─Si no te mueves, esto sucederá─ y sin pensarlo dos veces me paré frente a él, atraje su cabeza junto a la mía, puse sus labios muy, muy cerca de los míos, me encontraba de puntitas ya que el era bastante alto, sentía su respiración chocar contra la mía, lo tomé por sorpresa, lo sé, segundos después posó sus manos alrededor de mi cintura y entones sin pensarlo dos veces me acerqué mucho más nuestros labios se rosaban y ahí lo hice...Escuchaba las risas de parte de Kath, sabía lo que le haría al chico, cuando iba a unir nuestros labios alcé mi rodilla izquierda y le di un pequeño golpe en su "masculinidad". Cayó al suelo, sus manos alrededor de su "masculinidad", gemía, pero de dolor, su cara estaba del mismo color de su camisa, roja y solo lo escuchaba maldecir.
─Ups─ dije y continué mi camino junto a Kath.
─¡ME LAS PAGARAS ESTÚPIDA!─ escuché al chico gritar desde lejos.
─ Si, si, si─ dije.
─Eso estuvo genial, pensé que sí lo besarías, estaban muy cerca─ dijo Kath asombrada.
─¿Eres loca? Jamás lo besaría, ew─ dije ─además, parece mariposita─ comenté y nos reímos. Caminamos a la fila y todos nos miraban, que raro. Escogí una barra de granola, apenas eran las 10:05am, no tenía mucha hambre. Kath comió pancakes, no había desayunado, por lo tanto ella si tenía hambre.
Continuó el día y no volví a ver al chico, me dirigí a mi casillero para dejar el libro de química, abrí el casillero y encontré una nota la cual decía:
"Gracias a ti me encuentro en enfermería, estúpida, no me viste camino al hospital en ambulancia, pero si en enfermería. La venganza es dulce. Estate atenta cada segundo que pase, en cualquier momento actuaré.
Cuidate,
el chico al que casi matas."
Reí al ver la estúpida nota, estaba que temblaba del miedo, estúpido se cree que por ser nuevo y supongo que riquitillo me dará miedo, pft. Guardé la nota en mi bulto y cerré mi casillero. Me senté a esperar a Kath frente al salón de su última clase, salió, nos dirigimos al estacionamiento y salimos de este rumbo a casa, haríamos la tarea de física juntas. Llegamos a casa, abrimos la puerta y se encontraba solo nana en la sala de estar, le hablé.
─¡Nana, adivina quien me acompaña!─ exclamé con entusiasmo.
─Eh veamos...¿un chico guapo al fin? ¿un perro? ¿un gato? ¿un amigo? ¿una amiga? ¿la señorita Kath?─ preguntó.
─No, no, no, no, no, ¡SIIIII! e iremos a hacer la tarea de física a mi cuarto, hasta luego nana─ le dije dándole un beso en su mejilla arrugadita.
─Hola nana, mucho gusto verte─ saludó Kath.
─El gusto es mío, señorita─ saludó nana de vuelta.
Subimos al cuarto y comenzamos con la tarea hasta que nos quedamos dormidas. Nos despertó un feo sonido, el celular de Kath, ella al parecer dormía profundo, no se despertó, busqué el celular, había dejado de sonar, sería más difícil encontrarlo. Lo encontré y miré de quien era la llamada perdida la cual era de su casa, miré la hora y eran las ¡2:16am! habíamos comenzado con la tarea a las 5:30pm, diablos. Levanté a Kath y le pedí que llamara a su casa y le dijera que se quedaría en la mía, por la hora, lo hizo, no hubo problema. Ella durmió en una cama y yo en la mía, mi cuarto tenía tres camas, de tres diferentes sizes, "Full", "Queen" y "King". A la mañana siguiente sonó la alarma, maldita.
─Kath, levántate.─ le dije moviendola para que despertara.
─5 minutos más mamita linda─ suplicó y reí, creía que estaba en su casa.
─Hijita hermosa, si no te levantas ahora algo muy malo sucederá─ inserté voz maléfica.
─Okay mamita─ dijo adormilada.
─Kath no sabes lo que acabas de hacer...─ dije en un susurro.
Bajé a la cocina corriendo y casi caigo rodando por las escaleras, tomé un vaso grande, abrí la nevera y verti hielos en el y eché un poco de agua, cerré la nevera y subí lo más rápido posible el cuarto, abrí la puerta con cautela y entré al cuarto.
