Ni bien la joven se fue, Justin se dio media vuelta para mirar a Hope. Se acerco velozmente a ella y con un veloz movimiento de su mano hacia arriba, una corriente de aire hizo que la parte superior de la pijama de Hope se elevara y la cadena apareció de entre sus ropas. Ni bien Justin vio como el dije salía de entre la pijama, lo tomo con rabia y arrancó del cuello de la joven.
Hope: ¡Oye! —se quejo.
Justin: ¡Cállate! —le grito e inmediatamente comenzó a inspeccionar el dije. Ni bien lo vio con detención,se dio cuenta del drypen, y pasando su dedo sobre éste, borró parte de las letras—. Falso.
Hope simplemente se lo quedo mirando con cara de pocos amigos.
Justin: ¿Por qué me hiciste esto?
Hope: Agradece que no le dijera sobre el beso.
Justin: ¡Me importa una m*rda el beso! —apretó fuertemente sus puños y los golpeo contra su pierna, haciendo que la ventana de la cocina se abriera de par en par dejando entra un viento helado. Hope quedó totalmente impresionada y un tanto atemorizada—. Tú bien sabes que yo me quite la cadenita. Me has visto andar sin ella por aquí.
Hope: Tú podrás habértela quitado antes de entrar a la batalla pero no puedes negar el hecho de que la llevaste puesta cuando estabas de novio con Belén.
Justin: Yo no te amaba.
Hope: Me evitabas, me hablabas mal para que yo me alejara de ti pero en el fondo me deseabas. ¿Y sabes por qué lo sé? Porque sino tú no me hubieses besado aquel día.
Justin no dijo palabra alguna.
Hope: Aun me amas.
Justin: Ya no más —se dio media vuelta como para irse pero inmediatamente se volteo para verla —. Me las pagarás —la amenazó y arrojó la cadenita al piso para luego largarse de allí.
Hope no emitió queja alguna. Sabía que él no podría hacerle nada malo, pero después de la actitud que había tenido abriendo la ventana, tenía miedo del daño que podría hacerle.
Igualmente no dejaría que eso la acobardara y lucharía por el amor del joven. No le importaba empezar como su amiga, solo quería ganarse nuevamente su confianza.
La tarde se presentaba cálida y ya para la noche se había pronosticado que comenzaría a refrescar un poco, aun así, el calor se sentía.
Lucía, al igual que Matt, Josh y Miranda se estaban aprontando para el gran baile de esa noche. Deberían de verse lo más presentables posibles si querían causar una buena impresión.
Sarah y Atticus, por otra parte, se encargaban de ayudar a sus amigos. No tenían porque vestirse tan elegamente ya que lo único que harían, sería quedarse en el auto para que la huida fuese rápida.
Sarah: ¿Te gusta tu peinado? —le preguntó a su amiga, toqueteando algunas partes de su pelo.
Lucía se observó en el espejo y pudo ver su cabello recogido en un moño, con la parte del cerquillo levantada hacia atrás. Se veía muy elegante.
Lucía: Me encanta —sonrió y bajo la mirada para tomar el maquillaje—. Tú siempre supiste hacer buenos peinados.
Sarah simplemente guardó silencio y disfrutó de aquel momento. Fue entonces cuando Lucía levanto la vista para ponerse rubor en las mejillas y observo el rostro sonriente de su amiga.
Lucía: ¿Qué? —preguntó extrañada.
Sarah: Nada. Es solo que hace mucho que no me hablas de esa manera.
Lucía rodó los ojos.
Lucía: No te odio. Eres mi amiga, pero al apagar lo que siento el odio es lo único que puedo sentir.
Sarah: ¿Por qué no puedes prenderlo? Solo cuando estás conmigo.
Lucía: ¡No! No lo haré.
Sarah: ¿Y cuando lo prenderas y lo dejarás así?
Lucía: Nunca.
Miranda se encontraba en su habitación colocándose los últimos toques finales. Lucía la había obligado a esconder sus mechas azules del cabello por lo que tuvo que teñírselas. Al principio no le había agradado la idea pero al final se encontró bastante bien.
Se había dejado el pelo suelto y lo había recogido solo de un lado. Se hizo algunos bucles y al final se colocó un poco de máscara para pestañas, una sombra color plata y brillo labial color rosa en los labios.
Su vestido era largo hasta el piso y escondía sus sandalias de tacón con tirillas. Tenía un escote en forma de corazón y no poseía breteles. Marcando el borde del vestido se encontraba una cinta hecha de brillos plateados.
Casi llegando al final habían pequeñas piedras brillantes de color negro que se esparcían como salpicadura de pintura.
Aquel vestido no era de su tipo, jamás lo hubiese comprado pero como no estuvo para escogerlo, tuvo que dejar que Lucía y Sarah lo compraran. Lo único bueno que encontraba en él era que era de color negro.
