Un nuevo día a comenzando, es sábado y este día será muy especial, ¿Por que? Bueno, Adam me a pedido tener una cita con él.
Nuestra primera cita al fin.
Mi padre como siempre está en su trabajo, pero ya él sabe donde estaré pues el chico jaguar le había pedido permiso para dejarme salir el día de hoy, debo decir que mi papá aceptó mas que encantado pero con la condición de devolverme a casa antes de las diez de la noche.
Me dirijo al baño para darme una ducha. Adam va a venir a eso de las ocho y solo faltan treinta minutos. No tardo mucho en bañarme, ya en mi habitación voy hacia el ropero para escoger la ropa adecuada para esta ocasión.
Saco y tiro prenda por prenda fuera del ropero al suelo. No hay nada que me guste vestir, suelto un suspiro cuando no encuentro nada agradable, hasta que recuerdo la ropa que me compró Adam la vez pasada cuando fuimos al centro comercial con los chicos. Voy hacia uno de los cajones del ropero donde las había metido para que se conservaran bien.
Me comienzo a vestir con la ropa que e elegido, un pantalón negro un tanto ajustado, una camiseta blanca y encima de esta me puse una camisa igual negra con las mangas hasta los codos, me puse unas medias grises y calzo unos tenis blancos. Me miro al espejo, me veo bien, acomodo un poco mi cabello para luego echarme algo de colonia.
Estando ya listo agarro mi móvil y bajo a la sala para esperar a Adam, me siento en un sillón y prendo la pantalla para pasar el tiempo.
Estoy ansioso y nervioso, jamás e tenido una cita, así que no se que es lo que debo hacer, pero aun siendo así me siento feliz por que pasaré tiempo con Adam, se que en el instituto estoy con él, pero no es lo mismo que estar todo el día a su lado.
La película que se reproduce en la pantalla ni siquiera le presto atención, en mi mente solo está los pensamientos de lo que quiero hacer este día con Adam, me gustaría ir a los juegos, hace mucho que e querido ir, pero es aburrido ir solo, también creo que al atardecer lo llevaré al lago, nadie conoce ese lugar y tampoco e llevado a nadie ahí pues es muy especial para mi, pero Adam es también alguien especial en mi vida y quiero compartir ese lugar con él.
Unos toques en la puerta me atrae en la realidad, me levanto y camino hacia la puerta, la abro y tras ella se revela a Adam, lo admiro, Dios, se ve tan hermoso, su pantalón vaquero negro, polera negra y chaqueta negra lo hacen ver como todo un chico malo pero en realidad es todo una dulzura. Todo lo contrario a como se viste.
—Hola Stiles — me sonríe para luego inspeccionarme — Estas tan lindo, hermoso — musita con las mejillas sonrojadas.
— Gracias — contesto apenado — igual tú estas hermoso — le miro con una sonrisa de bobo.
— Gracias — se lleva una mano en la parte trasera de su cuello, está nervioso, que puedo decir yo estoy peor — Bueno, vamos.
— Claro — salgo de la casa y cierro después, caminamos unos cuantos pasos hasta llegar a una motocicleta negra estacionada, miro confundido a Adam —¿Es tuya? — inquiero.
— Si.
— ¿Desde cuando tienes una motocicleta? — le pregunto.
— Lo compré hace poco — declara con una gran sonrisa — ten, ponlo — me pasa un casco negro.
— De acuerdo — me la puse.
Después de eso ambos no subimos a la moto y el pone en marcha el vehículo de dos ruedas.
Al cabo de un tiempo Adam estaciona en una pequeña cafetería, me bajo y espero a que él lo haga también. Mientras tanto me entretengo en mirar el local de color crema con un letrero pintado en grandes letras arriba de la puerta que dice "Love Coffe" nunca la había visto.
— Y, ¿Que te parece? — cuestiona Adam ya a mi lado.
— ¿Donde estamos? Jamas había estado por aquí — le digo mirando a mi alrededor, todo se me hace desconocido y eso que e vivido aquí en Beacon Hills desde pequeño.
