El sol que entraba desde la ventana abierta de nuestro cuarto daba directo a mi rostro. Me senté de inmediato, buscando zafar de los rayos. Lo conseguí ya que el resto de la habitación excepto la parte mencionada anteriormente quedaba en una tenue oscuridad. Se podía ver con claridad. Froté mis ojos con desgana, bostecé suave y me peiné el pelo hacia atrás. Por alguna razón cada vez que despertaba miraba hacia alrededor.
La cama de mi hermano menor a la derecha; vacía. Pensé que podía haber ido al cuarto de baño así que no le di importancia. Me levanté y puse mis zapatillas de casa. Comencé a caminar hacia un escritorio grande que compartíamos, donde allí había un reloj despertador.
Oh, el despertador. ¿No sonó? o no lo escuché. Hmm... quizá Tae sí. El se despierta enseguida. Puede despertar con apenas sólo un ruido, por más leve que sea, muy diferente a mí.
8:04 a.m. No, este reloj papá lo programo para que sonara 8:30 para que nos despierte y poder ir al colegio. Supongo estoy tan acostumbrada a levantarme temprano que ya hasta me despierto antes.
Papá se enfadaría conmigo si llegamos tarde al colegio. Nuestro turno comienza 9:00 a.m y por suerte no es más que caminar unas cuatro calles para llegar, así que no estoy en problemas.
Dejé el reloj a un lado y busqué un abrigo en el armario, porque sentía frío.
Recordando a mi hermano menor, me dió curiosidad por saber dónde estaba, ya hace unos minutos que me desperté y él no llegaba, así que me encaminé a la pequeña sala, dando pasos pequeños, esquivando vidrios y botellas de alcohol desparramadas por el piso. Hasta el cuarto de baño... vacío.
Algo llamó mi atención, la puerta no se podía abrir fácilmente, así que tuve que empujar. Un pequeño banco que aquí había... pero no es este su lugar habitual. Taehyung lo usaba cuando era aún más pequeño por que no llegaba al lavabo, pero Tae ha crecido lo justo como para poder cepillar sus dientes sin colgarse de él.
Fuí al lugar donde creí encontrar al pequeño, pero tampoco estaba en la habitación de nuestro hermano mayor, nadie se encontraba allí, Oppa se iba temprano al instituto. Me quedaba sólo un lugar.
Justo al final del pasillo. La habitación de mi madre. La puerta estaba entreabierta, sólo podía ver a Taetae sentado en el suelo abrazando sus piernas. Fruncí el ceño al ver que estaba temblando, casi en un ataque de nervios. Tenía su mirada perdida en algún punto del suelo.
Él no debería estar aquí, si papá lo descubriera se enfadaría mucho.
Entré rápidamente. Mis ojos se llenaron con la escena. Sólo pude contemplar allí parada mientras sentía las piernas temblar. Las lágrimas no tardaron en hacerse presentes cuando escuché lo siguiente:
-Ella dijo que estaría bien si se lo entregaba.- Su voz fue casi un susurro. -Respiraba raro, pero de pronto ya no la sentí y no respondió cuando la llamé. Está bien, ¿Verdad, Nonna?.-
Lo miré fugazmente tratando de contener una expresión neutra, pero mis ojos seguían húmedos.
Avancé hacia ella por el lado izquierdo de la cama cubierta de mantas y almohadas. Pateé un frasco de algo, era vidrio que rápidamente salió rodando fuera de mi vista. Me concentré en mi madre. Sólo tuve que dar unos pasos más para ver que en su brazo derecho casi caído había una jeringuilla clavada. Ella estaba tan pálida... Fría, pálida y pegajosa.
Ni siquiera pude decir su nombre.
Flashback
-Papá no dice nada. Pero yo escuché al Doctor Choi ayer en la noche.- Tomó mis manos. -Es un asunto muy complicado, pero ya tienes la edad para entender... Sabes que mamá toma medicamentos. Se trata de una medicina fuerte que trae consecuencias si no es tomada como se debe. Ella no debe tener acceso a ella, de eso se encarga nuestro padre. Aunque ruegue por ella... no se la des.-
-¿Qué podría suceder, Oppa?.-
-Sobredosis...- ¿Sobre...? -Muerte. Ella no sabe la dosis correcta, siempre necesita más, porque eso es lo único que alivia el dolor de su cadera.- Su cadera recientemente quebrada...
Fin Flashback.
Comprendí al instante.
Me acerqué a Tae que continuaba con su mirada perdida.
-¿Por qué mamá ya no responde, Nonna?.-
Al fin me miró. Yo ya no podía contener mis lágrimas. Fluían por sí solas. Mi hermanito era pequeño, pero no lo suficiente como para no darse cuenta de lo que ocurría allí. Podía notar su miedo y preocupación. Papá nos decía siempre que no teníamos que entrar en esa habitación. Que no teníamos que interactuar con nuestra madre porque ella no estaba bien, teníamos que dejar que se recuperara. Ella decía cosas raras, era cierto. No deberíamos estar aquí...
Me arrodillé a su lado y lo abracé lo más fuerte que pude.
-Todo está bien Tae...-Traté de que mi voz no saliera tan quebrada.
Traté de convencerme de que mi madre sólo estaba dormida por su medicamento y nada más.
Sí, podría ser. Mamá siempre dormía luego de que papá le daba su inyección...
¿Pero por qué se siente distinto esta vez?
Solo era un mal presentimiento.
..,
Ya no recuerdo cuantas horas habían transcurrido. Tae no volvió a hablar, así que supuse que se quedó dormido luego de tanto llorar. Y mamá no emitió ni un sonido, ni movimiento... ni señal de vida.
Los párpados me pesaban cansados e hinchados. No quería moverme, ni siquiera podía.
