El cielo aquí es de color rosa, ase frío, no creo que llueva. Lo único que tengo es una daga, la cual nunca e visto en mi vida. No veo signos de civilización, lógicamente no veo ningún inquilino. Sigo el camino blanco, rodeado de ésas flores rosas, que son suaves y frondosas. A lo lejos veo un muelle, ahí estaba de pie una mujer, ella tiene un cabello precioso de color rojo, ella tiene una tez muy blanca. Trae puesto un vestido de ceda color caqui, el viento se lo lleva al igual que su felicidad. Me acerco con intención ayudarla, llega un momento en el que mis pies, ya no son míos. Mis manos las maneja un titiritero. estoy a un paso de ella, se gira, en su expresión solo veo miedo. Ya no la veo a ella, me veo a mi en sus zapatos, mis manos la apuñalan en el estómago, esos ojos amarillos enormes y llenos de lagrimas lo dicen todo. ¿¡Qué acabo de hacer.!?
Levanto la cabeza de mi almohada, eh tenido ésta pesadilla varias veces, es desde que fui al "prado sin nombre", desde ase ocho días. Es temprano, tengo tiempo para leer algo. Me levanto agotada, con un dolor de cabeza mayor a mí, al levantarme me volteo a mi ventana, veo una gata persa, es de color gris, con ojos verdes limón. No puedo evitar estornudar al verla, ella trae atado algo a su collar, una postal, de un tren, la postal tiene una especie de acertijo:
Hoy a las tres, aunque no lo esperes, ya no estará aquella flor, sin respiro ahogada por el agua y el frío. En la estación, es donde la garza llamará la atención, sin preparación y con gran participación, ya no molestará el sol, que nutre a esa solitaria flor.
Postdata: cuida con tu vida a mi gata, te lo suplico.
- Atentamente, la dama sin nombre.
¿A qué se refiere con esa inquietante postal.? "hoy a las tres", que raro, "donde la garza llamará la atención", hasta donde yo tengo entendido, yo soy "la garza" y espero que llamar la "atención" no se traduzca a hacer el ridículo. ¿Esta es su manera de cobrar el "ojo por ojo" que acordamos.? Puede significar cualquier cosa, claro, si hablamos de una mujer tan rara cómo ella.
Me pongo en cuclillas, miro a los ojos a la gata, rebusco en su cuello y encuentro su collar, de él pende un óvalo, plano de oro, en él grabado su nombre, "maat". ¿Ahora ésta gata está bajo mi responsabilidad.? yo creo que la dama vendrá a buscarla, sin embargo no tengo nada de comida de animal y menos para un gato, yo soy más de perros. Deberíamos ir a la tienda, a comprarle comida pero eso no podrá ser, ahora tengo que ir al club de lectura, de todos los domingos, que tengo junto con mis amigos. no me queda otra que ir con maat, al finalizar la junta voy a poner marcha a comprarle su comida.
Agarro a la gata con una mano y mi mochila con otra. Salgo de casa, me monto en mi bicicleta deportiva, que uso para todo menos para hacer deporte, me pongo rumbo a la junta. Es un día fresco, debí de traer un abrigo. Son las diez y según "la dama sin nombre", a las tres pasará algo. Tengo una idea de lo que quiere decir con esa postal, pero aun no se a que o a quien se refiere con "la flor", lo único que tengo claro aquí es que la "dama", espera mucho de mí y es lo que pienso demostrar.
Aparco la bicicleta en el jardín del club, éste se encuentra en la casa de una amiga que ya se independizó. El lugar huele a madera mojada y a jugo de naranja, la casa es de dos plantas, los arreglos son de una imitación de madera de picea, frente a la casa se encuentra un roble, casi sin ramas, por seguridad a la comunidad.
Toco tres veces la puerta, me abre la anfitriona, teresa, que en el último mes se cambió el nombre a "eva", es delgada, la supero en altura, tiene el pelo de color canela, siempre lo tiene recojido en una cola de caballo, sus ojos verdes manzana y tiene una voz dulce y aspecto moderno.
- Hola alba, te estábamos esperando, ¿sabes que hoy viene un nuevo integrante en el club.?
- No tenía ni idea, donde está voy a saludarle.
- No tonta, aun no está aquí, toma asiento con las chicas, mientras le pregunto por el movil sí va a llegar muy tarde, ¿vale.?
La sala tiene dos sofás grandes de color rojo, una mesa de centro, que también la utiliza para comer, un olor a incienso y el mismo olor a madera mojada del jardín, la casa tiene muy buena iluminación, gracias al ventanal, que nos da una vista muy bonita, del patio trasero, todo está lleno de mandalas, velas y figurillas de buda o dioses de la india.
