Nada cambió
Aunque me considero una persona tran-
quila, a partir de los 4 años me volví hiperactiva, algo que se notaba
especialmente en la escuela. Siempre estaba actuando. En verdad, so-
bre actuaba, me gustaba mucho llamarla atención. O tal vez lo
hacía naturalmente también, pero era un personaje. En los actos patrios
del colegio todo era muy formal: el himno, los padres, las autoridades y
la bandera… ¡y yo quería cantar y bailar!
¿Qué hacía? Me iba a la dirección y pedía hablar con la directora y
le proponía cosas, muchas disparatadas.
Una vez, le pedí que al final de un acto en homenaje a San Martín
me dejara presentar una coreo de Patito Feo. Ella me dejó porque sabía
que me hacia superfeliz.
Armé la coreo, me ocupé del vestuario y de todo. Cuando terminó
El acto anunciaron: “Martina Stoessel y sus amigas de 6° B bailan Patito
Feo”. ¡¡¡Fue alucinante!!!
Para los actos del colegio, a las de nuestro grado nunca nos elegían
para hacer de dama antigua sino para hacer de las que vendían
empanadas. Mi único lookeo era pintarme la cara con un corcho
que mado y yo quería producirme, ponerme un vestido, maquillarme.
Así que una vez fuimos a rogarle a las organizadoras del acto que no
Permitieran hacer de damas antiguas y nos dieron el gusto. ¡No se pue-
den imaginar el vestido que usé y como me maquillé! Por supuesto que
me pasé, ytenia los ojos pintados como una puerta, pero yo, ¡feliz!