Clem trataba de atar sus agujetas mientras que cierto chico a sus espaldas buscaba su camisa por algún lado del sótano. Ya era de día y lo sabía por los rayos de sol que se colaban por el las rendijas del sótano. Habían cometido la estupidez de quedarse dormidos después de todo aquello, así que ahí estaban. Probablemente los demás se molesten cuando no vean a alguien haciendo guardia como pensaban. Era una mañana en la que se despertaba cansada y no tenía ganas de aguantar los gritos de Violet o las quejas de Aasim, pero era algoque enfrentar ya que eran las consecuencias de sus acciones. Pero lo cierto es, que no se arrepentía de nada.
Aquella noche con el pecoso no la cambiaría por nada en el mundo.
Es cuando la muchacha termina de ajustar sus botas que ve a Louis de espaldas contrario a ella. Como toda adolescente hormonal, se siente con el derecho de disfrutar de la buena vista que tiene enfrente, de la forma en que la espalda del joven se flexiona para ponerse su ropa.
No es necesario aclarar que se queda como una boba mirándolo, e incluso que se muerde el labio inferior al observarlo con descaro.
Pero todos sus pensamientos impropios se esfuman cuando de pronto nota ciertas marcas rojas que abarcan en su espalda, rasguños.
Son tantos que la joven se reprende por haberle hecho eso, debía doler. Tampoco entiende porqué no le dijo nada antes o le pidió que parara. Por lo que hace una nota mental de recortar sus uñas para la próxima vez, y también a Aj. Este último porque debía de enseñarle sobre higiene.
— ¿Qué? — lo escucha preguntar cuando la sorprende mirándolo. Entonces Clem se recompone y trata de actuar normal.
— No, nada.— Dice jugando con el borde de su blusa, tratando de disimular que no se había engatusado con respecto al chico. Y el otro le cree, por lo que se encoge de hombros al no recibir otra respuesta.
— Sabes, admito que mi abrigo te queda fenomenal, mejor que a mí. Pero lastimosamente te lo tengo que pedir de vuelta.— Le dice y esta asiente, por lo que se quita el abrigo café que tenía en sus hombros y se le regresa para que el contrario se lo ponga.— Y aquí está, tu gorra.— Le dice sonriendo y poniendo su sombrero encima de su cabeza rizada. La contraria le sonríe agradecida por aquel gesto, y más aún sus mejillas se encienden cuando Louis acomoda un mechón de pelo que estaba suelto. Pero más allá de estar sonriendo o ruborizada como al chico se encontraba esta estaba sería y sin ninguna expresión en su cara, por los que luego pone sus manos en sus hombros y la obliga a mirarlo.— ¿Estás bien? — Le pregunta con preocupación, los últimos minutos está había tomado cierto comportamiento, algo raro en ella que no se atreviera a verlo a los ojos. O que apenas hubiera hablado con él después que ambos despertaron juntos en el frío suelo del sótano.
Pero todo tenía una razón, y estaba segura que Louis no adivinaría siquiera lo que pasaba por su cabeza. Era un como un rompecabezas, uno muy difícil de conseguir.
— Estoy... Bien.— Es lo único que responde, realmente no está segura si le creyó, pero después toma una lámpara en el piso y se acerca a la puerta del sótano.
—Parece que los demás se han levantado, vamos.- El chico abre la puerta y sale de ahí pensando que la joven le seguía. Pero la verdad era que Clementine se queda varios segundos esperando que vuelva, no sabe por qué razón se lo debe, tal vez sigue en trance después de lo que había pasado anoche y lo que le había dicho, lo único que quería era que este se devolviera y se lo repitiera varias veces hasta que le entrara en la cabeza. Pero después de un tiempo, se dio cuenta que no lo haría. Aquello la ponía en evidencia, más aún cuando el frío la envolvía y deseaba que el otro regresara para abrigarla.
Louis venía con todos los ánimos posibles, parecía un buen día para empezar y y realmente tenía grandes expectativas también, se sentía relajado; había dormido mejor que nunca a pesar de haber descansado en el frío suelo de un sótano, y al despertar lo primero que vio fue a una linda chica vistiéndose. Vaya que se deleitó al ver cómo la rizada se cubría con su propio abrigo y trataba de acomodar con suma gracia su cabello revoltoso, aunque claro, cuando se dio cuenta que estaba todo el tiempo mirándola, ella en lugar de enojarse y golpearlo solo le aventó su ropa en la cara para que también se vistiese.
No era la mejor forma de saludarlo, pero siendo Clementine ahora conocía que era la mejor manera de decirle Buenos días. Todo ello y el recuerdo de la noche anterior justificaba la gran sonrisa que traía pintada en su rostro, pero esta se borra de inmediato cuando lo primero que se encuentra al salir es con Violet enfrente, con las manos en su pecho y una cara de los mil demonios.
—Hey, Vi. Bonita mañana.— es lo primero que dice Louis, sacando al aire uno de los que creía sus mejores dotes. Su encanto.
Después de unos segundos la rubia no se movía, e incluso también comenzó a mirar mal a la castaña que se posicionó a su lado.
Ya sabía lo que venía. Se había dado cuenta que no estaban haciendo guardia como pensaban.
— ¿Qué sucede? — Pregunta Clementine cuando se cansa de que Violet les recrimine con la mirada. Esta sin embargo, después de estar analizando a ambos lo único que dice le causa intriga por alguna razón.
— El desayuno está listo. — Dice y después se da la vuelta a dónde estaban los demás ya almorzando.
Louis finge tener un escalofrío mientras se sacude.— ¿Crees que esté molesta? — Pregunta Louis, la castaña no tiene idea, y sólo se limita a encogerse de hombros.