— Estamos en la parte sur del pueblo, el café de aquí es demasiado delicioso y los pastelillos ni que decir, siempre e querido traerte, pero luego con los entrenamientos en el lacrosse y el que tú practiques tu poder con el señor calvo, no a habido tiempo — informa — ¿Entramos? — me tiende la mano la agarro y caminamos el pequeño tramo hacia la cafetería.
Él como todo un caballero me abre la puerta y me deja pasar primero arriesgando en soltar mi mano.
Nos sentamos en uno de los puestos cerca de la ventana donde algunos rayos del sol se filtran por ella.
Una mesera joven se acerca a nosotros para hacer nuestros pedidos con un cuadernillo y un lapicero en manos. Los tacones de sus zapatos retumban por el lugar cuando camina.
— Buenos días, bienvenidos — una sonrisa amable se puede apreciar en sus labios — ¿Que desean pedir? — pregunta, su mirada no se aparta de mi humanidad, eso me incómoda un tanto.
—Yo quiero un café con poca azúcar y una rebanada de pastel de arándanos — pide entre dientes el chico jaguar, con la intención que la mesera deje de mirarme.
— En seguida — anota el pedido en el cuadernillo sin mirar a Adam — ¿Y usted? — se dirige a mi.
— Un café con leche y una rebanada de pastel de chocolate y fresas — pido yo, amo el chocolate.
—Bien, en un momento les traigo sus pedidos — hace una reverencia y se va.
Veo como Adam mira la puerta por donde la chica a ingresado.
—¿Sucede algo? — inquiero.
— Esa chica huele raro — dice — no huele como un humano.
— ¿Que dices? — sus ojos atrapan los míos.
— Su olor es diferente a los humanos.
— ¿Estas seguro? — arqueo una ceja.
—Si — insta.
— Tal ves sea una mujer lobo — indago.
— No — niega — no huele como un lobo, es diferente — se ve confundido.
— Puede ser su perfume.
—Tal vez lo sea — dice no muy convencido — Pero dejemos eso de lado — sonríe — el café es delicioso y los pastelillos o bocadillos como quieras decirlo te dejará en las nubes — habla emocionado.
— En serio es delicioso o solo me trajiste aquí por el nombre de esta cafetería — le molesto, sus mejillas rápidamente toman color por mis palabras.
—¿Que? ¡Claro que no! — exclama — de verdad que todo aquí es delicioso.
— Bien, te creeré — se me escapa una risa.
La mesera después de unos minutos vuelve con una charola en manos donde está nuestros pedidos.
Deposita en la mesa lo que es nuestro y se va para dejarnos disfrutar nuestros cafés.
Agarro la taza y la llevo a mis labios, cierro los ojos cuando la ingiero, está muy rica, Adam tiene razón.
Al cabo de un tiempo terminamos de tomar y comer nuestros pastelillos, debo darle crédito al chico de ojos azules, todo estuvo delicioso. Ambos nos levantamos, pero antes tomo una servilleta y agarro a Adam del brazo para girarlo hacia mi. Paso la servilleta por la comisura de sus labios, le a quedado algo de crema del pastel.
— Gracias — me sonríe.
— No hay de que — le digo sin importancia.
Adam camina hasta la cajera para cancelar el costo, yo por mi parte guío mis pies hacia la salida para esperarlo en la motocicleta.
Afuera ya hay gente andando, la mayoría son personas adultas, lo mas seguro es que los jóvenes y adolescentes estén todavía en cama, yo también lo estaría, siempre me paso los fines de semana durmiendo hasta tarde, pero ahora estoy aquí y creo que es lo mejor, digo, no voy a pasar un día sábado aburrido en casa viendo películas de súper héroes mientras como palomitas o pizza. Amo las películas de súper héroes, si, pero hay veces que es aburrido verlo también.
