*Narra Josh*
- Aquella chica se llama Ashley. Eran aproximadamente las cuatro de la madrugada y me encontraba manejando mi auto por las oscuras calles de Londres. Y, a decir verdad, me sorprendí bastante al ver a una chica que pasó corriendo frente a mi auto, haciendo que frenara bruscamente. Me quedé sorprendido al ver que un hombre grande venía detrás de ella. En ese instante me di cuenta que ella estaba en peligro por lo que abrí la puerta del copiloto para que ella suba, y sin dudarlo lo hizo – Le expliqué mientras estaba sacando los fideos de la hoya – Le pregunté la dirección de su casa, pero no contestó.
*FLASHBACK*
- No quiero ir a casa – Dijo la muchacha a mi lado con varias lágrimas en sus ojos.
Me limité a asentir y la lleve a mi casa, no encontraba otra opción, era el único lugar que conocía dónde la pudiese llevar.
Una vez en mi casa, la invité a entrar. Ella ya estaba más calmada, podía notarlo.
- Toma asiento, iré por un poco de agua – Le dije, luego fui en busca del vaso con agua - Aquí tienes - Le entregué el vaso. Ella tomó un poco y lo dejó sobre la pequeña mesa que se encontraba frente a ella. - ¿Cómo te llamas? – Pregunté
- Ashley – Contestó con la voz apagada
Comencé a ver como pequeñas lágrimas salían de sus ojos empapando nuevamente sus mejillas. Me acerqué a ella con la intención de calmarla y cercas sus lágrimas, pero ella, al ver mis intenciones, se alejó bruscamente.
- Tranquila, no te haré nada malo – Contesté en un susurró a su reacción anterior – Sólo quiero ayudarte, no llores por favor – Agregué en un tono más relajado. Al parecer ella creyó en mis palabras, porque permitió que la abrazara y, sin poder contenerlo, comenzó a llorar sobre mi pecho.
- Estaba de camino a la casa de una amiga – Dijo con dificultad luego de unos minutos – Sentía que alguien me estaba observando, pero no le di importancia y seguí mi camino. Pero de un momento a otro sentí cuando alguien me cargó en sus hombros y me trasladó hasta su auto. Sin dudarlo, comencé a pedir ayuda y a gritar, pero nadie podía escucharme. Estábamos solamente nosotros en la calle. – Dijo llorando aún más, sólo me limité a escucharla atentamente y a acariciarle el cabello – El tipo me dijo que me callara si no quería ver como morían mis padres, así que decidí callarme, no quería que algo les pasara a ellos.
Me llevó a una casa y me tiró en una habitación asquerosa, - Habló con repugnancia y algo asustada todavía – el tipo me dijo que no hiciera ruido y de a poco se comenzó a acercar a mí y empezó a tocarme, yo sólo lloraba, no podía hacer nada, él iba a matar a mis padres si lo hacía. No quería que él me violara.
Antes de que él me sacara la ropa, alguien llamó a su teléfono, por lo que se fue de la habitación dejándome sola. Sin dudarlo, aproveché y empecé a buscar alguna salida hasta que encontré una ventana que se encontraba cubierta por madera. Tomé una palanca que había tirada en el suelo y comencé a sacar las maderas. Para mi suerte, la ventana daba a la calle y conseguí salir. Desgraciadamente el tipo me vio saliendo y me agarró de la pierna, pero fui más inteligente y con la otra le pegué en la cara. Salí de ahí corriendo y después te encontré a ti – Finalizó mirándome fijamente a los ojos entregándome una sonrisa no del todo sincera.
- Tranquila – La tranquilicé – nada te pasará mientras estés conmigo – Dije dándole un beso en la cabeza.
* * *
A la mañana siguiente me había despertado con varios ruidos de sirena, miré a mi lado y Ashley no estaba. Fui hasta la sala y ella estaba tranquila mirando la televisión. Al darse cuenta que estaba yo allí, volteó y me miró.
- ¿Qué se siente tener la casa rodeada de policías, Josh? – Preguntó con un tono superior – Ahora puedes ir a lo que será tu casa para siempre, la cárcel – Dijo ella, no entendía de lo que estaba hablando y al parecer lo notó.
- ¿De qué estás hablando? No te he hecho nada – Pregunté confundido
- Oh, vaya, al parecer no recuerdas. Pues te haré acordar. – Me dijo mientras se acercaba a mí – Jake, ¿recuerdas? – Al instante quedé en shock cuando ella lo mencionó. Jake era mi mejor amigo, pero lo abandoné cuando la policía nos tenía rodeados. No quería ir a la cárcel. – Oh, recordaste. – Dijo al darse cuenta de mi cara de asombro cuando nombró a Jake – Bueno, yo soy su hermana. Y sólo estoy aquí para cobrar venganza, porque, por tu culpa, él está en la cárcel. Idiota. – Finalizó empujándome y mirándome con muchísimo desprecio.
No quería ir a la cárcel, así que la tomé de la cintura y la llevé hasta mi habitación y la encerré en ella. Me metí por un pequeño túnel secreto bajo mi casa que tenía. Éste finalizaba a varios metros de mi casa dándome una gran ventaja sobre la policía.
