Louis & Harry.

By wuandiftbiebas

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"Louis se está acercando hacia nosotros. La barba de hace días le queda bien con su peinado echado hacia atrá... More

Toda historia tiene un comienzo.
Capitulo 1.
Capitulo 2.
Capitulo 3.
Capitulo 4.
Capitulo 6
Capitulo 7.
Capítulo 8.
Capítulo 9.

Capitulo 5.

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By wuandiftbiebas

<< Capítulo dedicado a JazzisLarryShipper, gracias por tus comentarios y el voto, ¡te quiero!>

Zayn.

Estiré mis brazos hacia arriba, soltando el aire acumulado en mis pulmones, joder, salir de ese puto asiento me hacía sentir tan bien. Miré hacia todos lados, había estado en Doncaster unas pocas de veces, si no era para visitar a mis tíos Charlotte y Henry, era para preguntarle a Anne que tal le iba por la vida a mi buen amigo Harry.

Él nunca estaba al tanto de mis situaciones de viaje, así es, Harry no sabía que había estado aquí. Creo que eso es un poco egoísta de mi parte. Es mi mejor amigo y en conclusión tendría que verlo más de la cuenta, pero con saber que se encontraba bien, yo también lo estaba.

– ¡Zayn! –gritó una voz totalmente reconocible, giré mi cuerpo hacia la respectiva entrada de la central.

La madre de Harry, Anne. Ella corría hacia mí como si no hubiera un mañana, sonreí de oreja a oreja cuando ésta me rodeo con sus delgados brazos.

–Joder debería de venir más a menudo, estos saludos son realmente agradables. –contesté, separándome de ella para observarnos mutuamente.

–Mira que guapo estás. –murmuró tomando una de mis mejillas y estirándola.

Reí por el comentario y acción de la madre de Harry, a veces era tan… adolescente.

A pesar de sus regaños, repitiendo una y otra vez que yo era un huésped, y que ella se haría cargo de mi equipaje, lo tomé, caminando hacia su auto.

Ambos entramos en éste. Mientras ella rebuscaba algo en su bolsa, me permitió buscar algo decente en la radio; claro que bajando el volumen de la estación. 

–Estás algo flacucha. –chasqueé la lengua, haciendo que soltara una risita contagiosa.

–Es culpa de Harry. –murmuró soltando un suspiro.

Le miré de reojo, cuando encendió el auto, manteniendo su vista fija en el frente; comenzó a conducir.

– ¿Te ha dado problemas? –pregunté arrugando la frente.

Se encogió de hombros, al tiempo que daba vuelta en una de las ya solitarias calles.

–Algo así. Es un adolescente problemático Zayn, él te necesita. –desvió la vista del camino hacia mí, esperando una respuesta de mi parte.

Mordí mi labio inferior pensando cual sería mi respuesta. Sabía que le pasaba algo, no sabía con exactitud lo que era, pero al menos a mí no me hablaba como antes.

– ¿No te has puesto a pensar que tal vez esté enamorado? –ella carcajeó, como si hubiera hecho un chiste. Uno muy bueno al parecer.

–Aguarda aquí, tengo que revelar unas fotografías. –murmuró, sacando una cámara de su bolso.

Asentí con la cabeza, sonriendo levemente. Ella salió del auto caminando a la farmacia, la observé dentro del negocio, hablaba con uno de los trabajadores, el cual parecía completamente amigable.

Anne era una mujer muy hermosa, podía darme cuenta de donde Harry había sacado esa linda sonrisa y hoyuelos. La familia Styles estaba dotada de todos estos bellísimos rasgos, que cualquiera moriría por tener.

La madre de Harry no era como todas las demás, al menos conmigo no. Supongo que el derecho de antigüedad me daba tratos que a los demás no. Era como un hijo perdido, lo había escuchado salir de su boca centenares de veces. Ella y Trisha, mi madre, también mantenían una buena comunicación. Creo que ambas pensaban que un mundo paralelo, Harry y yo uniríamos nuestros corazones, fundándose en un apasionante amor. Negué con la cabeza ante la idea del ruloso con un vestido de novia.

Ella merecía un hombre agradable, con ella y sus hijos. Recuerdo una época en la que Anne y mi tío George salían. Juraría que estaban perdidamente enamorados; flores y corazones para todos. Harry nunca supo de eso, a pesar de que duraron cerca de cinco meses en ese solido romance. Pienso que no le dijo para no lastimar más el recuerdo de su padre. Éste los abandono cuando se enteró de que mi mejor amigo era gay. Él muy hijo de puta no soportó la imagen de Harry tomando de la mano de otro hombre.

