Antes que nada, gracias a todas las que comentan y que les gusta la historia. Me hace muy feliz saber que les agrada. Y a las que vienen de fanfiction, mil perdones por el percance que me ha surguido allí y muchas gracias por seguirme aquí ♥
Mostrar los Colmillos.
Hermione agachó la cabeza una vez más y se concentró en acomodar en perfecto orden alfabético las Pociones que tenía en frente de su nariz. Suspiró frustrada y cerró los ojos fuertemente al escuchar la campana que anunciaba el fin de todas las clases.
Y yo aquí - pensó tristemente ella - a la espera de estar acompañada por una inútil serpiente.
Pero la verdad era que esa espera la aguardaba mitad ansiosa y mitad asustada. Es decir ¿con que cara iba a mirar a Malfoy las horas restantes? Eso era algo digno de ver.
Se frotó la frente y se apresuró a seguir con lo suyo cuando escuchó unos pasos ligeros acercarse a la sala de Pociones.
-...y no generarás problema alguno, ¿me ha entendido, señor Malfoy? - acotó solemne la voz de Snape a medida que interrumpía en la habitación.
-Si si - dijo desganado Draco, descolgándose su mochila y arrojándola en la mitad de la sala. Rápidamente, y sin levantar la mirada del suelo, se dirigió a hacer los recados que Severus le había mandado: limpiar todos los utensilios utilizados en clase.
Se arremangó las mangas y le lanzó una mirada furtiva a Granger, que fue interceptada por Snape:
-Y nada de miraditas a hurtadillas.
Hermione sonrió por debajo de sus cabellos nerviosa. Con que Draco la estaba mirando; bueno, al parecer Snape sí servía para algo útil después de todo.
Las siguientes hora y media pasaron bastante lentas para los tres, pero en un momento dado, luego de levantarse sin mucho ruido, el profesor guardó todo de su escritorio y se dirigió a la salida.
-¿Ya se va? - preguntó sin escrúpulos Malfoy, que estaba rodeado de cachivaches de bronce recién pulidos.
Snape sonrió fríamente: - Sí, me marcho a cenar y luego a dormir. Ustedes se quedarán a cargo de terminar con sus deberes y cerrar cuando concluyan.
Y dicho esto último, abandonó la habitación.
Hermione y Draco alzaron a la par su mirada y la sostuvieron por largo rato, en un incómodo silencio cargado de tensión. Pareciera como sí ambos disfrutaran el solo mirarse y no acotar nada, porque ninguno de los dos se vio dispuesto a romper aquello; hasta que pasados unos minutos Hermione suspiró y se movió de su lugar, yéndose hasta la otra punta de la habitación.
Draco frunció el ceño y reaccionó:
-¿Por qué huyes de mí? - preguntó curioso.
-No huyo de ti. - se limitó a contestar ella. Bueno, al menos ahora le dirigía la palabra.
-Sí, sí lo haces. Todo el tiempo.
-Tal vez será porque no quiero tu compañía. - señaló ella, fingiendo absolutamente todo.
-O tal vez porque me temes. - agregó él con un deje de malicia y picardía en aquello último.
Hermione levantó la vista y se rio. ¿Temerle? Ni que fuera una mala nota.
-Oh sí Malfoy, te temo todo el tiempo. - se burló.
Draco suspiró y tiró el trapo por la mesa.
-Dime que quieres que haga. - soltó de repente, haciendo resbalar una poción de las manos de Hermione.
-¿Qué? - balbuceó.
-No hagas que te lo repita. - murmuró grosero, dejando aflorar al chico imbécil que llevaba dentro.
Hermione lo miró sorpresiva y disgustada. ¿Qué bicho le había picado ahora?
-Eres un imbécil, ¿lo sabias verdad?
Él puso los ojos en blanco.
-¡Oh vamos! Un día me tratas bien y me ayudas con mis deberes, y al otro estás fregando el piso con mis sentimientos. ¿Quién te entiende? Al final, eres igual que todas. - comentó más molesto que antes.
Granger sintió hervir su sangre y trató de tranquilizarse.