Uy Kath, cometiste un error en no levantarte.
¡ZAAAAAAAZ!
Un vaso con hielo y agua muy fría cayó sobre ella.
─¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH!─ gritó.
No pude aguantar y reí a carcajadas, era imposible no hacerlo. Kath me miraba más que furiosa y más risa me provocaba por lo que me encontraba llorando de la risa recostada de la pared, por cierto no sé como llegué aquí. Intentaba aguantar la risa, pero solo conseguía aumentar la risa.
─Bu-u-ue─ intenté decir, pero tanta risa me lo impedía, tomé un respiro ─buenos días hijita─ dije ya un poco calmada.
─¡ERES UNA ESTÚPIDA!─ gritó, uy creo que alguien se levantó mal humorada.
─Si, si, si, como digas, levanta tu trasero y muévete a bañar, en aquella gaveta hay ropa tuya─ le dije señalando la coqueta.
Me levanté del piso en el cual caí en algún momento sin darme cuenta por tanta risa y caminé a la cama para vestirla, Kath había buscado la ropa y se encontraba dándose un baño de esos baños de una media hora. Terminé de vestir la cama y caminé al closet y saque ropa para la universidad. Esperé sentada en la cama a lo que Kath se dignaba a salir y por fin salió.
─¡GLORIA A DIOS! ¿te despintaste? ¿tienes el mismo color de piel o ahora eres casper? Podías tardar un poco más si lo deseabas, tortuga─ le dije.
─Ay cállate y entra a bañarte─ me dijo Kath entre risas.
─Okay mamita─ dije con voz burlona entre risas y caminando hacia el baño.
─Estúpida, bajaré a desayunar, ¿nana ya habrá preparado el desayuno?─ Preguntó Kath.
─Supongo que sí, cuando bajé no había nadie, pero no me fijé si había desayuno o no así que averigua por ti misma─ le dije cerrando la puerta del baño.
Me di un baño rápido, no más de 10 minutos, odio estar horas en el baño. Enrolle la toalla alrededor de mi cuerpo, abrí la puerta del baño y asomé mi cabeza, no había nadie así que salí y me vestí con la ropa que había elegido anteriormente. Me miré al espejo unos jeans sencillos, una camisa roja que llevaba la frase "freedom" en color blanco, el pelo suelto naturalmente con una hevilla a cada lado para recoger ese cabello que de momento se escapa rebeldemente, unas converses blancas, un poco de polvo para maquillar y estaba lista. Salí de la habitación rumbo a la cocina y no había nadie, deduje que estaban en el comedor y bingo, ahí estaban.
─Buen día nana─ le dije mientras le daba un abrazo.
─Buen día mi princesa─ me dijo mientras me devolvía el abrazo.
─¿Que hay para desayunar?─ pregunté hambrienta.
─Bueno pues yo creo que waffles o a eso huele─ dijo Kath.
─A ti todo te huele a waffles, Kath─ le comenté riéndome y era cierto, para ella todo olor a comida o a dulce eran waffles ─Nana, ¿qué delicia desayunaremos hoy?─ le pregunté a quien debí preguntarle desde el principio.
─El olfato de Kath no falló, efectivamente son waffles mi niña─ dijo nana. En ese mismo intante sentí la mirada de alguien, miré a Kath y era la suya tipo "¿qué te dije?" burlonamente.
─I told you─ me dijo ─la de defectos en los sentidos no soy yo─ continuó riéndose
─Como digas─ no me gustaba perder así que terminaba el chistesito en cuanto pudiese.
─Ya, paren de pelear mocosas─ pidió nana.
─Yo no estoy peleando, es ella─ dijimos al unísono. al darnos cuenta de ello comenzamos a reír.
─No maduran, eh─ dijo nana entregando a nosotras esos deliciosos waffles.
Desayunamos los deliciosos waffles en silencio, nana había salido a continuar con la limpieza, no sé que limpia porque solo estamos ella y yo y no salgo de mi cuarto, pero ella ama limpiar así que la dejo hacerlo.
Tomamos nuestras cosas y nos dirigimos al garaje, salimos rumbo a la escuela escuchando música.
─¡MIERDA!─ exclamé ─¡Dejé el libroooooo de la segunda clase encima de la cama!
