En un partido hay momentos en que el balón vuela por encima de cada jugador, pasando con el borde de la cancha, cruzando yardas y durante una fracción de segundo puede seguir hacía delante o hacía atrás. Con un poco de suerte sigue hacía delante y avanzas, o no lo hace y pierdes oportunidad de ganar.
¿Alguna vez has pensado en la suerte?
Las personas temen aceptar que gran parte de la vida depende de la suerte, les da miedo pensar en lo mucho que hay fuera de control, pero Harry Styles era la excepción.
El sonido de la televisión inundó toda la habitación. La programaba para que cada mañana exactamente a las 7 a.m. transmitiera las noticias matutinas y así poder despertar a un buen ritmo. Las alarmas no eran lo suyo, estaba seguro de eso, sus malas experiencias terminaban en una pantalla rota y un cambio de celular muy seguido. Abrió los ojos con dificultad, adaptándose a la poca luz que se filtraba por las cortinas entreabiertas, se incorporó en la cama y miró a su alrededor aún sin saben muy bien en dónde se encontraba.
—Mierda...— susurró apenas, mientras se limpiaba los ojos y rascaba su nuca con cansancio, sentía los ojos pesados y que la cabeza le palpitaba, todo se movía a su al rededor y sentía mucho frío.
«¿Por qué mierda hace tanto frío aquí?» se dijo a sí mismo y de inmediato bajó la mirada y notó que estaba completamente desnudo. Una oleada de recuerdos de la noche anterior comenzaron a brotar en su mente, aturdiéndolo por completo y haciéndole mirar al suelo donde yacía su ropa... y la de alguien más.
Miró rápidamente a su lado y como imaginó, había alguien durmiendo. Suspiró frustrado, sabía que seguramente la noche anterior no solo quedaría plasmada en su mente como un día más en el cual gastaba una fortuna innecesariamente en alguna excéntrica fiesta con personas que ni siquiera recordaría, sino también expuesta como titular de algún periódico local e incluso en alguna revista de espectáculos.
Una vez que su vista y su mente se adaptaron al lugar, se levantó rápidamente, tomando su ropa interior y camiseta del suelo, poniéndoselos y avanzando con pereza al mini bar que se encontraba a unos metros. La habitación donde se encontraba era amplia y con un ambiente minimalista y moderno, no era extraño, todo lo que poseía era de esa forma: excesivo y lujoso; se encontraba en el penthouse de uno de los hoteles más importantes de Boston. Contaba con todas las comodidades que el dinero pudiese comprar.
—Muy bien, es hora que salgas de aquí— dijo lo suficientemente fuerte para que el chico que yacía en su cama se levantara y se fuera lo más pronto posible.
Tomó un vaso y una botella de Whisky del carro de bebidas y se sirvió un trago, tomándolo todo al instante, como si se tratara de agua. Hizo una mueca debido a la sensación que la bebida le provocaba a su garganta, ardía.
El otro chico se levantó de inmediato y obedeció a lo que Harry dijo. —¿Podríamos desayunar juntos?— preguntó con un toque de intimidación.
El rizado detuvo su paso y se giró a mirar al chico, enarcando una ceja confundido y casi ofendido. —Chico, ¿Tengo cara de ser alguien que desayuna con un desconocido?— Resopló molesto y salió de la habitación, dejando a aquel chico intimidado, haciéndolo salir tras él sin decir una sola palabra, abandonando el penthouse.
Bajó a un comedor grande donde se encontraban ya un equipo de cocineros y sirvientes, preparando lo que sería su desayuno, al mirarlo, comenzaron a servir todo; así funcionaban las cosas, él solo aparecía el mundo comenzaba a moverse. A un costado se encontraba una pantalla, proyectando una noticia que hablaba de su tan aclamado equipo. Miró atento y presto atención a lo que decía.
«Se acerca el evento más esperado del año en el mundo de la NFL.
32 equipos
7 rondas
224 jóvenes que hoy están por convertirse en jugadores de la Liga Nacional de Fútbol.
Un día que sin dudas cambiará vidas, se decidirán destinos nacerán dinastías, el reloj sigue corriendo. ¡Claro! Me refiero al DRAFT DAY.
El favorito de favoritos está batallando ya un mes antes por la primera posición, ¿Podrá hacerlo? Su dueño, un joven que al parecer no tiene idea de lo que es el liderar una franquicia como lo es su club deportivo, se ha visto envuelto en distintos escándalos a lo que va del año, ¿Estas decisiones involucrarán a su equipo? No lo sabemos, y esperemos que no, a sus apenas 23 años, el joven Styles debería reconsiderar su nombramiento como el nuevo director en jefe, ya que está llevando a su equipo y a Boston al hoyo. ¿Está realmente preparado?
Su padre lideró al equipo por más de 30 años, llevando con mucha eficacia a los Patriots hacia la cima del triunfo, permaneciendo así y atrayendo la atención de los aficionados y patrocinadores, lo cual le dieron el valor que ahora posee, esperemos su hijo no nos quite eso»
En los últimos días los medios de comunicación se dedicaban a manchar su imagen, o al menos eso pensaba con cada nota presentada, cada artículo blogueado y cada columna publicada.
No era un secreto que tras la muerte de su padre, fuese nombrado el director en jefe del club deportivo de fútbol americano que todo un pueblo había seguido por décadas, pasando generaciones, incluyendo la suya.