— Llegó la hora.— Y esta se adelanta hasta la mesa para poder ver a Aj. Todos en la mesa, excepto los niños, observan a la pareja llegar con una mirada que los incomoda ambos. La rizada los ignora y se sienta con Aj quien ya había empezado a comer lo que Omar había traído.
— ¿Cómo amaneciste, pequeño? — Le escucha preguntar a Aj, cuando Louis se sienta enfrente de ambos.
— Bien, pero... ¿Qué te pasó en el cuello? — pregunta señalando cierto chupetón que Louis recuerda había hecho la noche anterior, de inmediato Clem pone una mano en su cuello tapando aquello, mientras los de alrededor solo niegan y ríen ante la incómoda escena.
— Oh, eso...— dice Clem.— M-me picó un mosquito.— le dice y Aj asiente, no muy convencido. En cambio Mitch lanza un bufido.
— Hey, mosquito. — le señala y Louis arruga su ceja hacia su amigo.— Dame ese cubierto.— Le ordena, Louis sin dejar de mirarlo en forma de reproche le tira el cubiertos en a mesa.
— Eso no es gracioso, Mitch.
— Para mí lo es. — Le dice Mitch en respuesta, luego escucha a Aj volver a preguntar.
— No regresaste a dormir anoche.— pregunta volviendo a comer un poco más de conserva. Louis se siente un poco culpable por haber dejado al pequeño solo, si él tuviera hijos en definitiva no sería un buen padre. Y no planeaba serlo en un buen tiempo.
— Estuve haciendo guardia, ya sabes.
— Oh, pudiste haberme llamado para hacerte compañía...— empieza diciendo.
— Creo que Clem estaba muy bien acompañada, chico.— interrumpe Violet, de inmediato Aasim suelta un bufido, lo suficiente para hacer notar su mal humor. Bueno, de él, de Mitch, e incluso de Ruby. Violet parecía tener su misma cara de siempre, por lo que no se preocupa demasiado de aquella. Pero a los demás ¿Qué les pasaba?
— Supongo. Igualmente me alegra haber dormido más.— Dice Aj encogiéndose de hombros.
— Tienes suerte, niño.— Le dice Aasim mientras entierra con demasiada fuerza su cuchara a su comida. Sin quitar sus ojos acusadores de Louis, este último frunce sus cejas ¿Qué le pasaba a todo el mundo hoy?
— ¿Quieres un retrato o algo, mi querido Aasim? — le dice molesto cuando se cansa de que todos en la mesa los miren de aquella forma.
— Hubiera querido tener mis horas de sueño completas, gracias.
— Una lástima, te ves terrible hoy.— le dice al notar ciertas bolsas debajo de sus ojos. A decir verdad, estaba siendo un cretino con él. Pero de inmediato se relaja al sentir como las piernas de Clem se enredan con las suyas. En su mirada se dice que se tranquilice, por lo que hace caso a su silencioso llamado y deja de arremeter contra su amigo. Sólo ella tenía el poder de hacerlo. Sin duda estaba quedando como todo un maricon enamorado.
— Suficiente, todos.— Interrumpe Violet con voz severa.— Sigan comiendo. Después tendremos mucho de qué hablar.— Dice mirando a Clem y a Louis. Este último se pregunta la razón, pero supone que será luego.
— ¿Alguien más escuchó los ruidos de anoche? — Pregunta Aj, de inmediato Louis deja de masticar para mirar a la rizada, quien lo mira también con los ojos muy abiertos.
— Cierto ¿Qué eran esos ruidos? — pregunta también Tenn y Willy asiente en su inocencia de no darse cuenta lo que estaba pasando realmente.
— ¿Ruidos? ¿Q-qué ruidos? — Pregunta Clem mirando a Aj.
— Anoche se escucharon ruidos raros, creo que venían del sótano.— dice Aj. Y Violet asiente mirando exclusivamente a Louis.
— ¿Qué habrán sido, Clem? Digo, ustedes estaban de guardia ¿No? ¿Vieron algo?
—Eran como quejidos.—diceTenn, de inmediato Clem se atraganta con su comida y un preocupado Aj le da palmadas a su espalda.
Entonces Louis siente la necesidad de esconderse en su propio asiento, habían olvidado ese detalle que las tuberías del sótano conectaban con casi todos los dormitorios.
¡Dios, habían traumado a esos pobres niños!
Entonces Clem parece recuperarse de casi morir asfixiada, y se encoge de hombros ante la pregunta inconclusa de Tenn.
— Quizá un mapache se metió al sótano, ya ha pasado antes ¿No es cierto, Clem? — dice Louis, ella con la mirada baja y la gorra tapando su cara asiente ante la mirada de Aj.
— Sí, un mapache...
¿Cómo le explicaba al pequeño que en realidad esos ruidos habían sido los furtivos gemidos que salían de ambos? No, podían, lo traumatizaran de por vida al pequeño.
— ¿Un mapache? — pregunta Tenn sin poder creerse la excusa del par, era obvio pues él chico era demasiado listo.
— Si, Tenn, un mapache. Ahora come tu desayuno.— Responde con rapidez Louis.
— Pero ¿Y si está herido? — pregunta Aj, y Clem hace una mueca mirando a Louis para que salve la situación.
— Iremos a verificar el sótano después, hombrecito. ¿Qué dices? — ante esto Aj asiente.— Ahora come. Y por favor, no hagas más preguntas...
Un poco confundido Aj termina por seguir comiendo, dando así finalizada la conversación.
Después el desayuno continúa en silencio, con el sonido de los cubiertos chocando contra la porcelana y un par de eructos de Aj. No pasa mucho tiempo antes de que los más pequeños terminen y vayan hacer sus tareas diarias incluída Ruby.