El último toque era un collar de brillos que Sarah le había comprado. Ni bien estuvo a punto de ponérselo sintió la voz de alguien a sus espaldas.
— Te ves muy bonita.
Miranda rápidamente se volteo y pudo ver a Josh, recargado en el marco de la puerta. Ella simplemente suspiro y le enseñó el collar de brillos, dándole la pauta de que quería que se lo pusiera. Josh inmediatamente entendió y se acerco para colocárselo. Miranda se dio media vuelta y se corrió el cabello para dejarle el cuello libre.
Miranda: Agradezco tu comentario pero creo que se lo debes de decir a otra persona —le sugirió.
Josh: No me tomaría en serio —dijo apartándose de ella.
Miranda se observó al espejo y vio que el collar le sentaba de maravilla. Inmediatamente se dio media vuelta para ver al joven cabizbajo.
Miranda: Habla con ella. Trátala bien. Conozco muy bien a las personas que apagan sus sentimientos. Yo soy una de ellas... Bueno, en parte. —sonrió de lado—. Pero lo he sabido llevar muy bien.
Josh: ¿Tú? —mencionó sorprendido.
Miranda: Es diferente. Yo soy hija de Hades, y en parte no tengo muchos sentimientos. No lloro en las películas cuando el perro o cualquier otro animal se mueren. No me conmuevo con facilidad.
Josh: ¿Y tú crees que si le hablo con delicadeza y amor me tratará bien?
La joven asintió.
Miranda: Sí no lo hace no vale la pena que pierdas el tiempo con ella. Por lo que se ve no volverá a encender el interruptor.
Josh: Yo haré que cambie de opinión.
Miranda: Eso espero —dijo esbozando una sonrisa—. Se nota que la amas y me doy cuenta de que sufres.
Josh dejó escapar un suspiro y asintió levemente.
Josh: No me gusta verla así. Sé que lo hace solo porque Logan hizo lo mismo, pero yo estoy seguro de que él no lo hizo por qué sí, algo más debe de haber. Además, quiero intentar hacer que ella se olvide de él.
Miranda: ¿En verdad crees que puedes hacer eso? —preguntó divertida.
Josh: Lo odia, y si puedo hacer que ese sentimiento siga presente se olvidará de él. Además, Logan nunca volverá con nosotros. Él trabaja ahora para Hades. Y no creo que él lo devuelva como estaba antes.
Miranda: Mi padre jamás es de devolver algo… pero si lo tiene a él, por algo será.
Josh: Ya te explique que no puedo decirte porque lo tiene, pero es por algo que…
Miranda: ¡No hablo de eso! —le aseguró de inmediato—. Me refiero a que por algo le hizo lo que le hizo.
Quizás Josh no le haya contado a Miranda la razón por la que Logan está en el inframundo, pero sí le contó sobre el Kotonium.
Josh: ¿Piensas que es un plan?
Miranda: No lo sé. Mi papá no es para nada justo pero tengo que admitir que si Cronos vuelve, no será para nada gratificante. Ni siquiera para mi padre.
Jennifer y Belén entraron por la puerta principal, riéndose. Ambas traían el cabello suelto pero con un look un tanto particular. Como ambas habían sido engañadas por los chicos a quienes amaban, habían decidido salir ese día y realizar un nuevo cambio de look. Como no tenían mucho para la ropa y el cabello, decidieron hacerse algo solo en el cabello y la verdad que les sentaba de maravilla.
Jennifer se había alisado completamente el cabello y realizado algunas mechas de color rosado pastel que contrastaban muy bien con su rubio rojizo original. Por otra parte, Belén había hecho un cambio mucho más radical tiñéndose todo el cabello de azul con algunas mechas más claras y otras color violeta. Se lo había alisado por completo y añadido algunas pequeñas extensiones.
Jennifer: ¿Estás segura? Jamás lo he intentado y me da un poco de miedo.
Belén: Tranquila, no es la gran cosa. Te ayudará a lidiar mejor con él.
Jennifer: ¿Y cómo apagas lo que sientes?
Belén: Es fácil. Vamos a mi cuarto y te lo explico.
Continuaron hablando mientras se acercaban a las escaleras cuando repentinamente escucharon la voz de alguien y alzaron las cabezas rápidamente para encontrarse con Lucía. Traía una bata blanca y el cabello recogido en un bello moño.
Lucía: ¡Wow! —Dejo escapar al ver a las jóvenes—. ¿Qué demonios les hicieron?
Belén: Solo nos hicimos un cambio de look. Es todo.
Lucía: Pero bien feo… Además, el dinero que les damos no es para gastarlo en este tipo de cosas. Solo es para comida o ropa.
Belén: El dinero que me dan es mío y yo puedo hacer lo que quiera con él. Además, ya tengo suficiente ropa, no necesito más.