Harry Styles era un joven " inexperto, inmaduro e inútil" según el consejo asesor de su ahora equipo, todos apostaban o al menos esperaban que cometiera el mínimo error para removerlo del puesto y así no poner en riesgo una franquicia a manos de alguien que no tuviera idea de qué hacer con todo un equipo que valía millones de euros.
Todos los antecedentes históricos del club se han caracterizado por la presencia de grandes líderes. Su padre encabezaba la lista, considerado un individuo extraordinario, de carisma irresistible, con el poder para reavivar los sueños abandonados y o a las grandes multitudes de fanáticos, medios de comunicación, patrocinadores e incluso órganos de poder hacia la consecución de nuevas visiones que la mayoría de las personas no podía ni siquiera imaginar.
Harry tenía muy en claro eso, creció dentro del mundo del fútbol americano y sabía muy bien cómo se manejaba desde la base administrativa como la actividad de campo.
¡Louis Tomlinson!
Ese nombre comenzaba a ser popular en todo Estados Unidos y a formar parte de la historia en la NFL, no era extraño, la joven promesa deleitaba y sorprendía a quien sea que lo mirara.
¿Alguna vez has pensado en los estadios?
Siempre cubiertos de un velo de euforia, adrenalina, furor y excitación para terminar generando un recuerdo de entre la afición.
Aglomeraciones de personas ocupando su sitio en todas las gradas del lugar, cada una portando con orgullo el color e insignia de su equipo favorito.
"Si puedes creerlo, tu mente puede hacerlo" decía su madre, quien logró convencerlo años atrás de inscribirse a lo que sería su primer equipo de americano durante su niñez; miró la oportunidad de jugar futbol en el colegio, sin duda alguna ahora sabía que había sido la mejor decisión de su vida.
Su padre los abandonó a él y a su madre cuando sólo tenía cinco años, esto hizo un cambio en Louis notoriamente durante toda su niñez.
Comenzó desde abajo. Sus inicios fueron los más difíciles, tenía que trabajar junto a su madre en turnos dobles para poder sostenerse y el coach de su equipo simplemente le dijo que era muy delgado y que lo "matarían" en cuando pisara el campo. Apenas le alcanzaba para salir de la banca, pero eso no hizo que sus ganas de pertenecer a ese deporte, a ese mundo de oportunidad desaparecieran, al contrario, quería más.
La adolescencia no le benefició tanto como esperaba, a sus apenas quince años, su madre falleció de un accidente automovilístico, dejándolo a él solo en el camino que faltaba por recorrer. Se trataba de uno de los acontecimientos más estresantes, dolorosos y tristes en la vida de una persona, en este caso, un adolescente que necesita un tiempo variable para la recuperación.
Cuando no se tienen los recursos suficientes para afrontar la pérdida se entra en el terreno del "duelo complicado" y se necesita una atención psicológica especializada. Pero Louis no tenía tiempo para nada de eso, necesitaba salir de toda la mierda que estaba pasando, y no necesariamente tomándose un tiempo y buscando ayuda, así que no se detuvo.
Miró su reloj con nerviosismo, estaba muy ansioso y no notó que era décima vez que lo volteaba a ver en menos de cinco minutos. Tambaleaba su pierna con rapidez y golpeaba el soporte de su silla con ésta, sentía que no podría aguantar más así que se puso de pie y caminó de un lado a otro en la pequeña habitación que se encontraba.
Un apuesto chico de amable fisonomía salió de una de las habitaciones, lucía como un ser apacible y servicial. Tenía los ojos azules, animado el color, la cara suficientemente gruesa para que pudieran verse sus mismos pómulos, sus cabellos rubios le brotaban y estaban bien peinados hacia un lado. Vestía un traje negro de etiqueta, que se acoplaba a su cuerpo a la perfección. Miró a Louis con una sonrisa, se notaba su emoción aunque no hubiese dicho una sola palabra aún.
Louis lo miró atento y esperó a que éste se acercara y le dijera algo. —¿Y bien?...—
—Lo logramos, irás como el jugador principal—Sonrió de oreja a oreja y el castaño imitó esta acción, envolviendo a su agente en un fuerte abrazo.
Niall Horan era un agente y cazatalentos deportivo independiente que trabajaba para distintos jugadores, pero cuando notó a Louis en su primer torneo, sabía que iba a ser algo más que un simple trabajo. Se habían vuelto grandes amigos y buenos socios, se entendían muy bien y sabían a dónde querían dirigirse, trabajar para Louis se había vuelto su único trabajo, ya que éste se lo pidió así y el rubio no tuvo problemas con ello, todo lo que alguna vez soñó lo tenia representando a este joven talentoso, y apenas comenzaba.
—No puedo creerlo, ¿De verdad?— soltó su agarre y se acomodó el traje de nuevo, levantando los brazos como seña de triunfo, no podía evitarlo, sabía que era cosa que hacía un niño emocionado, pero no podrían culparlo, acababa de lograr ser el primero en la lista de los jugadores más valiosos del DRAFT.
—¡Sí, hermano! Logré firmar el contrato más importante, ya sabes cómo son, subí mi contraoferta y no pudieron negarse— Dijo en un aire de ímpetu
—No sabes lo importante que es esto para mí, Niall, lo acabamos de lograr—. Volvió a dar un último abrazo a su amigo y esta vez lo hizo tan fuerte que logró levantarlo un poco, lo cual el rubio encontró divertido y a la vez se sentía feliz.