Narra Key:
"Ayer no te vimos en la Iglesia." Me susurra Beth en clase de historia. La señorita levanta su vista por encima de sus gafas y nos mira, severa y determinante. Pido perdon solo moviendo los labios y miro a la tarea que nos ha mandado.
Es la tercera hora y no quiero que me castiguen en el descanso sin poder comer y haciendo tarea extra, así que espero unos minutos a que la profesora se vuelva a enfrascar en su lectura y esté algo más olvidada de nosotras.
"Era el aniversario de mis padres, además, ya te dije mis planes." Le regaño en voz muy baja. Miro a la profesora y no se ha dado cuenta.
"Cierto." Murmura. "Esa llamada... la cortaste muy repentina, ¿me contarás luego?" Pregunta alzando las cejas con una sonrisa juguetona. Ruedo los ojos y clavo la mirada en Jessica, que está sentada en segunda a fila, a diferencia de nosotras que estamos en la cuarta, siendo a la vez la penúltima. Intentamos guardarle el sitio, pero llegó tarde.
"Señorita Hamilton y Señorita Davis." Nos llama la atención la profesora de historia, poniéndose en pie y quitándose las gafas. Jessica se gira para mirarnos, pero los demás siguen enfrascado en su tarea. "O se callan y terminan de hablar en el descanso, o se quedarán todo el descanso haciendo tarea extra. Ustedes eligen."
"Ya nos callamos." Digo rápidamente sin pensármelo dos veces. "Lo siento, Señora Hyde." Decimos Beth y yo la misma vez.
"No esperaba menos." Dice volviéndose a sentar para seguir con sus cosas. "Señorita Lewis, a lo suyo." Regaña a Jessica.
Suelto una respiración que tenía contenida y miro a Beth, quién está mirando de reojo a la profesora y luego me mira, abriendo la boca. Me llevo los dedos a los labios rápidamente para pedirle silencio y empiezo a hacer la tarea para olvidarme de ella por mucho que no quiera hacerla.
Quedaban quince minutos para acabar la clase y se me estaban haciendo eternos porque no entendía una puta mierda de la tarea, pero era lo que traía el no atender y reirme de las estupideces que preguntaban Jessica y Beth, porque solía hacer más de lo mismo, no atender.
La bendita campana sonó y todos recogimos a la velocidad del rayo mientras la profesora gritaba no se qué de nuevas tareas, cosa que nos importaba bien poco y al final nadie hacía. Salimos por la puerta, en avalancha, casi nos trabamos todos y tienen que venir los bomberos, pero acabamos saliendo.
La verdad que la avalancha ya casi no me asombraba, los chicos tenían que salir de aquel hábitat para unirse a su fauna en el patio y jugar al rugby o al baloncesto, embistiéndose unos a otros como si estuviesen en plena guerra de Iraq.
"¿De qué demonios hablabais en clase?" Pregunta Jessica mientras la esperamos a que cambie sus libros en la taquilla.
"De ropa." Dice Beth, como si esa fuese la verdad. Actúa demasiado bien diría yo, me haría incluso desconfiar algo de ella después de esto.
"¿En serio?" Pregunta Jessica cerrando de un golpe seco la taquilla, con los ojos abiertos, mostrándonos su sed por ir de compras. "¿Qué has visto?"
"Mira, no sabes, no sabes." Dijo Beth llevándose una mano a la frente. "La temporada de verano de Abercrombie & Fitch ya ha salido a la venta y sólo estamos a mediados de primavera." Se engancha a su brazo. Supongo que es cierto, que no se lo inventa.
"Voy al baño, ir cogiendo sitio." Digo, dándome la vuelta y andando tranquilamente por el pasillo. Doblo la esquina y veo como Justin está sentado en una de las mesas más cercanas a esta salida, con sus amigos y veo como Jessica y Beth se sientan en una de las mesas del centro, saliendo por la otra salida.
Empujo la puerta y entro al baño, está vacío. Mejor, no me gusta cuando están todas mirándose y criticándome en su mente. Me miro en el espejo y me despejo un poco los pelos locos que llevo por encima de mi cabeza.
La puerta se abre y miro por el reflejo del espejo quién es. Tiffany y Beverly, perfecto. Ruedo los ojos con ellos cerrados y los vuelto a abrir, abriendo el grifo, pero Tiffany se apresura a mi y lo cierra, lleva un pintalabios en la mano.
