Oh, I'm stupid for you...
Se había metido en una zona donde ya no había escapatoria.
Estaba en su cama.
Envuelto en sus sabanas, mientras que su aroma le llenaba las fosas nasales y le hacia tener ganas de no volver a respirar otra cosa que no fuera el aroma de Otto.
Le dolía cabeza y tenía algunas nauseas.
Otto no estaba a su lado.
La puerta del baño frente a la habitación se abrió, y dejo ver al castaño reluciente.
—Awsten, lo siento debes irte, esto... —lo miró desnudo— Mi novia, llega en un rato, no debe verte así...
—Pero...
Eso lo había sacado completamente del trance.
—Por favor, vistete y vete. —Sentenció sin más.
—Lo siento. —Dijo Otto un poco apenado, pero no demasiado.
La puerta se cerró en la cara del teñido.
Se sentía estúpido, muy estúpido.