- Es hora de entrar - Me dijo Pan señalando la puerta color Purpura.
- Quiero salir de aquí - Le suplique.
- No, hay algo que tienes que ver.
- Mi vida ah sido de completo sufrimiento, no me hagas mas daño. - Le rogué con lagrimas en los ojos.
- Eso a mi no me interesa - Dijo con frialdad tocando mi hombro.
- Para ya por favor - le dije mirando hacia el suelo sin esperanza de que accediera.
- Malcom, hay cosas que olvidas por completo, pierdes la memoria a veces. - Me dijo en tono confundido, era la primera vez que veía esa expresión de preocupación.
- Siempre eh tenido eso, no se porque, pero... siempre olvido cosas importantes. - Le dije preocupado ya que el tenia razón.
- Olvidaste las violaciones de parte de tu tío, eso es suficiente para darse cuenta que pierdes la memoria, cuando lo viste de nuevo recordaste ese sentimiento de dolor, solo que ahora mas fuerte porque no lo tenías presente, ahora, te duele y sufrirás un poco mas con lo que veras a continuación.
Comencé a sentir demasiado miedo por lo que se avecinaba, mi sudor era frío, eso indicaba que era señal que tenia mucho terror por lo que vería.
- Malcom... ¿recuerdas como murió tu mama?
Solté una inhalación demasiada fuerte y mis ojos se abrieron como platos. ¿Mi madre? ¿Por qué preguntaría eso?. Trate de recordar como era su muerte, pero solo lograba recordarme a mi en el funeral sosteniendo un puño de tierra, lograba ver a familiares, amigos del trabajo de ella en el funeral, sentados, llorando, el cielo nublado y mi padre... ¿mi padre no estaba?
- No se pero, no recuerdo - me limite a decir - no se como murió...
- Ahora lo recordaras. - Me dijo con una sonrisa que de nuevo era perversa.
El abrió la puerta y de inmediato todo se volvió de noche, estábamos en mi casa, en el patio, en el césped, a la derecha estaba mi columpio donde recuerdo me gustaba meditar, ya que imaginaba que era el sitio donde podía ir hacia adelante y hacia atrás al mismo tiempo.
Mire alrededor y las casas eran hermosas, sin embargo no había ninguna persona. A lo lejos en la cochera me veía a mi mismo sentado.
Me acerque a el niño y este tenia ya 8 años.
Estaba simplemente viendo a la nada, lo cual se me hizo demasiado extraño, su mirada estaba perdida y demasiado extraña, de tantas cosas en la mente uno llega a perderse.
- ¿Por qué tenia la mirada tan perdida pan? - le pregunte angustiado.
- Reprobaste Matemáticas y no podías dormir, así que saliste aquí a poder pensar como pasar la materia, estabas realmente muy angustiado, ya que en tu casa últimamente tus padres habían discutido demasiado, eso te afecto moralmente y en la escuela bajaste el rendimiento, por lo que no sabias como explicarle a tus padres tu decadencia en la materia.
- Entiendo... - asentí atento a el niño.
-Mira, la cosa se pondrá buena - me dijo Pan poniéndose serio.
Malcom niño se levanto y se dirigió hacia la casa, con una mirada muy triste y de decepción hacia su propia persona, pateo una hoja seca que había caído del árbol, yo lo seguí y me quede atento a cualquier cosa.
- Estúpidas matemáticas, estúpidos todos, no entiendo, intento estudiar pero no se me graba ninguna cosa, parece que mis padres se odian... pareciera que todo fuera mi culpa. - dijo hostilmente.
- Veo que ya aprendió palabrotas - Dijo Pan en tono burlón a lo cual no hice caso.
Malcom abrió la puerta y entro, yo lo seguí junto con pan...
En mi casa habían bellos cuadros familiares, donde estaba yo en el hombro de mis padres, y mi mama a un lado tomando su brazo. Al volver a ver los cuadros un nudo en la garganta broto.
Malcom se detuvo en seco, parecía que escuchaba algo, así que hice lo mismo y puse atención.
- ¿Mama? - dijo Malcom susurrando.
- ¿Mama? - repetí yo un poco confuso.
Sonidos raros se escuchaban y Malcom rápidamente fue hacia las escaleras, y las subió despacio, yo lo seguí y pan detrás de mi.
Se coloco detrás de la puerta de la habitación y cuando el comenzó a escuchar claramente los sonidos yo pude escucharlos a la perfección y me quede perplejo de lo que en realidad eran, eran gemidos.
Quise detener a mi yo infantil abrazándolo por la espalda pero mis manos atravesaron su torso y el abrió la puerta presenciando los movimientos sensuales de su madre.
- ¿Mama? - dijo el confundido mirando a su madre completamente desnuda.
Ella estaba sentada sobre las caderas de el individuo que estaba recostado en la cama. Mi madre vio a Malcom y soltó un grito ahogado y recurrió a taparse con las sabanas color vino que estaban en la cama. Como la oscuridad del cuarto y de la noche se mezclaban el rostro del individuo no se dejo ver a lo que Malcom pregunto.
- ¿Papa eres tu? - en tono angustiado con los ojos como platos.