"Quiero arreglar las cosas contigo." Dice dando uno de esos pequeños saltitos suyos, quedando como una estúpida, como lo es que, básicamente. "Quiero pedirte perdón por aquella amenaza tan estúpida." Rueda los ojos divertida y se ríe sola, con Beverly siguiéndole al segundo. "Lo siento, ¿me perdonas?"
"Sí, te perdono." Digo no muy convencida. No quiero alargar más este encuentro, solo vine a lavarme las manos para poder comerme mi comida tranquila y sin mierda añadida por mis manos, pero no, tenía que aparecer ella.
"¡Qué bien!" Canta a los cuatro vientos. Abre el pintalabios y se inclina para pintase los labios, me giro y vuelvo a abrir el grifo. "Oye-" Se gira sin cuidado alguno y me mancha la blusa de un lado al otro de mi pecho hasta mi estómago, en diagonal. "¡Lo siento!" Finge la disculpa. Ya, lo sientes, pedazo de zorra.
La miro con la boca abierta y mantengo la furia dentro de mi, sino de mi boca no saldría nada bueno. Tiffany recoge rápido y sale por la puerta con Beverly. "Sí, vete, puta, y tu perrito faldero también." Murmuro para mi misma.
Me miro en el espejo y veo que tengo la cara roja, de enfado, de querer aguantarme y sentir que no puedo más, pero lo hago, como suelo hacer. Veo que mi blusa no tiene remedio y que el turquesa de ella queda en un segundo plano por el rojo de su pintalabios.
Me lavo las manos, enfurecida y me las seco bastamente con el papel, casi sollándomelas. Abro la puerta de un mal empujón y noto que le doy a un chico que está de espalda y me dice en alto un eh pero me lo paso por el forro de los pantalones y sigo mi camino.
Salgo por la puerta del instituto hacia donde están las mesas, con el pensamiento de dirigirme a la mesa dónde están Beth y Jessica, que no me han visto aún porque Beth está de espalda a mi y Jessica a su lado, de lado, pero le presta atención solo a ella.
Alguien se levanta de la mesa de mi izquierda y me corta el paso. Sólo veo un pecho de color verde con un dibujo de skaters en él. Alzo la vista y es Justin.
"Ey." Sonríe y me acaricia un brazo pero lo quito y me cruzo de brazos muy enfadada, no dudo en que sigo roja, porque yo misma noto que hace demasiado calor y no es porque Justin me ponga cachonda en estos momentos.
"¿Qué te pasa?" Me pregunta con el ceño fruncido. Sus amigos me miran, entre ellos están Matt, Cameron y Cory, más unos chicos que no los conozco, posiblemente estén de visita.
"Que estoy enfadada, ¿es que no lo ves?" Espeto más alto de lo que quería y gran parte del patio me mira durante unos segundos, pero los asesino mentalmente y parecen notarlo.
"¿Por qué?" Pregunta pensando que es su culpa.
"Será que no es grande la raya roja que llevo en la blusa, que me atraviesa de punta a punta como si fuese una línea para recortar." Digo abriendo mis brazos y mostrándole la obra de arte de Tiffany a Justin y a sus amigos.
"¿Quién te ha hecho eso y por qué?" Dije tocando mi blusa, se le mancha la punta de un dedo con un poco de pintalabios.
"La arpía de Tiffany me ha hecho ésto." Dijo sin cortarme un pelo, por muy mal que quede delante de Matt. El solo se limita a mirarme y no de ninguna forma especial, le da igual, asi que imagino que no es la primera vez que oye de alguna cosa como esta.
"Bueno, tampoco la trates así... ella es así." Dice Justin negando un poco con su cabeza.
"Ya, así, claro." Afirmo. "Porque zorra se nace, no se hace, ¿no?" Exploto delante de todos y los amigos de Justin me miran con los ojos como si se les fuese a caer de los huecos,, alternan la vista en mi y en Matt, quien se levanta y me mira con odio.
"No hables así de mi hermana o-" Intenta decír Matt.
"¿O qué? ¿Me vas a pegar?" Alzo una ceja. "Le has pedido a Cory que te de clases, ¿o qué?" Espeto. Todos quedan en silencio y Cory agacha la cabeza, queriéndose esconder pero aún así sus amigos le miran. "Entiendo."
"No creo que sea buen momento este para formar pelea." Me susurra Justin al oído mientras mira por encima de mi. "Está el Profesor Ramos en la puerta mirándonos."
