P.O.V Sebastian
- ¿puedo hablar contigo en el techo?- me miró fijamente. Subimos al techo, nos sentamos. No dijo nada pero yo tomé la iniciativa.
-¿cuál es tu verdadero nombre? - pregunté mirándola.
- Mi nombre es Mariand. Mariand Elena Elric del cobre y soy mestiza - dijo finalmente aunque la miraba confundido - mi nombre es una combinación de los nombres de mis padres mari de María y and de Andrew. Mi padre es alemán y mi madre es Mexicana. Nací en un pueblo llamado Mazamitlan esta ubicado en México en las montañas de Guadalajara y cerca de Colima y Narayit. Nací el 1 de abril de 1872 y mis padres murieron cuando tenía 3 años.
- es un nombre hermoso y original - suspire - no entiendo por qué te esperastes hasta ahora - comenté.
- tenía miedo que me juzgará ya he tenido suficiente para que hagas eso tú también - respondió con la voz temblorosa.
- yo no soy nadie para juzgarte y sé que muchas personas en tu pueblo de insultaron por ser mestiza ahora comprendo el por qué - aclaré.
- ¿cómo lo sabes?- preguntó mirándome en shock.
- lo vi en el record film. Cuando Grell te clavó la cierra en el abdomen - expliqué, no dije sobre lo de el círculo de transmutación humana que vi en su film - también vi que tu familia te amaba mucho - miré su collar - dime ¿Qué es ese collar que siempre traes puesto?- pregunté agarrando el collar.
- mi abuela me lo dio cuando cumplí 6 años era de mi madre - abrió el camafeo. Tiene adentró una foto de sus padres y ella juntos pero cuando ella tenía como 2 años - recuerdo que mi mamá me cantaba una canción o una historia antes de dormir. Ahora entiendo su historia es cuando conoció a mi padre - dijo nostálgica.
-¿puedo escuchar la historia?- pregunté.
- no creó que te guste es un poco aburrida - admitió un poco avergonzada.
- realmente quiero escucharla - exigí.
- esta bien lo haré pero coste que te advertí que era aburrida - me señalo con un dedo - todo empezó en 1865 era primavera. Una chica llamada María era muy querida por todo el pueblo. Iba saliendo de el mercado pero un joven extranjero la hizo chocar junto a él, sus ojos se encontraron con los de esa chica. Fue amor a primera vista. El joven extranjero se disculpó y dijo que su nombre era Andrés. De ese día empezaron a hablar cada día. Andrés le presentó a la chica a su familia pero su hermana negaba esa relación ya que estaba comprometido con otra mujer adinerada pero él no le importó. Canceló ese compromiso. Le pidió a Maria que se casará con él. Ella aceptó y igual la familia de la chica. Tiempo después tuvieron una hermosa hija con el nombre de Mariand. Ellos la amaban mucho y la protegían de todo - dijo ya con la voz quebrada - y esa es la historia - me sonrió.
-¿cómo murieron tus padres?- suspiró ella.
- En mayo de 1875 vino un grupo de españoles al pueblo. Era una nueva invasión en México. Mis padres y yo estábamos en casa cuando llegaron unos españoles y empezaron a disparar. Recuerdo que dispararon a mi mamá en el pecho varias veces y a mi papá lo tenían sujetado de las manos tirado en el suelo. Él me decía "corre, Mariand salvate" y le dispararon en la cabeza enfrente mío, pero poco a poco esas palabras las cambié, él en mis sueños me decía "ayúdame, Mariand ayúdame" aún escuchó sus gritos - se jaló el pelo. La tome de sus manos y entrelaze mis manos con las suyas.
- no hagas eso. Entiendo que siga doliendo pero tus padres estarán felices de que estés viva - dije. Mariand rompió en llanto y la abraze - tranquila todo estará bien - le acaricie el pelo. Cuando dejó de llorar le seque las lágrimas.
-¿puedo ponerte un segundo nombre? Porque sebby o Sebas suena muy para perros - comentó acariciando mi pecho con su dedo índice. Ya que estábamos recostado en el techo.
-¿y cuál nombre sería?- inquiri.
- Alonso - respondió viéndome a los ojos.
- con una condición - dije.
-¿cuál?- preguntó mirándome.
- que me dejes llamarte Mariand- aclaré.
- Bien, trató hecho- aceptó. Se paró poco a poco para no respalarse - tengo que alistarme mañana salgo a ciudad Central y tengo que estar preparada - dijo ya parada en el techo.
- sabes que nosotros también iremos - añadí. Asintió y me dejó sólo mirando el cielo nocturno.