Veo a una distancia como un hombre empuja a una anciana haciendo que a esta se le caiga sus cosas, al hombre no parece importarle y sigue con su camino, ni siquiera se disculpó el muy idiota, achico los ojos molesto por la actitud del hombre, lo siguiente que veo es como este sale volando para después caer en un charco de agua boca abajo, ¿He sido yo quien hizo eso? Es la pregunta que aparece en mi cabeza. Estoy impactado, jamás había hecho algo así.
Agito la cabeza y enfoco la vista nuevamente hacia el hombre que se está levantando confundido por lo sucedido, de su ropa escurre agua sucia y su cara se encuentra llena de lodo, quiero reír pero no puedo hacerlo cuando mis ojos captan a la anciana intentando recoger sus cosas. Sin contratiempo corro hacia ella y le ayudo a levantar sus pertenencias.
— Aquí tiene señora — le extiendo unas bolsas donde parece llevar pan y algunas verduras.
— Oh, gracias jovéncito — agarra las bolsas.
— Esta bien - le digo con una sonrisa --- ¿Quiere que le ayude a llevar esas bolsas a su casa? — le pregunto, pues veo que le es pesado esas cosas.
— Oh, esta bien, seguro que tienes un lugar al que ir y no quiero retrasarte — dice con su voz cansada.
— En realidad no, déjeme ayudarle — bueno tengo una cita y debo irme por Adam, pero no quiero dejar a esta abuelita con estas bolsa pesadas.
— Bueno, siendo así, aceptaré tú ayuda.
— Bien, solo déjeme avisarle a un amigo que está conmigo — ella asiente y sin perder tiempo corro hacia la motocicleta donde está Adam buscándome con la mirada.
— Hey, ¿Donde estabas? — indaga cuando me ve.
— Estaba ayudando a una anciana — informo — Adam, iré a dejarla a su casa, tiene bolsas algo pesadas.
— Okey, iré contigo — dice.
—Pero ¿Y tu moto?
— Podemos regresar por ella después — me agarra de la mano — vamos.
Sin otra opción, lo guío por donde dejé a la abuelita.
— Ya volví — aviso cuando ya estoy frente a ella, veo como sus vistas se posan en mi acompañante — Él es Adam — le presento — y yo soy Stiles, Adam ella es... — dejo la frase inconclusa por que no me sé el nombre de la anciana.
— Soy Alicia — se presenta — pueden decirme señora Alicia o abuela, como gusten — dice con amabilidad.
— ¿En serio puedo llamarla abuela? — pregunto emocionado, jamás e tenido abuelos, bueno tal vez los tuve alguna vez pero nunca llegué a conocerlos ya que los padres de mi madre están muertos al igual que los de mi padre, así que me emociona el poder llamar a alguien abuela.
— Si, hijo.
— ¡Si! ¡Al fin voy a tener una abuela! — grito con emoción dando saltos en mi lugar. Cuando veo como las personas que pasan por nuestro lado se me quedan viendo raro me calmo.
Miro a Adam y a la abuela un tanto avergonzado, el primero me mira con una sonrisa burlona y la segunda me mira con cariño.
— Creo que deberíamos irnos — habla la abuela — estoy segura que tienen cosas que hacer y no quiero atrasarlos mas — asiento y miro a Adam.
— Dame algunas de las bolsas — pido a la abuela extendiendo mi mano.
La señora Alicia me extiende algunas y cuando intento agarrarlas Adam las toma rápidamente al momento que le quita las otras que lleva en mano la abuela. Dejo caer mi mano mirando a Adam con un puchero.
— Cariño, debe estar pesado, déjame llevar unos cuantos.
— No, esta bien, no están tan pesados — dice — Vamos.
— De acuerdo, los guío — la abuela comienza a caminar por lo que los dos la seguimos.
En un trayecto de menos de diez minutos llegamos a una casa de dos plantas de color crema, antes de llegar por la puerta un hermoso jardín se aprecia donde hay variedades de flores, miro todo asombrado, el lugar está muy cuidado, las plantas y flores están bien verdes y vivas.
— Es aquí — anuncia la abuela, con una llave que lleva colgando en su cuello abre la puerta de su casa. — Adelante — nos cede el paso hacia dentro.