"Ya, pues el Profesor Ramos me puede comer el oje-" Justin me acaba de tapar la boca con su mano.
"¿Pasa algo?" Escucho su voz detrás de mi.
Me quedo mirando a Justin, quién mira al Profesor Ramos y me quedo pensando en si soltarle lo que me ha hecho Tiffany y entonces me vuelvo. "No, nada, solo discutíamos por un tema privado. ¿Nos da permiso para que siga siendo privado?" Digo educadamente.
"No se crea tan lista Señorita Hamilton." Me dice con una sonrisa victoriosa. "No todo va a tener por qué salirle bien." Entonces se giró y se perdió detrás de las puertas del pasillo. ¿Era eso una amenaza? Lo que me faltaba.
"¿Te acaba de amenazar o me lo ha parecido?" Escucho a Cameron hablar por primera vez desde hace mucho tiempo. No parece decirlo en tono de burla, pero para curarme en salud, le vacilo igualmente.
"Procesa el momento en tu cabeza durante unos minutos más y la duda desaparecerá. Tómalo como un consejo para la vida en general." Le guiño un ojo, pero él me gira la cabeza y niega con ella.
"Tenemos que hablar." Dice Justin cogiéndome por el brazos y tirando de mi hacia la entrada a los pasillos.
Hago un movimiento brusco y me libero de su agarre. "Sé andar sola." Digo entrando por la puerta por mi misma y andando hasta una esquina del instituto, dónde no nadie nos ve de seguro.
"Como cagarla." Me responde al cabo de unos segundos de silencio hasta llegar aquí.
"¿Cagarla?" Digo alzando mis cejas. Me doy cuenta de que estamos en el pasillo de mi taquilla y ando sin pensarlo dos veces hasta ella, metiendo la combinación y abriéndola. "Ahora soy yo quién la caga, claro, es que todo esto es culpa mía."
"Yo no he dicho eso." Dice Justin apoyándose en las taquilla detrás de la puerta de la mía. Se que la está mirando fijamente, pero nos separa aún así.
"Pues es así como lo has dado a entender." Digo metiendo mi bolso a presión y de malas maneras a cause de mi aún presente enfado. Cierro la taquilla, haciendo que suene por todo el instituto vacío y miro a Justin cruzándome de brazos.
"Tu entiendes todo mal." Dice entrecerrando sus ojos. "Te tomas todo a la defensiva siempre."
"Será porque tengo motivos." Me defiendo.
"Sí, ¿y esa respuesta a Cameron? ¿Te ha hecho algo alguna vez?" Señala con el dedo pulgar por encima de su hombro.
"No, pero tú y tus amigos ya sabéis como os conoce todo el mundo y no tenía motivo alguno para hablarme de buenas maneras cuando nada más que hago tirarle estacas al pecho a Cory y quemar a Matt con mis comentarios sobre Tiffany y mis actos." Me encojo de hombros. "No esperes que crea en ningún momento que no viene a por mi, cuando me meto con sus amigos."
"Pues estás equivocada. No conoces a Cameron y no es como ellos, tienes una idea errónea." Me reprocha.
"¿Sí?" Pongo mis labios en una fina línea y alzo mis cejas.
Justin niega con la cabeza y se mira los zapatos, se recoloca en las taquillas y se cruza de brazos, mirándome sin decir nada. No me incomoda, porque sé que en el fondo ni siquiera me está mirando, simplemente está pensando en algo, que no importa para ser exactos. Miro el reloj de mi muñeca y veo que quedan quince minutos de la media hora del descanso.
"Me voy a ir a mi casa antes de que empiece la próxima clase, bastante he tenido por hoy." Digo abriendo la taquilla y cogiendo el bolso, a la vez que saco lo que no necesitaré y meto lo que sí.
"Voy contigo." Dice separándose de las taquillas y mirándome interesado.
"No, quédate y estudia, que es lo que tienes que hacer." Le digo echándome el bolso al brazo.
"Necesito hablar contigo y sé que tu casa estará sola, tu padre está trabajando y tu madre también, además, ha empalmado dos turnos me dijiste ayer. El de tarde y el de noche, así que ya ha salido de tu casa." Habló como si fuese mi agenda. ¿Por qué se sabía mejor que yo todos esos horarios?
"Que no." Insisto. "Necesito tiempo sola para pensar en muchas cosas."
"Entonces, me tienes que prometer una cosa." Dice tocando juguetonamente mi nariz. Quiero sonreir pero el enfado, el cuál se va yendo poco a poco, me lo impide.
