8 de Octubre de 1974, Londres.
Es una tarde gélida. Hoy planeaban salir en canoa por el Támesis, pero el temporal lo impedía.
Tampoco apetecía ensayar. Así que era mejor tirarse al sofá a vaguear.
-Ah queridos, ¿un domingo por la tarde y vagueando? - Freddie puso sus manos en las caderas, su típica posición al regañar.
-¿Qué quieres hacer con este temporal? Es un asco - Roger pegó un trago a su botella de vodka.
-Pues lo primero dejar de beber - le quitó la botella - ¿Acaso quieres perder las pocas neuronas que te quedan? ¡Rubio y encima alcohólico!
Roger miraba a Freddie con el ceño muy fruncido, impactado por las palabras de su amigo.
-Calmaos ya, chicos. ¿Por qué no jugamos a algún juego de mesa? - propuso Brian.
-Mmm puede ser una gran idea - comentó Freddie - Miraré en ese armario de las cosas olvidadas.
Fue al armario ya citado.
-Veamos qué tenemos aquí... un perro de porcelana, un caballito de madera, el sujetador que Roger robó a su mamá para hacerse pasar por mujer, una bolsa de rulos de Brian, el horno de juguete de John... ¡aquí está! Un monopoly.
-¿El monopoly? ¡Ese juego es aburrido e interminable! - se quejó el rubio.
-Vamos, cielo. Luego te regozijas cuando estás podrido de dinero - contestó Freddie, dejando el tablero sobre la mesa.
Brian se encargó de colocarlo y repartir los billetes a cada uno.
-Comencemos - Brian avisó.
A las tres horas, Roger había caído en bancarrota.
-Menuda puta mierda de juego - protestó.
-Qué dices, ahora podré salvar a millones de animales y de tejones - Brian se frotaba con los numerosos billetes que había conseguido.
-Bueno, cielo. Yo compré una casa a mi querida Linda - Freddie cogió a Linda y empezó a darla mimos.
-Ah, yo me piro de aquí - Roger se levantó y se fue.
De camino a su habitación, oyó un cacharreo. Procedía de la habitación de John.
Se asomó y golpeó la puerta.
-John, ¿qué haces? - se apoyó en el marco de la puerta.
Sin respuesta. Sólo se veía a John inclinado sobre algún objeto que sufría atornillados y taladros.
-John - Roger se acercó a él. Pudo ver el amplificador de Brian.
-Ah. Hola Rog - saludó John, sin levantar la vista de su trabajo.
-¿Qué... haces con el amplificador de Brian? - cogió una silla y se sentó a su lado, observando.
-Estoy intentando mejorarlo un poco. Así sonará mucho mejor.
-Ah - dijo Roger, mientras sacaba un cigarro.
-Quizá si añado otro aparato a este tenga aún más potencia... - susurró John, para sí mismo.
-¿Y qué aparato añadirás? - encendió el cigarro.
John pensaba, mirando a su alrededor, cuando su mirada encontró sus tostadas con queso.
-¡Una tostadora!
-¿Cómo? - Roger se extrañó.
John fue a la cocina a por la dicha tostadora. Tenía una gran idea.