Está última también estaba molesta. No puede creer que hayan sido demasiado ruidosos, es decir, debía reconocer que era todo un Adonis en ese tema, pero no tanto. También era culpa de Clementine, por ella él también había quedado afónico. Así que la vergüenza la compartían los dos.
Por lo tanto ahora entiende por qué estaban todos enojados con aquel par, algo malo del lugar que él había escogido el primer lugar. Pudo haberla llevado al edificio principal o al menos un lugar donde no sorprenderían a los demás con sus pequeños desplantes. Pero las segundas opciones siempre pasaban a segundo plano.
Y después de todo aquel embrollo Clementine solo se limita a mirarlo con una sonrisa cómplice, ocasionando que él también sonría.
Todo lo que tenían que pasar a cambio de una noche.
Pero lo cierto es que no se arrepentía.
Y a Louis, tiene que poner de todo su autocontrol cuando la pierna que Clem había enrollado en la suya para tranquilizarlo de pronto había comenzado a subir por sus rodillas hasta llegar a cierta parte sensible de su cuerpo, de inmediato su sonrisa se borra mientras Clem sólo se limita a darle una sonrisa inocente.
¡Ja! Inocente.
Luego aquella joven comienza a mover su pie de manera sugerente, con la única intención de provocarlo. ¿Lo estaba castigando? No lo sabía con seguridad, sólo que aquello rebasaba su límite.
Louis pone su mano en la pierna de la chica para detenerla, ya que cierto amigo estaba sucumbiendo ante las provocaciones de Clementine. Es entonces cuando recuerda que no estaban solos y hecha una mirada a los demás que aún estaban presentes en la mesa, por lo visto ninguno se daba cuenta de lo que sucedía con ese par. Entonces el moreno tiene que negar disimuladamente para decirle que se detenga. No era el momento ni el lugar. Sin embargo la contraria solo se limita a levantar sus hombros.
— Creo que tenemos asuntos que arreglar.— Empieza diciendo Violet una vez que ha terminado su almuerzo. Aquello le roba toda su atención de lo que Clementine estaba haciendo, al menos por un rato.
— A la mierda que sí.— Dice Mitch. También notó que este tenía ojeras al igual que Aasim.
— Bueno, adelante.— Dice Clementine tranquila, a diferencia de él que estaba concentrado en no apartar a la muchacha bruscamente.
— Como se habrán dado cuenta, los escuchamos.1 Dice Violet y los demás asienten.— Todo su teatro.
— Idiotas.— Dice Aasim y Louis lo mira molesto.
— Cálmate, Aasim.— Dice Violet antes de que Louis le regrese el insulto con algo mucho peor.
— Y ten más respeto por mí chica.— Le ordena Louis pero el otro ni se inmuta.
— Ahora.— vuelve a tomar la palabra después de lo que ha dicho el joven.— Tenemos que poner límites ¿Bien? Bien ¿Mitch? — Es cuando el mencionado saca una nota de su chaqueta y comienza a leerla.
— "El grupo entiende que son dos adolescentes urgidos y tontos que no se toman la molestia de callarse mientras lo hacen. Y no podemos decirles que no lo hagan porque Louis es un idiota y Clem una terca..."
— ¡Ah! — Suelta cuando de pronto Clem hace un movimiento raro, todos excepto Clem lo miran confundidos. Luego recibe un golpe por parte de Violet por haber interrumpido.— Puedes seguir, Mitch.
— "Así que como comité ejecutivo que acabamos de realizar hace una hora, les sugerimos los siguientes lugares para ejecutar sus actos pecadores y banales..."— Después se detiene y mira a ambos chicos.— Lo escribió Ruby, no yo.— Este vuelve a carraspear y continúa con su lectura.—..."No está permitido el sótano, los baños, el dormitorios en donde duerme Aj, la biblioteca o la oficina principal. Todo lo anterior dicho exclusivamente para salvaguardar la inocencia y pureza de los pequeños y la comodidad de las personas presentes que conviven dentro de la escuela, para así mantener el orden y la buena convivencia para aquellos que no son unos sucios..."— el muchacho sigue leyendo pero esta vez en silencio, cuando termina sólo arruga la hija y la tira a un costado.— Bueno, eso ya no es necesario...
— Como sea.— Le interrumpe Violet.— Cosas como las de ayer no pueden volver a pasar. ¿Entendido? — Ambos sin tener otra opción asienten.
— Nunca — sentencia Aasim.— No pude dormir toda la noche. Tendré pesadillas toda la semana...
— Nunca pensé que fueras tan ruidosa.— Dice Vi dirigiéndose a Clem.
— Bueno, creo que hay una razón para aquello.— Dice mirando a Louis de reojo. El mencionado sólo se limita a carraspear ya que aún había cierta intromisión en su parte baja.
— Ew... Eso es...— Dice Aasim asqueado que hace que Louis levante una ceja.
— Al menos yo tengo a mi chica, no he conocido el sabor del rechazo.— Dice Louis en defensa, y es que tenía varios secretos de su amigo bajo su manga.
— Tú no sabes nada.— Luego Mitch comienza reír al captar cierta indirecta.— Y-yo nunca he sido rechazado...
— Excepto por cierta cabecita roja ¿No Aasim?
— ¡¿Qué?! ¡Yo nunca...!
— ¿Te gusta Ruby? — Pregunta Vi en medio de risas. Aquella era una buena venganza.
— ¡No! Eso es...
— Cierto, mi querido amigo Aasim.— pero sin embargo el mencionado no se dio cuenta que cierta pelirroja venía de regreso detrás de Aasim.