"A ver." Digo alzando mis cejas, mirándolo cansada.
"A la salida vienes y te llevo a comer a un sitio. Además, por la tarde te llevo a dónde estoy durmiendo, ya he encontrado un lugar." Me dice.
"¿Cuándo lo has encontrado?" Le digo molesta porque no me dijo nada ayer.
"Esta mañana, ¿vale? Tampoco te me lances. Ha sido esta mañana gracias a que vuelvo a tener dinero." Sonríe como un niño pequeño con un regalo nuevo.
"Eso de que vuelves a tener dinero... me inquieta y de varias formas." Confieso mirándole de reojo un poco.
"No te inquietes, simplemente dime si aceptas o no." Se encoge de hombros.
"Vale." Accedo, no con mucho entusiasmo, pero tampoco es que tenga nada mejor que hacer. Si me quedo en casa, seguramente me cebaré a comida y si estoy con él, al menos estoy entretenida.
"Y otra cosa más." Levanta su mano delante de mi antes de que pueda dar el más mínimo paso.
"Justin, te estás pasando." Digo con una leve sonrisa.
"Es algo a lo que básicamente tu me has empujado a hacer, así que no te quejes." Dice rodeandome con un brazo por los hombros y empezando a andar. "Te llevo a casa."
"Oh, no, no." Aparto su brazo de encima d mi y lo paro con la mano en el pecho para que no ande. "Ni de broma, te he dicho que no vas a faltar a clase y me da igual."
"¿Crees que voy a aguantar quince minutos sentado escuchando a todos ellos como te critican después de tu super numerito? O me dejas llevarte o acabo yéndome porque no aguanto más." Sonríe divertido. Sabía que algo se traía cuando me miraba pensativo en las taquillas.
"¿Y cómo se yo que luego no te vas en un intercambio de clases?" Pregunto, dejando que me vuelva a rodear con le brazo.
"Porque ya sabes de sobra lo que va a pasar." Ríe en alto, posando después un beso en mi cabeza.
"Te vas a ir a dónde demonios sea que estés ahora, ¿verdad?" Digo rodando los ojos.
"Exacto." Dice. "Si no estas tú para entretenerme con tus movidas y eso, ¿para qué quedarme? Pierde todo el sentido."
"Vaya, si se supone que eso era algo bonito, no lo ha parecido mucho." Me quejo, saliendo por la puerta que Justin me acaba de abrir.
Bajamos las escaleras y sigo a Justin hasta el aparcamiento trasero del instituto, donde están los coches de la gente de su grupo y las pijas. "Ya sabes como funciono, no esperes mucho de mi." Me responde con una sonrisa.
Abre el coche desde lejos y da unos pasos saltando hasta llegar a él, bastante contento. Me apresuro un poco y me meto en el coche después de él, dejando que me lleve a casa y que en realidad agradezco, porque me quita unos buenos veinte minutos de caminata.
"Ve hacia el Teatro Avon. Allí te espero." Leí el mensaje de Justin al salir por la puerta.
Le dejé una nota a mi padre diciendo que no estaría para comer y me lancé a la piscina y puse que para cenar tampoco, aunque no sabía si Justin querría ir a cenar conmigo también. Cerré la puerta y puse rumbo al Teatro Avon, que estaba a escasos minutos de mi casa.
De camino allí era obvio que me iba a sumergir en mis problemas y demás rayadas, ya que Justin me tenía muy confusa aunque no parecía tal delante de él y de nadie. Cuando me dejó en casa no me besó, ni tampoco lo ha hecho esta mañana, pero en cambio, si se ha acercado a mi para hablarme cuando salí hecho una furia del baño.
No sé si lanzarme a besarle yo, no sé si espera eso de mi o simplemente que haga lo que hago... esperar a que él actúe antes que yo así se por donde van los tiros. En el caso de que le besase delante de sus amigos, no sería un escándalo o problema, porque creo que todo el instituto sabe ya bien de sobra lo que pasa, incluido cierto profesora, el cuál me trae loca también. ¿Qué demonios se ha creído el Profesor Ramos? ¿Es que acaso me estaba amenazando? No sé que demonios pasa pero está claro que si me llaman, no me voy a alejar y si me llaman, pienso indagar en la herida hasta hacerla sangrar y que salga todo.