A la mañana siguiente fuimos en un barco hasta la table city o algo así me dijo ella. Ahora estamos en un tren rumbo a ciudad Central.
- Recuérdame porque tragimos a Soma y Agni - dijo el joven amo fruciendo el ceño. Mariand estaba a mi lado junto a la ventana profundamente dormida recargada en la ventana.
- Mariand dijo que era una buena oportunidad para que ellos conozcan nuevas tierras - respondí.
-¿Marian? - dijo confundido el joven amo.
- es Mariand con D al final amo - corregí - es su primer nombre aunque prefiere que le digan Elena - puse mi mano en mi barbilla haciendo como si pensará. El joven amo se recargo en la ventana como Mariand y se durmió. En todo el camino ellos durmieron.
Al llegar nos recibió el Coronel Muller y un hombre moreno con un cuerpo exageradamente músculo.
-¡Platino!- gritó el Coronel. Mariand me explicó que el Coronel Muller la llamaba Platino porque no sabía su nombre además que ese es su apodo de alquimista.
- ¡Tanto tiempo que no te veía Elenis!- exclamó el hombre moreno abrazando a Mariand muy fuerte.
- No me deja respirar Mayor - dijo Mariand ya sin poder respirar. Al soltarla ella empezó a respirar con dificultad.
- lo siento es la emoción - se disculpó el Mayor. Nos llevaron en dos vehículos a todos. Llegamos al comandó central. Es exactamente como me dijo; Torres como grices, banderas con un dragón argent desenfrenado en un campo de vert. Me dijo que ahí se encuentra la biblioteca Nacional central, el cuartel militar, los 5 laboratorios nacionales, y el Parlamento de central.
Al llegar ahí estaban todo el equipo que ayudaron a capturar a los doctores de el pueblo Rutlegde.
- ¡Estamos felices que estés aquí!- reclamaron al unisonido todos.
- Bien, bien basta de drama y póngase a trabajar. Bola de holgazanes - ordenó el Coronel- se pueden quedar con Graciela ella se ofreció a que se quedarán en su casa - comentó con un tono nostálgico. Asintió Mariand y el Mayor Armstrong nos llevó con la Señora Graciela. En el camino me explicó que es la esposa de Joe Hughes, Mariand ya me había contando quien es Joe Hughes.
- Hola que gustó verte de nuevo Ele - dijo alegremente la señora Graciela y la abrazó. La señora Graciela tiene el pelo cafe claro corto igual que sus ojos y viste de un vestido color rosa y un suerte amarillo.
- ¿cómo está Julieta?- preguntó.
- Ella está bien, esta en su cuarto...- entonce llega una niña idéntica a su madre pero peinada de dos colas y saltó hacía a Mariand.
- te extrañe Ele - dijo la niña abrazandola.
- a mi también me da gustó verte - Mariand correspondió el abrazo. Después fuimos a cenar y después a dormir.
Al día siguiente vi que Mariand salió de la casa con un pantalón, camisa, chamarra de color negro, botas negras con suela gruesa roja y una capa roja que le llega hasta los tobillos y atrás tenía un flamel raro.
Entonces me dediqué a seguirla, Compró flores blancas después fue a un cementerio, se quitó la capa y la puso en su brazo. Yo me quedé parado unos metros lejos de ella.
- Hola Señor Hughes. Todo aquí está bien igual su esposa y hija. Lo siento por no venir a visitarlo antes aún que usted ya sabe la historia ya que siempre nos está viendo donde sea que esté - suspiró y empezó a llorar - lo extraño. No es justo. No es justo que haya muerto pero está bien nadie sabe cuando va a morir - sollozo, yo me acerqué un poco más a ella - bueno es tiempo de irme esperó que siempre nos protega - puso las rosas en la tumba pero al voltear me vio - ¿Qué haces aquí?- preguntó secándose las lágrimas.
- me dijo la señora Graciela que estarías aquí- mentí. Yo jamás he mentido.
- escuchaste todo ¿no?- bajo la mirada.
- cada palabra - respondí nuevamente, miré la tumba - Señor prometo cuidar de Mariand como usted lo hizo - hice mi típica reverencia y nos fuimos a la casa de la Señora Graciela.
Dos días después pasaron. Mariand esos dos días le enseñó a el príncipe Soma y a Agni usar armas pidió un permiso especial para entrenarlos en el cuartel militar además que les enseñó artes marciales. Hoy es el día donde Mariand renueva sus credenciales de alquimista, fuimos todos hasta el comando central donde se presentará la prueba.
