― ¡Bien! Parece que tienes una cierta inclinación a las sombras... ¡Así pues, te unirás a la Guardia Sombra!
Justo como pensé, cualquiera que me tocara no me gustaría.
―Ya veo, bueno, si eso dice el cuestionario, debe ser por algo―Intente mostrarme un poco animada por aquello, aunque era difícil.
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Tras una pequeña explicación de lo que era la clasificación, había ido con Keroshane a otro cuestionario para conseguir un familiar, que según me había explicado era como una mascota, pero no tan dependiente, me mostro al suyo y no podía estar más emocionada de tener uno, sin embargo, de camino me había topado con Nevra, parecía tomarse la clasificación muy en serio. Mientras estuve esperando a que Kero volviera con el test, me quedé congelada en mi lugar hasta que alguien puso su mano en mi hombro.
―Vaya, nos encontramos bastante últimamente ¿Qué haces aquí, sola? ―Era ese elfo molesto.
―Pues, estoy esperando a Kero, fue por algo a su habitación.
― ¿Y le esperabas saliendo por las patas? ―Sonreía, tan cínico como siempre.
Le mire con incredulidad― ¿De verdad? ¿Quién usa ese tipo de expresiones?
―Ezarel, ¿No tenías que comprobar el inventario de la sala de alquimia? ―De la nada hablo Kero, que llego con el cuestionario en las manos.
―Desde luego. Justamente, allí me dirigía―Casi me reía por su tonta escusa.
―...Esta al otro extremo del C.G. ―Debo admitir que la cara de Kero hacia más gracioso el asunto, tan serio y Ezarel tan sonriente, era divertido.
―Que idiota, he debido perderme de nuevo― Y así fue como aquel elfo de pelo azul, me hizo no poder aguantar la risa.
Me tape la boca con una mano―Lo siento, lo siento, no pude evitarlo― Me sentía mal por reírme y ver la mueca de disgusto en el que suponía que era un unicornio.
Hice el cuestionario, mientras imaginaba que tipo de familiar me tocaría, estaba tan emocionada ya que amaba los animales, también amare a todos los familiares seguramente. Termine obteniendo uno con nombre Corko, su huevo era tan lindo, tenía una como aletita y era todo verde, me encantaba. Por un momento, no quise dejar de abrazarle.
Keroshane me dio una extraña cosa llamada incubadora y tras eso me he quedado un rato sentada en el piso, esperando a que saliera. Cuando el lindo Corko salió, kero me dio algo de alimento para él y le di de comer, inclusive me lamio la mano, no podía con tanta ternura, estaba tan feliz que se me olvidaba que ni siquiera estaba en casa.
Me explico lo de mandarlo a explorar y que me podía traer cosas, en realidad antes también me había explicado bastante sobre los familiares, pero no le había prestado mucha atención, aunque creo que puedo arreglármelas yo misma de todas formas. Con todo eso listo y con algunas explicaciones, me mando a preguntar si alguien tenía una misión para mí, pero estaba tan feliz con mi lindo corko, cuyo nombre ahora era Lou, que solo salí y me senté en el pasto con él, para mandarlo a explorar y ver que cosas interesantes me traía.
― ¿Qué es eso? ―Una especie de oveja con alas había vuelto junto a mi Lou.
Con cuidado me acerqué a él, con unas cizallas doradas que me había traído mi lindo corko, la pequeña criatura que supuse era un familiar, se acercó a estas y yo solo se las ofrecí, no tenía ni idea de que hacer cuando este se convirtió en un huevo delante de mis ojos.
Lo abracé, luego fui corriendo a buscar a Kero. Lo vi cerca de un puesto en el mercado y me abalancé a él, sin hacerle daño al huevo.
― ¡Kero! ―Casi lloraba del miedo, creía que le había hecho daño a la pobre criatura― N-no se que le hice a la bolita, a la oveja, ella solo se hizo esto. ―Hablaba rápido y mi lengua se enredaba un poco.