Llego al Teatro Avon y veo que Justin cruza la carretera, mirando a ambos lados de ella. Me sonríe y me posa un corto beso en los labios, fugaz diría yo, porque casi no lo he sentido. Es éste tipo de comportamiento el que no entiendo.
"Vamos." Dice guardándose las manos en los bolsillos de sus jeans. Lo miro durante unos segundos, esperando una muestra de cariño o algo que me diga que no se ha aburrido de mi y le sigo gustando. Pero él solo me mantiene la mirada y sonríe, así que me meto las manos en los bolsillos y cruzo con él la calle.
Andamos unos pasos después de girar la esquina y entramos en el hotel de en frente del Teatro Avon. Cogemos el ascensor y paramos en seguida en el piso de arriba. Justin saca una llave de su bolsillo y abre la puerta, dándome paso a una humilde habitación de hotel de dos estrellas. No está mal, al menos tiene baño propio.
"Esta es mi nueva casa." Dice abriendo los brazos y cerrando la puerta una vez que paso y me adentro en ella.
"Si, bueno, hasta que se te gaste el dinero." Digo quedándome de pie al lado de la ventana.
Justin me mira y asiente, pero se que en realidad no me ha escuchado porque está mira do su teléfono móvil, así que me giro y miro por la ventana, como el sol brilla y la gente pasea por las calles que este ventanal me deja ver.
"Siéntate." Me dice en un tono amable, ofreciéndome la cama ya que es lo más cómodo.
Le hago caso y me siento en el borde, como si se fuera a romper o si me sentase mejor y me dejase a caer. Justin me mira raro, pero aún así se acerca a mi y se agacha sin flexionar las piernas, poniendo su cara muy cerca de la mía. Antes de que me de un beso, a escondidas del mundo, prefiero intervenir.
"¿Por qué tu actitud?" Le pregunto, alternando mi vista entre sus labios y sus ojos.
"Sabes que no somos nada y si no me apetece, pues ya esta. Como tu podrías hacer." Dice, aún alternando la vista desde mis labios a mis ojos, con más intensidad todavía.
"Vale." Asiento con la cabeza. "Ahora dime la verdad, anda." Le presiono con un leve tono de broma para que no se moleste.
"Key..." Dice negando con la cabeza y soltando una respiración a la vez que cierra los ojos y se separa de mi, apoyándose contra la pared para mirarme de brazos cruzados desde ahí. "Es por lo de esta gente... quieren pelea y no quiero que me vean contigo como lo que somos."
Le miro y sonrío divertida. "¿Y qué somos?"
"Lo sabes perfectamente." Dice asesinándome con la mirada.
"Acabas de decir que no somos nada pero ahora somos algo, quisiera saber el qué." Me encojo de hombros.
"Una pareja." Sisea tan bajo que casi no lo oigo.
"¿Una qué?" Pregunto agudizando el oído. Justin me fulmina con la mirada prácticamente.
"Una pareja." Espeta furioso y tímido a la vez, una combinación sexy y explosiva para mis ovarios. Algo que toda mujer debería ver con sus propios ojos al menos una vez en su vida.
"Ahora somos una pareja..." Digo divertida.
"¿Qué esperabas que fuésemos sino?" Me pregunta curioso.
"Amigos, como tu llevas diciendo desde el primer día." Me encojo de hombros. "Tampoco es que me hayas pedido nada o me hayas dicho nada."
"Supongo que no hace falta que te pida nada cuando estoy haciendo todo esto y aun así me rompo el lomo para verte, aunque sea para discutir mayormente." Dice riendo vagamente.
"Lo que sea, Justin." Digo ya aburrida de esta conversación, sabiendo que no va a llegar a ningún lado.
"Pero no te enfades." Dice Justin riendo a la vez que se abalanza sobre mi en la cama y me besa con fuerza. Queda tumbado encima de mi y mete una mano bajo mi camiseta, tocando mi costado. "Aunque te queda muy sexy, para que negarlo." Dice lamiéndose los labios después del beso.
Alguien abre la puerta sin tocar y hace que empuje instintivamente a Justin de encima de mi, haciendo que pierda el equilibrio al ponerse de pie, trastea dos pasos y queda firme, mirando a la puerta y viendo como Cory cierra detrás de él y anda unos pasos hacia nosotros.
"Eh... a ver,-" Intento decir.
"No, mira, espera Key, ¿vale?" Se excusa Cory moviendo las manos rápidamente mientras me levanto de la cama malhumorada.
"Key, siéntate." Me ordena Justin serio.