- señoras y señores hoy es el día donde nuestros alquimistas renueva sus credenciales - informó el sargento Máximo.
Paso una hora desde que empezó y nada de Mariand y Gilbert. Había visto mucho su práctica era perfecta la forma que mezclaron el diferente poder de la alquimia.
- la alquimista de platino y el teniente y alquimista Gilbert Cruz - anunció - nos traen una batalla con alquimia y armas - anunció nuevamente. La gente gritaba.
-¡por fin! - exclamó Finnian.
- esperó ver su técnica de combate, seguro va ser genial - comentó Mey-rin.
Salieron Mariand y Gilbert cada uno estaba en una esquina. Ambos decían algo que no alcancé a escuchar.
-¡comiencen! - gritó el sargento Máximo.
Mariand puso sus manos en el suelo, hizo aparecer una lanza y la giró sobre sus caderas hasta detenerla en su mano derecha. Gilbert saco unas pistolas y empezó a disparar, Mariand bloqueaba cada bala hasta que una destruyó la lanza, entonces volvió a tocar el suelo haciendo aparece una pared para bloquear las balas pero Gilbert se movía rápido pero éso no impidió a Mariand esquivarlas, ella brincaba para hacer aparecer los muros hasta que a Gilbert se le acabó las balas entonces Mariand aprovechó hacer una viga para acercarse a él pero él reaccionó y uso la alquimia para también hacer una viga. Ambos empezaron a pelear cuerpo a cuerpo y también usando la alquimia. Gilbert empezó a usar la alquimia de fuego mientras Mariand seguía haciendo muros.
-¡Alto! - gritó el Coronel Muller, ambos lo voltearon a verlo -¡Acaso quieren destruir el comando central! -
- No señor - dijeron al unisonido.
- ¡Limpié este desastre!- exclamó, el teniente Gilbert y Mariand hicieron el saludo militar y se pusieron a construir todo el lugar mientras el Coronel se reía. En unos minutos acabaron de construir el lugar como estaba - ambos los esperó en mi oficina - se marchó el Coronel Muller.
Ambos fueron a la oficina, yo no podía entrar. La esperé en la entrada de el comando central. Salió con una sonrisa.
- ¡Lo logré! - exclamó saltando - para festejar que Gilbert y yo renovamos nuestras credenciales el Mayor Armstrong nos invitó a su casa a usar su piscina - comentó.
El Mayor Armstrong nos llevó hasta una mansión supongo que ahí es donde vive no me sorprende ya que tiene un rango superior.
Todo el equipo de Mariand se habían puesto trajes de baños raros, el de la mujeres era de dos piezas o una pieza que cubría sus partes íntimas pero hacía que les vieran las piernas y el de los hombres sólo es un pantalosillo aunque el Coronel llevaba una camisa de flores rosa con azul, el sargento Miles, y Trinidad usaban camisa de manga corta mientras a mi también me prestaron uno de color negro igual que el de Trinidad aunque yo también traigo puesto una camisa como el Coronel Muller.
-¡Estos si son trajes de baños!- Vocifero Trinidad y se lanzó al agua.
-¡Dios dame paciencia! - dijo entre dientes Gilbert, luego volteó a ver a Mariand que estaba sentada en una silla - Elena no vienes - dijo Gilbert.
- ahorita voy - respondió. En ese instante llega el Mayor Armstrong con un traje de baño que mostraba casi todo, yo enseguida le tape los ojos al joven amo - ¡Póngase ropa Mayor!- gritó Mariand.
- que tiene de malo esto a pasado de generación en generación en la familia Armstrong - dijo formando sus músculos.
-¡Póngase ropa! - gritó nuevamente. Me acerqué a ella.
- si es por el tatuaje no creó que nadie lo noté además tu pelo lo cubre - me fulmino con la mirada, se paró ella traía un traje de baño de dos piezas color azul fuerte. Se veía hermosa y se metió al agua. Me senté a lado de el Coronel Muller.
- Si Elena llevará minifalda al trabajo rápidamente iría por un pantalón para que se lo ponga - comentó el Coronel trai puesto unos lentes obscuros - Elena es como una hermana menor para mí - tomó de su bebida - sé que para todos ustedes es muy moderno aquí - volvió a beber de su bebida.
- ¿Cómo conoció a Elena?- pregunté.