― ¿Eh? Espera, cálmate ¿Te refieres al huevo? ―El parecía sorprendido y yo solo podía sentir con fuerza― Oh, no le has hecho nada, solo lo atrapaste, imagino que te lo trajo tu familiar, es una forma de conseguirlos.
― ¿E-entonces no le hice daño?
―Claro que no, es lo normal ― Soltó una pequeña risa, pero yo solo estaba aliviada por aquello.
―Ya veo, me había asustado ―Sentí como el miedo bajaba y se marchaba, dejando solo una mala sensación.
―Lamento no haberte explicado eso, pasaste un buen susto, pero, por otro lado, ¿P-planeas quedarte con ese Cryslam? ―Parecía apenado.
Mire al huevo, supongo que así se llama este familiar― Pues, la verdad no sé, ¿Por qué, lo quieres?
―Bueno, algo así, un pequeño del refugio ha perdido el suyo y planeaba conseguirle uno, pero ya que tienes uno y si no te molesta, podrías dárselo.
―Ya veo, no hay problema, además no sé que haría con el de todas formas ― Sonreí para el, luego extendí las manos para dárselo.
Negó con las manos y la cabeza―Deberías dárselo tú, así puede darte las gracias.
―Está bien, entonces vamos―Volví a proteger el huevo entre mis brazos, pero esta vez con tranquilidad.
Caminamos hacia el refugio, mientras Kero me explico sobre él porque existía, el cómo racionaban la comida y sobre el gran cristal que había afectado tantas vidas, de repente aquel mundo que empezaba a ver colorido, se había vuelto de nuevo gris. Cuando estuvimos con el pequeño cuyo nombre era Mery, Kero nos dejó solos, diciendo que tenía cosas que hacer.
―Muuuuuchas graaaaciaaaas―No dejaba de abrazar el huevo―Oye, tengo algo para ti, para agradecerte― Busco entre sus bolsillos.
Me ofreció un pequeño cristal azul, que inmediatamente me recordó al aquel que estaba en sala en la que aparecí, aun cuando me daba un poco de cosa, lo tomé.
―Deben pensar que eres rara, pero si les das esto dejaran de pensarlo, ¡Pero no les digas que te lo di yo! ―Lo miré confusa, luego asentí ― ¡Promételo!
―Lo prometo ―Alce mi mano, siguiéndole un poco el juego al niño.
―Bueno, es hora de irme, adioooos― Salió corriendo, solo pude despedirme con la mano.
Mire a mi lindo corko Lou, que me había seguido todo el rato y fui en busca de cualquiera que perteneciera a la guardia, me parecía que esto era importante.
―N-nevra―Me acerque corriendo a el, me costaba hablar con quien no fuera Kero.
―Oh, pero si es la pequeña "humana" ― Uso un gesto exagerado de comillas con sus manos.
― ¡Ey! ¡Yo! ―Ignoré mis ganas de pelear―Quería preguntarte si esto es importante ―Le mostré el pequeño trozo de cristal.
Él se quedó estupefacto.
― ¿Cómo conseguiste eso? ―Me miraba como si fuera sospechosa.
―Me lo dio un niño, si no mal recuerdo se llamaba Mery, en agradecimiento por darle un Cryslam―No iba a mentirle si era algo importante, una promesa a un niño no cuenta.
―Ya veo, deberíamos llevárselo a Miiko enseguida.
Estaba nerviosa, la presencia de este chico era demasiado poderosa, como si me inspirara temor por alguna razón, así que sentía como mi corazón latía con fuerza.
Caminamos hasta encontrarnos con quien recordaba era Valkyon y Ezarel, también parecían sorprendidos.
― ¿Dónde lo encontró? ―Aquel elfo azul se había quedado casi sin palabras.
―Eso no es lo importante ahora, lo importante es que ella tiene uno y debemos llevárselo a Miiko― Le respondió Valkyon, que estaba más tranquilo.
Y así es como llegamos a ella.
―Shicari, ¿Chicos? ¿Pasa algo?
Sentía como miedo y ansias, suponía que el cristal era bueno, pero había algo que no se sentía bien, además que todo relacionado a esa brillante piedra azul me parecía asustar y no entendía por qué.