Tomo asiento, junto a las chicas, en el club somos cuatro, eva: la chica de antes, la más espiritual de las tres, le gusta el yoga, el reiki y cree en los chacras. nadia: se tiñó el pelo de azul, cuando su cantante favorita lo hizo también, es miope, tiene los ojos cafés, pero usa lentillas pera ver y son color gris, es muy pálida, le gusta el rock acústico y la cultura japonesa. isabella: lleva el pelo rubio, ojos celestes cómo el cielo, su pasión es cantar y por eso yo le propuse hacer una banda entre las dos y es fanática de la moda y los artistas, pero tiene ese mal hábito de salir mucho de fiesta.
Las chicas empiezan a discutir sobre los personajes del libro, apenas escuchan maullar a maat se abalanzan a ella, cómo si fuera lo más tierno que vieron en el su vida. De repente entra eva, tiene una cara de angustia, impresionante, se nos acerca y casi sin voz nos habla.
- ¡Pongan el canal de noticias.!
Acto seguido Nadia agarra el control remoto, sin importar el canal que sintonizaras, sí o sí verás ésta noticia. Todos coinciden en una cosa: hoy por a las tres de la tarde, en una estación del centro, pasó un episodio trágico sin dudar, en los rieles de uno de los trasportes, había un explosivo, que lo hizo volar, la mayoría de los pasajeros han fallecido.
eva, la mas sensible de las cuatro, se pone a llorar y nos abraza y por una razón u otra todas nos podemos a llorar todas.
- Yo me dirigía para allá al terminar aquí y ahora veo ésto ¡buaaaaaaaa! - dice eva sollozando de manera desgarradora sacándonos las palabras de la boca.
Sin duda algo horrible, que por suerte no experimentamos, pero no puedo dejar de pensar, en aquellos que no tuvieron la misma suerte, que injusticia.
Estoy en mi casa, más exacto en mi cama, ya pasé a comprarle comida a maat, la alimente y se durmió, en mi ropa sucia. Apropósito me estoy congelando. Aun sigo afectada por el el revuelo, que pasó hace dos días, agarro mi movil, para ver las últimas novedades, al ver la primicia casi lloro de nuevo:
Doctora salva más de treinta accidentados, del "atentado", del domingo, entre ellos la hija de un político, de una ciudad vecina, la doctora recibirá un reconocimiento éste jueves.
Me alegro mucho, por ésta noticia y gracias a ésto me recuesto con una sonrisa permanente en la cara.
Ya no hace frío, es de día, las aves cantan a un centímetro de mí, ya se donde estoy, abro los ojos y me reciben esas flores de color rosa, he vuelto al prado sin nombre. Que sorpresa maat también quiso venir aquí conmigo. Subo las escaleras, entro a la mansión, llego a la sala del té, me siento en los sofás rosados, con maat en el regaso. Siento como ella se acerca, poco a poco.
- ¿Se te olvidó nuestro acuerdo.? ésta garza solo tiene seis huevos, esos mismos huevos la cabra los desea y la cabra tiene seis quesos, que la garza anhela y la garza le debe un huevo y ahora viene a reclamarlo, primero que nada, te tengo un regalo muy genial, los comensales me ayudaron a confeccionarlo, sígueme.
Me levanto, la dama empieza a mostrarme pasillos laberínticos, desconocidos para mí, todo en la misma estética, el olor ya no es el mismo de la sala del té, sino más bien a barniz y perfume, de repente se detiene, deja de caminar frente a una puerta, de madera y acero me mira y me habla.
- Todo lo que veas allí dentro es tuyo, abre la puerta.
Esa puerta mide cómo tres metros, el pomo es del tamaño mi cabeza, lo giro con todas mis fuerzas, arrastro la puerta hasta el fondo, tras ella una habitación enorme, lista para se utilizada, por invitados. Tiene un balcón con terraza, la cama es aproximadamente, unas cinco veces mi tamaño. Veo estanterías gigantes, repletas de libros. incluido un guarda ropa, enorme. Todo el cuarto decorado, de manera elegante y acogedora, con con alfombras de friezé, flores, velas, y rosas. un reloj, al igual que algunos detalles en la arquitectura, al estilo rococó.
- ¿Qué es todo ésto,? es simplemente perfecto.
- Es para cuando quieras escapar, de esa cárcel externa, para vivir la índole de ese horizonte interno.
- Dama, dígamelo ya, qué teng... qué tiene que hacer la garza ahora.
la dama sonríe.
- Sígueme, trae a maat contigo.