- en una guerra ella tenía como 13 años, la encontré herida había perdido mucha sangre pensé que iba perder una de sus pierna y un brazo,no iba sobrevivir pero su ganas de vivir pudieron más que la muerte - suspiró - al verla pensé que hace luchando sí aún es joven, sus manos ya están sucias. La llevé al campamento poco días después Gilbert la llevó con su tía, poco tiempo después se presentó hacer una prueba de sargento, sabía mucho de combate por eso la puse en mi equipo, poco a poco nos fuimos conociéndo, ambos nos empezamos a querer como hermanos, yo la sobreprotegia y ella me protegía y pensar que algunos decían que Elena se había enamorado de mí - soltó una risa. Me paré y fui hasta el joven amo.
-si me lo permite joven amo - el amo sólo movió su mano, me quite la camisa y fui a jugar con los demás. Fue divertido, jamás había sentido algo así lo que es divertirse. Al salir de la piscina le di una toalla a Mariand.
- ¿Qué es ese tatuaje que tienes en la espalda?- gritó de una forma que llamó la atención el Coronel Muller y se acercó.
- es un tatuaje de el círculo de transmutación humana - contestó en un tono bajo pero audible para nosotros - me lo hicieron al llegar al asilo trataron de obtener la inmortalidad pero fallaron por eso tengo ese tatuaje Coronel Roy - el Coronel se veía relajado se acercó a una mesa y la tiró de golpe. Estába destrozado. Después levantó la mesa.
- no pude protegerte - dijo en un tono de ira. Mariand le agarró de el hombro.
- no fue su culpa fue mía- dijo con el mismo tono de antes.
- ¡Pero yo debía protegerte! - golpeó la mesa. Volvió a verla y la abrazó fuerte - no quiero perderte a ti también - se escuchaba los sollozos de ambos.
- no lo harás Roy - correspondió el abrazo.
Ya en la noche llegamos a la casa de la Señora Graciela. Nuestra sorpresa fue encontrarnos a Undertaker en la sala con la señora Graciela. Rápidamente Undertaker se paró y le tocó la cara con sus dedos a Mariand.
- vaya al fin puedo conocer a la conquista de el mayordomo - la miró un momento - vaya tienes sangre alemana y india - Mariand rápidamente le quitó los dedos de encima de ella.
- es indigena anglitecatl acuayollo - Mariand respondió en un idioma desconocido.
- que no sabes alemán - exigió Undertaker. Se veía ya enojada.
-¡ Que te importa !- contestó gritando, se fue a su cuarto yo la seguí.
- ¿cuántos idiomas sabes?- pregunté.
- Sé dos dialectos el náhuatl, y el maya, se alemán y también alemán pueblorino, inglés, español, francés, italiano, ruso, japonés y chino. Al convertirme en teniente tuve que aprender muchos idiomas pero de pequeña aprendí alemán, ruso, español, chino, los dos dialectos y inglés - me informó - xoxotl - me cerró la puerta en la cara. Estába furiosa.
- Tranquilo nosotros iremos a ver como esta - dijo Gilbert. Fueron Trinidad y Gilbert al cuarto de Mariand. Como siempre ellos hablaban de anectodas de su infancia pero Gilbert salió. Dejó la puerta entre abierta.
- hazmelas Trino - le volteó de espalda y se sentó en la cama.
- con gusto - al ver que Trinidad sólo le estaba haciendo trenzas me fui del el lugar antes que me vieran.
Después de unas horas estábamos todos en la sala hasta que llega Gilbert gritando.
- ¡No está Elena! - gritó Gilbert pero tenía una hoja y el collar de Mariand en su mano - ¡Ella jamás se quitaría su collar!- exclamó mostrando el collar.
-¡Ni tampoco Trino!- dijo el teniente Roger llegando igual. De repente se escucha que tocaban la puerta, la señora Graciela fue a abrir. Eran dos mujeres de estatura alta. Una tiene el pelo negro trenzado y recogido en una cola alta, de piel blanca, usa una larga blusa con cuello blanco, abotonada, que revela su escote de trasero que fluye, tiene un tatuaje en el pecho de el flamel que tenía Mariand en la capa, pantalones grises ajustados que le llegan hasta los tobillos, y sandalias con punta abierta que tienen las letras "WC" en ellas. Y la otra mujer de piel como morena blanca, pelo negro largo hasta el final de la espalda, un mechon de pelo que llega hasta el pecho y con el uniforme militar.
-¡Maestra Irene!- exclamó Gilbert.
-¡Mayor General Armstrong!- saludó en forma militar Roger.
-¿Qué hacen aquí?- preguntó Gilbert.
- recibimos una carta de Elena que nos dice que está noche regresa los homuculos - Respondió la mujer de trenzas que seguramente es la señora Irene - Por Dios donde están mis modales, soy Irene Izumi Curtis ama de casa y maestra de Gilbert, Trinidad y Elena- se presentó.