Nos detenemos en la sala de la casa para esperar a la señora Alicia.
— ¿Donde pongo las bolsas — pregunta Adam una vez la abuela está a la vista.
— Si... Este, en la cocina, ven por acá — Adam la sigue por donde ella camina.
Por mi parte me quedo en la sala. Observando a mi alrededor me doy cuenta que cerca de una televisión hay algunos retratos, me aproximo a ello y me inclino un poco para mirar los retratos, en una está la señora Alicia junto a un hombre con el pelo blanco, seguro es su esposo, en los otros están estos dos señores pero mucho mas jóvenes junto a dos adolescentes sonriendo les a la cámara, parecen una familia feliz en aquel entonces, supongo que siguen siéndolo.
Cuando escucho algunos pasos acercarse corro rápidamente donde antes estaba parado, Adam junto a la abuela aparecen, ambos llevan una sonrisa sospechoso.
— Muchas gracias por acompañarme — agradece doña Alicia, Adam por su lado se acerca a mi lado — ¿Les sirvo algo de tomar?
— No gracias, hace poco que pasamos a una cafetería, le agradezco mucho la invitación — rechazo su oferta con toda la amabilidad posible.
— Entiendo — asiente — esperen un momento — dice y vuelve a desaparecer, segundos después regresa con una bolsa de papel que debe contener algo dentro — Ten — me extiende la bolsa, la agarro — son galletas de canela, ayer en la noche las horneé, espero les gusten — cuestiona mirándonos.
— Gracias, seguro están ricas — le sonrió.
— Bueno, nosotros nos vamos — declara Adam — Fue un gusto conocerla.
— Igualmente, espero que un día de estos se pasan por acá — musita.
— Lo haremos — le digo yo.
Adam agarra mi mano y me jala cuando empieza a caminar. La abuela nos acompaña esta la puerta, salimos y con una sonrisa nos despedimos de ella, cuando estamos a unos cinco pasos lejos de su casa ella nos detiene por su voz.
— Y recuerda lo que te dije — dice con los ojos puestos en Adam.
— Lo haré, hasta luego — dicho eso la abuela entra en su casa cerrando la puerta después.
Miro a Adam confundido, ¿De que estarán hablando?
— Que es lo que trató de decirte la abuela — inquiero curioso.
— Es un secreto — contesta.
— Oh vamos, dime — insisto.
— Nop — niega con la cabeza.
— Chsss — me cruzo de brazos infantil mente y me adelanto al caminar.
— No te enojes — corre para alcanzarme le miro con reproche — Bien, te lo diré luego, ¿Si?
— Esta bien.
— Ok, ahora, tenemos una cita pendiente — sin mas me atrapa de un brazo y me hace caminar a su paso.
Cuando llegamos al lugar en donde se encuentra su motocicleta, me deshago del agarre para poder ponerme el casco.
— ¿A donde vamos ahora? — le pregunto al momento de meter mi cabeza en el casco.
— Al parque — da su respuesta.
Sin contratiempo él se monta en la moto lo cual imito la acción.
Una vez cómodos pone en marcha el vehículo de dos ruedas rumbo al parque de diversiones. Siento como el viento golpea contra el casco por la velocidad en el que maneja el chico jaguar. Ajusto mi agarre por la cintura del chico de ojos azules para no caerme, por que de verdad que maneja a alta velocidad, solo espero que no nos multen por esto.
Después de pasar algunas señales de seguridad y ser perseguidos por una patrulla, llegamos a nuestro destino, gracias a dios que Adam pudo esconderse de los policías en la carretera.
Bajamos y nos encaminamos a la entrada del parque donde el chico jaguar compra las pases, por mas que le dije que me dejara hacerlo, se negó rotundamente. Nos dan las pulseras para que no haya problemas con subir a algunos de los juegos.
Nos adentramos en el parque, casi no hay nadie, supongo por lo temprano que es todavía, pero seguro se llena mas al rato.