En otro de mis vagos recuerdos, George me dijo una vez:

“–Zayn, esa mujer lo es todo para mí, no me importa que su hijo sea un maldito gay –respiro una gran bocanada de aire, seguido de una exhalación– Podemos ir juntos a comprar vestidos, joder, claro que sí.”

Al otro día, lo encontraron en las afueras de Bradford, él estaba ahogado en cerveza. Acababa de asaltar esa misma madrugada el empeño de los Señores O’Neal. George aún estaba preso.

Anne entró al auto al cabo de un rato, despertándome de mi ensoñación. Me pasó el sobre con las famosas fotografías, sonriéndome emocionada.

–Deberías de juzgar eso por ti mismo. –comentó poniendo el auto en marcha.

Abrí el sobre cuidando no dañar el contenido, a veces era tan brusco. Una serie de fotografías de Harry y un chico dormidos en el sillón de si mal no recuerdo, la sala de harry, aparecieron.

– ¿Quién es? –pregunté, sin quitar la vista de las imágenes.

–Creo que él… –hizo una pausa dramática, haciendo que me removiera en mi asiento– es el famoso problema de mi hijo.

Tomé la libertad de examinar al sujeto; tenía los ojos cerrados, sus mejillas se encontraban de un tenue rosado, la boca entreabierta. Lo que más llamó mi atención fue ver al pequeño Harry aferrado a él. Sonreí, guardando las fotografías en el sobre.

– ¿Cuándo las tomaste? –volví a preguntar, sin dejar de sonreír.

–Hace un rato, pasé a ver como estaba Harry, y los encontré a ambos dormidos en el sofá. –murmuró con ensoñación, haciéndome reír.

–Pido ser el padrino.

Después de esa charla llegamos al dulce hogar de Anne y Harry, éste se encontraba ya dormido, despatarrado sobre la cama con solo unos bóxers. Recibí unas disculpas de parte de la madre, haciéndome negar con la cabeza, ofreciendo mi mejor sonrisa. Ella no tenía la culpa que Harry estuviera durmiendo como un bebé.

Me liberé de mi cazadora y por consiguiente de la camiseta; tirándome al lado de Harry.

–Buenas noches dormilón. –susurré, colocando uno de mis brazos en su cintura.

La baja temperatura esa mañana me hizo tomar el cobertor y tapar con este al chico, el cual estaba babeando y gimiendo cosas inelegibles; con sus mejillas sonrosadas.  Caminé hacia el armario tomándome la libertad de utilizar uno de sus suéteres; negro, como a mí me gustaba.  El sonido de la calentadora y la respiración acompasada de Anne, teniendo una lectura realmente aburrida en la cocina, me hicieron soltar un estruendoso bostezo, llamando su atención.

– ¿Dormiste bien? –preguntó, levantándose de la silla– ¿Café? –volvió a preguntar, aunque aún no contestaba ni la primera pregunta.

–Sí. –contesté a ambas preguntas, asintiendo con la cabeza.

Inserté mi trasero en una de las lindas y cómodas sillas del comedor, bebiendo de la taza que segundos antes me había entregado. Pude saborear gustosamente el delicioso café. Pocas veces me daba la oportunidad de beber de ésta manera los líquidos, siempre estaba apresurado por llegar a las clases, a las fiestas, a cualquier lugar. Odiaba la soledad, la odiaba muchísimo.

El crujido en las escaleras fue escuchado por ambos, obligándonos a alzar la vista y ver a un Harry, víctima del sueño, tallándose los ojos con las manos hechas puños. Tuvo que parpadear seguidas veces para darse cuenta que en realidad estaba ahí, haciendo que la habitación se llenara de gritos de júbilo.

 – ¡Eres tú, eres tú! –chilló rodeándome con sus brazos.

–Sí, soy yo. –sonreí de oreja a oreja, correspondiendo a su abrazo.

–Mierda, te extrañé como no tienes una idea. –murmuró-susurró en mi oído, haciendo que mis piernas flaquearan, y no sabía por qué.

–Ustedes son tan adorables. –interrumpió Anne.

Ambos nos separamos, mirándola. Se encontraba en una de las esquinas de la cocina, con su taza de café en las manos, y esa mueca divertida en su rostro. Los tres nos entretuvimos recordando viejas historias, haciendo que más de una vez, Harry se sonrojara. Lamentablemente tuvo que partir minutos más tarde, siendo que él debía asistir a la escuela. Insistí en llevarlo a la escuela, pero nunca cedió, diciendo que volvería de la escuela más rápido de lo que pensara.