- soy la Mayor General Olivia Miranda Armstrong - suspiró - hermana mayor de el mayor Dimitri Louis Armstrong- dijo con resignación.
- que esperamos tenemos que buscar esos dos - dijo la señora curtis.
- por eso he traído a mis 3 mejores hombres- en eso salieron 3 hombres de estatura alta- Marco, Bucane y Otto - cada uno hacía el saludo militar, marco es un hombre de piel morena, con gafas oscuras, y de pelo plata recogido en una cola, Bucane de piel blanca, ojos negros y peinado de una trenza y Otto piel blanca, de pelo corto café y ojos café todos con el mismo uniforme.
- creó que yo sé en donde pueden estar - dijo avergonzado Gilbert - en el laboratorio número 5 - Respondió.
- ese laboratorio está fuera de servicio desde que derrotamos a el creador de esas criaturas - se detuvo un momento el Coronel - diablos faltaron 4 homuculos - rápidamente salimos todos disparados hacía el laboratorio número 5. Aunque en el camino nos encontramos con Grell y otros Shinimagis.
Al llegar fuimos hasta un pasadizo secreto pero de repente alguien casi me apuñala con unos cuchillos pero al fijarme bien no eran cuchillos era una mano que se alargaba. Poco a poco se dejó ver una mujer de vestido negro sin mangas de un gran escote, el vestido dejaba al descubierto su pierna derecha, cabello ondulado negro, guantes que le llegaban hasta el antebrazo color negro y unas botas negras de tacón alto pero su cara está tapada con una máscara de oro y plata tipo carnaval con los labios rojos, esa mujer estaba sentada en una criatura gorda sin pelo y su traje era como un pantalón y camisa de manga corta.
- Sloth haste cargó de ellos - dijo la mujer, la voz me sonaba familiar y se alejó. Llegó otra mujer con el mismo atuendo no más que está tenía tirante y cabello lació hasta la cintura y copete de lado derecho, el copete es largo, pero después se transformó en una bestia enorme con músculos.
- nosotros nos encargamos de el - dijo la Mayor General Armstrong. Se quedó con el mayor Armstrong. Seguimos caminando.
Al llegar a otro cuarto salió otra criatura que era un hombre adulto con la misma ropa de Trinidad, de pelo negro recogido en una cola y un parche en el ojo derecho.
- ustedes váyase - dijo Marco. Obedecimos. Tenemos que encontrar a Mariand. Siento que algo no cuadra.
Llegamos a otro cuarto salió otra criatura que era un niño como de 12 años de pelo negro largo hasta la espalda, con una chamarra negra y pantalón negro.
- yo me encargó de este - dijo la señora curtis con un puño.
Seguimos corriendo hasta llegar a otro cuarto salió la misma mujer de antes.
- ¡Lujuria!- gritó el Coronel.
- vaya Coronel Muller, el alquimista de fuego - se acercó a él y le clavó sus dedos en el abdomen al Coronel. En eso el Príncipe Soma le destruye la máscara con un cuchillo.
-¡Maldito! - se va antes que le pudiéramos ver la cara.
- siempre que nos encontramos a Lujuria tiene una máscara diferente la primera era una blanca y la otra era de una tipo marioneta de ojos y boca negra, las mejillas rojas, unas como lágrimas eran moradas y lo demás era blanco - comentó Gilbert.
- sigan ustedes - dijo el Coronel sosteniendo una de sus manos en su abdomen, Eliza se quedó con él pero él no se lo permitió.
Al llegar al final de todo el recorrido llegamos a un lugar vacío era blanco seguramente es el laboratorio pero aparece Mariand y me abraza.
- Amor no sabes que tan asustada estaba - dijo después vio a Gilbert - Gilberto - también lo abrazo pero Gilbert le lanzó fuego. En eso aparece como un hombre joven de músculos no tan exagerado, de pelo negro largo hasta la cintura su pelo parecía palmera con una diadema y vestía como un short y una camisa que le hacían ver el obligó.
- Elena Jamás me diría Gilberto y a Sebastian no le dice amor - aclaró- ¡Dime maltido homuculo! ¿dónde está Elena?- exclamó Gilbert.
-¡Lust ven aquí!- gritó, entonces viene la mujer esa.
-¡No puede ser!- exclamó Gilbert.
Hola chicos espero que le haya gustado el capitulo. Las palabras que dijo Mariand a Undertaker es "Britanico ignorante" y la de Sebastian es "Idiota" es en nahual.
bye ~♡
☆☆☆