Lucía: ¿Y por qué diablos se hicieron eso en la cabeza? —Observó a Jennifer—. Sin ofenderte. A ti no te quedó tan espantoso como a Belén.
Para ese entonces Belén ya sentía deseos de arrojarle una bola de energía a la joven, pero se contuvo. Mala o buena era su amiga y no podía hacerle daño.
Jennifer: Es solo un cambio para olvidar la vieja vida.
Lucía frunció el entrecejo.
Lucía: ¿Vieja vida?
Jennifer: Novios.
Ni bien Belén escucho lo que su amiga dijo sintió deseos de abofetearla. ¿Por qué había dicho eso? a Lucía no le importaba.
Lucía: Con que tú y Justin terminaron —dijo mirando a Belén con una sonrisa traviesa—. ¿Por qué?
Belén: No te interesa.
Lucía: Si te lo pregunto por algo será.
Belén: No me interesa que lo sepas.
La joven camino hasta el pie de las escaleras pero Lucia inmediatamente se le colocó adelante para bloqueándole el paso.
Lucía: Te pregunté por qué —dijo en tono serio y amenazador.
Belén trago saliva. Sabía que no era bueno hacer enojar a la joven pero en tema de poderes, ella era mucho mejor y no le convenía a Lucía hacerla enojar tampoco. Al final, Belén sintió que si no le decía la verdad no se la sacaría más de encima.
Belén: Justin amó siempre a Hope mientras estaba conmigo —respondió cabizbaja.
Lucía: ¿Te engañó? ¡Dios, que horrible! Tanto sufrir y llorar por nada. —Belén elevó la mirada para verla—. Lloraste por la pérdida de alguien que ni siquiera te amaba. Bienvenida a mi mundo.
Belén: ¿Disculpa?
Lucía: Lloramos y sufrimos por personas que no lo merecían. A ti Justin te engañó y Logan simplemente apagó lo que sentía sin importarle en lo absoluto las consecuencias. Somos tal para cual.
Belén: Solo que yo no me comporto arrogante y sínica con las personas.
Lucía se acerco a Belén y le susurró en el oído: — No me importa —se alejó—. Yo sé que tú apagaras lo que sientes por Justin porque siempre haces lo mismo. Te conozco demasiado bien como para saberlo. Pero ¿te digo algo?, si vas a apagarlo, cuando se pendra de nuevo asegúrate de por favor no molestarme porque sinceramente eres irritable. Lloras y te lamentas y sigues llorando y la verdad que es muy patético y fastidioso. Para serte sincera, con sentimientos no me importaba, pero ahora que no los tengo y me pongo a pensar en ello… en verdad me ponías de mal humor. Y para peor no podía decirte que te callaras porque éramos amigas y bla, bla, bla. Tú entiendes. Pero ahora puedo decirte con libertad que ni bien se vuelva a prender el interruptor… ¡apágalo! Así al menos no fastidias. A nadie le interesa tu pena.
Belén iba a abrir la boca para hablar pero inmediatamente se vio interrumpida.
Lucía: A nadie le importas. Ni siquiera a Justin… Te engañó, ¿o no? Eres insignificante —e inmediatamente se fue de allí.
Belén simplemente se quedo mirando los escalones de las escaleras. No podía creer lo que Lucía le había dicho. Maldecía en su cabeza y sentía las ganas de dispararle a algo.
De pronto, sintió como la mano de alguien se posaba sobre su hombro y Belén reacciono de manera tal, que una de sus manos se alzó y una bola de energía estuvo a punto de impactar en el rostro de Jennifer. Al ver que se trataba de su amiga, Belén inmediatamente bajo la mano.
Belén: ¡Lo lamento! —se arrepintió rápidamente.
Jennifer: Descuida. Está bien.
Belén dejo escapar un suspiro y observó a Jennifer, quien estaba cabizbaja.
Belén: Olvida lo que te dije.
Jennifer levanto la mirada rápidamente.
Jennifer: ¿Qué?
Belén: No apagues lo que sientes. Lucha contra el dolor y enfrenta a Luke por ti misma. Eso vale mucho más que no sentir nada.
Jennifer: No dejes que lo que ella te dijo te…
Belén: A nadie le importas —dijo interrumpiendo a su amiga, dejándola sorprendida—. Eso fue lo mismo que yo le dije a ella cuando había apagado lo que sentía la vez que Justin murió. Ahora yo estoy en su lugar y para serte sincera, no quiero volver a ser esa misma persona. No vale la pena. Hay que luchar por nosotros mismos. Eso es lo que vale porque demuestras que eres fuerte sin importar lo mucho que estés sufriendo.
Jennifer se quedo un momento mirándola y al final comprendió que su amiga tenía razón. El apagar lo que sientes muestra una parte de ti, muestra absolutamente todo lo que odias de las personas pero no te centras en tu objetivo y sobre todo… lastimas a quienes más quieres.