— ¡No! ¡Ruby ni siquiera me agrada! ¡Es desagradable, y muy...! — Empieza diciendo hasta que nota como todos miran a un punto en específico detrás de él. La ha arruinado. Este voltea lentamente para darse cuenta que Ruby lo veía con una ceja arriba mirándolo con incredulidad.— Yo...
— No me importa.— dice Ruby rodando los ojos fastidiada.— Iré un rato allá atrás, la guardia está desocupada.— Dice Ruby y finalmente se va hacia el edificio principal.
— Bueno, eso estuvo terrible.— Dice Louis y Aasim lo mira con cara de "¿En serio?"— Hemos aprendido que Aasim no tiene don para ligar con las chicas, pobre Ruby...
— Cada día estás más insoportable.- dice Aasim tratando de esconderse en su lugar, sin duda había arruinado cualquier indicio de caerle bien a la pelirroja.
— Bueno, siempre puedes ir al lado contrario. Aún tienes a Mitch como segunda opción.— Dice Louis, luego inconscientemente voltea a ver al mencionado, que siguiendo el juego de molestar al cazador le guiña un ojo coqueto. Es suficiente para que toda la mesa estalle a carcajadas.
— Los odio a todos.
— Está bien, tenemos trabajo que hacer.— Pronuncia Violet levantándose, luego Mitch y Aasim la imitan dejando a Louis sólo con Clementine.
— ¿Por qué hiciste eso? — pregunta completamente serio y quitando su pierna de encima suyo.
— Sólo estaba molestando, relájate...
— Claro, molestando.
— Todo esto fue principalmente tu culpa.
— ¡Ah! Mi culpa...
— Si, la tuya. Tú me convenciste de hacerlo en el sótano, y créeme que Aj es aún muy pequeño para "la charla" — Dice y Louis voltea los ojos.
— ¡Bien! Culpemos a Louis.— Luego de eso Clem se queda completamente seria, mirando expectante al muchacho sin parpadear ni un segundo. — ¿Y ahora? — dice ante la mirada intensa de la joven.
— ¿No tienes nada que decirme? — Pregunta, aquello hace que el contrario se quede pensando por mucho tiempo.— ¿Nada?
— ¿Como qué?
— Uhm... Nada.— Dice levantándose de la mesa, dejándolo sólo. El muchacho confundido sólo se queda mirándola por varios segundos hasta que esta se adentra a los dormitorios. Entonces recuerda lo que Clementine había hecho unos minutos atrás. Genial, ahora tenía que encargarse de eso él mismo.
¿Por qué su debilidad tenía que ser precisamente Clementine?
....
Las rendijas del invernadero estaban oxidadas, y la hierba mala había invadido las ventanas dificultando la vista adentro. Ruby se sentía nostálgica al ver como el invernadero, su lugar favorito de su infancia había sido olvidado y descartado. Ahora estaba ahí, probablemente sus plantas que había cultivado cuando era una estudiante ahora estaban muertas o invadidas por plagas. Hace tiempo que ni siquiera se atrevía a venir hasta acá para verlo, porque quería evitar todos los buenos recuerdos pero que siempre la atraían de manera dramática a su presente.
¿Qué hacemos acá? - pregunta una pequeña voz a su lado, de inmediato se voltea asustada para ver a cierto pequeño viendo lo mismo que ella hacia unos segundos.
— ¿Qué haces tú aquí? — Le pregunta, el muchacho era sigiloso, no le había escuchado venir. Y precisamente eso quería, un momento a solas. Pero en cambio Aj parece no notar la cara de molestia que tiene Ruby, es como si ignorase todo y se limitara a encogerse de hombros.
— Estabas sola, quise venir a hacerte compañía...
— Bueno, gracias pero no gracias.— por un momento trata de ignorarlo y seguir con su momento reflexivo en el cual se recriminaba los buenos tiempos, aquello que no volverán jamás, pero se da cuenta como la cara del pequeño cambia, se siente como el ser más cruel de la tierra al ver la pobre expresión del niño esa que ella ha provocado con sus niveles de crueldad. Admitía que se había pasado de la raya, así que manteniendo su rostro sereno esta le dice. — Bueno, quizá necesite una par de ojos extras...— Aj quien estaba yendo rumbo de regreso hacia la escuela se regresa con una tímida sonrisa.
— Cool.— Dice Aj cuando regresa a su lado, el chiquillo viendo lo mismo que ella, aquel invernadero en ruinas.
— Debiste verlo antes, eso sí era cool.— dice, después de unos segundos ve una pequeña ventana rota en el piso, no era lo suficientemente grande para que ella pudiera entrar.
— ¿Qué estás haciendo? — lo escucha preguntar a sus espaldas cuando se ha acercado más al pequeño espacio, verificando si puede hacerlo más grande. Pero no, no puede.
— Sólo busco una entrada. La puerta está bloqueada.— le responde. Entonces el muchacho empieza a hacer lo mismo.
— ¿Por qué no rompes una ventana? — Dice Aj de nuevo, ante esto la pelirroja niega.
— No puedo, están blindadas o algo.— Dice tocando una ventana.
— ¿Y para qué quieres entrar?
— Haces demasiadas preguntas para ser sólo un niño.—le responde, demasiado a la defensiva, obviamente el niño lo nota.
— ¿Por qué me odias? — pregunta, la pelirroja lo mira sorprendida, no se esperaba que él fuera tan directo.
— No te odio.
— ¡Claro que sí! _ Exclama el muchachito.— No te agrado, tampoco Clem.— Ante esto la señorita sólo se limita a encogerse de hombros.
—Tengo mis razones.
—¿Cómo cuáles? —Es entonces cuando lo mira esta vez, y deja de lado aquella posible entrada.
