Tú ya la conoces suficientemente bien por eso, era extremadamente bajito (medía 1’58), en ese entones estaba más bien gordo, mis ojos grises eran protegidos por
unas gafas chapadas a la antigua (recuerdo que me llamaron “Harry Potter” hasta que empecé
a usar lentillas) y tuve la mala suerte tener la cara llena de acné hasta los 19 años.

Después de que a todos los presentes se nos sirviera una cerveza (bebida que casi no toqué
dado a su amargo sabor) empezamos a jugar a un juego llamado “yo nunca nunca”, creo que
fue por ese juego que descubrimos cosas interesantes esa noche…

Descubrí que eras pansexual y que ya habías mantenido relaciones con Adam (tu novio desde hacía 8 meses y el que personalmente, me caía fatal), descubristeis sobre que no me había dado mi primer beso, supimos que Nuria se sentía atraída por alguien del circulo (tuve suerte de que nadie me viera beber dado a que estaban centrados en ella) entre muchas otras cosas…

Aproximadamente cuando eran las 2 de la mañana, la mayoría iban bebidos, dejaríamos el local a las 3 (dirigiéndonos después a la casa de la cumpleañera puesto a que la casa estaba vacía y vivía a un par de calles) así que durante esa hora me estaba dedicando a hacer de “papi” de todos los que no estabais en condiciones, en ese momento escuche tu voz temblorosa (a causa del alcohol) cerca de mi oreja, juro que se me puso la piel de gallina.

-Jaim Segal… Jaim… Jaim… ¿Te he dicho alguna vez lo mucho que me gusta tu nombre?-

Después de decir eso, dejaste que tu brazo se posara en mi hombro, supongo que para mantener el equilibrio y no acabar en el suelo.

-¿Dijiste que era un nombre de origen judío no? ¿Qué significa?-

Me preguntaste aún embriagado mientras te conducía a un sofá del local. Suspiré mientras te
dejaba en este, sentándome a tu lado mientras te respondía con calma, mi familia por parte de
padre eran judíos practicantes por lo que estaba claro que me pondrían un nombre hebreo,
nunca me molestó esto… Mi nombre no era nada especial, sólo era en momentos como esos en los que me sentía disconforme, un nombre “peculiar” como Jaim era demasiado cantoso y ciertamente llamaba la atención más de lo que me gustaría.

-Jaim se traduce literalmente como “es la vida”… Segal también es un apellido judío, se dice que los Segal eran los maestros y difusores de la Torá… Me gustaría darte más información pero si te soy sincero desconecto cuando mi padre habla de religión, desde que sabe que no
pienso ser practicante tampoco me habla demasiado del tema… Si quieres recurrimos a Wikipedia.-

Intenté bromear, tú seguiste la broma, seguimos hablando… Risas, charla sobre trivialidades… No sé ni cómo llegamos al tema, pero recuerdo perfectamente que mientras tu cara se encontraba enrojecida por la ebriedad, la mía lo estaba por la vergüenza.

-Entonces… ¿De verdad nunca te has besado?-

La pregunta fue inocente en un principio, yo sólo negué con la cabeza… Recuerdo que
después de preguntas parecidas, llegaste al punto dónde querías que estuviera.

-Quieres… ¿Quieres que te enseñe?-

La verdad es que no recuerdo que te respondí, sólo pienso en el beso torpe e inexperto que
compartimos, ese que para ti en ese entonces no significó nada y que para mí significó tanto.

A la mañana siguiente, no recordabas nada de lo sucedido, entre eso y la resaca no hablé contigo… Sé que no era tu culpa no recordar nada pero igualmente sentí una punzada de dolor y cierto resentimiento… Pero hablando con franqueza, tenía 15 años, no sabía si me gustaban los chicos, la chicas, ambos o si sólo me gustabas tú… Quizá todo eso acompañado del poco interés que sentía hacia los estudios y lo incomodo que me sentía en mi círculo familiar fueron los causantes de que llevara mi frustración hacia los deportes…

Concretamente me interesé en la natación.

Era algo simplemente… Liberador…

Cuando buceaba, no escuchaba nada, no podía oír a la gente juzgándome, no oía a ese mundo que avanzaba demasiado rápido para mí, no oía a mi yo interior lamentándose por todo… Creo que tú y la natación, fuisteis las únicas cosas que
llegaron a proporcionarme paz, calma… Felicidad.

Eran principios de Julio cuando pasé la que incluso a día de hoy considero la semana más feliz
de mi vida que termino con la noche más triste de mi existencia.