De pronto sentí la puerta principal abrirse de un golpe bastante fuerte y característico. Papá había llegado. Tae se sobresaltó y enseguida nos miramos.
-¡Nonna, es papi! ¡Es papi! Él despertará a mamá.- Tae se levantó rápido y tomó mi mano. Jale de él para que se detuviera, pero fue demasiado tarde, comenzó a caminar hacia la puerta.
-¡Tae, no!.- No llegó a salir de la habitación, se topó con nuestro padre, que vacilaba su mirada de ceño fruncido entre él, la cama y yo.
Me levante y corrí hacia Tae. Lo tomé del brazo y lo puse detrás de mí.
-¿Qué... hacen aquí?- Masculló papá. Me heló la sangre.
Tae quería ir con él pero yo sabía que no era bueno. -Papi... despierta a mamá.-
Papá dio unos pasos, pocisionandose frente a nuestra madre. Él se dió cuenta de lo que ocurría desde que llegó. Yo estaba preparándome para lo que posiblemente iba a suceder.
-¿Que han hecho?.- Ahora se dirigía a ella. Pateó algo que sonó como lo que yo también había pateado hoy. Lo recogió y miró detenidamente. No era sólo un frasco de vidrio, eran más. Probablemente Taeh... Mamá gastó casi todos los del botiquín.
Morfina, Pastillas para dormir y hasta analgésicos.
Se arrodilló en la cama bruscamente a un lado de mamá. Sacó la jeringuilla y la tiró con fuerza en dirección a la puerta. Tomé a Tae en brazos y me quedé con él en un rincón de la habitación. Comenzó a llamarla.
Pero nada ocurrió, ella seguía con sus ojos cerrados.
-!Despierta, maldita sea!.- Él lloraba y Tae se estaba poniendo muy nervioso, así que sin pensarlo me fui de allí y corrí con él hacia nuestra habitación.
Dejé a Tae en su cama y corrí nuevamente a cerrar la puerta para luego volver a su lado. Estábamos muy asustados. Papá no dejaba de gritar y golpear cosas.
Pasaron unos minutos en lo que se dejaron de escuchar golpes, en cambio se escuchaban personas caminando y hablando. Una voz bastante familiar... La del Doctor Choi.
Tae ya se había dormido una vez más por llorar y yo estaba muy cansada repentinamente. Triste y asustada. Así que dejé que mis ojos se cerraran.
Me despertó un golpe fuerte. Papá abrió la puerta de nuestro cuarto, caminaba rápido en nuestra dirección y con una expresión que jamas había visto antes en él. Muy diferente a cuando nos regañaba si nos portábamos "mal". Simplemente esto era tan... distinto.
No pude ni siquiera sentarme, él me agarró de un brazo y me arrastró fuera de la cama bruscamente y me arrojó a la mía, como si yo fuera una bolsa de basura.
Nuestro padre no era una persona muy cariñosa con nosotros, sí con Tae, pero más bien era distante y algo violento. Aún así no creí que fuera capaz de hacernos daño.
No creí...
Sus ojos estaban inyectados en ira. -¿¡Quien fue!?.- Su grito tan fuerte bastó para que mis lágrimas salieran. Sólo podía mirarlo. -¡Habla!.- Me golpeó en el rostro con su mano derecha, mi cabeza dio un giro rápido y doloroso. Volví a mirarlo, con pánico. -¿Cuantas veces les he advertido, ah? ¿Por qué lo hicieron?.- Golpeó otra vez en mi rostro y otra vez volví a sentir ese terrible ardor.
No sé cuando fue que Tae despertó, porque con sus gritos y mis llantos no me pude dar cuenta antes que mi hermano pequeño también lloraba detrás nuestro.
-¡Papi! ¡Ya basta! ¡Por favor, no le pegues a Nonna!.- Repetía una y otra vez Tae.
Eran muchos los golpes que yo había recibido. Papá paro a causa de los pedidos de Tae, furioso se giró en dirección a este. Ví que levantaba su mano y al instante me paré como pude delante de él, como si una alarma hubiese sonado en mi mente, frené su mano en el aire.
-¡Por favor!.- Grité. Me quedaban pocas fuerzas, pero no podía permitir esto. -¡Lo siento, perdonarme, por favor! Ella pedía su medicamento, decía que le dolía mucho y no podía aguantar más.- Rompí a llorar nuevamente, esta vez mas fuerte. -Lo siento, es mi culpa. Ya... basta.
Bajó su mano lentamente y retrocedió hasta dejarse caer en la cama de atrás. Noté su rostro lleno de lágrimas. Tapó su rostro con sus manos y ahogo un grito cargado de frustración e ira.
-Ha muerto, ella... murió.- Sollozó. Ninguno paraba de llorar. Giré para tomar a Taehyung en mis brazos. Hamacaba nuestro abrazo mientras le pedía que parase de llorar. Le decía... que todo iba a estar bien.
...
Mis disculpas si hay errores.
Hola! Quiero presentarme ya que es el primer Fanfic que subo.
Soy Canela c:
Contarles que esta idea la voy pensando y planificando hace meses. Nunca llegaba a un resultado convencible, así que por eso demoré tanto en presentarlo. No tenía pensado subir el Fanfic hasta que ya estuviese completo, pero no quería dejar pasar más tiempo. Sé que no lo voy a poder seguir todos los días y que puede que haya escasez de ideas para subirles otra parte, pero voy a hacer todo lo posible por hacerlo.
Trataré de actualizar regularmente. Espero que alguien espere por ello. *llora*
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No se olviden de votar. Si no veo resultados no voy a poder seguir con el proyecto, me ayudaría y animaría mucho que votaran! Gracias!
:)