–Creo que iré a pasear. –murmuré encogiéndome de hombros.

–Sí, sería lo mejor –comentó separando la vista del periódico– Si aún no llegas cuando venga Harry, le diré que vaya a buscarte, ¿está bien? –sonrío amigablemente.

Y así fue como corrí escaleras arriba, lavé mis dientes y traté de arreglar aunque sea un poco la maraña que tenía por cabello. Me permití caminar por las calles de Doncaster como si fuera más un ciudadano que un visitante. El aire azotaba fuertemente con esas ondas frías, las cafeterías estaban llenas de personas comprando bebidas calientes y panquecillos. Los niños parecían muñequitos de nieve, tapados de la cabeza hasta los pies, y aun así me preguntaba cómo es que podían jugar, sí que eran fuertes. La mayoría de las tiendas se encontraban apenas abriendo, pero había una, una que resaltó de entre todas. Pequeña, acogedora, y sobre todas las cosas cubierta de posters con los libros más recientes, y otros con los dibujos de una taza de té humeante.

La campanilla sonó por todo el local, anunciando que un visitante había cruzado la puerta. En realidad se veía bastante grande por dentro, varias personas estaban conversando animadamente en las mesas mientras tomaban sorbos de su té, otros iban y venían con los libros bajo el brazo, yendo a pagarlos.

Me acerqué a los largos y pocos anchos estantes, mirando con atención los títulos. Sonreí mirando uno de los libros que Becca, una vieja amiga mía había leído hace tiempo, y no paraba de hablar de él. 

– ¿Café Ángel? –preguntó alguien a mi costado.

Flexioné la cabeza hacia un lado, sin quitar la sonrisa de mi rostro, admirando al sujeto que de igual manera me había sonreído.

–Es un buen libro. –respondí, llevando ambas manos a mis bolsillos.

–Sí, a mi hermana le encanta. –asintió para sí mismo.

Pocas veces en la vida alguien me había dejado tan plasmado como éste tipo lo había hecho, es decir, sólo hacía falta mirarlo y la respiración se te iba a ir, lo juro. Se vestía tan casual, pero a la vez se le podía notar a leguas un aire de adolescente; sus pómulos cubiertos por una fina capa rosada, seguramente hecha por el frío; su cabello estaba hecho una mierda, enserio. Pero no dejaba de verse adorable, con ese color dorado; el abrigo azul marino que utilizaba sólo hacía que sus ojos resaltaran más. Eso y las gafas que adornaban sus ojos azules, profundos como el mar. Seguramente debería dejar de leer poesía.

–Soy Zayn. –murmuré al cabo de un rato, ofreciéndole mi mano, tratando de ser cortés.  

–Niall, Niall Horan. –dijo, aceptando mi saludo.

Baje la mirada, tratando de no ponerlo incómodo. El contacto visual no era mi mejor atributo.

– ¿Eres de por aquí? –preguntó de repente, buscando mi mirada.

–No, sólo estoy de visita. Bradford es mi bendito hogar. –sonreí un poco.

Caminé hasta los estantes llenos de discos, mirando de reojo si el chico aún me seguía, ¡joder, si lo hacía!

–Uhm… tú no te ves cómo la gente de aquí. –solté, haciendo que negara con la cabeza, riendo levemente.

–Mullingar.

¿Era una especie de clave?, ¿Qué era eso de “Mullingar”?, El cuerpo de Niall se sacudió a causa de otra risa, haciéndome fruncir el ceño, nuevamente confundido.

–Mullingar queda en Irlanda, soy irlandés. –concluyó colocando ambas manos en su cintura, como si fuera una pose heroica.

–Conocí una vez a un chico irlandés –murmuré llevando mi mano al mentón, acariciándolo– Se llamaba Ricky.

Después de la partida de Harry, frecuentaba un bar de mala muerte en el centro de Bradford. Ahí conocí a un tipo regordete y pelirrojo, llamado Ricky.  Era de descendencia irlandesa, por parte de su madre. Heredando los famosos pasos de baile que estas personas poseían, eso y la adoración por la cerveza de raíz.

No sé cuánto tiempo estuve hablando con Niall, pero de que el tiempo se fue volando, lo hizo. Me dijo que iba a la universidad; le encantaba la música pop, aunque tampoco dejaba de lado a sus raíces;  sonreía cada veces que podía, porque al parecer todo era alegría en su vida; no era muy de salir con los chicos menores, pero al parecer tenía dos amigos en la preparatoria; Louis y Stan, los cuales eran completamente estúpidos, pero muy geniales.