— ¿Por qué le disparaste a Marlon? — Pregunta, en tono inquisitivo. Aunque pareciera el muchacho ni se inmuta, parece tan seguro de su respuesta que hasta le sorprende que un niño de su edad hable con tanta confianza.
— Porque era una amenaza.— Claro, ¡claro que Marlon era una amenaza¡ Pero era su amigo y como tal no se merecía aquel destino tan cruel. A pesar de lo que le había hecho a las gemelas... O tal vez sí, pero ella no era un verdugo para decidir cual era el destino de alguien, y por ello Aj tampoco tenia el derecho de decidir eso, aunque de un modo también entendía a Violet, y su rencor con respecto al difunto amigo. No era un secreto que la rubia mantenía una relación con una de las hermanas de Tenn, lo recuerda como si hubiera sido ayer, que ambas iban de arriba hacia abajo por toda la escuela, en ese entonces cuando Vi era feliz y reía genuina junto a las gemelas. No puede imaginarse lo mal que la pasó cuando le dieron la noticia de que estas habían sido devoradas por un par de caminantes, para luego enterarse un año después que en realidad habían sido secuestradas por un grupo de saqueadores. Tal vez por eso el funeral de Marlon había sido menos significativo que el de Brody, no la culpaba tampoco. Pero el punto era, que Clementine le había dado una pistola a un pequeño.
Madre del año
Estaba cansada de enterrar a los suyos, y ella al menos hubiera preferido ahorrarse la tumba de Marlon. Era la razón por la que había ido al invernadero. Hace un año antes de la desaparición de las gemelas ella había perdido también a alguien dentro del invernadero, a la señorita Martin la enfermera de la escuela. Un grupo de caminantes los atacaron, y por ende ella se quedó atrás. Había sido duro para ella hacerlo, era su mentora la que le enseñó todo lo que pudo y cuando esta le ordenó que la dejara egoístamente huyó sin mirar atrás. Trató de no pensar en eso, haciendo caso a lo que Marlon decía, de no tener culpa alguna, pero luego de los funerales ella decidió que la señorita Martin también merecía un entierro decente, luego se la paso todo la semana buscando una manera de sacar a la enfermera de ahí, algo le decía que ella seguía dentro, esperándola.
— Ahí tienes tú respuesta.— Le dice, después de unos segundos cree haber encontrado una rendija abierta en el techo, perfecta para que ella pudiera entrar o para verificar que no haya caminantes como la última vez que estuvo ahí.
— ¿Quieres que suba? — pregunta el muchachito y ella niega sin quitar su vista de la reja.
— No, es peligroso, y no sabemos si está limpio.
— Mira, yo podría entrar.— señala un punto en el suelo, de hecho es la ventana que estaba rota.
— No lo creo, quizá puedo ir arriba de...— Pero no le da tiempo de reaccionar, cuando de pronto el muchacho ya entró en este hacia el otro lado.— ¡Aj! ¡¿Qué rayos estás haciendo?! — Grita, sin embargo no recibe respuesta.— ¡Aj! — vuelve a llamar.— ¿Aj? — pregunta temerosa, al no recibir respuesta alguna. Después mantiene sus manos en el cristal pegando su oreja a la ventana para ver si logra escuchar algo. No recibía respuesta alguna, luego su corazón se desboca cuando escucha como varios cristales se rompen y sin dudarlo sube la escalera hacia la rendija, la pelirroja duda un momento en si debería entrar o no, en incluso se le cruza por la mente abandonarlo, pero es solo un segundo. Ella no perderá a alguien más ahí dentro. Así sin dudarlo ni un segundo se arroja dentro de la rendija cayendo en dentro del invernadero.
La pelirroja cae sobre sus pies, por suerte había una mesa de madera que amortiguó su caída. Ella no ve al pequeño por un lado, en cambio vio como un caminante se levantaba atraído por el ruido que provocó al entrar.
Ella no era débil, era demasiado útil en la comunidad, pero no era la mejor en combate, por lo que su primera reacción fue tratar de correr, hasta que siente cómo alguien la toma por el tobillo, luego se da cuenta que es Aj quien la toma de la mano y la tira al suelo, ambos ahora escondidos debajo de la mesa.
— ¿Por qué no me dijiste que habían caminantes? — le dice Aj en un susurro, a su lado Ruby sólo miraba con temor cómo el caminante pasaba a su lado sin ser conciente que ellos estaban bajo la mesa.
— Shh...— le dice poniendo un dedo sobre sus labios.
— Ahí hay un cuchillo.— señala hacia un estante del otro lado del invernadero.
— No, es arriesgado. Tienes que salir...— Le dice tratando de hacerlo salir por la ventana rota, pero el muchacho se niega ante la insistencia.
— ¡No puedo dejarte aquí! — le dice en un susurro, pronto hay tres caminantes más que se levantan, tal vez por percibir su olor.
— ¿Entonces qué piensas hacer? — le dice, se asombra cuando el pequeño toma un ladrillo y la tira hacia una ventana, lejos de ellos donde los caminantes se alejan atraídos por el ruido.
— Vamos.— le toma de su mano, ambos van hacia la puerta trasera, cuando sin notarlo la pelirroja tira por accidente una maceta de barro que estaba en una mesa, los pedazos caen esparcidos al suelo junto a la tierra haciendo un ruido estruendoso. Aj abre demasiado los ojos cuando los caminantes regresan con rapidez al ver una nueva presa.
— ¡Dale a la rodilla! — le grita Aj cuando uno de ellos se acerca con rapidez al chico. Cuando lo hace, este cae de inmediato al suelo lo que Aj aprovecha para clavar una estaca en su ojo.— Ahora a los otros.— pero los que sobran comienzan a agruparse es muy difícil separarlos sin que estos los atrapen primero. Y cuando trata de golpearlo de nuevo este caminante la toma por las muñecas impidiendo que esta se defienda.
