LUCE*
Ya habían pasado seis horas y no salía nadie a decirnos algo sobre mi padre.
Estaba nerviosa, me mordía las uñas y yo nunca me las había mordido. Mi madre andaba de un lado para otro seguida de la lapa del notario. Marc y Daniel se desafiaban con miradas sentado cada uno a mi lado.
-¿Familiares de Sr. Wilson?- Preguntó un hombre con bata verde y gorro en la puerta donde se habían llevado a mi padre. Todos nos levantamos y nos dirigimos hacia él.
Su cara no decía nada. No estaba contento, ni triste, ni enfadado, nada.
-La operación ha salido bien.- Dijo por fin.
Mi madre me abrazó con fuerza y yo lloré en su hombro. Estaba tan contenta de que mi padre no muriese.
-Necesita descansar y no debe sufrir disgustos. Su corazón está delicado hasta que se adapte a su nuevo cuerpo.- Nos dio la mano a todos y se llevó a Marc a parte para hablar con él.
¿De qué tenía que hablar el doctor con Marc? Era mi padre.
Me acerqué a ellos con sigilo pero Marc se percató.
-Gracias por ayudar al padre de mi mujer.- Dijo una vez ya estaba a su lado.
-De nada.- Dijo cogiendo un sobre rojo que Marc le dio.
Marc me cogió la mano y me llevó con los demás.
-¿Qué era ese sobre?- Pregunté.
-Nada importante.- Dijo siguiendo adelante.
No le di importancia, mi padre tenía corazón y estaba vivo.
Nos despedimos de todos y llevamos a mi madre a casa. Daniel en cambio, vino a la nuestra. No saldría bien, seguro.
Una vez en en casa, Marc mandó a Daniel a una habitación y a mi me llevó a la cocina.
-¿Sabes que no sé quedará mucho tiempo?.- Dijo cruzando los brazos.
-Si...- Dije apenada. Era tarde, estaba cansada y no tenía ganas de discutir. Subí a la habitación y me quede dormida encima de la cama.
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Me levanté y miré el móvil (las 10:00 de la mañana).
Froté mis ojos, estiré hasta el último músculo de mi cuerpo y me puse de pie, pero no sin antes bostezar.
Marc no estaba en la cama pero no era algo raro en él. Además, me daba igual.
Me di una ducha caliente, me lavé los dientes, la cara y me vestí.
Cogí un pantalón negro alto de tiro con una camisa blanca arremetida en él. Unos tacones marrones y un bolso.
-Le compraré a mi padre unos donuts de chocolate (sus preferidos) antes de ir al hospital.- Dije en voz alta.
Bajé las escaleras mientras me colocaba el pelo y fui a la cocina a por algo de comer.
-¿Papá?- Mi padre estaba sentado comiéndose un donut con un café.
Estaba soñando y aún no me había despertado. Pellizqué mi brazo para despertar pero solo me dolió.
-Auch.-
-Cariño, me dieron el alta esta mañana.- Estás palabras me conmovieron. Corrí como pude con los tacones y le abracé.
-Esos donuts te los iba a comprar yo.- Dije entre sus brazos.
-Tú madre se adelantó.- Dijo y ambos reímos a la vez.
-Ahora que estamos todos podemos fijar la boda.- Dijo la voz de una mujer.
Una chica que no recordaba haber visto venía agarrada del brazo de mi madre a su lado.
Los padres de Marc también estaban allí y Daniel no faltaba tampoco.
Miré a mi padre y recordé las palabras del doctor: no se le puede dar disgustos con su corazón nuevo.
Sabía que lo hacía por mi bien, pero no quería casarme con ese demonio.
-El mes que viene estaría bien.- Dijo el padre de Marc.- Ya estamos terminando las vacaciones y pronto empezarán las clases y el frío.- Terminó de añadir.
-¿Por qué no nos esperamos para el verano que viene?- Dije por si colaba.
-Es demasiado tarde.- Dijo ahora la madre de Marc.
-Será en dos meses.- Terminó de decir mi padre y con ello todos se callaron. No estaban en condiciones de contradecirle y yo tampoco.
-Pues ya tenemos fecha.- Dijo mi madre intentando poner buena cara.
Ella sabía porqué me casaba con Marc, pero aún así era su niña y no le gustaba.
