LOS MUNDOS DE MOIRA
Son muchos milenios ya de inquieta e incesante espera .
Moira siempre supo que su partida era una partida sin retorno
Los cielos, los astros, se suceden sin cesar señalando con sardónica mueca lo inexpugnable del tiempo .
Incluso para ella el tiempo se filtraba entre las rendijas de la vida. Ella crea vida porque Vida así lo quiere y su tiempo es el tiempo que Vida le cede para alumbrar más vida .
En un acto de fe, Moira ciñe su primoroso vientre al inerte barro, en milagro inexplicable el barro late y palpita, se llena de fuego y de sangre. Moira repite la hazaña y los incesantes mundos se suman a los ya existentes .
En su mente, única como qualquier mente, Moira sabe que la voluntad y la vida han de ser una. Unidas, consubstanciadas , hablan del sí, del puedo y del porque no .
Pero Moira está cansada . Ni siquiera ella, dadora de luz , puede mantenerse erguida ante el fruto de su vorágine creadora. El duelo ha de acontecer próximo entre ella y Vida , esa vieja astuta, previa al espacio y al tiempo, realidad eterna, mentada en todos los posibles mundos por sabios y niños como " voluntad ciega", "impulso ", "deseo", " pasión ". Esa vieja audaz y carroñera que se inyecta en ella y en otras como ella para escapar de su infeliz desazón concretándose en lo material, lo tangible, lo perecedo ,
EN LOS MUNDOS DE MOIRA .
Moira se aferra a los railes del pasado. En lo recóndito de su mente sabe que sólo vacía de recuerdos se fundirá en la eternidad, en la inconsciencia , en el olvido .
Moira está cansada
quiere descansar
DESCANSAR
si vacía sus recuerdos
DORMIRA
DORMIRA
Lo más remoto, profundo, celestialmente alto de Moira, su fuerza inmensa: MOIRA RECUERDA.