─Ouch, tranquila tengo el mío así que lo podríamos compartir─ me propuso Kath.
─Al menos─ dije.
Llegamos al estacionamiento y continuamos rumbo a clases.
─Mel, tengo hambre─ dijo Kath.
─¿Cómo dijiste? ¿hambre? Acabas de comerte un plato de waffles ¿cómo puedes tener hambre?─ le pregunté.
Mi mejor amiga es un barril sin fondo.
─Simplemente tengo hambre, vamos a desayunar─ me pidió.
─No, yo ya desayuné y tu también, pero quien tiene hambre no soy yo, ve y yo te espero en el salón─ le dije para comenzar a caminar directo al salón.
─No, porfis, acompañame Mel─ suplicó.
─Dije que no Kath─ dije.
─Dale Mel y te prometo que te haré los trabajos escolares por una semana─ me propuso.
La oferta es tentadora, muy tentadora...
─¿Hoy es tu día de proponer cosas o qué?─ le pregunté recordando que esta sería la segunda propuesta en lo que va de la mañana.
No quiero imaginarme cuantas propuestas habrán en lo que resta del día y la razón de cada una.
─Esta bien, esta bien, espero que cumplas tu propuesta─ me convenció y de una vez, le advertí.
─Perfecto─ comentó ─vamos.
─Pues vamos.
Entramos a la cafetería y comencé a buscar una mesa para dos mientras el barril sin fondo se adelantaba a comprar lo que deseaba desayunar por segunda vez.
¡EW! ¡Una pareja comiéndose ellos mismos en vez de a la comida! Les faltaría quitar la bandeja y treparse en la mesa.
Oh wait...
Es el chico al que casi atropello, interesante...
─Ew, ¿viste ese espectáculo porno?─ Kath llegó a mi lado con su bandeja en manos.
─Si, porno, por no comerse la comida se comen ellos mismos.
─Que asco, en serio─ dijo Kath con cara de asco.
Y ¿quién no pondría cara de asco? Ah si, su sequito quienes parecían estar llegando a un orgasmo viendo esa escenita. Asco. Asco. Asco.
Encontramos una mesa libre y nos sentamos lejos de esa escena, gracias a Dios la cafetería era grande.
─Mel, se me quitó el hambre.
─Te comes eso quieras o no aunque luego lo termines vomitando, si vine aquí es porque desayunarias.
─O no, viniste aquí porque te propuse hacer tus trabajos escolares por una semana─ dijo en tono de "no me lleves la contraria porque tengo la razón, bitch".
─Okay, okay, tu ganas, haz lo que quieras con ese desayuno─ le dije.
Se levantó de su silla para ir a botar la bandeja con todo.
Esperen, puedo hacer algo muy interesante con ese desayuno...o con la bandeja.
─¡KATH NO LO BOTES!─ grité.
Y creo que grité muy alto, todos voltearon a mirarme y el murmulleo se convirtió en completo silencio.
Mierda.
Todas las miradas encima de mi, lo que me faltaba.
─Eh, perdón─ pedí disculpas a todos y en realidad no sé porqué.
─Mel, ¿por qué rayos pegaste ese grito?─ preguntó Kath con cara de "".
─Eh pues yo solo tuve una idea y pensé en voz muy alta, perdón.
─¿Para qué quieres la bandeja o la comida?─ me preguntó Kath.
─Para algo, sólo damela.
─No.
─Kath damela.
─No.
─No me hagas correr por toda la cafetería para quitarte la bandeja.
─Si no me dices para qué la quieres, no te la daré.
─Si me la das, verás para qué la quiero, damela Kath.
─No.
─Katherine tienes 2 segundos.
─¡Dime para que diablos quieres la bandeja!
─Para tirarsela encima al estúpido ese.
─¿En serio? ¿la comida?
─No, aún no sé, no sé si dar una cantazo con la bandeja en alguna mesa o tirarle la comida encima.
─Yo quiero ver eso.
─Entonces dame la puta bandeja ¡YA!
─Tranquila, tranquila, ten.
─Gracias mocosa.
Tomé la bandeja y caminé como si la fuese a botar en el zafacon que se encontraba justo al lado de la mesa del espectáculo.
Llegué al zafacon y ¡ZAS!
Adivinen, ¿que sucedió?
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