CAPITULO 27
Melissa
- Alex.- Susurre dándome cuenta del repentino silencio que nos rodeaba.
Sentí como la mano de él apretaba mi muñeca alejándonos de todo, mi espalda choco contra una pared, veía como varias sombras se movían frente a mí, nada con determinación, solo sombras.
- ¡Lamento interrumpir su divertida noche! – Una voz masculina hablo en general, rápidamente mi mente proceso el hecho de que hablaba en un inglés singular, no había rastro de árabe en un manera de hablar.- Hemos venido a buscar a un individuo con quien tenemos que aclarar cuentas.
- Joder tienen fotos mías.- El susurro de Alexander choco contra mi mejilla.
- Por si se les ocurre ayudarlos o algo parecido, solo comentare que si no lo tenemos frente a nosotros en diez minutos, empezare a soltar el gatillo, empezando por él.- Y un disparo resonó en todo el silencio, seguido por algunos chillidos y murmuros.
- Fue una emboscada que arruinamos.- Susurre sintiendo a Alex a mi lado.- Te buscan a vos, pero no saben que estás conmigo.
- Escúchame Mel, no tenemos tiempo.- Su mano agarro la mía.- Detrás de ti tienes una puerta de servicio, tengo entendió por lo que puede traducir que también ahí está la salida de emergencia, busca a Abdel y has que hable, estoy seguro que fue el quien hizo todo esto, no me mataran hasta que no consigan mi firma para el contrato de exportación, intentare darte 48 horas Melissa, si es posible búscame.- Lo sentí reír sin gracia.- Y sino vete antes de que lleguen a Christian.- Su mano poso lo que sentir como las llaves del auto.
- Te encontrare Alex.- Asegure aun con todo ese alcohol en mi sistema, lo dije, tengo control.- Yo...
No pude continuar hablando ya que pronto más murmullos y chillido se empezaron a escuchar, lo estaban buscando, sentí el pequeño empujón de Alex antes de toparme con la manija de la puerta, en un abrir y cerrar de ojos estaba fuera de ese lugar, la brisa de la noche me lo confirmaba.
Muy bien Melissa, ahora recuerda donde diablos dejamos el auto y pídele a dios que Alex tengo un puto móvil en él.
Perfecto, ciega, alcoholizada y con algo de droga en mi sistema tengo que buscar a mi prometido, mejor dicho, rescatar a mi prometido, simplemente perfecto.
[...]
- Las mujeres han salido de la casa, Dereck las seguirá para avisarnos de cualquier regreso.- Escuche la voz a través del audífono en mi oído, llego la hora.
- Bien Isam, yo entrare sola, cuando te avise entraran.
- Como ordene señora.
Abandone mi auto para dirigirme con paso firme a la casa, los guardias no estaban era hora del almuerzo, en pleno día, a quien se le ocurriría atacar a alguien como Abdel. Claro que eso era antes de que se metiera conmigo, antes de que me sacara a Alex. No he podido dormir, aun teniendo a mi hijo en brazos, no he podido sacarme de la cabeza que él está sufriendo, que como todo rehén está siendo torturado, aun cuando Isam-mano derecha de Alex y quien nos ha acompañado hasta este país- me pidió que no me preocupara, sé que Alex es capaz de aguantar, sé que su voluntad y aguante es mucho más grande de lo que podría pensar, pero no impide que quiera rescatarlo, no quiero que se derrame una gota de su sangre.
No quiero que rebajen a Alex a ese nivel.
Me adentre a la casa escuchando solo el sonido de mis zapatos resonar con eco. Sabía dónde estaba Abdel, sabia donde debía ir, ya lo tenía todo fríamente calculado. Solo faltaba la víctima.
[...]
- ¿No cree que se le fue la mano? – Observe de reojo como Isam rascaba su nuca, el hombre se sentía nervioso a mi lado.
Lo sabía por los movimientos imprecisos que hacía, cuando Alex me lo presento fue alguien rudo, frio pero ahora estando cerca de la "mujer" de su jefe, no la debe de estar pasando nada bien, aun menos sabiendo quien soy. El castaño gigante a mi lado estaba preocupado por la basura que teníamos atado frente a nosotros, después de un forcejeo con Abdel, estando en desventaja por el abre cartas que poseía en sus manos cuando lo encontré, lo golpee algo "fuerte" en su cabeza, tanto que le salió algo de sangre, nada grave.
- Despertara.- Me encogí de hombros observando el reloj en el móvil, cinco y diesi siete de la tarde.- ¿Aumentaste la seguridad como te pedí? – Lo mire.
- Quien quiera siquiera llegar a Christian morirá antes de que siquiera ponga un pie en plena puerta de su habitación.
- Bien.- Sonreí viendo como la lagartija pequeña se empezaba a remover en la silla.
- ¿Se encargara usted?
- Esta es la parte más divertida de todas Isam.
[...]
- ¿Hablara? – Sonreí.- O me veré obligaba a clavarle este pequeño bisturí.- Se lo mostré.- En su otra pierna.
- E...res una puta ni..ñata.- Su voz apenas era audible y en ella se refleja el dolor que estaba sintiendo.
- Y tu un viejo sin suerte.- Murmure.- Ya que aclaramos eso, ahora responda, ¿Dónde diablos esta Alexander?
- ¿Por qué lo buscas? – Su susurro me hizo sonreír.- Se nota desde lejos que él no siente nada por ti.- La dificulta de su voz me dio satisfacción.- Déjalo que muera y tu tendrás todo.
- Sabes donde esta.- Comente.- Y si no me lo dices, me lo dirá tu hija.- Su cuerpo se puso rígido.- O aún mejor tu mujer, pobrecita de ella, se nota desde lejos que no le agrada un poquito que te expongas a este mundo.
- ¡No las tocaras! – La elevación de su voz, siguió con un ataque de tos, la sangre de su boca le causada eso.
- ¿Y quién lo impedirá? ¿Tu? Mírate Abdel, no saldrás vivo de aquí a menos que hables y si yo no consigo lo que quiero arrasare contigo, no con tu vida, sino con las vidas que más amas, tu familia.
El silencio que provino después de mis palabras, solo me hizo enojar, rápidamente mi mano clavo el bisturí en su pierna derecha, ya estaba cansada de tanto juego, aun con su hombro apuñalado y su pierna casi muerta, el hijo de perra no se dignaba a hablar.
El grito que pego solo me tranquilizo, tenía que encontrar a Alex.
Debía encontrarlo.
[...]