Mi padre y alcalde de este pequeño pueblo quiere permitir que Marc y su familia construyan nuevas empresas en este pueblo hasta hacer una ciudad de él. Mi padre lo hace por miedo a que el pueblo desaparezca, pues todos los jóvenes se van a la ciudad. Además, de darme un futuro hecho.
El padre de Marc, por dinero, supongo.
¿El casamiento? Como una separación de bienes entre padres, además de que mi padre vive en lo antiguo todavía.
La chica de cuyo nombre no me acuerdo se acercó a mi.
-Vamos. Va a ser un día largo.- Tiró de mi hasta el coche (mas bien me llevo a rastras).
-Vamos a ello.- Dijo decidida y arrancó el coche.
No la hablé en todo el camino. Cualquier persona metida en esto de la boda ere un enemigo para mi.
Llegamos a un centro comercial que no había visto nunca. Era más grande que el otro y parecía algo más lujoso.
-Luce.- Dijo la chica. -Sé que no quieres casarte con Marc- Estaba claro, ¿no?
-Pero intentaré que se te haga fácil. Soy April, la hermana mayor de Marc.-
¿Queeeeee...? ¿Esa chica con cara de ángel era la hermana de mi demonio?
-Y la otra chica que organizaría mi boda...-
-Le dije a tu madre que no se gastará el dinero en ella teniendo una cuñada que sabe sobre moda. Y aunque no supiera.- Dijo guiñando un ojo.
Creo que nos llevaríamos bien.
-¡Vamos de compras!-
-Pero no llevo dinero.- Dije mirando mis pies.
-Cariño.- Dijo señalando una tarjeta dorada. -Es la tarjeta de mi hermano, hagamos lo que queramos.- Vale, April y yo íbamos a llevarnos muy bien, seguro.
-¿No se enfadará?- Pregunté ya dentro del centro.
-Tardará en darse cuenta, tranquila. Además, tiene muchas más.-
Primero entramos a una tienda de vestidos de boda. Ya me ponía nerviosa tan sólo de verlos. April agarró mi mano y me sonrió para que me calmara.
Me senté en un sillón y un hombre con pañuelo vino a nosotras.
-¡Que novia más guapa!- Dijo mirando a April.
-La novia es ella.- Susurró April al chico mientras me señalaba.
-¡Que novia más jovencita!- Dijo ahora mirándome a mi.
Me puso de pie, me dio tres vueltas, me midió, me remiró cinco veces y me volvió a sentar.
-Cómo una muñeca de porcelana, tengo el vestido perfecto para ti.- Dijo contento y se fue.
April y yo nos miramos unos segundos y después rompiendo a risas.
-¡Que novia más guapa!- Dijo April intentando emitir la voz del hombre. Mientras nos reíamos una mujer con una bandeja y dos copas se puso delante nuestra.
-¿Champán?-
-No gracias.- Dije.
-Invita la casa mi niña.- Volvió a decir la señora.
Cogí la copa y brindé con April. Nuestras copas ya estaban casi vacías cuando el hombre con pañuelo vino con dos vestidos.
-Vamos a probártelos.- Dijo metiéndome en el probador con él.
-Puedo yo sola.- Dije tapándome mis partes.
-Soy gay cariño.- Dijo descruzando mis brazos.
Me probé el primer vestido con ayuda del chico y me miré al espejo.
Era un vestido ajustado de corte sirena. Con tirantes transparente que hacían que la pedrería del vestido fluyera sola por mi cuerpo. Un encaje de flores y un color rosa palo precioso. Me hacía buena figura y parecía una novia de verdad.
El chico me indicó que saliera y cuando lo hice mi madre y padre estaban sentados con April, los padres de Marc y Daniel también estaban allí. Solo faltaba Marc que por ser el novio no le habrían dejado ir.
Mi madre se puso a llorar y April aplaudía como una niña chica. El chico salió y volvió a meterme en probador.
-Segundo vestido.-
-¿Cómo te llamas?- Pregunté ya intrigada.
-Carlos- Dijo quitándome el vestido para ponerme el otro.
El segundo vestido me dejó sin palabras. Un vestido estilo princesa llenaba el probador. Con escote corazón de diamantes que se dispersaban por el resto de mis hombros y brazos. Ajustado en cintura y con cancán de esta para abajo.
Una cola de encaje con flores bordadas y un velo a juego con la pedrería. Con un color blanco roto y una diadema de princesa.
LECTORES!!!!! ¿Qué vestido queréis que elija Luce para su boda??? Dejarlo en los comentarios: 1 o 2. ❤️