- ¿Malcom? ¿¡Qué haces aquí!? - le dijo mi madre gritando.
El rostro de Malcom no estaba bien, en su mente pasaban cientos de cosas, parecía como un avión cayendo en picada a la inmensidad del océano.
-¿Quien es usted y que esta haciendo con mi mama?
El individuo no contesto, se levanto de la cama y cuando un rayo de luz de la luna impacto en el dejo asomar su rostro, Malcom no reconoció su cara y se quedo perplejo ante tal persona desnuda. El procedió a tomar su pantalón y ponérselo mientras caminaba hacia la salida donde yo estaba perplejo de lo que estaba viendo en ese momento: Mi madre había sido infiel a mi padre.
Malcom estaba completamente anonadado de lo que había visto.
- Me dijiste que tu hijo estaba en cama... ¡maldición! - exclamo el sujeto.
El individuo se coloco donde estaba yo y se marcho de inmediato abriendo la puerta principal de la casa, enseguida se escucho un automóvil que encendió y arranco a toda velocidad.
- Mama... - dijo el pequeño Malcom mientras sus ojos brillaban por las lagrimas que estaban apunto de estallar sobre el.
- Largo de aquí Malcom, lárgate a tu maldito cuarto - escuche a mi madre decirle a mi pequeño yo.
Un coraje inundo mi ser...
- Convenientemente se acostó con otro cuando tu padre no estaba y te creyó dormido - Suspiro Pan.
Malcom dio media vuelta y camino despacio hacia su cuarto, sobre el pasillo note que volteo hacia su madre y lloro amargamente y continuo su camino usando su manga del brazo izquierdo para limpiarse las lagrimas que bajaban por su mejilla.
Me sentí realmente triste por lo que mi yo había visto hace años, sin embargo yo no recordaba esto. Entre en mi cuarto junto con Malcom y lo vi acostado en su cama, mirando hacia la pared mientras abrazaba un pequeño peluche de un dinosaurio. Voltee a ver el cuarto y mire que en el techo habían estrellas de plástico que brillaban en la noche, mire mi bote donde estaban todos los juguetes con los cuales solía jugar, inmediatamente me senté en la cama y mire como el pequeño Malcom se quedaba dormido llorando, en la puerta aparecía mi madre mirando a Malcom dormido. Ella tomo la cobija y lo tapo, se quedo mirando al pequeño dormido y mire como una lagrima bajaba de su mejilla.
- Continuemos, el viaje aun no termina - dijo Pan con una sonrisa perversa.
Ambos salimos de la habitación y de inmediato la noche se acabo y salió el sol, era una tarde cálida, las hojas de los arboles se movían de un lado a otro por el aire, caminamos a la entrada principal de la casa donde mire que mi padre caminaba de la mano conmigo.
- ¿Qué es esto? - pregunte
- Esto es unos días después de lo sucedido con tu mama, tu padre llego de viaje y decidió darte una sorpresa y fue por ti a la escuela, ¿tampoco lo recuerdas?.
- No.
- Muy bien, observa lo que sucede - comento pan sonriendo.
Mi padre entro por la puerta y se dirigió a la cocina, vi que Malcom se sentó a la mesa, absorto en sus pensamientos, Del suelo brotaron 3 colibrís mágicamente peculiares y volaron alrededor del Malcom que estaba sentado, sus cuerpos estaban conformados de pintura, un colibrí era rojo, otro color azul y el otro verde, cuando estos aleteaban y se movían de un lado a otro de sus alas caían gotas de pintura, Malcom pequeño pudo verlos y sonrió, intento con sus manos tomarlos pero estos solo se movían alrededor de la cocina.
- ¿Qué esta pasando? - pregunte a Pan confundido.
- Quizá te preguntes porque esas aves que estamos viendo tambien las puede ver el pequeño, esto es porque esas aves ya eran alucinaciones que tenias de niño, todo esto esta pasando en su mente, el intenta buscar algo que le haga olvidar los problemas y lo que vio hace unos días, por eso creo estos colibrís de pinturas brillantes para que le animen un poco.
Me quede en silencio mirando la sonrisa de mi yo pequeño, pude ver en sus ojos ese destello de felicidad que provocaban los colibrís volando de un lado a otro, de inmediato estos se desvanecieron como humo, y escuche que mi padre le hablaba a Malcom.
- Hijo, ¿quieres algo de cenar ?
La sonrisa de Malcom se borro e inmediatamente contesto:
- Si, quiero pizza.
- Claro hijo, ¿pepperoni?
- No, Hawaiana.
- Listo, déjame llamar.
Papa desapareció de la cocina unos momentos y cuando regreso pregunto:
- Hijo, tu madre esta muy extraña, últimamente peleamos mucho, y se que no deberíamos hacerlo porque la amo, pero actúa distinto conmigo.
- No lo se.. - dijo Malcom mirando a la mesa triste.
- Se nota que el pequeño tu es demasiado listo para su edad y sabe que es lo que pasa - dijo Pan.
Me quede callado mientras observaba como marchaba esta conversación.
- Creo que tiene a otro hombre - menciono el padre.
Malcom guardo silencio...