Era 4 de Julio y bueno, desde que empecé a ir a natación (aparte de que empecé a ir tanto al psicólogo como al psiquíatra) tuve una mejoría a nivel anímico increíble, estaba mucho más alegre, ya no tenía esa ansiedad que meses atrás me carcomía, empecé a cuidarme (Adelgacé casi veinte kilos, pesando antes 70 contando con sobrepeso… Pues bien, en julio pesaba 52 kilos e incluso empecé a formar algo de musculatura gracias a la natación) incluso salía de fiesta de vez en cuando… Aprendí a abrirme a la gente, tomó tiempo pero logré integrarme en el grupo, supe lo que era tener amigos de verdad, me enseñaron sobre lealtad, sentimientos…

Creo que son uno de los motivos por los que sigo aquí… Bueno, ese 4 de Julio, a las 2:30 de la mañana me levanté para ir de viaje de fin de curso a Mallorca, incluso a esa hora todos los estudiantes estábamos emocionados por el viaje… Eso parecía más una discoteca que un
autobús escolar que se dirigía al aeropuerto.

En los cinco días que estuvimos ahí fue imposible no sentir esa chispa de felicidad constante… Incluso en el primer día, dónde todos tuvimos que subir hasta la atalaya de Alcudia con
chanclas y bañador por que los planes se torcieron y ese día no se podrían hacer actividades de
agua.

Si hay dos cosas a las que le tengo una fobia impresionante, esas son los aviones y las alturas cómo bien sabrás.

Recuerdo que me tome tranquilizantes para subir al avión (por más que sólo era una hora)
pero no contaba con tener que subir por un lugar tan alto y menos con tener que pasar por
una zona estrecha desde la cual se podía ver una gran caída…

Me agarraste de la mano y
mientras nuestros demás amigos me sujetaban u también me ayudaban a pasarlogré llegar al
otro lado, a lo más alto.

Erais y seguís siendo mi todo… Incluso en estas condiciones.

El último día que pasamos en Mallorca, los profesores nos permitieron volver a la una al
hotel… Nos metimos en una especie de pub con todo nuestro grupo, nos sirvieron mojitos (con el tiempo acepté el consumo de alcohol e incluso llegue a disfrutarlo, por más que jamás
tomara más de dos copas) y una cachimba la cual me sorprendió con un agradable sabor a
fresa.

Esa noche empezó animada, más todo el grupo acabó llorando… Todos tenemos nuestros
demonios al fin y al cabo… Me dediqué a hablar con esas personas que me brindaron su apoyo cuando necesitaba ayuda… No porque fuera una deuda, sino no porque los quería ver
felices, se lo merecían y estoy seguro de que lo siguen haciendo.

En ese momento, cerca de que fuera la una de la mañana decidí que te diría como me sentía, que por más que me rechazaras (ya estaba mentalizado) podría quitarme eso de dentro.

Fui hasta los profesores y con una profesora en especial con la que tenía confianza le dije que nos tachara del fichaje que hacían los profesores antes del toque de queda, no quería interrupciones de ningún tipo.

Sin saber cómo logre mi cometido y me dirigí hacia tu habitación pero no estabas, hablé con Daniel (un chico del grupo con el que compartías habitación y con el que me llevaba estupendamente) sobre lo que tenía pensado, él por su parte me habló sobre sus inseguridades y miedos… Siento que esa noche todo el grupo se unió aún más…

Fue media hora después que apareciste en la habitación, tenías las mejillas humedecidas y marcadas por el camino que siguieron tus lágrimas, tu labio inferior temblaba y te veías tan…

Vulnerable.

Supuse que habías estado hablando con alguien acerca de Adam (con quien rompiste hace un
mes) y juro que nunca sentí más odio hacia alguien en mi vida… No entendía cómo podía haber renunciado a una persona tan maravillosa como tú.

Nuestras miradas se conectaron durante un minuto que pareció eterno y fue ahí cuando decidí
hablar.

-¿Podemos hablar?-

Tú apartaste la mirada y asentiste, yo te dirigí a la azotea del hotel… Nos sentamos bajo el
cielo estrellado…Quizá es algo cursi, pero te puse una canción de fondo, concretamente era la
que sonó esa vez que nos besamos.

Tomé aire e intenté hablar sin llorar pero era imposible, mientras mirábamos al cielo y entrelazábamos nuestras manos, te expresé mis sentimientos entre sollozos.

Sabía que estaba enamorado, por que querer quise a mucha gente, pero...