Clementine se asusta cuando escucha gritos provenientes del invernadero, un lugar que ella no recordaba o que se daba la tarea de ignorar. Y peor aún, cuando parece no encontrar a Aj por ningún lado, es cuando sus peores pensamientos la comienzan a atormentar.
Todos parecen ponerse alerta, Violet sin dudar va en busca de Tenn y Willy, asegurándose que ellos dos estén bien. La rizada ve a Aasim y de inmediato esta toma su cuchillo.
— ¡Ve, yo iré por mí arco! — le dice Aasim, Clem de inmediato comienza a a correr hasta llegar al invernadero donde los gritos son más claros, y escucha también gruñidos de varios caminantes.
Con rapidez procede a patear con fuerza la puerta, aunque esta no cede por ningún motivo, luego Louis la hace a un lado, ni siquiera nota cuando llegó, sólo le interesa saber de Aj.
— A un lado.— le ordena, entonces da una patada, dos, y a la tercera se escucha el crujir de la madera al mismo tiempo que ambos entran al lugar.
Al llegar Clementine lo primero que ve es a Ruby peleando contra un caminante, que cae encima de ella cuando le clava su cuchillo en el cráneo.
Luego Aasim aparece para dispararle una flecha al caminante que estaba al fondo.
Louis va en busca de Aj, quién un caminante lo tenía atrapado de su tobillo y estaba apunto de morderlo. No llevaba arma, había ido corriendo cuando escuchó los gritos, entonces toma al caminante de los pies llevándolo lejos de Aj, pero este se regresa al joven, quién sin perder tiempo lo toma de las muñecas para evitar que lo muerda.
— ¡Mátenlo! — le dice a cualquiera, cuando el caminante comienza a librarse de su agarre, entonces Clementine aparece detrás de este y lo apuñala antes de que se le diga acercando.
Louis suelta asqueado el cuerpo inmóvil del caminante al tener sangre y piel muerta sobre sus manos. Aasim le pregunta a Ruby si se encuentra bien, mientras el otro es testigo de cómo Clementine abraza con fuerza al pequeño.
— ¿Estás bien? — pregunta comenzando a revisarlo para ver si no tenía mordidas.
— Lo estoy, tranquila.— le dice Aj, entonces Clem lo vuelve a abrazar aliviada, antes de caer en cuenta de las circunstancias.
— ¿Qué diablos hacías aquí? — le pregunta tomando al niño por los hombros.— Alvin Junior, contéstame.— Le ordena con voz severa cuando el pequeño se queda callado.
— Yo...— dice, es cuando ve de reojo al Ruby, que Clementine siente su sangre calentarse.
— ¡Tú lo trajiste aquí! ¿Qué diablos te pasa? — le grita cuando se da cuenta de que al llegar ella estaba sola con Aj en el invernadero. Los dos solos sin ninguna protección.
— No lo hice, él se ofreció a ayudarme y yo...— se excusa, pero Clementine se acerca peligrosamente hasta la pelirroja.
— ¿Lo mandaste aquí? ¿Con qué fin? ¿Te das cuenta de lo que pudo haber pasado si no hubiéramos llegado?
— ¡Pero no pasó nada! — le recrimina Ruby cuando la castaña comienza a gritarle.—
— Ella no tiene la culpa, yo quise venir.— interrumpe Aj, basta una mirada de parte de la mayor para que el otro decida no hablar más.
— ¡No tenías por qué hacerlo! — le vuelve a gritar. Es cuando uno de los hombres que estaban ahí viendo todo el espectáculo decide entrar antes de que la discusión vaya a más.
— ¿Por qué no arreglamos esto afuera? — Dice Louis tratando de que la tensión se relaje, pero la mirada de ambas chicas hace que quiera retroceder. Clementine parece meditar varios segundos, está muy enojada y eso todos lo pueden notar, esperando a que la castaña de por finalizada esa discusión.
— No quiero que te le acerques, si llego a ver que estás siquiera a un metro de él... Será mejor que te atengas a las consecuencias.— Termina, Aasim quien estaba a un lado de la pelirroja en caso de que las cosas se salieran de control se quedó estático, contrario a Ruby que frunce el ceño ante la amenaza de Clementine.
— Clem, yo creo que... — Empieza diciendo, pero no alcanza a terminar cuando la joven toma a Aj de la mano y salen del lugar.
Louis mira a Ruby como pidiendo disculpas, antes de salir detrás de ellos.
— ¿Qué ha pasado? ¿Están bien? — pregunta Violet, pero Clementine se niega a contestar e ignora a todos los que se acercaron curiosos.
— No tienes que llevarme de la mano.— le recrimina Aj.
— Quiero, y puedo. Así que andando, tenemos muchas cosas que hablar.— pero entonces Aj se safa de un rápido movimiento de su mano, Clem lo mira sorprendida cuando se para delante de ella.
— ¡No! No entiendes, ella no tuvo la culpa, fui yo quién quiso ayudarla a entrar.— dice, Clementine toma una profunda respiración antes de arrodillarse para quedar a la altura del niño.
— Así que ella quería entrar...— El pequeño iba a reprochar cuando vuelve a decir.— ¿No lo entiendes, Aj? Te puso en peligro, casi hace que te maten...
— Pero sigo vivo, y ella también.
— ¿Qué tal si no? ¿Qué tal si te mordían?
— Pero no pasó.
— ¿Qué tal si no?
— Llegaron, y nos salvaron. Sigo vivo...
— ¡Por qué nosotros llegamos! ¿Qué hubiera pasado si llegasemos un segundos después? Estoy haciendo lo que creo que es mejor para ambos. No puedes...