La dama vuelve a tocar mi frente, con esos dedos largos y esqueléticos. Todo es de color blanco, debería irme acostumbrando, para no quedar ciega casa vez que hace eso. Al ver el techo de mi habitación suspiré aliviada, pero al ver mi delantera, grito y salgo de la cama de un brinco, al ver una criatura en mi habitación, miro mejor y es la dama. Me tiro nuevamente a la cama, con el corazón igual al motor de un coche de carreras.
- Tranquila garza, solo tú puedes verme, - que ironía, justo lo que me alteró fue verla - ahora estamos viviendo en el día de ayer, más bien el domingo. Te acompañaré personalmente a realizar ésta misión, por desgracia no tengo cuerpo físico, pero sí que me puedo aparecer, gracias a tu cerebro. Te daré un par de ordenes, que tienes que seguir, pero primero toma ésto, - la dama de da una piedra de color vino, realmente preciosa - te va a servir mucho, cuando te lo diga.
Agarro mi mochila y la sigo, en un parpadeo estamos en la entrada de la estación, es grande, la gente aquí se asemeja a una colonia de hormigas, huele a contaminación típico de las grandes ciudades, y el aire sofoca un poco.
- Garza, tu misión aquí es entrar a la estación, saltar a las vías del tren y buscar la bomba. tienes que traérmela y yo hago mi parte te daré ésto, - me da un gotero de vidrio, es rosa con reflejos amarillos, muy sutiles, en su interior un líquido fucsia, la tapa del cuentagotas tiene un lazo de ceda, color lavanda, con pequeño corazón en la la punta de la tapa - lo debes usar antes de que empiece la acción, en su punto más de clímax, sin embargo tienes que apresurarte, son las dos y media, tienes treinta minutos para encontrar esa bomba y traérmela andando.
Entro corriendo a la estación y me dirijo directamente al baño, publico de mujeres, está vacío, abro el cuentagotas y rocío el líquido de color en mi garganta, es agrio y tiene un regusto similar al jugo de mango. Mi vista se vuelve fucsia de golpe, me caigo al piso del baño, sierro los ojos, esperando que pase ese dolor de estómago, que me ocasionó en segundos.
- ¡Garza,! despierta garza, no puedes hacerme esto, se supone que tenías que ir a la vía.
Me levanto asustada, ¿de donde viene esa voz.? Reviso mejor el sonido viene de mi mochila, más exacto de la piedra color vino que me dio la dama.
- ¿¡Qué me diste de beber.!?
Entran al baño un par de chicas, yo estoy en el piso, me levanto, ninguna me mira, solo se fijan en el espejo que tienen delante y su compañera. Me acerco a una y le paso la mano frente a sus ojos, nada, ni se inmuta. Veo de reojo el espejo, pero me impacto al verlo bien, éste refleja a un par de chicas y a un baño yo no estoy, yo no tengo reflejo.
- Tranquila, eso es para que nadie te pueda ver, será muy útil a la hora de pasar a las vías de un tren, que está bajo seguridad.
Tiene razón, me pongo mi mochila y salgo corriendo del baño, rumbo a los pasillos laberínticos, del subterráneo más grande del lugar. Oigo una voz informativa decir: son las dos cincuenta minutos, a las tres en punto, llegará a su estación el próximo tren. tengo diez minutos para hacerlo, no puedo defraudar a toda esa gente, herida y traumada, por el accidente o hasta muerta. Me cruzo con el control de boletos, la gente se choca entre ella y no me deja pasar, me entra un agobio enorme, lucho contra la multitud y paso tras una mujer, que sí tiene boleto. Al bajar la escalera mecánica, tengo los rieles a un par de metros, salto a las vías, al caer no me dolió nada, no se que sea lo que bebí, pero ahora soy indestructible. sigo corriendo, mientras más me alejo de la parada, más oscuro se vuelve el camino, me estoy desesperando no veo nada y menos encuentro la bomba.
- Garza, la bomba es de color amarillo pato y tiene negro en los bordes. tu puedes encontrarla.
Busco corro me desespero y vuelvo a mirar. De pronto todo se cambia, me envuelve una luz blanca y segadora, no me deja abrir los ojos. Dirijo mi vista al suelo y allí está la bomba, me acerco a ella, la agarro, salgo rápidamente de las vías, cómo si se me fuera la vida en ello y lo es, me pego a la pared del túnel y veo como pasa el tren, quizá nadie se entere de lo que acabo de hacer, pero me llena de gozo y satisfacción, saber que con la ayuda de ésta oportunidad tan grande e increíble, puedo hacer lo correcto. Esto solo me puede transmitir una cosa: capacidad.