El padre miro a su hijo y noto que escondía algo bajo su silencio.
- Hijo, ¿sabes algo que yo sepa?
Malcom guardo silencio, el padre espero su respuesta y visualizo su lenguaje corporal, Malcom comenzaba a apretar las manos y cerraba sus ojos para evitar el contacto visual con su padre, sin embargo lo que pasaba en su mente eran bombas nucleares recordando esa noche.
- Responde Hijo, puedes confiar en mi, ¿Qué pasa?.
- yo... - decía el pequeño Malcom intentando sacar fuerzas de su voz, su mentón le temblaba y sus lagrimas comenzaban a salir a pesar de que intentaba con todas las fuerzas de su cuerpo controlarse.
- ¿Si? - dijo el padre agachándose hacia el.
- El otro día, mama estaba con un hombre en su cuarto, era de noche y no estabas, me grito que me fuera a mi cuarto. - Dijo con voz débil.
Pude ver que mi padre se levanto de golpe y tenia los ojos como platos, inmediatamente se fue a su cuarto.
- Descuida, todo estará bien Malcom - dijo con un tono de furia.
- Uy la cosa se pondrá interesante - sonrió Pan.
Observe como el pequeño Malcom quedaba en la silla limpiándose sus lagrimas con la manga de su uniforme mientras moquito escurría de su nariz.
Pasaron unos momentos y mi madre llego del trabajo, dejo la bolsa en el sillón y dijo:
- ¿Hola? ya llegue. - dijo sonriendo.
Observe que Malcom miro con lagrimas a mi madre y ella se acerco para ver que tenia el.
- Lo siento mama - dijo Malcom llorando.
Inmediatamente mi madre abrió los ojos asustada y se movió de inmediato a su cuarto donde mi padre la esperaba. Los seguí, subí las escaleras a la mitad y de pronto escuche los gritos que comenzaron a explotar dentro del cuarto entre mi padre y mi madre, el pequeño Malcom tambien subió llorando para intentar escuchar la discusión, los gritos subían cada vez mas de nivel y un poco más y más y más. Malcom deicidio sentarse en las escaleras y abrazarse así mismo mientras lloraba profundamente intentando no hacer ruido, yo miraba por debajo de la puerta mirando como ambas sombras de mis padres alzaban los brazos en la discusión.
Cuando de pronto se escucho un gran golpe, el cual provoco que ambos se callaran, inmediatamente el pequeño Malcom se sobresalto asustado por el sonido de el golpe y se levanto deprisa a abrir la puerta.
En el suelo estaba tendida su madre, herida, intentando levantarse con mucha dificultad, su padre estaba de pie con una plancha en la mano.
- Eres una maldita infiel, ¿Cómo pudiste hacerme eso?, te di todo, trabaje arduamente para hacerte feliz y... ¿así me pagas?.
- Papa ¿Que hiciste? - dijo el pequeño Malcom con lagrimas en sus ojos.
- Esto es tu culpa Malcom - decía su madre con voz débil. Todos los problemas comenzaron desde tu nacimiento, ojala nunca te hubiera tenido...
Malcom dio unos pasos atrás por la brutalidad de las palabras que acababa de escuchar de la mujer que lo crio...
- ¡Cállate! grito el padre golpeándola con fuerza, eres una maldita infiel le repetía una y otra vez, eres una maldita infiel, una maldita infiel...
Note que el pequeño Malcom visualizaba cada golpe en cámara lenta mientras miraba como mama ya no se movía para evitar los golpes, Papa comenzó a patearla y comenzó a enloquecer cada vez mas, gritando.
- Papa, para porfavor, la estas matando, para... porfavor, detente, detente... - decía el pequeño Malcom mientras su voz se hacia cada vez mas débil.
Mis lagrimas brotaban como avalancha, mis manos temblaban, quería abrazar al pequeño Malcom pero era inútil, mi padre de pronto se detuvo y miro sus manos asustado.
- ¿Que eh hecho?
comenzó a dar pasos hacia atrás y comenzaba a llorar, fue al armario y busco entre la ropa una cajita que estaba guardada.
- ¿Que es eso papa? -preguntaba el pequeño Malcom mientras temblaba de miedo.
- Lo siento hijo, lamento no ser el padre que siempre quisiste, lamento que tu madre haya sido así contigo, eh hecho algo que no tiene perdón y me iré al infierno por esto, por favor sal de la habitación, pronto llegara la pizza y no abras este cuarto hasta que venga el repartidor.
- ¿Papa? - no te entiendo - gemía el pequeño Malcom.
- Sal del cuarto hijo - decía llorando...
- No papa no quiero irme.
Papa tomo a Malcom y lo saco con cuidado mientras lagrimas brotaban. Malcom lo abrazo, intentando aferrarse a el, el único refugio que podía encontrar.
- Te quiero hijo.
- Papa...
Mientras la puerta se cerraba observe que de la cajita sacaba una Beretta 380, cuando se cerro la puerta desde el interior se emitió una explosión de disparo el cual provoco que el pequeño Malcom cayera hacia atrás del susto cayendo de las escaleras.
- Perdió la conciencia - contesto Pan.