— ¡Pues entonces no deberías hacerlo! No eres mi madre — Clementine abre sus ojos al tope, incluso Louis que había llegado para calmar la situación. Es como si el pequeño le hubiera dado una bofetada, y hasta se siente como una, por lo que al ver las expresiones de los mayores Aj no sabe qué hacer. Ha dicho algo malo, algo que ha herido profundamente a Clementine. Por lo que para su corta edad, lo único que hace es huir lejos de ella.
— Hey, tranquila.— Le dice Louis, cuando la castaña trata de ir tras Aj. De inmediato la toma de los hombros y la obliga a mirarlo.— No lo estoy defendiendo pero... Quizá será mejor que alguien hable con él, que lo ayude a relajarse, ahora está enojado al igual que tú.
— ¿Y? ¿Qué hago? — dice la joven con los hombros caídos.
— Déjame hablar con él. Trataré de hacerlo entrar en razón.— Le pide, y Clementine no tiene más remedio que decirle que sí, después de todo.— Ya regreso.— le dice, dejándola sentada en uno de los sofás que están en el patio.
Louis no está del todo seguro cuando se acerca con el pequeño que está viendo hacia las afueras, de hecho le asusta que en algún momento se le ocurra patear su entrepierna o le muerda algún brazo.
Todo podía pasar.
Pero después se relaja cuando lo ve tranquilo, con el ceño fruncido con su cara entre las rejas de la gran puerta.
— ¿Por qué esa cara larga? — le dice llegando a su lado, ahora se da cuenta de lo que en realidad está viendo, un caminante siendo devorado por más pájaros.
— ¿Qué significa "cara larga"? — dice en un susurro, sin ánimos que se noten de que tiene curiosidad.
— Que pareces estar triste, afligido o... Una cara muy larga.— dice tratando de hacerlo reír, pero cuando este no entiende su broma baja sus hombros.— ¿Fue muy malo?
El otro niega.
— No, sólo no tengo ánimos hoy.— dice, Louis nota cómo el pequeño mira varias veces hacia atrás, justo donde estaba Clementine.
— Sabes, no estuvo bien lo que le dijiste.— le dice complemente serio, aunque le cueste, pero es para que entienda lo grave del asunto.
— Lo sé, pero ella no tenía que culpar a Ruby por lo que pasó. Ella me agrada y lo único que quería era ayudarla. — Pero Louis tiene un az bajo la manga, no es que el niño le desagrade, pero en efecto Al se estaba portando un poco injusto, también Clementine. Ya después hablará con ella.
— Cuando tenía 10 fui enviado a esta escuela.— empieza, el niño deja toda la atención del caminante para ver al chico mayor.— Mi padre nunca estaba en casa, y cuando estaba era un idiota. Creo que la principal razón de que me mandaran aquí era porque quería deshacerse de mi, no le gustaba que yo tuviera ese fanatismo por la música, decía que no tenía talento y que la música no me alimentaría. Y en parte tenía razón, toco horrible...
— No, no lo haces taaaan mal.
— Ja, gracias por eso, amiguito.— le dice sacudiendo su cabello.— Bueno, el punto es que no se preocupaba por mí, sabes, y cuando el mundo se fue a la mierda esperaba que él regresara por mí. Pero no lo hizo, tuve que enfrentar el colapso solo.
— Pero tenías a tus amigos.— le dice Aj, y Louis asiente.
— Si, eso fue lo único bueno del fin del mundo, te das cuenta de quién es tu familia.— Ante esto el muchacho parece recaer su mirada.— Eso es lo que me refiero, Aj. Tú tienes a alguien que se preocupa por ti. ¿Alguna vez has estado sólo? — Aj queda pensando unos segundos, Clem ha estado con él desde que tiene memoria, quizá hasta más.— Ella te quiere, y quiere lo mejor para ti. A lo que llevo conociendola, estoy seguro que mataría por ti.— Dice Louis finalmente, luego le da un suave apretón a su hombro para animarlo, luego es testigo de cómo Aj se aleja para ir hasta los sillones donde estaba Clementine.
El chiquillo se acomoda a su lado, mientras los demás a su alrededor parecen estarlos ignorandolos, sólo Louis que lo mira desde lejos le hace una seña con los dedos para animarlo.
— Hey, bobo.— le dice Clementine cuando lo ve llegar. Aj se queda en silencio cuando no tiene palabras donde empezar, supone que lo mejor es disculpándose.
— Lamento haberte dicho eso.— Dice Aj, luego Clem asiente comprensiva, o al menos lo intenta.
— Lamento haberte gritado.— le dice en respuesta, y Aj se encoje de hombros.
— Yo... No lo decía en serio.— Le dice en un murmullo, de inmediato Clem siente la necesidad de acercarse al pequeño y abrazarle.
— Está bien, tampoco estuvo bien gritarte, sé que sólo querías ayudar.— Le consuela.
— Fue estúpido.
— Lo fue.— le confirma y se aparta para verlo a los ojos.— Pero hiciste lo que creías correcto... Aunque te pusiste en peligro.
— Lo lamento.
— Está bien Aj, está bien.— le dice pero después lo aparta para mirarlo un poco.— Estás creciendo Aj. Me cuesta asimilarlo, pero tengo qué.— Dice después de unos segundos.— No puedo seguir tratándote como a un niño, y quisiera que tuvieras al menos un pedazo de la infancia que yo tuve pero eso no será así.— Dice Clementine, entonces de su bolsillo trasero saca lo que semanas antes le había quitado, su pistola. La joven la revisa verificando que aún haya esa única bala en la cámara. Y lo está, para entonces pasársela a Aj, quién la mira incrédulo.— Esto me ha hecho pensar Aj, que no puedo vigilarte las 24 horas del día. Tienes que tener algo con qué protegerte cuando yo ya no esté...