Le conté de mi pronta visita a Doncaster; que también iba a la universidad, aunque tenía una numerable cantidad de faltas; él que no tenía muchos amigos, pero ellos eran fabulosos; Harry. Le hablé de mi increíble amistad con él, que más que eso, podíamos ser como hermanos.

Niall menciono algo que llamó mucho mi atención. Y que podía no haber oído nunca, pero debía de haberlo hecho.

– ¿Nunca te has leído cazadores de sombras? –me preguntó, sonriendo animado.

Le miré de reojo, mientras caminábamos por la calle. Las ráfagas heladas aún no cesaban, pero eso ayudaba a que Niall siguiera viéndose así de radiante.

–No, ¿por qué?

Juro que me miró como si fuera un bicho raro, más que raro, como si fuera víctima de lepra.

–No es por nada, pero son asombrosos –comentó con expresión emocionada, sacudiendo la cabeza– Da igual, el caso es que todos los cazadores de sombras tienen un Parabatai, creo que Harry es el tuyo. Y para tener un parabatai tienes que hacer un juramento. ¿Quieres oírlo?

Reí entre dientes, obligándome a morder mi labio inferior, ya que la mirada molesta de Niall comenzaba a perturbarme.

–No soy un cazador de sombras, Niall. –me encogí de hombros, haciéndolo más obvio.

–Eso no importa, quiero recitarte el juramento. –me codeó, volviendo mis mejillas rojas.

–Vale, recítalo. –alcé las manos hacia el cielo, haciéndolo reír.

“No me ruegues que te deje, o que regrese cuando te estoy siguiendo, porque a donde tu vayas, yo iré. Y dónde tú habites, yo habitaré. Tu gente será mi gente, y tú Dios, mi Dios. Donde mueras yo moriré, y ahí seré enterrado.” –se rascó la cabeza, mirándome– Creo que eso es todo.

–Es como que estas personas son almas gemelas. –concluí no muy seguro de si esas eran las palabras exactas para definirlo.

–Algo así. –asintió, parecía contento de que le haya puesto atención.

Niall se había tenido que marchar, con la excusa de recoger a su madre del club de tejer. Al poco tiempo mi celular comenzó a sonar al ritmo de “Best Day Of My Life”, anunciando una llamada.

– ¿Zayn?, ¿eres tú? –preguntó una ronca voz en la línea.

–Sí, soy yo. –respondí, riendo levemente.

– ¿Dónde estás?, creí que me esperarías para que te mostrara la ciudad. –contestó después de unos segundos en silencio, había decepción en su voz.

–Lo siento, pequeño. –relamí mis labios, ya resecos, mirando el cielo– No sabía que ya habías llegado de la escuela.

– ¿Estás loco? –escupió, haciéndome reír– ¿Sabes qué hora es?

No seas un bebé. –recriminé, ganándome un bufido de su parte- Voy en camino.

La respiración acompasada de Harry me dijo que todo estaba bien. Colgué el teléfono sin esperar respuesta, emprendiendo la marcha hacia la residencia de los Styles. Por lo menos me tomó una media hora, gracias a que no había llegado muy lejos en mi excursión. Harry me esperaba sentado en el pórtico, con su mochila en el regazo.

–Idiota. –le saludé, sentándome a su lado.

-x-

La música inundaba cada rincón de la casa, habíamos movido los sillones hacia la parte trasera de la casa, volviendo la sala en lo que ahora era la pista.  Los chicos y las chicas se refregaban en los cuerpos de los otros, como si no hubiera un mañana. En el frente de la casa estaban los barriles con cerveza, el equipo de lo que parecía ser futbol americano era el que repartía a los invitados. El ambiente olía a sexo, marihuana y alcohol. A pesar de que Anne nos había dicho que no quería jovencitos teniendo relaciones en sus sillones, estos eran adornados por parejas devorándose la boca.

– ¡Feliz cumpleaños! –chilló una chica morena, vaciando todo el contenido de su vaso en una sola sentada.

¿Cuántas de esas felicitaciones había recibido esa noche?, era incómodo, demasiado. Su cumpleaños ya había pasado, así que esa fiesta en honor a él, no tenía ningún puto sentido. No encontraba la hora en la que podría correr a todas estas personas, le importaba una mierda la relación de Harry con estas personas. Hablando de él, ¿Dónde carajos estaba?

Era el realizador de ésta fiesta, y ahora se había perdido. Descartó la idea de que podría estar follando en cualquiera de las habitaciones de arriba, eliminando aún más la de Anne. ¿Tal vez en el baño?....