-¿Quién me entiende? Pues te diré quién me entiende. Trata de pasar varias horas enseñándole algo de la Casa enemistada a la persona a la cual no le caes bien ni un poco para que luego te haga una estúpida oferta para el baile; y qué cuando llegues allí y te hagas las mil y una ilusiones escuches que solo te invitó por lástima. ¡Cuando pases por eso Draco, y cuando te sientas igual de mierda que me he sentido yo, ahí pregúntame quién me entiende!
Para cuando hubo terminado, la chica se sintió acarolada y se dio cuenta de que su respiración era un tanto irregular. Malfoy, que se había quedado de piedra al escuchar aquello, pensó que ahora era el momento menos indicado para pedir disculpas.
Agachó la cabeza, tratando de contener la mezcla de sentimientos que le producía aquella sensación, y sacudió la cabeza, confuso.
Por un lado sentía enojo hacía ella, y quería seguir tratándola igual de mal que siempre porque tenía miedo por los nuevos sentimientos que le estaba despertando aquella. Pero eso iba a hacer algo imposible de demostrar y decir, y por lo cual no le quedó mejor opción que callarse la boca.
-¿No vas a decir nada? - preguntó más calmada Hermione.
Draco abrió la boca pero luego la cerró. ¿Qué decir para no seguir arruinándola?
-No me quedan más palabras que decir. - acotó él, levantando las cejas y cruzándose de brazos en una señal de rudeza.
-Tal vez sea el momento de dejar las palabras de un lado. - sugirió en voz baja ella de improvisto.
Malfoy no llegó a entender muy bien las palabras, porque cuando lo dijo, se estaba marchando vaya uno a saber dónde.
Se detuvo en la puerta y extendió un brazo para apoyarse en el marco. Luego, desde allí dijo:
-No te odio. Ni un poco.
Y salió.
Hermione lo miró dubitativa y meditabunda, para luego estallar en una sonora carcajada por la situación sin sentido que se estaba presentando.
Oh vaya, ¿en verdad había salido de sus labios la minina intención de que quería ser besada por Malfoy? Pero ¿qué le estaba sucediendo a su cerebro? ¿Acaso se había atrofiado?
Negó con la cabeza, asustada por aquello y presintiendo que nada de esto iba a terminar bien.
Malfoy vagaba por los pasillos de Hogwarts sin temor a ser descubierto. Aquel castigo era peor que el mismísimo infierno, por lo que sí, lo pescaban, para él estaba todo bien.
Se dirigió al gran comedor obedeciendo a su estómago y pensando también en el de su compañera. Una vez allí, se acercó a la mesa de los de Slytherin y seleccionó la comida más apetitosa que pueda encontrar, y luego se dirigió a la sala de pociones.
En el camino, mientras iba deleitándose entre muffin y muffin, pensó en las palabras que había dicho Hermione y en el significado de estas.
Levantó una ceja cuando se percató de la indirecta que ella le había dicho y se paró en seco, rompiendo a reír.
¡Vaya, él no la tenía así a la leona! Tal vez era el momento de mostrar los colmillos de serpiente y jugar un poco con ella. Sí total, para perdido ya todo estaba echado a la suerte.
Sonrió perverso y siguió su rumbo, dando otro bocado al pastelillo.
Hermione se encontraba de espaldas cuando Malfoy irrumpió en la sala.
-¿Has ido a sacar turno con el quirófano? - preguntó divertida Hermione.
-¿Quiroqué? - preguntó confuso él, depositando las cosas en un banco.
Hermione rio por lo bajo.
-Nada, solo un chiste muggle.
En ese momento, Malfoy habría dicho más de cien bromas e insultos respecto al comentario de Hermione. Pero, milagrosamente, no lo hizo.
-¿Qué has traído? - inquirió ella curiosa, luego de darse la vuelta para acomodarse el cabello.
-Sólo un poco de comida. He pensado que tal vez tendrías hambre. - masculló él, encogiéndose de hombros y restándole importancia.
Ella lo miró, incapaz de creerlo.
-No me mires así - amenazó Draco -; que el imbécil que dice cosas hirientes todavía se encuentra en mi interior.