— Pero maté a Marlon con ella.— Le dice Aj dudando en tomarla de nuevo, no sabía si el grupo estaría de acuerdo en que el chico tuviese una pistola de nuevo, si se sentirían seguros con él o volverían a tenerlo miedo como antes. Y no quería descubrirlo.
— No soy buena con las palabras, quisiera decirte algo más profundo... Mi amigo Lee era bueno para eso.— Le dice sonriendo al vacío.— Pero estoy cansada Aj, por favor tómala.— le ordena con suavidad.
— Bien.— responde guardando la pistola en su bolsillo, donde debería ir.
— Ahora...— le pregunta Clementine, se ha puesto completamente seria para cuando le dice aquellas reglas que ambos tenían y que se había obligado a aprenderlas ya que eso podía definir si podía sobrevivir el resto de su infancia.— ¿Cuál es la primera regla?
Él la sabía, era fundamental para la supervivencia de ambos, ellos podían con todo siempre y cuando estuvieran unidos.
Y a lo lejos, Clementine trata de agradecerle con la mirada a cierto chico de rastas que los estaba observando, complacido de que aquel par estuviera junto de nuevo.
...
— ¡Louis! — le dice Clementine tratando de despertar al joven que estaba dormido sobre su pecho.
A este le toma unos segundos orientarse, para mirar alrededor y ver que Aj estaba sobre su cama, ya era tarde y Clementine lo miraba preocupada.
— ¿Qué? — pregunta con los ojos casi abiertos por el sueño. Luego vuelve a acostarse sobre el pecho de la castaña, aunque era raro y no sabía si la estaba aplastando. Ella no ponía resistencia de todos modos.
— Tenías una pesadilla.— le dice poniendo una mano sobre su cabeza para tranquilizarlo.
— Oh, eso...— dice soltando un bostezo largo.— He tenido varias desde... Desde que Marlon murió.— dice en su defensa, el aire que se colaba sobre su cama hacía que se arrinconara más aún sobre Clementine.
— Lo siento.— ambos hablan en murmullos para no despertar al pequeño que estaba dormido.
— Deja de disculparte.— le ordena molesto, siempre hacía eso cada que hablaban de ello, y ya lo habían aclarado.— No hablemos de eso hoy ¿Quieres?
— Bien.— Responde ella, después de unos segundos se queda mirando hacia el otro lado del cuarto, donde Aj yacía dormido.— ¿Crees que hice bien? — Pregunta, el joven frunce el ceño ya que no entiende a qué se refiere.— En devolverle su arma.
— Ah.— dice, tratando de acomodarse mejor sobre la muchacha.— Eso creo, la verdad no estoy seguro.
— Creo que es lo correcto.— dice Clem, pero se queda en silencio, cuando llegaron ella pensaba que era lo correcto... ¿Qué pasaría si alguno de ellos hacía algo que no le pareciera correcto al chico? No podía apostar que algo así pasaría de nuevo, pareciera que ya había aprendido y entendido lo que había pasado, pero un nunca tiene la certeza de algo hasta que finalmente pasa. Por eso no se ponía pensar demasiado, porque aquello le traía malos pensamientos sobre su vida futura, y no quería amargarse la vida después de todo.
— Si tú lo dices.— contesta en medio de un bostezo, a punto de volver a caer en los brazos de Morfeo.
Pero está claro, la castaña tiene otros planes.
— ¿Louis? — pregunta en hilo de voz, temerosa de que este ya se encuentre dormido, sin embargo siente un alivio cuando lo escucha murmullar desde su pecho.— ¿Me quieres? — pregunta, puede sentir como los músculos del contrario se tensan, y de un momento a otro no dice nada algo que aumenta sus ansias, hasta puede afirmar que su respiración se detuvo. Pero luego el nudo de su garganta afloja cuando Louia corta el ambiente y le responde con voz ronca y adormilada.
— Estoy a nada de tatuarme tu nombre en mi trasero, así que si eso responde a tu pregunta...
La joven trata de no reír para no incomodarlo, pero no niega que eso se ha sentido terriblemente bien. No importa si no eran las palabras que ella esperaba, pero la complace porque sólo él tendría ese toque para decirle a su manera que la quiere. Y eso le gusta.
— Te quiero, Clem.— le confirma en medio de un bostezo, y posteriormente deja un beso en el inicio de sus pechos para volver a su lugar y abrazarla aún más fuerte de la cintura.— Mi trasero te pertenece...— le dice en un pequeño balbuceo.
Siente cómo su corazón se derrite en ese mismo instante por el pecoso. Ya no siente miedo, temor, o inseguridad. Con él durmiendo sobre su pecho puede fiarse de que verdaderamente hizo una buena elección al escogerlo. Con Aj, ella y Louis... Casi puede apostar que son ellos contra el mundo. Tal vez, finalmente pueda formar su familia, aquella donde Aj se encuentre a salvo y pueda ser criado de la mejor forma. No lo duda, le cree
Clementine también siente la necesidad de decírselo, no sabe por qué, este ya debería saberlo. Pero quiere sacarlo y escucharlo por ella misma, pero cuando está a punto de hacerlo este ya se encuentra dormido. No le importa, de todos modos él ya debería saberlo.
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Lamento el retraso de la semana pasada, no tuve tiempo y la escuela está siendo cruel conmigo :(
qué opinan del cap? las leo 7u7
En el próximo se verá la entrada de ese personaje que tanto esperaban, tienen idea de quién es? HAGAN SUS APUESTAS
(Creo que he dado una pista del fianl, muy concreta)