"Ni de broma, me voy, me voy." Digo haciendo mi camino hacia Cory para esquivarlo y salir por puerta, pero Justin me frena antes de que llegue a Cory, interponiéndose en mi camino. "O me dejas, o salto por la ventana, va muy en serio."
"Ni vas a saltar por la ventana, ni te vas a ir." Dice Justin poniendo las manos a unos centímetros de mis pecho con la intención de que eche para atrás.
Me giro y me dirijo hacia la ventana, cabreada, podría decir que el humo que sale por mi orejas el real, porque siento mi cuerpo a un millón de grados y yo creo que si me tiro al núcleo de la Tierra ahora mismo, se funde él y no yo. "No, no, no." Me resigno y abro la ventana. Si salto, como mucho, me puedo romper un brazo o una pierna, no hay altura para matarme, así que me da igual.
"¡¿Pero que haces?!" Me grita Cory al ver que alzo la pierna para subirla a la barandilla.
Debo decir que yo ventana llamo a todo aquello que tenga un cristal, el cual se pueda abrir y así salir al exterior, así que digamos que aquella pequeña terraza que constaba del espacio de unos cincuenta centímetros, yo lo llamaba ventana.
Tenía una pierna por encima de la barandilla y me impulsé con la otra, pensando en rodearla y quedar cogida por el otro lado, así agarrarme después a la tubería del humilde hotel, con el deseo y la fe de que no se rompería y bajar por ella, pero Justin me agarró por mis espaldas.
Pasó una mano entre mis piernas y agarró la primera pierna pasada por encima de la barandilla y con la otra me rodeó el torso por debajo del pecho tirando de mi y llevándome en el aire hasta la cama, mientras yo pataleaba como una loca y gritaba que me dejase, entonces me soltó de golpe encima de cama, como si tirase un saco de patatas.
"A MI NO ME TIRES ASÍ, PEDAZO DE MIERDA." Le grito pataleando encima de la cama, noto como no veo nada porque mis pelos se mueven más rápido que yo a la vez que mis puños y mis pies golpean la cama con fuerza.
"Tranquilizate, hazme el favor." Dice Justin llevándose la mano a una cadera y dejando todo el peso de su cuerpo en la misma mientras con la otra se frota la parte trasera del cuello.
"Key, no creo que sea conveniente-" Dice Cory asustado.
"¿QUE ME VAS A DECIR TÚ QUE ES CONVENIENTE O NO? DESGRACIADO." Digo sentándome de un bote, a causa del pataleo, en la cama, con mis piernas estiradas y las manos en puños delante de mi, con ganas de estrangular a alguien. Un mechón de pelo me cruza la cara y sé que tengo el resto alborotado.
Justin se mueve y pasa por detrás de Cory, escucho como introduce la llave en la cerradura y la gira varias veces. Me levanto, me falta el aire pero aún sigo, esquivo los brazos de Cory que intenta pararme dándoles un golpe con los puños cerrados y empujándole con todas mis ganas. Me acerco a Justin y le empujo, pero casi ni se mueve, ni se tambalea.
"¿Qué coño haces?" Le siseo furiosa.
Justin se gira y me mira. No muestra enfado, dolor, alegría, ni nada, se ve frío y sin sentimientos. "Te he dicho que no vas a salir de aquí, no al menos hasta que los tres hablemos como personas civilizadas."
"No me puedes obligar." Le espeto, golpeando con mis puños una vez su pecho. Parece no dolerle, así que lo repito otra vez. "No te hagas el duro, pedazo de maricón. ¡Me tienes harta, tú y tus mierdas! ¡Te odio!" Golpeo varias veces más pero Justin me agarra por las muñecas y frena mi nuevo arrebato.
"Para." Me avisa alzando las cejas y mirándome. Me muerdo el labio, con rabia, hasta que noto un sabor a sangre, viene por la parte exterior del labio, Justin se da cuenta y agarra mis delgadas muñecas con una sola mano, posando su dedo gordo en mis labios. "No seas tozuda." Susurra.
"No pienso hablar." Le digo moviendo mi cara. "Ni con él, ni contigo y de mi te puedes olvidar para toda tu puta vida, porque no hay nada más que odie que me obliguen a algo."
"No digas cosas de las que luego te arrepentirás." Dice girándome y llevándome a la cama de nuevo. Cory parece de escayola y lo deseo que lo sea de verdad, así puedo empujarlo y que se rompa para siempre, sin remedio de poder arreglarlo.