Caminé con la garganta seca hasta llegar a donde los grandulones estaban resguardando la cerveza.

–Dame dos, por favor. –les pedí, mirando como tomaban esos vasos para fiesta y los rellenaban.

–Aquí tienes. –me los entregó, recibiendo un gesto con la cabeza de mi parte.

Subí las escaleras deteniéndome en la habitación de Harry, di tres toques, dándole la oportunidad de si estaba follando, podría decirme que me alejara y volviera más tarde.

– ¡Pase! –gritó el ruloso.

Abrí la puerta, adentrándome en la oscura guarida de Harry, sentándome en una de las esquinas de la cama. El silencio ahí era algo relajante, sonreí amistosamente pasándole una de las bebidas.

–Gracias. –susurró, arrastrando su cuerpo hasta estar a mi lado.

–Eres un jodido aburrido, ¿lo sabes, no? –pregunté, ganándome una risa contagiosa de su parte.

–Tenía que pensar algunas cosas. –se encogió de hombros, bebiendo del vaso.

–Somos amigos Hazz, puedes confiar en mí. –murmuré, haciendo que nuestras miradas se encontraran.

Busqué su mano entre el espacio que había en nosotros, dándole un apretón amistoso. Sus labios se curvaron en lo que parecía ser una sonrisa ladeada.

–Zayn… –comenzó, apretando los labios.

– ¿Es ése chico castaño? –pregunté, haciéndolo vacilar unos segundos.

Se llevó ambas manos al rostro, dejando escapar un gimoteo, lo conocía, estaba frustrado.

–Eres tú.  –dijo finalmente. Abrí la boca un par de veces, cerrándola automáticamente, a causa de no saber que decir –Me gustas, ¿sabes? –sonrío nostálgicamente, mirando un punto ciego en las sombras– Es extraño que no te hayas dado cuenta antes, porque honestamente soy malditamente malo fingiendo que mis sentimientos hacia ti son mera amistad.

Sentía una cantidad innumerable de cosas en mi estómago, todas esas malditas emociones mezclándose con cada palabra que él me decía, y lo peor de todo es que a final de cuentas Harry era mi mejor amigo. Nunca me puse a pensar que ese momento llegaría. Si actuaba de una manera diferente con él, era porque lo quería, sentía algo especial hacia su persona. Era mi compañero de locuras, el chico con el que hacíamos las famosas pijamadas en las que no hacíamos nada más que hablar de los tíos buenos de la preparatoria.

Ahora ambos teníamos este silencio que minutos antes habría definido como el cielo, pero que ahora no era más que algo incómodo y decepcionante.

–Lo siento muchísimo. –murmuró, sorbiendo la nariz.

–No tienes por qué sentirlo, Hazz. –respondí mordiéndome el labio.

– ¿No entiendes que lo acabo de joder todo? –se levantó de la cama, dando vueltas por la habitación– ¡Todo esto es tu culpa! –escupió señalándome–Si no fueras tan tú.

Reí nerviosamente, haciendo que Harry me mirará fulminante. La habitación se inundó con esa estruendosa carcajada que tanta falta hacía. Éramos unos putos locos.

–Ven aquí. –susurré levantando mis brazos en su dirección.

Él me miró sonriendo, aceptando gustosamente ese abrazo. Estuvimos así alrededor de unos minutos, Harry no dejaba de pedir disculpas, y yo de decirle que no tenía por qué pedirlas, las personas se enamoran, eso no es un delito. Él se volvió a disculpar por pensar así, haciéndome reír y llamarlo idiota. En el momento que cerró sus ojos y entreabrió sus labios, acercándose peligrosamente, supe que algo andaba mal. Lo peor del caso es que no hice nada para parar lo que sea que estaba pasando. Sus labios sobre los míos, nuestros alientos mezclándose. Creí escuchar como la puerta de la habitación se abría, pero no me importó. 

|| ¡Jesús!, tengo cerca de un mes que no actualizo, mil disculpas. Gracias por leer la novela, por sus votos y sus comentarios (aunque solo una persona haya comentado que le parecía), jajaja. ¿Notan algo nuevo?, ¡La portada!, ¿les gusta?, ¿qué les pareció el capítulo?, si bueno, ¿estuvo aburrido?, de nuevo, lo siento.

 Si este capitulo llega el día de hoy a los 10 votos, ¡mañana subo el siguiente!, ¿qué tal? 

Les quiero, ¿vale?, hasta pronto. 

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