*FIN FLASHBACK* * Narras Tú*
- Y es así, por eso los policías me buscan. – Concluyó Josh con un suspiro – Y, por eso mismo, es que estoy aquí.
- Entonces, te engañó. Hizo todo eso sólo para cobrar venganza. – Dije sin poder creerlo – Sabes... eso no tendría que importarte – Le dije mientras le pasaba el plato vacío para que lo lavara, ya que todavía no tenía las fuerzas para pararme.
- ¿Eh? ¿Por qué dices eso? – Preguntó mientras lavaba el plato – Claro que me importa
- No, no te importa. Lo que sucede es que te enamoraste de ella y eso te molesta, tu amor fue a primera vista – Le dije mirándolo
- ¿Cómo... lo sabes? – Preguntó sorprendido mientras guardaba el plato seco y limpio
- Fácil, por como lo narraste. – Contesté bastante obvia. Él sonrió – Bien, sólo tengo una pregunta más
- Pregunte entonces – Dijo con gracia
- ¿Sabes que le sucede a Niall? Desde que llegamos está raro y no ha salido de su cuarto
- No lo sé. Intenté hablar con él, pero no quiere escucharme. – Contestó – Ahora, vamos a dormir. Ya es muy tarde – Dijo cambiando de tema.
Josh me tomó por la cintura, pero me alejé, no quería que me tocara.
- ¿Qué pasa ____? – Preguntó sin comprender, pero no le contesté por lo que me tomó de la mano y me llevó al sillón - Mañana no te salvas, me vas a contar qué es lo que te sucede – Sentenció, luego apagó la luz y desapareció por el umbral.
Al instante en el que Josh se fue, cerré mis ojos y al instante caí en un sueño profundo. Me desperté cuando comencé a escuchar que alguien me llamaba a gritos, instintivamente supe que era Niall.
Corrí para ver qué era lo que estaba sucediendo, cuando llegué, vi a un Niall parado en el umbral de mi cuarto, por su cara, supe que no estaba para nada alegre.
Sabía perfectamente que esto se pondría feo. ¿Qué le diría? "Oh Niall, resulta que encontré a una chica herida y, bueno, la traje aquí." Eso era absurdo, se enojaría aún más si le decía eso.
- Emm... ¿Sí? – Dije tímidamente y asustada
- ¿Qué... Demonios... Significa... Esto? – Preguntó haciendo énfasis en cada palabra, sabía que lo hacía para contener las ganas de gritarme – ¡EXPLICAME YA! – Explotó al ver que no le respondía. Su paciencia era muy poca.
- Bueno... emm… – No podía articular palabra alguna, no encontraba alguna respuesta con la que no se enojara más aún. – Bueno, resulta que una chica herida, que Mike había disparado, unos minutos antes que me encontraras – Dije con miedo, no podía mirarlo a los ojos, así que me limité a observar mis manos entrelazadas
- ¿QUÉ HAS HECHO QUE? – Volvió a gritar – ¿CÓMO SE TE OCURRE HACER ESO? – Dijo, esta vez agarrándome de las muñecas fuertemente y sacudiéndome de un lado al otro. Gemí del dolor al chocarme contra la pared.
- ¿Qué sucede aquí? – Preguntó Josh, aparentemente se había despertado por los gritos – ¿Niall qué haces? Déjala – Dijo acercándose. Niall lo miró y Josh comenzó a retroceder, algo pasaba y no podía deducir que era
- Niall, me haces daño – Susurré pero él hizo caso omiso a mi comentario y apretó aún más fuerte mis muñecas. Volví a gemir de dolor. Este, definitivamente, no era el Niall que estaba en la casa de aquellos ancianos, era otro. Como si la ira y el enojo lo cegaran.
- ¿ERES UNA IDIOTA? ¿CÓMO SE TE OCURRE TRAERLA AQUÍ? SIEMPRE TRAES PROBLEMAS. DEBÍ MATARTE CUANDO TENÍA QUE HACERLO – Sin duda, sus palabras habían sido como dagas clavándose directamente en mi corazón. Quería llorar, pero no iba a hacerlo. Tenía que ser fuerte, si realmente no le importaba en lo absoluto a Niall, haría lo mismo que él.
- ¡YA CALLATE! LA DESPERTARÁS – Le grité. No me hundiría, esta vez no. Al parecer, al rubio no le agradó que le haya gritado, su cara lo demostraba todo
- ¡TU NO ME MAND… – Lo interrumpí
- Te he dicho que te cayes ¿No ves que están durmiendo los demás? – Dije con enojo – Ahora suéltame que me haces daño – Forcejeé para que me soltara, pero nada pasó. Mis muñecas ya estaban tomando un color rojizo. Seguía mirándome, diría que si las miradas mataran, yo ya estaría varios metros bajo tierra – ¿Acaso eres sordo? Te dije que me haces daño idiota… – Al instante, me maldije mil veces por haber dicho aquella última palabra. Eso, había sido la gota que rebalsó el vaso.