Las horas pasan, ya hemos subido a muchos juegos, como en el carrusel, los carritos chocantes donde Adam se la pasó por lo mas divertido, luego en la montaña rusa, en esa grité peor que una mujer en el parto, por dios que sentía que saldría volando en cualquier momento.
Ahora mismo estamos en esos juegos donde disparas pequeños objetos y si le das a varios ganas el mas grande y mejor peluche que tienen. La verdad es que yo soy un asco en ello por lo que no gané nada, frustrado y molesto me alejo de ese lugar, quería el enorme peluche de jaguar.
Como estaba molesto conmigo mismo no me di cuenta que Adam no estaba a mi lado, para cuando me di cuenta ya estaba lejos del juego y para colmo no se por donde queda.
¿Adam donde estas?
Miro por todos lados pero no lo veo en ninguna parte. A lo lejos distingo una banca, camino hacia allí y me siento.
Genial, no gané el peluche y para colmo perdí a Adam, ¿Podría pasar algo peor?
Saco mi celular del bolsillo de mi pantalón para llamar a Adam, pero mis acciones se vieron interrumpidos por dos pares de zapatos que aparecen en mi campo de visión, alzo la mirada encontrando la cara de un jaguar frente a mi, parpadeo repetidas veces, mi boca se abre en una completa "O" cuando reconozco el peluche que deseaba ganar, unas manos lo mantiene agarrado, con mi mirada recorro el camino del brazo al hombro, luego al cuello hasta toparme con la cara sonriente de Adam.
— Ten, un regalo para el chico mas hermoso del planeta tierra — agita el enorme peluche — lo gané para ti.
— Adam — le miro con los ojos cristalizados al mismo tiempo que agarro entre mis manos el peluche, es lo mas lindo que han hecho nunca por mi.
— Este, antes de que comiences a llorar cual magdalena — le fulmino con la mirada por sus palabras, él solo se ríe — Stiles... — dice y se hace a un lado para luego mirar al frente.
Dirijo la mirada por donde lo hace el chico de ojos azules. Ahí, frente a nosotros hay una chica y un chico, ambos con globos en una de sus manos en forma de corazón.
Les miro extrañado cuando se comienzan a alejar poco a poco a los lados, pero toda extrañeza desaparece cuando un cartel largo aparece siendo agarrado por ellos que dice « ¿Aceptarías ser mi novio? » en grandes letras.
Me quedo estático, sorprendido y sin palabras por un momento. Ambos chicos llevan una sonrisa cuando ven mi expresión.
— Y bien, ¿Que dices? — la voz de Adam me devuelve a la realidad.
Le miro y puedo ver lo nervioso que se encuentra.
Mi corazón se a acelerado, siento que en cualquier momento se saldrá de mi pecho, ¿Adam me está pidiendo ser su novio? ¿No es un sueño? Pero la respuesta a mis preguntas se dan cuando veo que su nerviosismo se a multiplicado mas en espera de mi respuesta.
— Si, si, ¡Dios, si! — grito, suelto el peluche y me lanzo a Adam atrapando su cintura con mis piernas, él me agarra de los muslos lo mas rápido que puede para no dejarme caer. Sin perder un segundo mas estampo mis labios a los suyos, besándolo. Una enorme felicidad se instala en mi pecho.
Por fin Adam es mío, mi novio, solo mío y si alguien se atreve a mirarlo se las verá conmigo.
Separo mis labios cuando siento que necesito aire, pero no me bajo de él.
— Te amo — le digo y le doy un piquito.
— No mas que yo — se nota feliz — te amo mucho.
Y nos fundimos en otro beso sin importarnos que las personas nos vean, suelto una rita en medio del beso cuando el gira sobre su propio eje conmigo como kaola
Creo que al final de todo, esta es la mejor cita que e tenido nunca.
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Y colorín colorado este cuento se a acabado... Ok no...
Nota; Buenas tardes a mis lectores, nueva actualización, si me e tardado tanto y no tengo escusas, pero... Pero aquí esta, espero que hayan disfrutado de este capitulo .
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Así que siendo todo por hoy... Nos leemos pronto, espero.
Editada y corregida.