Contigo, Gabriel, supe lo que era amar. Me dijiste que te hice ver colores por que antes de conocerme veías la vida en blanco y negro, pero es que yo no tenía tan siquiera luz, fuiste cómo el big bang, con lo que todo empezó.

Te dije que me daba igual si era cómo amigos o cómo pareja, pero que
quería estar a tu lado.

Que quería disfrutar este verano de 16 años, que cuando tuviéramos 20 fuéramos a celebrar que conseguimos aprobar un examen de la universidad súper
complicado, que con 30 quería poder verte feliz a mi lado, solo u con alguien más... Pero te
quería con una sonrisa.

Te dije que con 40 te quería ver con un trabajo que amaras y del que no te hubieras cansado después de tantos años, que quería ser la persona con la a los 50 te quejaras de la artritis o de cualquier cosa de esas, que con 60 quería que juntos empezaramos a usar bastón para así poder jugar a espadas con él (por que da igual el tiempo que pase, siempre amaré hacer el tonto a tu lado), que con 70 quería que pudieras mirarme con diversión a los ojos antes de explicarle a unos niños sobre las cosas que hacíamos a su edad...

Te dije que si por algún casual te machabas antes, me llevarías contigo sin quererlo, por que
me enseñaste una nueva manera de sentir, vivir y pensar... Quiero decirtr que recuerdo bien
ese beso que compartimos, quiero eso.

Quiero que seas feliz con quien sea, me da igual el rechazo, lo que me importa es que no llores por gente que no ta merece, por que su yo no estoy a la altura de semejante dios lleno de buenos sentimientos.

Intenté plasmar en palabras lo mucho que te amaba (y que te amo) però sigo pensando que
me quedé corto... La palabra amar no representa ni una pequeña parte de lo que siento por tí,
Gabriel.

¿Recuerdas lo que significava mi nombre? “Es la vida”... Bueno, te pegaria major a tí... Después
de todo fuiste mi vida...

Me hiciste vivir y no sabes lo agradecido que estoy por eso.

En ese momento me rechazaste... Lo entiendo, hace poco te rompieron el corazón, necesitabas repararlo antes de poder entregarselo a alguien.

Tomaría su tiempo que tu corazón estuviera en condiciones para volver a amar, pero yo estuve
dispuesto a esperar.

Fue cuando teníamos 20 años, ahí acabó mi espera.

Seis años de pura felicidad, volvía casa despúes de trabajar de algo que me encntaba (Al final
tabajé en el sector de la investigación histórica mientras que tú te labrabas un camino en el mundo de la arquitectura) y podía estar con la persona más maravillosa del mundo.

Hasta que me detectaron cardiomiopatia.

Te metí más de un susto, haciendote córrer hasta el hospital dado a la mala salud que mostrava mi corazón... Probamos con todos los tratamientos y medicamentós possibles... Pero
nada funcionó... Al final decidimos recurrir al transplante.

Te lo oculté, no quería despedidas damáticas ni que pensaras en perderme… Estaba dispuesto
a salir del quirófano y a besarte, diciendo que todo volvería a ser cómo antes.

Pero no salí al parecer.
Gabriel, estoy escribiendo esto unas horas antes de entrar al transplante…

Le entregaré esta
carta a Daniel esperando que nunca tenga que entregartela pero en caso de que estés leyendo
esto significa que estoy muerto.

Mi cuerpo te deja demasiado pronto Gaby, pero siempre te acompañare, ni los muros que
separan la vida y la muerte impedirán que te amé, esta carta habla de nuestra historia… De la noticia trágica que te da un amigo, de cómo puede que te sientas traicionado… Pero sé que mejor que nadie sabes las gasas que tenía de hacer realidad todo lo que te dije en esa azotea.

Gabriel Ibañez, vive por los dos, sigue adelante con esa hermosa sonrisa que tienes…

Llórame si lo necesitas pero no mueras conmigo, haz que viva en tu recuerdo… Te esperaré los
años que haga falta Gabriel.

Pd: Te amo.

Seguir leyendo

También te gustarán

13.3K 712 34
¿Alguna vez te has enamorado de alguien que es una estrella, pero que no brilla sola? Alicia una chica que su familia estuvo marcada debido al divor...
3.1K 117 40
*[Leer solo si se ha leído la primera y segunda parte de la saga]* 《La persona perfecta para mí, la que coloqué en mi libro hace dos años... defini...
1.3K 75 20
Nunca has estado en esa situación en la que inesperadamente te enamoras de esa persona en el momento equivocado Esa es mi situación pero peor. Siempr...
Wattpad App - Desbloquea funciones exclusivas