-¿Lo estás domesticando?
-Algo así. Lleva tiempo amainar a las bestias. - comentó divertido, aunque sabía que aquello jamás iba a conseguirlo. Nunca iba a lograr dominar a su genio interior. Sabía que tarde o temprano, de una forma u otra, la iba a cagar.
-Ya. ¿En verdad has ido al gran comedor?
Él rodo los ojos y se sentó arriba de un banco, mientras miraba detenidamente a su compañera de castigo.
-Nunca imagine verte en esta situación Granger.
-Ni que lo digas. - murmuró ella, acercándose cohibidamente y sentándose en una silla frente a él.
-¿No has pensado nunca en hacer algo malo? - inquirió, levantando una ceja y dispuesto a empezar el juego.
Ella se miró las manos y negó tímidamente con la cabeza.
-No soy de esas chicas.
Pues pronto te convertiré en una, - pensó Draco.
-Tienes que dejarte llevar por lo que sientes. Está bien hacerse el rebelde, aunque sea una vez.
-Nunca se me presentó ni vi el motivo por el cual tenga que rebelarme contra algo. - musitó.
-¿No? ¿Ni siquiera ahora? - preguntó, mientras se acomodaba mejor en el banco e inspeccionaba las bellas facciones de su rostro.
Hermione sintió que su sangre dejaba de circular y que se estacionaba en sus mejillas, tiñéndolas de un fuerte rubor.
Carraspeó y desvió la mirada hacia el frente de la sala, incapaz de responder a aquella pregunta.
-Responde, anda. - la incentivó él.
Ella tragó con esfuerzo. El siguió presionando.
-Sí te has visto. E incluso lo has pensado. - comenzó divertido.
Granger volteó rápidamente su cabeza hacía él y le dirigió una mirada de odio.
-Lo has pensado y dicho antes de que salga de la habitación.
Ella siguió fulminándolo con la mirada, incapaz de responder. Él se bajó divertido de donde estaba y se acercó peligrosamente a ella, quién se paró rápidamente y dio unos cuantos pasos hacia atrás.
-No voy a morderte. - prometió, alzando los brazos.
-No me fio de tus colmillos.
-Ah, ¿la lengua ha vuelto a tu boca? Procura que no se vaya para contestar a preguntas interesantes la próxima vez.
-No va a haber próxima vez. - le advirtió Hermione, asustada por el giro que había tomado aquella conversación.
-Tienes razón, porque cuando se nombre otra cosa del estilo ni siquiera vas a poder terminar la oración, porque tus labios estarán muy ocupados en otras cosas.
Ella tomó valor y se rio.
-¿Ah sí? Pues mucha suerte con eso. -contestó, sabiendo a que se refería.
Él se encogió de hombros, acercándose a ella rápidamente y bloqueándole la salida, acorralándola entre la fría pared y su cuerpo.
-Soy un tipo con suerte.
Hermione contuvo la respiración y observó los labios entre abiertos de Malfoy a la par de que éste decía esas últimas palabras.
Draco también la observo, sintiendo en su interior un arduo deseo de reclamar esa boca como suya. Llevó lentamente una mano hacía la mejilla de Hermione, descubriendo que su piel era suave a su tacto. La chica cerró los ojos y exhaló lo que parecía ser toda la tensión acumulada en una sola bocanada, y sin tiempo a sentirse arrepentido, llevo también sus labios a los de ella, y simplemente la besó, desatando en su interior una gran pasión contenida.
N/A: TARDE PERO SEGURO. MIL PERDONES. IMPOSIBLE ACTUALIZAR DEBIDO AL COLEGIO.
2 N/A: Ahora bien, unas preguntitas que quiero que respondan sin miedo:
a) considerando que los personajes en el cuarto año tendrían unos 15 años, les molestaria o resultaria shockeante ver una situacion elevada de tono entre ambos?
b) informo que en mi cabeza - y computadora - ronda un fanfic de juego de tronos. ¿A alguien le gustaria leerla?
c) ¿Que les va pareciendo la historia por el momento?
¡Respondan sin miedo! ¡Todas las criticas son recibidas!